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Tuve la suerte de inaugurar la Semana del Cómic de La Laguna del año pasado con una ponencia sobre Los Visión, el fantástico cómic de Tom King y Gabriel Hernández Walta. Aprovecho el estreno de la serie de Wandavisión para compartirlo con vosotros. Espero que os guste.

Me atrevería a pensar que, en los últimos doce meses, todos hemos tenido
alguna vez este pensamiento en la cabeza: ¡cómo pueden cambiar nuestras
vidas en tan poco tiempo!
Hemos recordado la nimiedad de la existencia frente
a los hados y hemos sido conscientes de que todo plan solo es un sueño de la fe,
que lo único que nos queda al final es aquello a lo que nos aferramos cuando
todo se pierde. Me atrevería a decir también que muchos hemos sobrevivido aferrándonos
durante este tiempo a la ficción, hemos sobrevivido gracias al arte. En
él, encontramos consuelo, mundos paralelos y vidas más allá de aquella que nos
ha tocado vivir. En esta ponencia inaugural de la Décima Semana del Cómic de La
Laguna hablaré sobre Los Visión, el cómic que me recordó la magia
de los cómics, del arte, dándome sueños eléctricos en épocas distópicas.
Comenzaré por una cita…

“Pero no es suficiente, ¿verdad? Al final, quiero decir. Esas treinta y
siete ocasiones en las que fue lo único que se interponía entre la vida y la
muerte, entre todo y nada, cuando había sido golpeado, desgarrado, torturado. Y
en lugar de simplemente filtrarse en el suelo, como nosotros sin duda habríamos
hecho, él levantó la cabeza una vez más, miró a la cara aullante del mal y dijo
con su voz sencilla, sin emoción, sin preocupación: “Soy la Visión, de los
Vengadores. No caeré”. Treinta y siete veces. Y todas ellas no pueden canjearse
por este pequeño momento, cuando se pasó al otro lado, cuando entró en la
locura que pronto llegaría”- La Visión, Tom King y Gabriel Hernández Walta.
Viñeta de Michael Walsh.

 

Los orígenes de la Visión

En 2015, justamente cuando la editorial Marvel presentaba su iniciativa
All-New, All-Different, apareció la serie de La Visión, escrita por Tom King y
dibujada por Gabriel Hernández Walta. En ella, se retrataba al famoso
sintetizoide de Los Vengadores como el padre de una familia formada por otros
seres artificiales. A lo largo de doce números, la serie se centró en la
marginación, los superhéroes, la humanidad, la adolescencia, las mentiras que
nos contamos para seguir adelante… Todo ello la ha convertido en uno de los
mejores cómics de los últimos años.
En este texto hablamos sobre su creación, su
influencia y su significado dentro del noveno arte.

Todo comienza de la misma manera con la que se inicia todo: con una idea. La
Visión
decide construir una familia: a su
esposa Virginia y sus hijos adolescentes y mellizos, Vin y Viv.
Los cuatro
se mudan a Arlington. Los Visión quieren ser una familia
corriente, pero todos ellos son sintetizoides. La Visión, sin ir
más lejos, fue creado a partir de recuerdos de un superhéroe, los restos de un
androide y la máquina de matar fabricada por el megalómano Ultrón, el
robot que buscaba el fin de Los Vengadores y de su creador: Hank Pym.
En cambio, La Visión decidió renunciar al mandato de destrucción de su
hacedor y unirse a los superhéroes. No tardó en convertirse en uno de los
grandes Vengadores ni tampoco en, pese a su mente de circuitos,
demostrar ser más humano que los humanos, como diría la Tyrell Corporation.
Fue así como se enamoró de Wanda, la Bruja Escarlata, y llegaron
a tener hijos… Y todo eso se desvaneció… como lágrimas en la lluvia. Ahora, La
Visión
sigue siendo un superhéroe, pero quiere que su familia tenga una
vida normal, pero ¿qué es ser normal? Este es, de modo muy breve, el arranque
de La Visión de King y Walta.

 

Behold… The Vision!, uno de los títulos más emblemáticos de Marvel. Fuente.

