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Russell T. Davies, creador de Doctor Who, opina sobre el proceso de creación en The Writer’s Tale. Esta imagen es un fragmento de la portada de la primera edición del libro. Fuente.

I’ve got quite high-flown and fancy beliefs about art that maybe put it all into perspective. Principally: it is not a democracy. Creating something is not a democracy. The people have no say. The artist does. It doesn’t matter what the people witter on about, they and their response come after. They’re not there for the creation».

Leer esto en el tiempo en que parece que todas las críticas valen la pena ha resultado para mí todo un descubrimiento. Y es que la proliferación de blogs y otros espacios para las reseñas ha hecho que muchas personas se endiosen por escribir, a menudo de un modo vacuo, sus valiosas «opiniones» que, a menudo, van en contra del artista y el proceso de este y no de la obra, por ejemplo. De ser la crítica un género, debería ser uno que sirviera para cultivar, enseñar, entretener y formar a las personas no en qué pensar sino en cómo pensar: hablar sobre influencias del autor, estructuras narrativas, fuentes de admiración o no, etc. Esa es una tarea difícil y no todo el mundo está preparado (ni para escribirlo ni para leerlo).

Estoy colgado del libro The Writer’s Tale de Russell T. Davies y Benjamin Cook. El recreador de Doctor Who envía una serie de respuestas muy interesantes a Cook sobre el proceso de escritura de la serie y muchas otras cuestiones. Esta, en particular, me ha gustado porque habla sobre cómo algunos foreros vieron el primer capítulo Rose filtrado y empezaron a criticar a diestro y siniestro, por ejemplo, al excelente músico Murray Gold, que llegó a sentirse bloqueado.

¿En serio? ¿El feedback lo es todo? Puede que algo, pero una crítica, muchas veces, no es feedback. Recuerda eso. Fuente.

Tu opinión, solamente es eso

Sí, todo el mundo puede tener un punto de vista, sin duda, pero, a veces (y lo siento si alguien se ofende), no importa ante al proceso de creación. Cuando alguien hace frente al lienzo o la hoja en blanco, por ejemplo, creo que puede llegar a atisbar lo complicado que es crear algo y que se convierta en lo que quieres que sea y más en este tiempo de gran multitud de interferencias y problemas. Puede que una obra te guste más o menos y puedes decirlo, pero no pienses que tu opinión sienta cátedra, porque ni siquiera la mía pretende hacerlo sobre mi obra u obras ajenas.

Con una alarmante frecuencia, muchas editoriales y grupos de opinión piensan que blogueros o youtubers con muchos seguidores tienen la llave de la razón y que hay que hacerles caso, pero yo creo que hay que poner las cosas en su lugar y, cuando eres artista, lo mejor es que evites pensar en todo esto y crees. 

Y paso de los críticos, ahora me centro en quienes importan: los creadores. Mucha gente odiará lo que haces (esto es así, no le puedes caer bien a todo el mundo y siéntete orgulloso de ello, porque quiere decir que no eres como la mayoría o que no eres falso), pero seguro que a alguien le gustará tu trabajo y te apoyará. No, esto no es autoayuda, es la realidad y, cuanto antes lo asumas por tu salud mental y física, mejor, porque no hay nada peor que pensar que una crítica vale más de lo que auténticamente vale; solo es una opinión de alguien, un alguien que, seguramente, ni siquiera debas tener en cuenta, porque habrá hecho una crítica sin tener en cuenta factores realmente valiosos. ¿Te enseña algo? ¿Te ayuda? ¿No? Olvídalo, es más: si te quita mucho tiempo, deja de leerlas. ¿Qué más da? ¿Suena duro? Más duro sería que tuvieras que estar todos los días intentando congraciarte con todo el mundo. Que se fastidien. Tú no te mereces esto ni tener que hacer gala de una falsa humildad que te destruya. Aprende leyendo, viviendo, escribiendo… No leyendo a gente que ni siquiera lee, ve o disfruta del arte de verdad.

Crear no es una democracia, eres tú intentando decir algo al mundo del modo más bello posible y, si es algo que te hace vivir, ¿qué más da lo que piensen los demás? Respira, escribe, crea, vive. Lo mereces todo. Y creo en ti.

Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Russell T. Davies: Crear arte no es una democracia

  1. Está bien fundamentada esa opinión. A veces se crea algo para plantear que algo masivamente dado por cierto, es falso.

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