Tom Cruise como Lestat en la adaptación de la novela Entrevista con el vampiro, escrita por Anne Rice, cuyas palabras sobre escribir recojo hoy en este post. Fuente.

«Sobre escribir, mi consejo es el mismo para todos. Si quieres ser un escritor, escribe. Escribe y escribe y escribe. Si te detienes, comienza de nuevo. Guarda todo lo que escribes. Si se siente bloqueado, escríbelo hasta que sientas que tu creatividad fluye nuevamente. Escribir. Escribir es lo que hace a un escritor, nada más y nada menos».

En esta época llena de gurús literarios que nunca han escrito nada, es interesante ver cómo una escritora que reinventó a los vampiros reconoce con humildad que ella no tiene ningún consejo que dar a los aspirantes a escritores salvo el más elemental: escribir. Parece simple, pero en estos días que vivimos, no está de más recordarlo.

Las palabras que abren este post pertenecen a la escritora estadounidense Anne Rice, quien revolucionó la figura del vampiro con Entrevista con el vampiro y las siguientes obras de sus célebres Crónicas vampíricas, las cuales encubraron a personajes como Louis, Lestat o Claudia. Crecí con esta autora y las películas basadas en su obra e influyó en mi concepción del vampiro, así que siempre le haré más caso que a muchos otros. Nunca dejaré de dar gracias a aquel verano de 2007 donde descubrí a los vampiros gracias a ella, por ello, he escrito esta entrada y he recogida estas palabras de su web.

Me gusta lo que dice Rice, además, porque se olvida del marketing y todas esas normas que parecen obligar a que los escritores deban convertirse en marionetas publicitarias, en hombres orquestas o seres que tienen que reclamar la atención constantemente (seguramente, alguna lengua afilada tendría algo que puntualizar sobre esto último). Opino que es bueno recordar a Borges y Cortázar y cómo ambos veían la publicación como un elemento secundario, sobre todo Borges, que más de una vez aborreció sus primeros trabajos por, quizá, haberlos publicado muy joven, cuando confundía barroquismo con estilo, como él mismo reconoció en múltiples entrevistas.

No negaré que está bien descubrir consejos de autores consagrados (de ahí esta publicación), pero creo que, por poner una muestra, muchas veces se habla de cómo superar el bloqueo de escritor y hay consejos muy buenos, pero en mi caso, lo único que sé hacer es dedicarme a escribir otra cosa como un post o una reseña, o hablar sobre esa parte de la historia a la que no le encuentro demasiado sentido y ver cómo puedo salir de ese laberinto. Clive Barker comentaba que él nunca sufría de esos bloqueos porque si sentía que se iba a bloquear escribiendo su novela, se ponía a dibujar, a pintar, a hacer una película, a realizar una sesión de fotos… Es lo bueno de ser un genio como Barker. Debido a esto, opino que muchas veces cada uno tiene su estilo para salir de este lío.



Cualquiera puede ser crítico

Anne Rice también habla sobre los críticos, criaturas dignas de la ciénaga que devoró a Lestat, y que muchas veces han afilado las estacas para acabar con el legado de la autora.

«Ignora a los
críticos. […] Cualquiera vale para ser un crítico. Los escritores son los que no tienen precio».

Palabras que todos los juntaletras deberíamos poner en la pared más cercana al lugar donde escribamos (igual que Stephen King ponía las cartas de rechazo de las editoriales). Si bien respeto el trabajo de los buenos críticos (alguno hay, los que no son superados por el ego o los argumentos vacíos, sino que se dan cuenta de que hacer crítica es enseñar y hacer conexiones con el legado artístico), pienso que, al final, lo importante es lo siguiente: sigue escribiendo. Aprende, pero no te paralices. Si te hace feliz escribir, hazlo. Si empiezas a amargarte por las opiniones de algunos, huye de ellos. No quites a tu vida lo que hace que merezca la pena.


Yo mismo he recibido críticas y algunas muy duras. Algunas pueden hacer que te sientas bastante mal, pero, al final, después de darles vuelta un rato, me decía: vale, está bien, pero gusta escribir y voy a seguir escribiendo y compartiendo mis historias. No puedo hacer otra cosa. Es lo que hay. Lo siento, pero es lo que me gusta hacer y contra eso no hay nada que decir. 

