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Uno de los impresionantes momentos de este séptimo capítulo del cómic SagaFuente.

«Al principio, el amor consiste básicamente en mentirse el uno al otro. Al final, es más de lo mismo».

Año tras año, en la lista de los mejores cómics de muchos se repite el título Saga de Brian K. Vaughan y Fiona Staples. Ya han pasado algunos años desde su brillante comienzo y en la serie perdura ese sentimiento de maravilla que rodea esta historia sobre la familia, la guerra, la diversidad, la locura, la space opera y todas esas cuestiones que nos hacen soñar con galaxias lejanas donde todo es posible.

Como su nombre indica, Saga es una obra larga que se apodera del concepto de serialización del cómic para desarrollar a sus personajes y crear extrañas alianzas todo el tiempo. Si pensásemos en cómo era el cómic al principio y cómo es ahora, muchos nos sorprenderíamos de todos los cambios plasmados en el guion de Vaughan y el hermoso dibujo de Fiona Staples. Para mí, Saga es un disparo de creatividad constante, humor, entretenimiento y drama, mucho drama, porque Saga es capaz de hacernos sonreír para, al final, hacernos llorar dos páginas más adelante.

Sí, por desgracia, todos hemos sido Hazel. Fuente.

En este capítulo siete, la nave de Marko, Alana, su hija y sus otros compañeros debe parar en un meteorito donde conocerán a una familia de refugiados. Esta parada en boxes durará meses, pero la persecución de la familia no se detendrá. Ahí está la Marcha, otro cazador (y cazadora) de recompensas, un puro psicópata. Y otros personajes como la Voluntad intentan retomar su camino tras haberse perdido. Y personajes como el Príncipe IV comienzan a cuestionarse a sí mismos y lo que sienten. Todo ello mientras la guerra continúa. Suceden mil cosas en estos números y todas ellas son importantes para este cómic de crecimiento, un bildungsroman hecho cómic, que nos cuenta cómo la pequeña Hazel crece como esperanza en medio de cruentas batallas.

En este séptimo tomo, en la edición de Planeta, José Torralba escribe un prólogo donde habla sobre la diversidad en Saga, uno de sus principales puntos fuertes de la serie, pese a que algunos lectores y editores de ciertas compañías de cómics parezcan contrarios a mostrar el mundo tal y como es y prefieran los estereotipos. Por eso, leo Saga, porque va contra los meros clichés y siempre nos ofrece algo nuevo.

En definitiva, otro magnífico disfrute. Saga será un cómic que releeremos dentro de muchos años, cuando haya concluido, y podremos determinar qué ha sido para nosotros. Por ahora, es una joya del noveno arte que nos lleva a mundos imposibles, con momentos hermosos y crueles, como la vida misma.

«Vamos a morir todos. Y no hablo de dentro de mucho tiempo».

Nuestra querida HazelFuente.

P.D.: Gracias a Elsbeth por mantener la tradición de leer Saga el día 6 de enero de cada año. Ni siquiera la Gata de las Mentiras podría decir lo contrario. ツ

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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