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Despierto, pero sin abrir los ojos.

Pienso rápidamente.

Recuerdo el olor… Sí, ese olor extraño.

El olor de un quirófano…

Un quirófano…

¡Claro!

Debo estar anestesiado aún.

Malditos matasanos, ¿por qué no me despiertan ya?

Marisa… Marisa…

Espero que no te hayas enterado de que me líe contigo para una operación gratis…

Mi mujer me mataría, sin dudar…

Las otras cuatro también, sí.

Vaya, hay que ser positivo.

Soy bueno, muy bueno, ¡un crack!… La suerte es mi fulana particular. Voy de “fucker” por la vida. ¡Sin problemas!… jeje… “Fucker”… Siempre me hace gracia esa palabra… jaja… Soy guay.

Ups…

Siento que me mueven.

Efectos secundarios supongo.

Espero que…

Vaya, empieza a hacer calor… Mucho calor… Demasiado calor.

Me achicharro.

Jeje…

Je…

¿Eh?

***

El técnico se quedó paralizado. No le gustaba trabajar en el hospital de noche. Le daba malas ideas, historias horribles.

Tuvo una horrible ocurrencia en su mente. No supo por qué, pero la tenía. Debía ser una mala idea.

Alguien le habló:

—Venga, Ben, ¡dale marcha! Quiero irme ya a casa, ¿sabes? No quiero pasar una hora más aquí en la maldita semana de los muertos.

—Sí, perdona… Estaba… Pensando en otras cosas.

Dio a la palanca, la cual cayó.

La cámara empezó su juego.

Ben se puso la mascarilla. Otra vez. Lo de siempre.

Qué ganas de terminar.

—¿En qué pensabas, Ben?

—Pensaba en… ¿Y si una vez metemos en la incineradora a alguien que no esté muerto, que siguiera vivo por… vete a saber el qué? No sé por qué, pero se me ocurrió.

—Los muertos no sienten, Ben.

—No es eso exactamente…

—Me largo, Ben. Haremos el trabajo de una funeraria y un forense en un 2×1, pero no cobro el doble. Cierra tú, pringado… Ah, ¡y guarda las cenizas en la urna cuando termines!

—Serás mamón… Me tienes quemado.

Cuando su compañero se había ido, Ben miró hacia detrás. La cámara rojiza estaba en llamas, el cuerpo de algún muerto se desvanecía para siempre…

Pero Ben juraría que escuchó un golpeteo.

Mala idea.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

6 comentarios sobre “Relato: «Mala idea»

  1. Y crece mi paranoia de que me entierren estando viva. Jajaja vale, esta genial el relato!

    Retomando contacto, Eliana.

  2. Hola, superñoño

    Era una idea que rondó mi mente brevemente y quería soltarla. Al final ha salido esto, creo que está bien mientras os guste.

    En cuanto al especial, me alegro de que te esté gustando. Es una tradición a mantener en el blog.

    Muchísimas gracias por tu comentario, hasta la próxima visita =D

  3. Hola, Eliana

    No sé si es mejor que te entierren vivo o que te incineren. Tampoco creo que sea algo a descubrir de manera inminente xD

    Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que retomes el contacto con el blog =D

  4. Hola, Alice

    Una de las cosas que quería plantear era: ¿podemos sentir compasión de un cretino? Tal vez, lo haya conseguido.

    La idea de que fuese escalofriante era lo que me movió a hacerlo para el reciente especial de Halloween.

    Me alegro de que te haya gustado, muchísimas gracias por tu comentario y hasta la próxima visita =)

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