Sí, sigo vivo aunque algo desaparecido, ¿por qué?

Llevo casi dos semanas haciendo prácticas en la radio para terminar la carrera de periodismo. He ido aprendiendo grandes cosas (sobre todo, la importancia del compañerismo), pero hay algo a lo que no me acostumbro: la dulce incertidumbre de la redacción.

La información es valiosa. Debe ser buena, de calidad, y no tardar la vida en hacerse, porque todo se hace importante o efímero en un instante. La noticia de última hora te echa todo por los aires, tener que confirmar a entrevistados es un caos cuando alguno se cae, tener que pillar el tranquillo a los programas de edición un infierno, la redacción en radio es bastante diferente a la que conocemos, hay que saber hablar, hay que intentar no ponerse nervioso, tienes que encontrar a gente a la que preguntar (irónico que el mundo esté tan «indignado» y luego tan poca gente quiera responder a preguntas sobre política, por ejemplo), tienes la incertidumbre de no saber si llegará a la hora, tienes que correr a la redacción, el micrófono y la grabadora pueden darte algún susto (no tener pilas, no ponerlo en línea…)…

Hay docenas de cosas que hacen que tema que cuando acabe las prácticas, tenga el pelo canoso… si no me da un infarto por el camino.

Viendo lo complicada que es la radio, no puedo hacer más que dar las gracias a todos los trabajadores, tanto periodistas como técnicos o colaboradores, que hacen que las ondas sigan vivas. Es complicado, pero genial ver cómo todo ese no saber qué pasará, consigue ordenarse gracias al espectacular trabajo de tantísima gente. Es un «no sé qué pasará» que siempre suele salir bien.

Todo eso se ve compensado por algo que me gusta: esperar lo inesperado, que diga Peter David. Llego a la redacción sin saber qué sucederá ese día, porque la información sorprende y siempre te da algo nuevo. Eso me encanta. No se puede decir de todas las profesiones.

Aún así, hasta finales de abril seguiré con las canas y los ataques al corazón. Rezad a los dioses por este pobre periodista que os escribe. Necesitaré mucha suerte.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Una redacción (o vivir con un ataque de nervios)

  1. Suena divertido. Mucha suerte con esta etapa de aventuras en su vida. Y mucho ánimo con todos los problemas que le vayan surgiendo. Me ha encantado como defines esto. ¡Maldito! Todo lo haces épico…

    1. Hola, Pedro

      También será épico si llego a finales de abril con vida jaja Ya te contaré cómo me va.

      Gracias por tu comentario y la suerte, =)

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