Behold… The Vision!
Con este título, Los Vengadores presentaron a La Visión, surgido en sus
orígenes como el arma letal de un villano como era Ultrón para luego
convertirse en fiel aliado de aquellos que juró destruir. El origen de La
Visión
está en dos autores legendarios: el guionista Roy Thomas y el dibujante
John Buscema. No tardó la existencia de La Visión de llenarse de una aire
trascendental y metafísico, más allá de batallas,  al encontrarse con la Bruja Escarlata, perder
su amor, sus hijos, su vida, su destino. El aire fatal de un ser incomprendido (lleno
de un mundo de incomprendidos) hace que la pregunta “¿soy normal?” reaparezca
como una condena, al igual que aquella emblemática viñeta donde veíamos a La
Visión
hundido y una frase que pesaba como una lápida: «Incluso un androide
puede… llorar».

El
guionista Tom King dijo lo siguiente sobre el origen y el significado del
personaje:

«Lo que encuentro fascinante de La
Visión es su deseo de ser humano. Es un hombre construido para ser un robot y
matar a los héroes del Universo Marvel, pero, cuando los vio, cuando nos vio,
se rebeló contra su programación original y se unió a Los Vengadores para
salvar el mundo que estaba destinado a destruir. Quería llevar esa idea al
límite, retorcerla, hasta que se rompiera. Quizás él quería ser normal, humano,
¿y qué es más normal y corriente que la familia? Así que se crea una familia,
le busca un hogar y trata de llevar una vida normal. Pero ya ese mismo acto -la
creación de la vida- conduce a problemas que no imaginaba siquiera, problemas
que pueden llevarle a dudar de su necesidad de ser humano».

 

El perro de Los Visión oculta una de las historias más dramáticas de la serie. Fuente.

En ningún momento King decide sacrificar la continuidad de
este personaje que lució grandes momentos durante su trayectoria con Roy Thomas
a los mandos. La Visión se fundamenta en el pasado, pero también en el futuro,
gracias a la voz propia, a esa narrativa que avanza acontecimientos futuros, en
muchos casos inquietante, con la que King nos deleita con la prolepsis al
estilo
Crónica de una
muerte anunciada
de Gabriel García
Márquez
. Y es que
el destino es uno de los puntos principales de la historia y conecta con los
grandes mitos de la antigüedad, reafirmando mi idea de que los superhéroes son
la mitología actual.

La
propuesta que el editor Will Moss le hizo a King para Los Visión fue
«ciencia ficción, pero no en el espacio». Tom King meditó sobre ello y recordó
a una joven de diecinueve años que creó todo un género mientras deseaba
escribir una historia de fantasmas y acabó concibiendo una nueva historia para
Prometeo, hablamos de Mary Shelley en 1816:

«¿Qué es ciencia ficción, pero no en
el espacio? Y pensé: ¿algo como Frankenstein? Y Frankenstein tenía mujer, así
que quizá La Visión, también. Pero de eso va Frankenstein, y no quería que me demandaran,
por lo que tal vez tuviera mujer y familia -yo las tengo, ¡sé de estas cosas!-.
Y quizá La Visión las creara para que fueran felices y humanas. Y todo eso me
pareció muy chungo», dijo King.

¿Quién no recuerda la famosa escena de la adaptación
cinematográfica de James Whale sobre Frankenstein que contó con Karloff y donde
veíamos al monstruo balbucear, sin comprender por qué la niña con la que jugaba
no flota en el lago adonde la ha arrojado como el resto de las flores con las
que ambos jugaban? En esa escena, tan censurada, se captó el patetismo del
diferente, del marcado por ser un monstruo, de lo que finalmente acabaríamos
viendo en Los Visión.

Vision (Character) - Comic Vine
Visión conseguiría una gran fama desde sus primeros cómics. Fuente.

La propuesta de Tom King sobre la serie sería la siguiente:

«Imagina la primera cubierta: una
familia cenando, hablando, riendo. Un cuadro de Norman Rockwell. El sueño
americano. Pero en lugar de las blandas personas blancas de los años cuarenta y
cincuenta, tenemos a robots verdes, rojos y amarillos, todos sonriendo felices,
casi exudando poderes. Y debajo de la mesa, el cadáver permanece inmóvil».

