17/08/2012

Imagen de dominio público.

Cada día, despertaba gritando y se
daba un par de tortas para llorar. Luego, tras darse cuenta de que respiraba,
sonreía.

Cada jornada,
buscaba disfrutar y sufrir. Hacía todo lo que podía hacer.

Cada noche, al
dormir, lloraba un poco y aceptaba el fin.

Porque cada día era
una vida nueva. Cada día nacía y moría como el sol. Cada día, la vida se
reinventaba. El tiempo no era continuo, era algo fragmentado y doloroso.

Cada día, nacemos y
morimos, somos algo distinto.

La gente cree que
muere solo una vez, pero morimos siempre, cada veinticuatro horas. Somos una
galería de muertes y vidas.

Comprendiendo la
realidad que muchos ignoraban, él creía que podía renacer cada día y ser feliz
pensando que perdería así el miedo a la verdadera muerte.

Era un fénix.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Microrrelato 113: Cada día…

    1. Hola, superñoño

      Muchas gracias y he de añadir que me ha gustado mucho esa frase… Así que terminaré plagiandola seguramente jaja

      Gracias por tu comentario, un saludo.

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