The Magicians, la serie que poco a poco se ha ido convirtiendo en una de mis favoritas. Fuente.

«Quentin hizo un truco de magia, pero nadie se dio cuenta de ello»

Esa es la primera frase del libro y considero que resume bien el espíritu desmitificador de la serie The Magicians. Es una obra que encarna la idea de cómo la magia y la fantasía pueden volverse reales bajo el caos de los veinte años.

Bajo la música del Time to pretend de MGMT desde su primer capítulo, heredera espiritual del aire despendolado de Buffy, cazavampiros (esos capítulos musicales…) y de la visión deconstructiva que Alan Moore llevó a cabo con los superhéroes (pero en este caso con los libros de fantasía como Las Crónicas de Narnia), The Magicians es una de mis series favoritas y, por desgracia, una de las más desconocidas para el público general. De ahí que escriba sobre ella y me temo que no es la primera vez ni será la última. 

La magia como droga

El protagonista, Q, es un chaval con tendencias suicidas que va a comenzar sus estudios universitarios, pero acaba en una universidad de magia. Parece poco novedoso, pero cómo está construido el personaje a partir de la depresión y con su amor por la literatura fantástica hacen que poco a poco encontremos una serie tremendamente original. Además, le acompañan personajes tremendamente carismáticos como Eliot, Margo, Alice, Josh, Kady

Personajes que parten de un aparente cliché para evolucionar hasta alcanzar una gran profundidad… Como la propia trama y su argumento: drogas, sexo, amor, amistad, muerte, hechizos, la desmitifación de lo fantástico, búsquedas, dioses siniestros, poderes extraños… Magicians es «la mejor serie que nadie ha visto» si tuviésemos que ponerle un título alternativo.

Este año ha concluido en su quinta temporada. Recuerdo comenzar a ver la serie en 2016 sin esperarme absolutamente nada y sorprenderme desde el primer capítulo. La segunda creo que se perdió en algunos aspectos, pero la tercera con la búsqueda de las llaves para recuperar la magia y la cuarta con el deseo de recuperar a un viejo amigo, confirmaron la serie como el equivalente a leer un buen cómic cercano al espíritu de los Nuevos Vengadores o la obra de Vértigo de autores como Gaiman.

Ahora mismo me encuentro con la quinta, donde los personajes ya han crecido con todo el horror que eso supone: la pérdida, la derrota, ese sentimiento de que nadie pasa por la vida sin perder un par de cosas por el camino.

Sé que, habitualmente, el fandom suele meterse con las series de Syfy, (y adorar HBO y similares, no vaya a ser que…), pero creo que en los últimos años han demostrado que tienen buenas producciones. Esta adaptación de los libros de Lev Grossman (el periodista que metió Watchmen en la lista de las mejores novelas del siglo XX) es un buen ejemplo.

Así que si queréis ver una serie diferente sobre la magia, la fantasía y estar perdido, The Magicians es mi recomendación. No siempre podemos ignorar la magia de Quentin, ¿no?

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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