Decía Neil Gaiman cuando hablaba de los Eternos, los
hermanos de su Morfeo de Sandman, que todas las familias son
desestructuradas, que no existen de otro tipo. Frankenstein quiso una mujer, La
Visión
quiso una familia y recordemos lo que dijo Tolstói: «Todas las familias
felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo
especial para sentirse desgraciada». Los Visión es la historia de una
familia feliz que no es como ninguna otra y lo descubriremos cuando llegue la
infelicidad.

El
dibujante español Gabriel Hernández Walta daría vida a esta extraña familia y
dijo lo siguiente:

«Precisamente, lo que más me gustó de
la propuesta de La Visión fue la sensación de que era un relato que
podía enmarcarse completamente en la ortodoxia de la ficción científica, en
lugar de asimilarse a algunos de los clichés que, en mi opinión, han provocado
un paulatino desgaste en el género superheroico».

Y es que la Visión no es solo un cómic de superhéroes, es
una serie sobre seres con problemas o, mejor dicho, superproblemas, como tú y
como yo, algo que hizo que Marvel triunfase desde aquellos héroes con pies de
barro que eran los Cuatro Fantásticos, con aquella primera portada que inauguró
la Era Marvel y la Edad de Plata de los cómics de superhéroes en 1961 gracias a
Stan Lee y Jack Kirby.
Precisamente, fue esta sinergia lo que ayudó a Walta a
vislumbrar el mundo de Los Visión.

«El conflicto entre la “vida normal” y
la “vida superheroica” siempre ha sido un punto fuerte de los cómics de Marvel
y, como artista, siempre me ha gustado dibujar cosas raras en entornos
mundanos. Añade una familia androide que quiere llevar una vida normal, y
tendrás el cómic que siempre he querido dibujar».

La humanidad del que no es humano

La
familia, la adolescencia, ser diferente, la marginalidad a la que los humanos
someten a los sintetizoides, la idea de la responsabilidad de los
superhéroes sobre el mundo… Todos estos temas son tocados en estos doce números
que dejan con ganas de más, gracias a unos personajes bien construidos y a unos
momentos que nos hacen avanzar en la lectura como si recorriésemos un pasaje de
nuestra vida. Decía el divulgador cultural
Daniel Gavilán que Los Visión era uno de esos cómics con instantes que se
te agarran a la cabeza y no me cabe duda de ello tras la lectura de estos doce
cómics que ahondan en la dimensión humana de un ser que nunca lo ha sido. El
dibujante de la serie Gabriel Hernández Walta lo dejó claro con este
comentario:

«[Los Visión] se encontrarán en
situaciones parecidas a las que podría encontrarse cualquier ser humano normal
en un ambiente extraño, con el agravante de poseer, por un lado, unas
capacidades superiores a las que todos aquellos que los rodean poseen y, por
otro, con la dificultad añadida de estar en continuo conflicto entre la
programación recibida y lo que su estatus de “humanos” exige de ellos. De esta
forma, un relato protagonizado por un superhéroe con más de medio siglo de
historias nos dio pie a tratar temas como la xenofobia, los prejuicios, las
relaciones familiares y, por supuesto, las posibilidades futuras de la
inteligencia artificial».

Y es que puede que, movidos por los deseos más nobles
(proteger a nuestra familia), podamos acabar cometiendo los actos más atroces
y, muchas veces, La Visión (¿o Los Visión?) se centra en todos esos instantes
donde pecamos con tal de ayudar a nuestros seres queridos. Los
lectores comprendemos en los ecos de esta historia a la gente diferente,
odiada o temida por serlo. Nosotros somos así. Sangramos, reímos, lloramos y
morimos como se lamentaba Shylock en El mercader de Venecia de
Shakespeare, obra favorita del personaje de Vin en la serie.

