Nunca he sido muy amigo de cuando una forma cultural necesita el cine o la televisión para reivindicarse. Hace unos años, ocurrió con los cómics (¡los cómics pueden ser tan buenos como las películas! ¡Los cómics son literatura!). Y en los últimos años, ocurre de modo similar con los videojuegos, ¡los videojuegos pueden estar a la altura del cine!

Solo que no lo están.

Ni les hace falta.

Son formas creativas distintas y, en el caso del videojuego, un campo todavía joven y lleno de posibilidades.

Lo que es cierto es que desde que se estrenó The Last of Us en 2013 la idea de que el videojuego es un medios para contar una buena historia está ahí. Ahora, parece que la serie de HBO (encima HBO, la cadena de las grandes series) debe legitimar la historia que tantos y tantos jugadores han amado. Y no le hace falta para entregarnos una buena serie.

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The Last of Us bebe del género posapocalíptico. La carretera, Soy leyenda, El amanecer de los muertos… son solo algunas de sus influencias

Más allá del videojuego

 “When there’s no more room in hell, the dead will walk the earth»- George A. Romero.

En una época poscovid donde todos hemos vislumbrado el apocalipsis, la historia de The Last of Us nos recuerda qué rápidamente podemos perderlo todo. Tenemos a los zombis de Romero, Soy leyenda de Richard Matheson, La carretera de McCarthy, la devastación de No country for old men… y tenemos la historia de un hombre que debe aceptar lo que ha perdido a través de la redención de sus actos, pero ¿puede la violencia salvarle? ¿Qué representa en realidad Ellie en un mundo condenado?

Mientras veía la serie pensaba en cómo podrían realizarse ciertas escenas que hay en ella y no en el videojuego. Parece casi imposible y se agradece que el nuevo formato puede añadir elementos, pero esto tampoco significa que el formato de la serie sea superior al videojuego: en una novela, también se podrían agregar elementos que ni la serie ni el videojuego podrían mantener.

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Pedro Pascal y Bella Ramsey, ambos actores que han trabajado en Juego de Tronos, encarnan a Joel y Ellie en la serie de The Last of Us.

Tras el fin

Parte del éxito está en cómo se ha trasladado el videojuego a la gran pantalla o la misma pantalla, pero que, metafóricamente, es todavía mayor.

Existe una gran fidelidad, sin sacrificar la idea de poder expandir elementos de la historia original. Por un lado, tenemos a Neil Druckman, creador del videojuego, que ha servido de director de alguno de los episodios y se ha responsabilizado de que los que conozcan la historia por primera vez o los que ya la conociesen no se sintieran decepcionados.

Por otra parte, Craig Mazin, quien nos sorprendió con la magnífica Chernóbyl, aporta su sello del mismo modo que escribió una de las escenas más terroríficas de la historia: el plano final del primer episodio de la serie sobre el accidente de la central nuclear soviética.

Por ahí he leído que las decisiones de casting son fruto de un «algoritmo» y una «autoparodia» porque Mazin estuvo tras una obra sobre un desastre y Pedro Pascal y Bella Ramsey ya habían trabajado en HBO. Hablar de algoritmo en esta época de IAs es una falta de respeto hacia los creadores de la serie. Hablar de autoparodia, un insulto.

Imagino que, desde esta «postura» (¿se la puede llamar así?), sería «mejor» si hubieran cogido a los tres primeros que hubieran pasado por la calle. Ese es el nivel de la «crítica» actual, para aquellos que busquen más, destacar el buen trabajo de Manzin, Pascal y Ramsey a la hora de crear su propia versión del videojuego y de Joel y Ellie respectivamente.

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La humanidad del monstruo

La labor de guion funciona como adaptación, pero también como obra independiente. Las líneas que se conservan del videojuego no quedan lastradas por el nuevo formato y hay varios guiños a este.

Más allá de eso, todo el drama de Sarah o la historia del niño que llega a la zona de cuarentena me parecen fantásticas y dignas de ser estudiadas en las escuelas de cine. La serie logra coger desprevenido al espectador que no conoce el videojuegoy mostrarle cómo la vida se puede ir al traste en un solo instante.

Pese a que hay cierta arritmia en la mitad del episodio, las escenas más humanas son las que nos enganchan a esta obra que es más perfecta si cabe ahora, tras la pandemia. Hace poco, cuando he vuelto a jugar al videojuego, el inicio, con los informativos hablando sobre la pandemia fúngica me ha recordado a las noticias que vimos en nuestro mundo cuando se hablaba del COVID, el confinamiento y la incertidumbre.

Por otra parte, me gusta cómo se retrata a los personajes como héroes rotos, brillando también la siempre fantástica Anna Torv, que es capaz de levantar cualquier escena en la que salga. Lo mismo hacen un Pedro Pascal y una Bella Ramsey magníficos, o la joven Nico Parker como Sarah. Más atrás se me queda la Marlene de Merle Dandridge, que creo que no consigue la fuerza requerida (ese disparo que parece no doler como debería…).

The Last of Us es una serie que no necesita reinvidicar el videojuego, ambas obras son fantásticas por sí mismas. Clic para tuitear

El mundo de The Last of Us

No era sencillo llevar esa especie de Carcosa, el aciago mundo del videojuego a la serie, pero se ha conseguido, más allá de por el hecho de calcar planos, con cuestiones más sutiles.

