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Los superhéroes de Marvel y DC, ¿la nueva mitología?

Hay un par de cosas de las que creo que nunca pensé hablar en un blog. Una fue de los peinados de Scarlett Johansson y otra de religión. La primera me la salté hace unas semanas, pero por un buen motivo: cambio para su look de la Viuda Negra en el Universo Marvel . La segunda me la voy a saltar ahora mismo.

No os preocupéis, señores y señoras religiosos o señores y señoras herejes. Mi dirección no va a ir en meterse ni con uno ni con otros. Hay algo mejor de lo que me apetece hablar: de la mitología actual.

El dios nórdico Thor y el hombre dios Zeus… Versión Marvel Comics.

Zeus Todomolón

Mientras que muchísima gente cree que la mitología griega era aceptada como una religión, para mí siempre me pareció que eran sus superhéroes. Aparte de resolver preguntas cuya respuesta era casi imposible de descubrir (¿por qué diantres le acaba de caer dos rayos a ese tipo? Bueno, quizás haya sido algún tipo todopoderoso que hay allá arriba… Zeis… Zeas… Zeus. ¡Zeus suena mejor!)… Como iba diciendo, aparte de para resolver preguntas, creo que el origen de los mitos servía también para algo más que comprender el mundo: encontrar un modelo que seguir y entretenerse. En torno a hogueras, las historias se contaban una y otra vez y, por fortuna, seguían creciendo. Cada uno ponía su granito de arena.

Lejos de ser hoy sólo las leyendas urbanas (sí, cocodrilos gigantes debajo de Nueva York y gente que se mete una botella de refresco en la nariz), creo que los superhéroes son también mitología.

Héroes enfrentados en su propia guerra civil,

los dioses también se enfrentaron en sus luchas.

¿No es un mito que vuelve una y otra vez?

Aquiles, cuyo talón de Aquiles era…

Bueno, ya os imagináis

No es una idea mía. La he escuchado varias veces y creo que cualquiera que haya leído un buen tebeo ha tenido esa sensación de grandeza. No sólo os hablo de Thor (del que recientemente han estrenado una peli, ¡id a verla!), que en sí tiene un origen bastante “divino”, sino también Superman o Spiderman… Son nuestros semidioses. Héroes con pies de barro (similar a como se llamaba el primer número de “Los Cuatro Fantásticos”), poderosos seres que pueden equivocarse y poseen humanidad, con un punto débil. A caso, Aquiles ¿no era un semidiós, que se equivocaba cayendo en su cólera, capaz de llorar por sus seres queridos y con un punto débil: su talón? ¿Puntos débiles? Supeman tiene la kryptonita, Batman su propio pasado, los 4F que nunca han dejado de ser en su alma seres humanos cuando tienen el poder de unos dioses…

¿Algún día se dirá, en vez de su talón de Aquiles, su kryptonita?

Desde los años ´30 (aproximadamente) grandes autores, dibujantes y guionistas, han ido entretejiendo como aquellos contadores de historia de antaño, en torno a la hoguera, la historia de grandes héroes que nos hacen conmovernos, llorar, reír… Pero ante todo, desear ser mejor de lo que somos y hacer de este lugar algo mejor.

Los personajes de DC, siempre más cercanos a los dioses: Superman el mesías de otro mundo,

Linterna Verde aquel que obtiene un gran poder a través de un objeto mágico

y Batman, aquel cuya locura lo convertirá en el hombre más peligroso de la Tierra, según el propio Superman.

Nosotros, como aquellos que escuchaban los mitos de Perseo o Teseo, nos hemos aprendido sus intrincadas (con los años y docenas de números) historias: lloramos con la muerte de Gwen Stacy (nuestra Gwen), sabemos quién es Thunderstrike, nos dolió la pérdida del pasado de Spiderman, la muerte de Superman y la de Clark Kent, los últimos días de Batman, cómo Linterna Verde consiguió su anillo… Historias de padres e hijos, madres e hijas, héroes y villanos, monstruos y dioses que nos permiten dibujar nuestro mundo, comprenderlo algo mejor.

Por eso, para mí, los superhéroes son algo más que unos tipos que visten raros y tienen superpoderes. Para muchísima gente entre la que me incluyo, son parte de nuestra manera de ver la realidad. Ojalá todos soñáramos con ser mejores, como esos héroes que hacían preguntarte “¿Es un pájaro? ¿Es un avión?”. 

Un pasado que nunca se olvidará…
Un presente que merece ser recordado.
Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Los dioses de hoy: los superhéroes

  1. Interesante reflexión. Yo también he visto a los superhéroes como los dioses del siglo XXI y también estoy de acuerdo en que los dioses surgieron para explicar algunas cosas que en la época no era posible explicar. Lo único que tengo claro es que el hombre necesita creer en algo o en alguien.

  2. Hola, superñoño.

    Gracias por tu comentario y tu opinión sobre esta reflexión-cosa rara.

    Buen tema el que planteas: ¿necesita el ser humano creer en algo, tener fe en algo? Puede que sí, aunque no deban ser dioses. No obstante, cada uno elige y es libre de pensar, con respecto a esto, como todo, lo que quiera.

    Un saludo y muchísimas gracias por tu comentario, hasta la próxima visita.

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