En un mundo donde se habla de construir muros y la amenaza
de superhéroes hipertrofiados y fascistas regresa bajo la insondable figura de
un tirano convertido en una especie de monstruo demencial, una serie como Los
Visión
que trata la marginalidad y la integración como lo hace, vuelve
más que necesaria como metáfora, pese al pesimismo. Tenemos a los vecinos
incapaces de aceptar al diferente, pese a la imagen que desean dar de que sí;
tenemos a niños que escriben grafitis con insultos a los sintetizoides y un
padre de familia que desea que se marchen antes de que las típicas batallas de
superhéroes dañen su hogar, a su hijo o todo lo que importa; tenemos a unos
Vengadores que empiezan a temer a la Visión y su idea de la familia. Todos
ellos, movidos por motivos “comprensibles”, acaban cometiendo pequeños actos de
maldad, que se volverán en su contra. En el caso de los críos, los padres y los
Vengadores esto sucede solo por no dar una oportunidad de verdad al
diferente; ¿por qué no hacerlo? ¿Por qué no dejar de ser el país o los países
que generan a seres como el Segador? Como dijo King en su entrevista en CBR:

«Los Visión no está destinado a ser un
cómic con respuestas fáciles. Está destinado a ser una interacción con los
fans. No hay una gran moraleja o alguien que diga que la serie trata de tal
cosa o tal otra».

Una de mis viñetas favoritas de la serie está en el primer
número. Los mellizos van a clase, como dos chavales normales, solo que levitan
y son androides. A su alrededor, la gente los mira sorprendidos o les hace
fotos con el móvil. Vin le pregunta a su hermana ¿soy normal? Parece simple. No
lo es. Y es que hay algunos cómics que, cuando te tocan, cuando te llegan, lo
hacen como ninguna otra forma artística puede hacerlo.

La Visión», de Tom King y Gabriel Hernández Walta: viaje oscuro al sueño  americano de un sintezoide - La Soga | Revista Cultural
La viñeta de la que os hablo. Fuente.

En esta viñeta, se resume uno de los principales temas de la
serie: la búsqueda de quiénes somos. La Visión, héroe sintetizoide (casi un
androide) de Los Vengadores, ha decidido construir a su propia familia: su
esposa Virginia y sus hijos. Los cuatro con superpoderes, los cuatro androides
más humanos que los humanos, los cuatro buscando desesperadamente ser humanos,
pero, realmente, ¿somos los humanos el culmen al que tienen que aspirar los
androides? Y mientras intentan responder a esa pregunta, Vin y Viv van al
instituto y regresan con más preguntas…

¿Somos normales? No lo sé y tampoco creo que quisiéramos
saberlo o serlo si, a cambio, tuviéramos que sacrificar estas historias de
seres imposibles que, al fin y al cabo, aspiran a lo mismo que tú y yo, a
intentar ser felices o, simplemente, intentar ser. Y, a su vez, el deseo de
esta familia robot de ser normal, de ser uno más, acaba generando una inmensa
tragedia a partir de un brutal acto que se antojará pequeño con los que vendrán
después; todo porque Virginia calló, todo porque quería proteger a su familia,
todo porque, al final, son humanos.

Antes de que Tom King fuese convertido en un maniquí más de
la industria, cuando parecía que todavía podía decir algo interesante antes de
que la horripilante megacorporación le mordiese, lo masticase y lo escupiese,
surgió este cómic que nos habla sobre cómo lo diferente está condenado a sufrir
el repudio de la sociedad y cómo ese odio acaba convirtiéndonos en monstruos.
La Visión acaba comprendiendo que, por mucho que luche, él también, como Frankenstein, estará tirando flores a un estanque donde la vida es demasiado
complicada, incluso para una inteligencia artificial.

Llegado el momento, nos sentimos más identificados con la
Visión y su problemática familia que con muchos de los humanos que pululan por
sus páginas. La Visión es completamente empático y, como tal, entendemos su
deseo de paz, pero también sus ganas de venganza cuando lo ha perdido todo.
Podemos llegar a comprender el terror que pueden sentir los superhéroes ante un
ser como la Visión, cercano al Doctor Manhattan de Moore y Gibbons en algunos
momentos, pero, al final, es la Visión aquel que nos entrega esa humanidad
perdida en cada número, como comentaba King en estas declaraciones: 

«La Visión es un personaje
arquetípico, algo que le resulta familiar a cualquiera que haya visto Star
Trek. Es Data. Es Spock. Es el extraño poderoso que quiere formar parte de la
raza humana. Y todo esto, claro, es una metáfora de todos los que nos esforzamos
por encajar, que intentamos integrar nuestras individualidades en nuestras
comunidades, y que acabamos por darnos cuenta de que no tenemos por qué
perdernos para formar parte de algo mayor que nosotros mismos. La Visión es lo
extraordinario tratando de ser ordinario», Tom King.

