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Las gárgolas, esmeraldas y Quasimodo en el clásico de Disney: El jorobado de Notre Dame, adaptación del clásico de Víctor Hugo. Fuente.

«Quizás la iglesia misma desaparezca pronto de la faz de la tierra»- Víctor Hugo sobre Notre Dame.

La primera película que vi en el cine, gracias a una excursión del colegio, fue El jorobado de Notre Dame (Gary Trousdale, Kirk Wise, 1996). Recuerdo poco de la experiencia que rodeó al hecho de ir al cine (si fuimos en algún tipo de transporte, si me porté bien…), pero sí me acuerdo de que, con cinco años, la imagen de la Catedral de Notre Dame quedó grabada en mi retina. 

El juego de luces, sombras, monstruos, música sacra, la historia vagamente inspirada en Nuestra Señora de París de Víctor Hugo… me influyeron en los siguientes años a ver el mundo desde una perspectiva mucho más lúgubre y con un gusto estético que ha hecho que el arte gótico, el romanticismo y todo lo que vale la pena me importe. Dadme noches e historias, que seré feliz; todas ellas estaban ya en esa película. No sé qué hubiera pasado de ver otra película por primera vez en el cine… Pero me alegro de que la primera fuera esta.

La adaptación clásica con Quasimodo interpretado por Charles Laughton. Fuente.

Las noticias sobre el incendio de Notre Dame han sido trágicas. Para algunos, representa solo un viejo edificio del cual se puede hacer burla: «la única iglesia que ilumina es la que arde» o «fue construida como producto del patriarcado» y estupideces varias que me demuestran que la educación y la sociedad está fallando a la hora de enseñar la importancia del legado en las nuevas generaciones. Conductas tan necias solo nos demuestran que haber convertido la materia de Historia del Arte en una optativa y no en una asignatura obligatoria, nos está pasando factura. Recuerdo con tanto amor aquellas clases de Historia del Arte de segundo de bachillerato donde nuestra profesora, Lupe, pudo enseñarnos la importancia de pinturas, obras arquitectónicas, imágenes y otras formas artísticas e imperecederas como Notre Dame… Ojalá todo el mundo hubiera tenido esa oportunidad y, si no la tuvo, al menos el amor suficiente para comprender por qué era valiosa esta catedral gótica. Nos dicen que las Matemáticas y las Ciencias priman, que la Lengua y la Literatura es secundaria y cualquier otra materia como Música o Historia del Arte son tonterías que no sirven para nada. Es un grave error. El arte alimenta las almas. Sí, sin Matemáticas no se podría haber construido Notre Dame y sin la lengua no se podrían haber dado órdenes y expresado necesidades, sin la Literatura Víctor Hugo no habría salvado del abandono esta catedral que en el XIX se hallaba dejada de la mano de Dios… Todas ellas son valiosas, fundamentales e ineludibles, pero es la Música y la Historia del Arte, junto a otras actividades, las que hacen que, además de las disciplinas ya nombradas, el alma crezca y permtia comprender el valor de Notre Dame: el arte nos hace más humanos. Quien comprende y aprecia obras del pasado como esta, puede volar lejos y admirar todo aquello que lo rodea; quien solo ve un montón de piedra y un lugar de culto sin más, se ha relegado a sí mismo a esa especie de funesto materialismo que está matando la pasión y la humanidad en nuestra época. Pensamos mucho y sentimos muy poco, que decía Chaplin en El gran dictador

Hoy me he despertado con las noticias de que parte de la estructura ha sobrevivido, que ya se habla de la reconstrucción y algunas fotos demuestran que las sombras de Notre Dame no se han extinguido bajo las llamas. No debemos ser tampoco excesivamente optimistas, se ha perdido mucho y hay imágenes que se guardarán para siempre en nuestra memoria, como es la de la caída de la aguja del templo. No obstante, sería triste vivir en un mundo donde tuviésemos que explicar a nuestros hijos que una maravilla como Notre Dame ha desaparecido completamente. Por fortuna, gran parte de sus obras de arte se salvaron debido a que estaban fuera del tempo con motivo de la reforma. 

Mi hermana me comentaba que era curioso: las gárgolas estaban fuera del templo, no pudieron protegerlo de las llamas. Es una de esas ideas mágicas que confabulan en torno a lugares tan maravillosos como la Catedral de Notre Dame y la magia no podrá dejarnos de lado. Estos enclaves están llenos de fuerza, inspiración y deseos de que la humanidad siga avanzando gracias al recuerdo de todo lo que hicimos en el pasado y la esperanza de lo que podemos hacer en el presente. Notre Dame, nuestra Señora de París, no puede morir. No lo hará. Las campanas siguen repicando… Que la humanidad no deje de escucharlas.

Aguardemos que Notre Dame vuelva a alzarse pronto. Imagen libre de derechos.

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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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