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«Mi gran fantasía cuando tenía diez años era viajar a un universo paralelo idéntico al nuestro, salvo que en ese otro universo nadie habría escrito El Señor de los Anillos. Yo llevaba mi ejemplar, hacía que alguien me lo escribiese a máquina, lo enviaba a una editorial y me convertía en el loado escritor de El Señor de los Anillos sin necesidad de mover un dedo».

NEIL GAIMAN.


Imagen de dominio público.

El 2 de septiembre de 1973, J.R.R. Tolkien partía a los Puertos Grises, dejándonos un legado increíble como es la Tierra Media, todos sus estudios sobre las lenguas y su amor por las historias. También su influencia en autores como Neil Gaiman.

Todos recordamos los guiños en la obra de Neil Gaiman hacia J.R.R. Tolkien (solo hay que citar algunos números de The Sandman, donde se evocaba al pobre Bilbo de El Hobbit), pero creo que esta cita nos termina ya de ganar. 

Siempre se dice que los escritores deben ser lectores y considero que es cierto, pero añadiría que también deben ser lectores apasionados, que han sentido el amor por la historia que han leído y quieren transmitir ese sentimiento a las obras que escriben. No cabe duda de que Neil Gaiman sintió ese amor por la obra del profesor.

Personalmente, yo también siento ese cariño por la magna obra del escritor que nos trajo a los hobbits, los orcos, los elfos del bosque, los Anillos de Poder… Y escribimos, en parte, embriagados por esa magia. La Tierra Media fue uno de los motivos por los que, con diez años, me puse a teclear en la vieja máquina de escribir eléctrica de mi hermano mayor y concebí a los primeros héroes y monstruos de mis historias. Sin ir muy lejos, ahí nació uno de los grandes villanos de mis obras y que aparece nombrado en novelas que aún escribo. Ese proyecto sigue vivo con el nombre en clave de Vigía y espero algún día verlo terminado y publicado.

Por tanto, nunca olvidaremos a J.R.R. Tolkien. Nunca olvidaremos a Neil Gaiman. Nunca olvidaremos a todos esos escritores que nos han hecho soñar. Nunca.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “J.R.R. Tolkien y la gran fantasía de Neil Gaiman cuando tenía diez años

  1. Los escritores que hacen soñar también soñaron con lo que anteriores escritores escribieron.
    Bien planteado. Es cierto. Escritores memorables.

    1. Ningún árbol surge sin raíces.

      Aunque seguro que este mundo es tan raro, que hay alguno que sí y me echa por los suelos esta metáfora.

      Gracias por el comentario, ¡saludos!

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