Una pequeña anécdota: llevo ya algunos cursos como docente y aprendí una técnica para no hundirme en los días difíciles: hay estudiantes problemáticos y días horribles, pero son pocos en comparación a los alumnos excepcionales y a los días buenos o magníficos. Muchas veces, perdemos el tiempo hablando solo sobre el alumno disruptivo, los problemas del grupo, etc., y sé que hay que hablar de ello, pero también deberíamos acordarnos de todo lo bueno que tenemos, ese estudiante que sigue luchando, ese grupo que hace que seas feliz en la clase… Eso merece la pena y lo he trasladado a la escritura: habrá gente a la que no le guste lo que escribas y otra que lo adore. ¡Muchos jóvenes que leyeron Devon hicieron cortos, obras de teatro, chirigotas y presentaciones para congresos de jóvenes lectores! ¡Ese es mi premio! Y hay días, días fantásticos, en los que escribir se convierte en magia: personajes que se rebelan (y revelan), hechos que encajan, diálogos inesperados… Y escribir te hace feliz. ¿De qué sirve entonces que alguien quiera hundirte? De nada.


Pienso que Anne Rice ha recibido críticas muy destructivas en los últimos años, sobre todo por las obras más reciente que se han publicado. Muchos son partidarios de valorar las novelas sin tener en cuenta la historia de su escritor, pero recordemos cómo Entrevista con el vampiro surgió de la muerte de su hija por culpa de la leucemia y recordemos cómo en los últimos años Anne Rice ha sufrido muchos achaques y problemas de salud, algunos muy serios. ¿Esto quiere decir que alabemos sin más su nuevo libro? No, pero sí que comprendamos que las obras literarias surgen de un contexto y que podemos hablar de un libro, pero no destrozar a su autor hasta el punto de que resulta cruel.

Ocurre de un modo similar con Clive Barker y sus últimos trabajos, como The Scarlet Gospels. Muchos ni siquiera saben que Barker tiene problemas de salud muy graves tras una intervención en el dentista que no marchó bien en 2012 y lo dejó en coma. Si buscáis fotos suyas de los últimos años, lo veréis en silla de ruedas. E, incluso así, Barker no se ha detenido y ha seguido creando obras donde exterioriza su búsqueda de lo fantástico. Es una voz valiosa, como la de Rice.

Más conocido es el caso de Stephen King. He leído a gente que dice que ha perdido mucho desde que se desintoxicó y algunos dicen que el accidente de tráfico donde fue atropellado hizo que perdiera todo talento literario. Más allá del comentario jocoso que no me hace demasiada gracia, creo que se olvidan del bloqueo que sufrió King después del atropello y que hizo que estuviese casi un año sin escribir hasta que encontró valor para seguir contando historias.

Sí, creo que algunas veces podemos aprender de algunas críticas, las buenas que por desgracia escasean, pero, a todas estas, un crítico puede cantar misa, soltar impropeios, hacerse el gracioso o mover sus manitas aplaudiéndose a sí mismo como una foquita buscando atención, pero ninguno de ellos llega al nivel de superación de estos autores y solo por citar algunos casos. Recordad la escena en la que el protagonista de Birdman le da un buen repaso a la crítica.



Tras el placer

Bien, y entonces, si es tan problemático, ¿qué podemos hacer para seguir escribiendo? Lo mismo que para seguir leyendo o disfrutando de la vida: buscar sentido al laberinto del que tantas veces habló el bueno de Borges. Rice dice lo siguiente:

«Ve donde el placer está en tu escritura. Ve donde está el dolor. Escribe el libro que te gustaría leer. Escribe el libro que has estado tratando de encontrar, pero que no has encontrado. Pero escribe. Y recuerda, no hay reglas para nuestra profesión. Ignora las reglas. Ignora lo que digo aquí si no te ayuda. Hazlo a tu manera».

¿No resulta motivador que alguien tenga tanta fe en el arte y en buscar el placer a través de la literatura? Por placer, por dolor, escribe. George R. R. Martin creo que era el que decía que solo se llega a escribir buena literatura cuando se pone el sufrimiento de uno en el papel, que es cuando se alcanza a la auténtica sinceridad. Pienso que es difícil transmitir el placer que se siente al liberar una parte de tu alma en el papel, solo el que lo hace lo sabe.

Hace unos meses, un alumno de mi tutoría me comentó que estaba escribiendo su primera novela. Eso me contentó y empecé a comentarle sobre esquemas, procesos de organización de los capítulos, tipos de personajes… Él me sonrió amablemente y yo le dije: «no haces esquemas de la trama ni nada, ¿no?». Él, educadamente, me dijo que no. Y eso me llevó a pensar en hace unos doce años, cuando más o menos tendría su edad, y recordé cómo escribía por el mero placer de hacerlo. Sí, alguna vez «tramaba» algo, pero en la mayoría de las ocasiones me conformaba con pasarlo bien. Desde entonces, he aprendido tanto que dudo muchas veces de lo que hago, pero considero que todo aprendizaje es bueno y se cimienta sobre el atrevimiento de esas primeras obras.

