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El escritor Ray Bradbury es una de las figuras más influyentes de la literatura. Fuente: Wikimedia Commons.

Ray Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Illinois, Estados Unidos, pero su auténtica cuna estaba en la ficción. Su obra es un legado inmortal para todos nosotros, los que hemos disfrutado del gozo de uno de sus relatos. Le descubrí con Fahrenheit 451 en 2011 y luego vino Crónicas marcianas, El Hombre Ilustrado, El zen en el arte de escribir, El árbol de las brujas, De la ceniza volverás y otras tantas historias que me han acompañado a lo largo del tiempo. Leer a Bradbury, para mí, es como sentir el abrazo de un ser querido.

Nunca conocí a Bradbury (no tuve esa fortuna), pero a través de su lectura, llegué a apreciarlo como una de esas personas encantadoras que siempre te ayudan y colman con su sabiduría tu mundo gris. Al fin y al cabo, otro de mis escritores más admirados, Neil Gaiman, dijo sobre él:

“Ray Bradbury era la clase de persona capaz de dedicarle medio día a un niño que quería ser escritor de mayor».

Neil Gaiman, como tantos otros escritores (me viene a la cabeza Stephen King), es deudor de la obra de Ray Bradbury. Coraline y muchos de sus relatos de obras como Objetos frágiles nos hacen recordar al escritor que cambió el género fantástico.

Material sensible de Neil Gaiman posee un relato que recuerda la obra de Bradbury. Fuente.

En la introducción de Material sensible, Gaiman habla sobre el escritor estadounidense durante la presentación de su relato: El hombre que olvidó a Ray Bradbury. Aquí tenéis un breve resumen de sus palabras:

«(Bradbury) Habló del pragmatismo de la vida de un escritor («¡tenéis que escribir!», le decía a la gente. «¡Tenéis que escribir cada día! ¡Yo sigo escribiendo cada día!»), y acerca de seguir siendo un niño (decía que tenía memoria fotográfica que se remontaba a cuando era un bebé, y tal vez fuera verdad), sobre la felicidad, sobre el amor. […]».

Escribir, escribir y escribir. Ese era el consejo del escritor para todos aquellos que queremos ser juntaletras. Nunca abandonar la batalla del papel en blanco y la pluma que vampiriza el tintero. El zen en el arte de escribir es un resumen de todo esto.

No obstante, mencioné que Bradbury siempre representó para mí una imagen entrañable. Más allá de sus fotos, en su obra detecto a una buena persona, una capaz de empatizar, de hallar la poesía del mundo y la magia de la literatura. Gaiman lo expresó de este modo:

«Era entusiasta, y daba la impresión de que ese entusiasmo lo mantendría vivo apra siempre. Le gustaba mucho la gente. Dejó un mundo mejor y dejó sitios mucho mejores en el mundo: las arenas rojas y los canales de Marte, los Halloween del Medio Oeste y los pueblos pequeños y los carnavales oscuros. Y siguió escribiendo».

Opino que todos los escritores deberíamos desear que algún día se diga algo tan hermoso sobre nosotros y nuestra obra, mezclar nuestra realidad con nuestra ficción como último acto de consagración artística.

Hace unas semanas, encontré esta interesante entrevista que le realizaron hace más de veinte años a Bradbury cuando visitó España. Es una confirmación de todo lo que he dicho en cuanto a su forma de ser y también nos da una perspectiva de su visión del mundo cuando augura cómo Internet cambiará el mundo. Otro detalle que me ha gustado es cuando menciona que en una noche era capaz de escribir varios relatos sobre la marcha. Había nacido para ello.

Podemos concluir este pequeño homenaje yéndonos pronto a por una obra de Bradbury y leyéndole (el mejor homenaje para un autor, recuerden) y también cerramos como lo hace Gaiman cuando habla del gran Bradbury:

«Al echar la vista atrás y contemplar tu vida, te das cuenta de que el amor era la respuesta para todo», dijo Ray en una ocasión, en una entrevista. 

Dio a la gente muchos motivos para quererlo. Y le quisimos. Y, de momento, no lo hemos olvidado”.


Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

4 comentarios sobre “No hemos olvidado a Ray Bradbury

  1. Un artículo maravilloso, Carlos.
    Bradbury es uno de mis autores favoritos, no solo los temas que trata, sino su forma de escribir, su prosa que es como poesía y en la que se aprecia esa pasión que sentía por la literatura y por la vida… Es imposible no soñar al leer sus historias.
    Gracias por recordarlo.

    1. ¡Hola, Arantxa!

      Como en tu caso, admiro sus historias y su modo de escribir. Es uno de esos escritores que te transportan a otra realidad incluso cuando no lo esperas. Me ocurrió recientemente con la extraña, poética y melancólica De la ceniza volverás. 🙂

      Muchísimas gracias por tu comentario y por pasarte por el blog, ¡un placer leerte!

  2. Un gran referente, Crónicas marcianas es un clásico. En que el autor demuestra su gusto por la lectura. En Usher II, una obra maestra del terror, hay menciones a Lovecrat y Poe.
    Tiene sentido que sea la influencia de Neil Gaiman.

    Saludos.

    1. Para octubre, comentaré dos obras más de Bradbury, que para algo es un mes que me pega con el autor. ¡Gracias!

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