20-02-2011

Imagen de dominio público

El cazador estaba muerto. No cabía duda alguna. Reducirte a un montón de sangre, huesos molidos y piel húmeda suele no dejar hueco para dudar sobre si estás muerto o no (para eso y muchas otras cosas, pero, sobre todo, para eso).

— ¿Cómo habrá muerto?– preguntó uno de los transeúntes.

—Era un cazador de finales– respondió un extraño–. Vino buscando un desenlace. Aunque parece que el fin lo encontró a él. ¿Entiendes? No, claro… Son difíciles de entender. ¡Estas cosas me dan dolor de cabeza!

—No respondes a mi pregunta. Repito: ¿cómo habrá muerto?

— ¿No? ¿Seguro que no he respondido a tu pregunta?

—Eh, sí, claro, señor raro… En fin… Ese tipo… Pensaría que el final era para su historia escrita y no para su historia como propia existencia. Ya van unos cuantos… ¿Crees que el cazador cazó o fue cazado?

No supo qué responderle, porque…

De pronto…

Todo terminó.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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