Me gusta, me encanta, que Rice hable de la falta de reglas. Pienso que está bien conocer diferentes enfoques de la escritura. Admiro libros como Mientras escribo de Stephen King o El zen en el arte de escribir de Ray Bradbury, y he devorado ensayos sobre escritura de Shirley Jackson o Neil Gaiman. Muchos de estos enfoques, incluso, son distintos a nuestro idioma, el español. Ahora mismo, leo, por ejemplo, el manual del Gothams Writers Workshop (no, no sale Batman). Pero el gran problema es que encuentro (entre editores, escritores y otras personas del sector) el término «regla» como algo inamovible y que creo que, si se llevase a cabo siempre, hubiera matado la posibilidad de descubrir la obra de muchos grandes escritores.

Lo que diría aquí es lo siguiente: rompe. ROMPE CUALQUIER REGLA. Descubre formas de escribir (descubre las «normas» para no hacer el ridículo, aunque siempre no hacemos), pero no te limites a ninguna. Escribe lo que tú desees. Ya vendrán las correcciones y el tiempo que colocará a cada uno en su lugar. Someterse a normas ajenas puede convertirte en el lacayo de algo que no desees ser. Escucha lo que sea valioso, aunque te cueste. Huye de aquello que intente consumirte.

«Todo escritor conoce el miedo y el desánimo. Solo escribe.

El mundo está llorando por una nueva historia. Está llorando por voces frescas y originales y nuevos personajes y nuevas historias. Si no escribes los clásicos del mañana, bueno, no tendremos ninguno. Buena suerte».

Todos hemos pasado por momentos donde sentimos que escribir no tiene sentido. En mi caso, alguna vez no he querido compartir mis historias o he sentido que no me llevaban a ninguna parte. Recuerdo que estuve a punto de no compartir Hollow Hallows hasta que me animé a hacerlo y, antes de borrar el primer capítulo tras una crisis, empecé a recibir comentarios que, más tarde, se convirtieron en un «por favor, publica esta historia». Fue mágico… He conseguido apoyo y he seguido hasta que he comprendido que, en realidad, todo esto depende de mí. Llevo unos veinte años escriendo, así que ¿qué más da lo que digan los otros o lo que diga un mal momento de mí? Escribo porque, a menudo, siento que no sé qué otra cosa hacer.

Pienso que sí, que debemos escribir la historia que querríamos leer y no existen y hace que este mundo obtenga nuevos relatos. Puede que ninguno llegue a ser un clásico, pero puede que le sirva a alguien más. Yo creo que siempre nos servirá a nosotros mismos, que nosotros habremos logrado hacer algo que nos permita seguir evolucionando en el mundo de las letras.

Para cerrar, Anne Rice fue durante años una de las autoras que me demostró que una figura ya clásica como el vampiro podía evolucionar sin sacrificar su oscuridad. Me complace saber cómo defiende la integridad creativa frente a reglas, consejos y críticos. Pienso que podemos aprender mucho de ella y darle las gracias no solo por su obra, sino por su sinceridad.

 

 

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “¿Qué hay que hacer para ser escritor? Anne Rice al habla

  1. Holaaa,
    muy buena entrada. Me ha encantado el momento de Birdman.
    He leído el libro del Gotham y me ayudó mucho, creo que es un buen manual y que, como dices, primero hay que conocer las reglas para saber qué se está rompiendo.
    Tengo una libreta donde escribo ideas y en una página tengo escritos consejos de escritorxs y siempre me gusta releerlas. Te sientes bien cuando escritorxs tan exitosos nos animan. Ellos también pueden fallar, o abandonar la fama, ellos también se ariesgan al fracaso con cada obra.
    Un saludo,
    E.

    1. ¡Hola!
      "Birdman" es una gran película con muchos grandes momentos, lástima que parezca que haya sido olvidada en los últimos años.
      Estoy concluyendo el libro de Gotham, hay ensayos que me han gustado mucho. Y la parte de los ejercicios está genial. Mi gran temor de los consejos, en general, es que se caiga en crear un "estándar".
      Sobre esa libreta, ¡me encanta la idea! Creo que me la anotaré. A menudo, encuentro inspiración en estas palabras y pienso que las de Rice nos devuelven la fe en escribir con ilusión y ganas.
      Muchísimas gracias por el comentario.
      Saludos.

Deja un comentario