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Detalle de la portada de La sombra del viento de Carlos Ruiz ZafónFuente.

Hace poco (tal vez debido a la publicación de El laberinto de los espíritus. el último volumen de los cuatro que conforman el ciclo del Cementerio de los Libros Olvidados), empecé a releer el comienzo de La sombra del viento del escritor catalán Carlos Ruiz Zafón. Más de una vez, he confesado que Zafón es uno de mis escritores predilectos; me ha enamorado de las palabras impresas y las historias que te llegan hasta lo más profundo de tu alma y hace que uno se sienta identificado con ese hombre que colecciona figuras de dragones y habla sobre la literatura que da sentido a todo.

Debo confesar que soy un aficionado a la obra del escritor y guionista desde que leí El príncipe de la niebla. Esa novela juvenil era una obra que ruló de mi hermana a mí, bajo la leyenda de ser un terrorífico libro de miedo; es decir, con el morbo de si yo llegaría a sentir ese terror o no (aunque fue años después cuando mi hermana me dijo que nunca la asustó este libro… ¿Me lo creo o no?). Esa historia sobre un chico, un ser monstruoso que concede deseos, estatuas, relojes… A mí me encantó tanto como para leerlo varias veces. De eso creo que hace casi catorce años (¡!); era Navidad de primero de la ESO. 

Años después, en cuarto, me «mandaron a leer» uno de esos pocos libros que te «mandan a leer» y adoras (yendo contra la regla de que nada que te «manden a leer» te gustará). Dicho libro, fue Marina. Para entonces, que tenía quince o dieciséis años y creía en lo bohemio, en lo mágico, en lo fantástico y en lo trágico; hallé en Marina una de mis obras favoritas. Yo viajé junto a Oscar Drai y sus personajes, más allá de las tinieblas de aquella mágica Barcelona gótica, donde Mijail Kolvenic planeaba su venganza. 

Inspirado por aquellas obras, me embarqué en mis propios cuentos y novelitas con ese estilo Zafón que hace que todo guarde un misterio, incluso la sombra del alma (¿cómo no?). La construcción del enigma como si fuera una especie de muñeca rusa, con un misterio encerrado dentro de otro… Siempre ha sido algo maravilloso para mí. Para algunos, sonará pedante que diga que Zafón me inspiró, pero sigo quitándome el sombrero ante él.

Marina, una de mis novelas favoritas.

Fuente.

En 2007 o 2008, leí La sombra del viento por primera vez y aún albergo en mi recuerdo aquellos instantes de mi vida en que me perdía en las páginas de aquella aventura, de personajes torturados por el pasado, de los Sempere, Fermín, Carax… Y es que, ante todo, era también una gran novela sobre el amor por la literatura, sus secretos, sus dramas, sus desventuras y sus sueños. ¿Cómo no iba a gustarme? 

Para 2008, recuerdo que devoré El juego del ángel, que trataba sobre un escritor maldito y me influyó sobremanera (pese a su desconcertante final) y, en 2011, me compré El prisionero del cielo nada más publicarse (y la sensación que me dejó fue más agridulce de lo esperado).

Muchos críticos dicen que parte del encanto de La sombra del viento está en que nos hace recordar por qué amamos leer y creo que también se añade que descubre a muchos ese amor, ese deseo de perderse durante horas en el papel, esa alegría y esa pena por esos personajes de tinta y papel. ¿No es digno, por tanto, de ser descubierto? ¿No es como un regalo que no podemos abandonar en la cuneta de la vida?

Pero ha sido regresar brevemente a La sombra del viento para recordar que hay libros que no permanecen mucho tiempo callados, que vuelven a ti y te regalan lo que fuiste, además de otorgarte significados nuevos. ¿Cómo explicarlo? Quizás, con las imágenes y los sentimientos de la primera vez; quizás, con las palabras del señor Sempere: «cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él». Es cierto.

Una de mis frases favoritas de la obra. Fuente.

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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “La magia de los libros de Carlos Ruiz Zafón

  1. Hola!
    Bueno, casi lloro con esta entrada. Has descrito con exactitud lo que sentí por primera vez al leer la sombra del viento. Yo era bastante pequeña, tendría 13 o 14 años. Y pasaba un momento horrible de mi vida. Y ese libro fue mi salvación. Siempre guardaré una parte de mi corazón a ese libro y a los libros de Zafón en general.

    La entrada genial^^
    ¡Besos!

    1. ¡Hola, Sandry!

      Genial poder conocer a otra lectora de Carlos Ruiz Zafón. 🙂 Creo que todos los seguidores del escritor hemos sentido la magia de sus palabras y sus historias, porque conectan con nosotros, nuestros sentimientos y nuestras historias. ¿Y lo mejor? Nunca nos abandonan.

      Muchísimas gracias por tu comentario, ¡saludos! 🙂

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