Ese punto azul pálido (Pale Blue Dot): ¿Por qué el Dr. Manhattan eligió a  Bohr?
El Doctor Manhattan de Watchmen puede ser una influencia de La Visión de King y Walta. Fuente.

Las influencias de King son, hasta cierto punto, claras. Más
allá de Asimov, también tenemos cierto toque cálido de los relatos de
Ray Bradbury y la reflexión del mañana y las profecías de K. Dick,
sin olvidar el
Blade Runner de Scott en el cine y, volviendo al cómic, el toque de
autores desmitificadores como Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison y otros
escritores de Vértigo que se notan a lo largo de los números que sirven para
redefinir la serie. King dijo al respecto:

«La voz de The Vision, por la que la
gente es muy amable y me da mucho crédito, es una combinación de Sandman
de Neil Gaiman (le robé mucho) y también The Magnificent Ambersons [El
cuarto mandamiento]
de Orson Welles. La escena de apertura tiene una
narración asombrosa. Fui directo a eso para The Vision porque es un
drama suburbano. Robo de las películas antiguas todo el tiempo y puedes ver los
resultados directos».

En Los Visión se respira la misma sensación que en
las Crónicas marcianas de Ray Bradbury: se conquistan nuevos horizontes
donde al poner nuestra bandera, haremos sangrar nuestras almas.

Por qué vale la pena leer a Vision de Tom King?
Los Visión se enfrentan a algo tan humano como… la vida. Fuente.

Rompiendo a La Visión

Con
Los Visión, a Tom King le bastan doce números para contar una historia
que definió en su propuesta como «La Visión a lo
Breaking Bad» y es que ambas obras tratan de hasta qué punto
arriesgarías todo para mantener a salvo a tu familia.
El guionista y exagente
de la CIA Tom King no se limita simplemente a hacer un corta y pega, sino que
reflexiona sobre el tema que ha hecho a La Visión uno de los mejores personajes
de Marvel: su búsqueda de la humanidad.

Cuando a mediados de los ’80, DC Comics compró los
personajes de la editorial Charlton y le propuso a Alan Moore y Dave Gibbons
que creasen una miniserie con estos seres de papel y tinta, la propuesta fue
arriesgada; Moore habló de una serie que arrancaba con la muerte de uno de
ellos y que sometía a un proceso de humanización a personajes como Blue Beetle.

Los editores sugirieron, lejos de hacerla desaparecer, que Moore crease sus
propios personajes. DC había gastado demasiado dinero con la compra como para
matar a uno de los caros personajes en su primer cómic. Moore creó así Watchmen.
El temor de DC, en realidad, es que Alan Moore rompiese a estos personajes como
si fuesen juguetes que ya no serían iguales, y era cierto. El multiverso de DC
no sería igual si tuviera a seres como Rorschach o el Doctor Manhattan. Y
escapando de esa realidad, Moore creó una obra. De aquí proviene la idea de que
Tom King y Gabriel Hernández Walta destruyeron a la Visión. Nunca más lo
veremos igual. Por mucho que su hija se una a Los Vengadores, por mucho que él
salve el mundo, siempre pensaremos en ese perro fallecido y resucitado, en esa
hija que lo perdió todo… Su realidad, tan cercana pese a los circuitos, nos
recuerda que los cómics de superhéroes son fantasías que cuanto más brillan,
una sombra más larga se puede proyectar, como decía K. LeGuin. Puede que, al
igual que La Cosa del Pantano con su Lección de anatomía de Moore quedó
“rota”, La Visión y su hija estén rotos, puede que nosotros también, puede que,
por eso, esta obra signifique tanto.