Empezamos con la banda sonora. Era otro elemento fundamental del videojuego y en la serie se han rescatado los temas de Gustavo Santaolalla, a los que se agrega el trabajo de David Fleming. Dudo de que la serie desprendiera su aura de The Last of Us si no fuese por la banda sonora. El rasgueo de su guitarra es parte ya del ADN del videojuego.

A todo esto se agregan los efectos especiales a la hora de destruir el mundo y contar qué ocurre con él. Aparte del maquillaje de los pocos seres fúngicos que vemos en los primeros compases (muy interesante), la ambientación utiliza también efectos prácticos a la hora de crear esa versión de nuestra realidad que se ha ido por el retrete.

Me sigue asombrando como el panorama televisivo ha conseguido cada vez más presupuesto y cómo este es invertido para tener un acabado que ya querrían muchas películas. No obstante, lo crucial es la historia (el efecto especial es un complemento, importante, pero no único). Es en parte lo que hace que nos creamos esta obra que tampoco sacrifica el mensaje cruel de parte de videojuego y todo el género zombi: al final, los malos no son los monstruos sino tú y yo, los humanos.

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La recreación del mundo de The Last of Us es uno de los puntos fuertes de la serie.

Episodio 1: When You’re Lost in the Darkness

Empecemos por lo más importante: estamos ante una buena serie y los treinta primeros minutos del capítulo piloto son brillantes, tanto que era complicado mantener ese nivel en los cincuenta restantes, pero si no son brillantes, al menos son notables o sobresalientes. Aunque se ha prescindido de la escena de los créditos al estilo El Amanecer de los Muertos y considero que hay cierta sobrexplicación en la primera escena (la entrevista), de resto la serie puede incluir escenas que el videojuego no.

Reparto, dirección, guion (salvo en el caso concreto ya citado)… todo lo demás funciona como catalizador de las obras que influyeron el videojuego y el propio videojuego. A su vez, se expanden diferentes subtramas y dan pie a un fantástico episodio piloto que, pese a cierto problema de ritmo o cierta llamativa elipsis que tiene que ver con los luciérnagas, es uno de los mejores de los últimos años y promete que la serie se convertirá en un fenómeno.

Loable el equilibrio y la elegancia a la hora de resolver ciertos momentos, sin considerar al público estúpido (algo cada vez menos frecuente). Tener un director que sabe cuando callar y simplemente filmar, es casi inaudito en estos días.

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Los primeros treinta minutos de la serie de The Last of Us son brillantes

Episodio 2: Infected

Los compañeros del pódcast Viajeros de la Noche comentábamos como hay series que plantean rápidamente su sistema argumental (Vikings, Twin Peaks, True Detective… comentaba Adrián Massanet) y otras que tardan su tiempo. The Last of Us tiene pinta de ser una de estas últimas y deberemos esperar al tercer capítulo para saber qué es lo que realmente se está planteando con la serie y de qué manera.

Este episodio, que parece que avanza poco, sirve para plantear no solo el origen de la pandemia sino qué ocurrió con el mundo tras que el brote se extendiese. A medida que avanzan Joel, Ellie y Tess, vemos cómo los tres personajes se desarrollan y desarrollan su mundo. Y lo hace de un modo más equilibrado si cabe que en el anterior capítulo.

El sacrificio

Con un ritmo formidable, Infected trata sobre los sacrificios realizados y los que están por realizarle. Lo vemos desde la primera escena, con un interesante prólogo que nos trae ecos de lo vivido con el COVID, y lo apreciamos a lo largo de las tramas de los tres principales protagonistas. ¿Cuál es el precio de creer en la esperanza cuando la esperanza se ha perdido?

La ambientación

Si en la anterior entrega no teníamos apenas infectados, aquí tenemos muchos y con un sistema de alerta distinto al que vislumbramos en el videojuego. Escenas como la del hotel o la que tiene lugar en el museo viven más de la atmósfera que del ataque de estos seres.

Una rana caminando por un piano puede ser más espeluznante que el auténtico monstruo… solo que aquí el monstruo también es horripilante, no solo porque nos habla de locura y muerte, sino también de violación y nueva carne, como ocurría en las películas de David Cronenberg.

El silencio

Como mayor “pero” del capítulo, puede que la música sobre en la escena del museo, donde el propio Joel indica que hay que seguir en silencio y se podría haber jugado con este elemento para generar tensión. Además, habría sido interesante, en cuanto a dirección, optar por el plano secuencia, como vimos en la reciente Athena.

Queda por saber si el tercer episodio cumple con todas las promesas y nos desvela realmente si la adaptación de The Last of Us era necesaria.

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Tess es el personaje que, poco a poco, acepta que queda esperanza. La interpretación de Torv está al nivel ya demostrado en grandes series como Fringe o Mindhunter.

Conclusiones

Pero fuera de estos debates, ¿ha estado a la altura la adaptación del videojuego dirigido Bruce Straley y Neil Druckmann? Porque el prejuicio de que todas las películas o series basados en videojuegos no merecen la pena parece haber caído gracias a obras magníficas como Arcane o la notable Cyberpunk: Edgerunners (por poner ejemplos recientes).

Por suerte, la respuesta es que The Last of Us entra dentro del selecto grupo que ha demostrado que el salto de la consola al formato de serie o cine ha valido la pena. Queda por saber si conseguirá lo aparentemente imposible: hacer historia y ser leyenda.

Esta crítica se irá actualizando cada semana con el comentario de cada nuevo episodio.

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Consentimiento *

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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