Tiempo de lectura: 2 minutos

Me gustan los buenos finales. Me
da igual que sean tristes, felices, sorpresa o lo que sea… Pero que sean
buenos, que como lector (o espectador) no me hagan pensar: “este tío me ha estafado”.

Por ejemplo, El nombre del viento es un libro bueno, no una obra maestra como han
alegado algunos por ahí, pero sí una obra que se lee bien… Pero el punto y final es
taaaaaaaaaaaan anticlimático, taaaaaaaaaaan malo, que me ha hecho aborrecerlo.
Hasta que no haya una edición de bolsillo de la segunda parte no pienso seguir
una historia que me decepcionó tanto.

Luego, hay
películas que, por ejemplo, tienen un recorrido bastante monocorde, pero lo que
mola es el final. A mí me ha pasado con varias películas clásicas y alguna más
moderna como American History X, que me gusta por ese desenlace.

Existen finales
melancólicos como el de Peter Pan, con ese Peter que ha
olvidado a Campanilla, yendo a buscar a la hija de Wendy y dejándola ella atrás
por haber crecido. Simplemente genial.

Hay términos que
te dejan reflexionando como El club de la lucha, tanto el libro
como la película (con ese Where is my mind? de The Pixies).

Existen “the end”
abiertos que son majestuosos como el de Watchmen, sobre todo (siempre) en el
estupendo tebeo del que proviene esta magna obra.

El final triste de
El
imperio contraataca
me parece uno de los mejores de la historia, con
ese giro sorpresa.

Creo que hay
muchos buenos finales, pero es complicado encontrar siempre el más adecuado, el
que guste a todo el mundo (algo casi imposible), el más lógico, coherente con la historia.

Por tanto, a la
hora de intentar hallar un buen final para mi historia estoy teniendo
problemas. ¿Mantengo el escrito hace cinco años? ¿Escribo un nuevo más acorde
(lo más seguro)? ¿Cuál será ese fin y por qué siento que me quedan aún muchas
cosas que contar antes de ponerme a reescribir?

Diré el adjetivo
inventado, esa onomatopeya, con la que se puede describir todo esto:
¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUF!


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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Sobre lo que estoy escribiendo: los finales

  1. Yo personalmente disfruto muchos los finales que son la última vuelta de tuerca a una historia, que hayan una sorpresa final o algo que te deje reflexionando.
    Todos los finales que has citado son maravillas, pero si me hicieses quedarme con uno sería el final del club de la lucha, es simplemente maravilloso con esa gran canción, esa frase final…

  2. Hola, superñoño

    Me gustan los finales sorpresa que sean lógicos. Creo que la clave es huir de lo sorprendente que no tenga sentido o forzar algo hasta que se convierta en un deus ex machina.

    Yo me quedo con el de Watchmen, esperanzador, cruel y hermoso al mismo tiempo, aunque me encanta el de El club de la lucha, que conste en acta, señoría jeje

    Muchísimas gracias por tu comentario, un saludo y hasta la próxima visita.

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