Las múltiples muertes de Jamie Madrox fue uno de los cómics más interesantes de la serie de Peter David. Fuente.

Todos los fans del noveno arte lo hemos vivido alguna vez: hemos leído un cómic tan bueno que nos da ganas de compartirlo con cualquiera, aficionado o no, a las viñetas. Esto ocurre con la serie de X-Factor de Peter David, desde el principio, y no solo en este cuarto volumen que reseñamos y nos cuenta una historia perfecta.

Desde el regreso de la agencia de detectives mutantes X-Factor a nuestras estanterías en 2007, los seguidores de la serie hemos vivido grandísimos momentos (el Layla Miller y su “sé cosas”, el hijo de Madrox, el viaje a universos paralelos…) y este volumen, que engloba del número 226 al 236 USA, no iba a ser menos.

Si ya en Estados Unidos tuvo que ser un suplicio esperar entre el 225 y el 226, en España lo ha sido más al tener que aguardar no solo un mes, sino varios, desde la aparición del anterior volumen y el nuevo. Y es que aquí sabremos del destino de uno de los miembros de X-Factor que parece haber muerto y viviremos varias aventuras en diversos mundos alternativos. Ese es solo el arranque de este compendio que ha conseguido ser, por derecho propio, una de las mejores series mutantes del Universo Marvel de todos los tiempos.

Y se empiezan a resolver enigmas y abrirse otros, porque al guionista Peter David le gusta tenerlo todo atado y bien atado. Por un lado, se cumple la profecía que Layla Miller le hiciera a Rhane al principio de la serie (cuando Layla era aquella niña). Y desde ahí visitamos un Universo donde Banshee nunca murió y fue otro de los personajes quien contrato al sicario que lo mataría… para luego llegar a un universo donde los Centinelas son controlados por un Iron Man que observa a la raza humana en extinción… y otro donde Madrox es discípulo del Doctor Extraño. Esto mola sí o sí y más si hay incluso un guiño a Doctor Who (The. Worst. Rescue. Ever).

X-Factor fue la oportunidad de Peter David para explorar el trasfondo de una serie de outsiders. Fuente.

Pero es que la serie no se queda en un viaje interdimensional sin más, sino que también se recuperan a personajes de la “etapa clásica” de este particular grupo de mutantes cuando eran fruto de los cómics de los ´90. ¿Y quiénes son esos personajes? ¡Pues no son otros que Kaos y Polaris! El hermano de Cíclope y la hija de Magneto se convertirán en los líderes de investigaciones X-Factor, quienes parece que estarán bajo las órdenes de Val Cooper y Lobezno para todas esas misiones donde se requiera más sigilo e investigación.

Y no nos quedamos en eso, hay varios villanos en la sombra. Desde los más mundanos como un grupo de antimutantes hasta incluso demonios que buscan el apocalipsis sin olvidar a criaturas del Mundo Mojo hasta el regreso del mítico Aislacionista, uno de los mejores villanos del Universo Marvel cuando los escribe Peter David (¡creedme!).

¿Y qué os digo si David nos engaña y juega con nosotros? En un momento, pensamos que dos tramas de villanos convergerán y en su resolución, nos damos cuenta de que no es así y la otra sigue en marcha. Bien jugado, Peter, bien jugado.

Nuevos mutis en X-Factor y ya Kaos está pensando en viajar al pasado para pasar de este curro.

Añadamos a este fabuloso cóctel: grandes frases, inmensos momentos (varios protagonizados por el troll de Pip), geniales escenas (el enfrentamiento entre Monet y Layla Miller), la profundización en los personajes (el genial Madrox, la atractiva Layla, el “desalmado” Guido, el frío Estrella Rota, el suertudo de Longshot, la gran Banshee, la atormentada Loba Venenosa…), historias dramáticas (la muerte de un imitador de superhéroes), escenas de acción (el enfrentamiento con los antimutantes), instantes sorprendentes (la llegada de varios de otra dimensión), ideas magistrales (¿y si los dobles de Madrox son extraídos de otras dimensiones?), fabulosos chistes (la comparación de Lobezno y Justin Bieber por lo mucho que sale el amigo Logan en las cabeceras de Marvel)… X-Factor lo tiene todo. Absolutamente todo y eso es algo que hoy, cada vez, lo tenemos menos por desgracia (aunque maldigo a PAD por su calidad, que me hace escribir reseñas como si fuera una quinceañera dopada). Y pese a todo esto, hay docenas de sorpresas que no desvelaré…

Y es que cada vez que leemos cómics, hay que agradecer el trabajo de Peter David, un gigante de los cómics, que siempre ha sabido contar buenas historias y recuperar tramas por muchos olvidadas, entregándonos instantes entretenidos y de lo más disfrutables. Esperemos que se recupere de los problemas de salud que ha tenido últimamente. ¡Ánimo, Peter!

Tampoco podemos olvidarnos de Emanuela Lupacchino y Leonard Kirk, los encargados de ilustrar estas aventuras. Dar la enhorabuena a Kirk que sigue cumpliendo y a Lupacchino que, con cada trabajo, sigue superándose.

Tal vez, el mayor problema es que sabemos que no se podrá valorar del todo X-Factor hasta que concluya… y esperamos que sea dentro de muchísimo tiempo.

En definitiva, si solo tenéis 12 euros, cogedlos y comprad X-Factor: Las múltiples muertes de Madrox y seréis muy, muy felices… a menos hasta que lo acabéis y quedéis esperando a cuándo saldrá el nuevo volumen de las aventuras de Investigaciones X-Factor.

 

Tomo dedicado a X-Factor. Fuente.

 

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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