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Asombroso, sí, pero todo aquello ocurrió sólo por dos peniques.

Sus padres lo habían criado para ser un niño honrado y él se obsesionó con ser un buen crío. Pero, un día, el dueño de la tienda de golosinas le devolvió más dinero sin querer y él se calló y se fue con ese dinero: dos peniques.

Los remordimientos fueron terribles y, durante semanas, no pudo dormir ni jugar ni vivir. Todos los dulces ahora le sabían a hiel.

Cuando fue de madrugada a la tienda, tras despertar de una horrible pesadilla, descubrió que el anciano propietario había muerto.

Desde entonces, el niño se maldijo hasta que fue un adolescente y siguió dándose asco y, cuando ya era adulto, se odiaba con toda su alma.

Todo lo que hizo en su vida fue para compensar el error de los dos peniques de más. Eso le llevó a estudiar los más avanzados campos de la ciencia, creyendo fehacientemente en la posibilidad de viajar en el tiempo y cambiarlo todo.

Sin embargo, cuando cumplió cien años y le dio el infarto que acabó con su existencia, se encontró solo entre un montón de herramientas y cachivaches inservibles. No tenía mujer ni hijos ni amigos ni perro que le ladrase ni cuervo que le arrancase los ojos. Entonces, descubrió la moraleja de su historia: había malgastado su vida por dos peniques.

Murió cuando supo que volver al pasado era imposible. Si hubiese descubierto como viajar, cuando niño ya se hubiera encontrado con aquella versión anciana de sí salvándole. Además… ¿No habría pasado como en las tragedias griegas, como Edipo, que al intentar evitar una tragedia del destino, se acababa cumpliendo?

Y nunca supo que el señor de la tienda de golosinas le dio dos peniques más, simplemente, porque era un muchacho tan honrado que le caía bien.

Asombroso, sí, pero todo aquello ocurrió sólo por dos peniques.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

4 comentarios sobre “Relato: La vida de una máquina del tiempo

  1. Hey!

    A veces nos arrepentimos de algo toda la vida y no podemos seguir adelante, pero muchas veces hay que aceptar las cosas y seguir con tu vida, no quedarte estancado en un momento en concreto, si no desperdiciarás tu vida como el chico del relato…

    Me gustó mucho, un gran relato.

    Cuídate y hasta pronto.

    Elsbeth Silsby.

  2. Hola, Elsbeth.

    Supongo que eso es lo que pretendía transmitir con este relato: que deseamos cambiar cosas del pasado sin disfrutar del presente y nos comemos demasiado la cabeza.

    Gracias por tu comentario.

  3. La perfección es la utopía que los humanos suelen engullir y si está se mezcla con un desperdiciando instinto de paranoia y culpa injustificada de tal modo que el arrepentimiento es lo único que queda, el sobrante que nadie quiere recoger. Muy bueno el relato y de hecho, me identifique con el aparte que solemos gastar e invertir nuestro valioso tiempo en cosas poco trascendentales. Saludos

  4. Hola, Eliana.

    Muchísimas gracias por tu comentario. Tienes mucha razón. Pensamos que la vida es larga, que hay que ser perfectos, pero no nos damos cuenta muchas veces de que estamos muy equivocados.

    Carpe diem!

    Muchísimas gracias por tu comentario =)

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