Imagen de dominio público.

La niña estaba furiosa. Eso estaba claro. No era una pataleta, estaba furiosa.

Cada noche miraba al cielo y, cada cierto tiempo, se indignaba, alzando un puño. Si algo le habían enseñado sus padres, abuelos y los maestros en la escuela es que debía ser sincera, mantener posiciones bien racionadas y no cambiar de la noche a la mañana.

Pero no era así para todos. Había gente que era falsa, hipócrita, mentirosa. Por culpa de ellos, la humanidad estaba como estaba. No se podía contar con ellos para absolutamente nada que no fuera traicionarse. Por eso, la niña decidió dar un ejemplo a la humanidad y cambiarlo. Para ello, cogió el rifle de papá.

Era de noche cuando alzó el arma y empezó a disparar sin parar. Su risa se volvió, segundo tras segundo, cada vez más y más, la de una lunática, pero ella se sentía bien: porque siempre lo había sido y siempre lo sería, ¡no pensaba cambiar, pasase lo que pasase!

Finalmente, miró a la víctima. No había muerto, pero la niña estaba feliz, básicamente, porque no había cambiado de: “viva a muerta” y seguía en el mismo estado. La cría esperaría un par de días más para saber si había aprendido y no cambiaría nunca más. Ese era su consuelo. Se fue a dormir feliz.

La pobre y cambiante luna llena respondió escupiendo luz a borbotones.

20-03-2011

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Microrrelato 72: Maldita hipócrita, dijo la niña de la escopeta

  1. Este microrrelato, me gustó. Hay muchísimas personas en el mundo hipócritas y falsas y la verdad es que a ese tipo de personas no las soporto…

    La verdad es que la niña tenía razones para enfadarse, aunque no sé si una persona que ha sido falsa toda su vida puede no serlo, yo creo que ni se reconocerían a ellos mismo, y entonces estamos en lo mismo de vivir la vida de otra persona tragandotelo todo sin decir lo que realmente importa, que es lo que piensas tú…

    Pues eso, que es un buen microrrelato y me gustó.

    Cuídate. Besos.

    Elsbeth Silsby.

  2. Hola, Els.

    Me alegro de que te haya gustado. Para mí, simplemente es que me gustaba la idea de una niña disparando a la luna.

    Gracias por sacar dobles sentidos, me siento halagado.

    En fin, gracias por el comentario.

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