Siempre que repasamos los mejores cómics de la historia,
solemos detenernos en los años ochenta y empezamos a hablar de Alan Moore y
Frank Miller, entre otros autores.
Watchmen, V de Vendetta, El regreso del
Caballero Oscuro
… son
cómics que marcaron un antes y un después. A un servidor no le cabe duda,
dentro de treinta años, cuando hablemos de los comienzos del 2000, miraremos a
2016 y recordaremos la serie de La Visión de Tom King y Gabriel Walta. Al mes,
un lector de cómics puede devorar muchos tebeos olvidables. Al año, la cifra es
ingente. Sin embargo, La Visión no es uno de esos cómics que se olvidan, es de
esos que perduran en la mente del lector gracias a cómo toca la raíz humana del
drama.
En sus doce números atendemos a la fatalidad del destino del teatro
griego, con esa hamartía y esas profecías que se cumplen al intentar
evitarlas, y con grandes instantes que van más allá de los superhéroes comunes.
Aquí lo importante no es salvarse de destrucciones planetarias o grandes planes
maléficos, aquí lo importante es la familia y lo que supone cuando el mundo no
puede comprenderte.

La serie de La Visión es un cómic lleno de
matices y contenido, capaz de comentarse desde diferentes aristas: el guion, el
arte, la composición, el uso del lenguaje narrativo del cómic, la marginalidad,
la familia, la importancia del destino. 
No ha pasado desapercibido este cómic: ganador del Eisner como mejor
serie limitada. Ganadora como mejor obra de autor extranjero en Ficomic. Mejor
dibujante y Mejor obra internacional de la Heroes Comic Con y premio de la
crítica como Mejor obra extranjera, mejor guionista extranjero y mejor
dibujante, ganadora del Hugo…
Premios que significan mucho para una industria a
veces moribunda sobre la que se levanta un arte magnífico como es el cómic. El
mayor galardón que puede obtener una obra es que siga siendo disfrutada, así
gana la inmortalidad.
No me cabe duda de que esta es una de esas obras. Y
estamos de suerte por ello.

RESEÑA La Visión #1. Visiones del futuro, de Tom King y Gabriel Hernández  Walta - Tomos y Grapas
Los Visión posee un halo de melancolía digno de Ray Bradbury. Fuente.

Hablar de Los Visión sin mencionar el gran
trabajo de Gabriel Hernández Walta sería una injusticia. El dibujante español
de obras como Magneto da todo de sí sin sacrificar un estilo
propio que transforma cada página en una obra de arte en el tebeo que puede ser
uno de los cómics mejor dibujados, con más estilo y más icónico, del Marvel
reciente.
Su uso del lenguaje del cómic también es loable, ya sea mediante el
uso de pequeñas viñetas que se rompen en una splash page o los recursos
aparentemente leves como esa Virginia que, al hacer algo “incorrecto”, tapa el
símbolo de la Visión que lleva toda la familia, como un gesto nimio dedicado
solo al lector que está más atento al drama y lo que supone. Pequeños detalles
que en su suma resultan enormes. Dentro del apartado del dibujo también tenemos
a Michael Walsh, encargándose de uno de los mejores números de la colección,
lleno de instantes que viajan al pasado de Los Vengadores, pero, sobre todo, al
de la Visión y Wanda con unas viñetas completamente desgarradoras. También es
digno de alabanza el trabajo de la colorista Jordie Bellaire, que no solo
cumple, sino que aporta emociones a cada uno de los momentos de King, Walta y
Walsh; la obra no sería la misma sin ella ni el resto del equipo. Tom King lo
reconoció en una entrevista en el portal CBR: él no hizo Los Visión, él formó
parte del equipo que hizo Los Visión.

Hassan Otsmane-Elhaou, de la web Panelxpanel y Strip Panel
Naked, dijo sobre la obra:

«La Visión está llena de pequeñas
florituras visuales como ésta, y cada página de cada número tiene capas y más
capas de narración visual que va más allá de las carteleras y los diálogos. No
es solo Tom King escribiendo este cómic; es Gabriel Hernández Walta haciendo
otro tanto en cada página y viñeta. Son los colores de Jordie Bellaire
añadiendo metáforas a las viñetas. Y es la rotulación y los bocadillos y
cartelas de Clayton Cowles que las puntúan. Este cómic no es solo una de las
mejore obras que ha publicado Marvel, sino una reivindicación del propio medio.
Es absurdo. Es real. Es conmovedor. Es un cómic».

