Imagen libre de derechos.

La noche era lluviosa, pero lo que era importante para nosotros es que iba a ser una noche larga y tenebrosa.

Villa Tudor se había visto sacudida por un horrible asesinato. Todos los huéspedes de la mansión jugaban a ser detectives, a descubrir quién era el asesino, dónde fue asesinada la víctima y cómo se asesinó al fallecido. 

No había dudas: era una muerte natural (que mueras después de tantas heridas es natural). 

Uno a uno nos íbamos descartando, mostrábamos nuestra carta.

Yo, una pobre mujer (pero terriblemente sexy, eso sí) con una madre que ni me hablaba, con una familia de víboras, estaba allí, intentando descubrir quién era el asesino hasta que me di cuenta.

No era asesino.

Era una asesina…

Y no era mi madre, la Señora Celeste, o la Señora Blanco, la criada.

Era…

—Fue la Señorita Amapola, en el Salón de Baile con el cuchillo.

Menos mal que no había que resolver el por qué. Yo tampoco lo sabía.

Así fue no cómo señalé a un culpable, sino cómo me declaré, cómo me confesé y antes de que me detuvieran salí corriendo, dando gritos como una loca, tirando la mesa con el tablero. 

A penas escuché el grito del resto:

—¡Aghs! ¡Por Dios! ¡Lo ha hecho otra vez! ¡No voy a volver a jugar contigo! ¿Quieres dejar de jugar al Cluedo así? ¡Te metes demasiado en el personaje!

***

No suelo dedicar los relatos, pero a veces hay que hacer una excepción y no me parece mal que cada cierto tiempo haya una (así que lo siento a quien os vaya cayendo una dedicatoria inesperada).

Este relato está dedicado a Bohemia, quien ha comenzado un nuevo blog El baúl de los juguetes rotos junto a Grenadier, y en el que le deseo mucha suerte. 

Bohemia, gracias por hacer más amena la carrera con la epidemia de Cluedo que has contagiado a todo una clase. Estarás orgullosa.

En fin, todos lo sabemos: Bohemia-Clase de Segundo de Periodismo-Cluedo.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

4 comentarios sobre “Relato: Señorita Amapola-Salón del baile-Cuchillo

  1. Jajajajajajaja. Un placer entreteneros. Yo, por si acaso, también ofrezco el Monopoly, pero necesito que me dejéis un pen-drive porque hay que crakearlo xDDDDDD

  2. Muchas gracias por tu comentario y creo que por ahora, el monopoly no. Temo que convierta mis relatos en aburridos tratamientos sobre las finanzas xD

    Un saludo =)

  3. 🙂
    Qué buen relato!
    Ahora me han entrado ganas de jugar al cluedo a mi también. Por si no lo sabía hay un juego parecido a ese pero no hay tablero, porque es con cartas que te dicen algo sobre una persona que la ha palmado y tú tienes que preguntar como fue la muerte. ES curioso, pero ahora no recuerdo el nombre!!!
    Aun así, yo tengo enganchado a mis colegas de la facultad al juego del Culo con las cartas muahahahahahahahahahhaha
    A lo que iba, que tu relato mola

    Señora Anónima Mortal

  4. Hola, Señora Anónima Mortal.

    Sea como sea, un juego que involucra un tablero, cartas y falsos asesinatos siempre es divertido. Me alegro de que le haya gustado.

    La verdad es que no quiero preguntar por ese… juego al que tiene enganchados a sus colegas de facultad.

    Muchas gracias por su comentario y hasta que volvamos a hablar.

Deja un comentario