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Al principio, la sensación era dolorosa, ¿para qué mentiros?

Un corte profundo que tocaba la carne, las arterias y el hueso.

 Después, el sangrado fue tan abundante que ya no sentía el dolor al introducir otros seis tubos por diferentes partes de su cuerpo.

El procedimiento era, en realidad, sencillo, como la mayoría de las cosas que hacen auténtico daño. Era el siguiente: empezabas haciendo una incisión con el cuchillo, profunda, cada vez más; después de que la sangre saliese a borbotones, continuabas con el pequeño tubo de plástico. Entonces, introducías ese tubo en la herida hasta que era demasiado sufrimiento. Por último, enciendes la máquina, que empieza a palpitar, bombeando sangre y más sangre. ¡Galones y galones de sangre! Así de fácil.

Ahora ¡sí!

¡Nadie volvería a decirlo!

Que cerrasen sus bocazas, mordiesen sus lenguas y se ahogasen con la bilis y el veneno que recorría sus venas.

Nunca más podrían decirlo.

Ahora sí.

Todo había cambiado para mí, aquella persona tan tranquila, tan insulsa, incapaz de sentir…

¡Ahora sí tenía sangre en las venas!

Cuando reventé por todo lo que me dio la máquina, hubo más sangre a parte de en mis venas. 

La hubo por todos lados, ¿para qué mentiros?

23-03-2011

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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