Hoy, que muchos dibujantes de cómics rechazan a los
creadores con estilo propio como Walta o Aja, se hace todavía más importante la
diferencia de estos autores.
Dicen los primeros que gente como Walta o Aja no
dibujan superhéroes, entendemos por tanto a seres hipertrofiados y monstruosos,
entonces yo digo que ni falta les hace, que, si debemos reducir el mundo del
cómic y los superhéroes a dientes, músculos sobre músculos, bolsillos y
cartucheras con armas imposibles, que se queden en su mundo de pesadilla y nos
dejen a los demás a los auténticos artistas, personas que pueden revolucionar
un género que necesita eterna revolución.

La Visión
de Tom King, Gabriel Hernández Walta, Michael Walsh y Jordie Bellaire se
convierte, por méritos propios, en una de las obras maestras del cómic de
superhéroes y del tebeo en general.
Es una de esas indudables referencias de
futuros lectores del universo de la viñeta. Después de La Visión, uno no puede
volver a ver igual a un personaje tan interesante como el que le da título a la
cabecera, ¿y sabéis qué es lo mejor? Que no importa, ahora es más interesante
si cabe. King, Walta y compañía han logrado su propósito con los Visión:
darnos una historia magistral sobre aquello que realmente importa y ese no es
un regalo que tengamos todos los días.

El final de los reinicios

Ahora,
que se acerca la serie de Disney Plus titulada Wandavisión (y que parece
que tomará alguno de los hilos de Los Visión), no está de más regresar a
este cómic, seguramente uno de los más importantes de los últimos veinte años.
En
una de las portadas, vemos un cubo de basura lleno de cachivaches electrónicos,
el cadáver de uno de los Visión, y a modo de lápida, una pequeña nota
harapienta que dice “Aquí yace una visión. Que Dios tenga piedad de su alma».
No nos cabe duda de que La Visión tuvo alma, que este cómic y todo el género la
tuvo durante doce números. La versión alternativa de esa portada es «Descansa
en piezas». Todo esto nos debería hacer reflexionar sobre el futuro de los
superhéroes, de los cómics, del arte y de… nosotros mismos.

Siempre le digo a mis estudiantes del bachillerato de artes
que creo que el arte puede cambiar el mundo, porque el arte puede cambiarnos a
cada uno de nosotros. Walta afirma lo siguiente:

«Creo firmemente que los artistas
tenemos la responsabilidad de dotar a nuestras obras de un sentido
trascendente, más allá de crear únicamente productos de consumo. Y, teniendo en
cuenta la desconexión casi total que existe hoy en día entre el arte
contemporáneo y la sociedad, será la tarea de los medios llamados “de consumo”
el intentar servir de vehículos de estas reflexiones que tan necesarias son
para la sociedad».

«Has visto más cosas de las que nosotros jamás imaginaremos.
Todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia».
Esa fue la nota
que envió David Bowie al funeral de su hermanastro, Terry Burns. Desde muy
joven, el hermano de Bowie padeció esquizofrenia y estuvo internado en el
centro psiquiátrico de Cane Hill hasta que un día logró escapar y se puso en
las vías de un tren al que acabó dando su vida. Una vez más, una familia rota.
Una vez más, un replicante que resurge en nuestra realidad con las mismas
palabras que usó Roy en Blade Runner. Y así llega el final, con hilos
que conectan seres artificiales, vidas rotas y familias. De eso va Los
Visión
y de eso va la vida. «La vida es un sueño» es la última frase del
cómic y es una frase que puede enraizar con Calderón de la Barca, con los
clásicos literarios ingleses y con aquellas ovejas eléctricas soñadas por
androides.
Como dije al principio, cómo puede cambiar una vida en tan poco
tiempo… y cómo de increíble es ese modo en el que nos aferramos al arte como
tabla de salvación, cuando parece que vamos a ahogarnos en la desesperación de
la pérdida.

Mi más profundo agradecimiento a los organizadores y
participantes de la Décima Semana del Cómic de La Laguna, por permitirme hablar
sobre familias, androides, sueños, viñetas y todo lo que vale la pena. Todo lo
demás es silencio y lágrimas, lágrimas que se perderán en el tiempo.

Carlos J. Eguren

[Versión final: sábado 14 de noviembre de 2020]

Here-lies-a-vision - snbchf.com
Emblemática portada de Los Visión. Fuente.

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Carlos J. Eguren
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