Descubrí esta cita de George Lucas a través de un dibujo de su «heredero», Dave Filoni. A comienzos de 2021, me dediqué a indagar en cómo se había creado Star Wars. Antes de Harry Potter o El Señor de los Anillos, mi primer amor fue Star Wars y, durante 2020 y 2021, volvió a ser mi refugio, gracias a The Mandalorian y, más tarde, Clone Wars, Rebels, Fallen Order, los cómics, las novelas…

Mi último maratón de estas películas fue uno de mis momentos más felices de este último y complicado año. Siempre me ha gustado indagar en la fuente de estas historias, en cómo alguien puede crear un mito que sigue siendo contado durante generaciones gracias a cientos y cientos de grandes artistas.

El origen de George Lucas

Si algo me ha llamado la atención es que George Lucas comentaba que era consciente de todo lo negativo de este mundo, como reflejó en THX-1138, pero que, con Star Wars, buscó hablar de temas importantes a los más jóvenes y demostrar que quedaba esperanza. Recordemos lo que dijo en el fantástico libro Los Archivos de Star Wars de Paul Duncan, en esta cita Lucas habla del accidente de tráfico que le hizo replantearse la vida y querer ser director de cine.

«No me rompí ningún hueso, pero se me habían aplastado los pulmones. Era un milagro que siguiera vivo. Fue algo así como: «Bueno, aquí estoy, y cada día es un día de propina. Me han dado un día más y tengo que aprovecharlo al máximo». Cada día es un regalo. Quería aprovecharlo al máximo, como si estuviera empezando una nueva vida».

Este making of de Star Wars es más que recomendable. Fuente.

La esperanza en Star Wars

En el reciente Gallery de The Mandalorian, donde se hablaba sobre cómo trajeron de nuevo a Luke Skywalker a la serie (todo el programa es una carta de amor al personaje), Dave Filoni comentaba que Star Wars era una obra que tenía que dejar con buen sabor de boca a aquel que disfrutase de ella, que le tenía que hacer sentir bien (esto es aplicable incluso a Rogue One, que pese a tener un final trágico, su última palabra es, precisamente, «esperanza») y Jon Favreau comentaba que Star Wars era la oportunidad de sentar en el mismo sofá a varias generaciones de una familia para disfrutar de una historia en común, eso hace que la saga sea tan importante.

Y Jon Favreau, Dave Filoni, George Lucas, Kathleen Kennedy y muchos de los involucrados en Lucasfilm lo tienen claro. Algunos se erigen en defensores del «auténtico espíritu de Star Wars» cuando, queramos o no, ese espíritu pertenece a sus creadores y a la mayoría de los espectadores, no a un «selecto club» formado a partir de un esnobismo pedante.

Cuidado, si algo he descubierto de algunos fans de Star Wars es que no son fans de Star Wars: dicen cosas como que las originales eran las mejores, aunque dudo de que las recuerden; son los mismos que tanto se quejaban de las precuelas y ahora las defienden para destruir las secuelas; cualquiera que esgrima una obra de ficción para llevar a cabo acciones de odio es, simplemente, obviable. No merece la pena perder el tiempo con ellos.

La felicidad

Más allá de las naves espaciales o los duelos de sables láser, lo importante son los valores, la moraleja, las enseñanzas que George Lucas, Dave Filoni, Jon Favreau y tantos y tantos creadores nos han ido dando a lo largo de los años. Saber que, cuando estás hundido, tienes una tabla de salvación como Star Wars, es un regalo. Todos estos creadores son felices haciendo felices a los demás y creo que es inigualable.  Lucas diría sobre ello (de nuevo en Los Archivos de Star Wars):

«No me habría costado nada renunciar al éxito o comerciar con él de no ser por la felicidad que Star Wars ha proporcionado a algunas personas: eso tiene valor y doy por bueno el precio que he pagado, pero creo que ya he aportado mi granito de arena y ahora puedo invertir el tiempo en mí mismo. Espero poder recuperar un poco de la felicidad que hemos llevado fuera».

¿Necesitamos fantasía?

Sé que habrá gente que arqueará una ceja y dirá que el auténtico arte debe estar comprometido con la realidad (como si el arte tuviera que ser solo una cosa… y la que ellos digan). Acaso, ¿la fantasía no es comprometida?

Una metáfora puede ser el mejor modo de exponer la realidad. Como decía la Muerte de Terry Pratchett, la fantasía es lo que nos hace humanos y, por medio de ella, podemos hablar de nuestra realidad, sin caer en una alegoría simplista. Por otra parte, que te guste la fantasía no impide que también te gusten otros géneros.

Más allá de esto, cuando una persona se encuentra con un estado de ánimo bajo, no le recomendaría terminar de hundirse con obras pesimistas; sería como decirle a una persona que está a punto de sufrir un infarto que se ponga a escalar el Everest; esa persona necesita otra medicina y la fantasía más esperanzadora lo es. Es oxígeno para el que se asfixia, es ánimo para el que sufre, es vida para el moribundo.

No ignoro que muchos artistas y espectadores consideran que el realismo, el pesimismo y el oscurantismo son de un mayor valor, que el drama siempre está por encima de la comedia o la fantasía, que llorar a moco tendido por los problemas de la humanidad y regodearnos en su oscuridad merece más la pena que intentar seguir adelante y sonreír, que es más adulto sentir que el mundo es porquería y que es más infantil pensar que queda algo por lo que luchar.

¿Es la fantasía escapista?

Como soy una persona que considera Peter Pan una obra maestra para cualquier edad, lo infantil no me parece sinónimo de mediocre (en realidad, NO LO ES), como quieren señalar algunos que han perdido el ánimo o consideran que ser adulto es ser un amargado; así de cínicos parece que tenemos que ser. «Parece», nada te obliga a serlo y quien quiera pensar lo contrario, que lo piense. Y quien hable del escapismo como algo negativo, recordemos lo que dijo el profesor J. R. R. Tolkien:

«La fantasía es escapista, y esa es su gloria. Si un soldado es apresado por el enemigo, ¿no consideramos que es su deber escapar? ¡Si valoramos la libertad de mente y alma, si somos partidarios de la libertad, entonces es nuestro deber claro escapar y llevarnos con nosotros a tantas personas como podamos!».

A principios de este año, esbocé el esquema de una gran historia de fantasía que, en realidad, llevo escribiendo desde hace más de veinte años (y, por suerte, parece que tiene más cuerpo que nunca). Ese proyectó me llenó de ilusión durante meses muy complicados para mí. Ahora que he vuelto al Omniverso, he repasado la nueva novela y he descartado partes oscuras y pesimistas que escribí en un momento oscuro y pesimista; pienso que la gente necesita esperanza, pienso que yo necesito esperanza.

Por supuesto, esto no hace que todo sea «colorines y arcoíris». hay tenebrosidad en Star Wars (el Emperador, Vader, el Imperio, la Orden 66, la expulsión de Ahsoka, el fracaso de Luke), pero también, ante todo, hay esperanza (la victoria sobre la Estrella de la Muerte, el papel de Leia, la victoria de Naboo, la reaparición de Ahsoka…). Ojalá mi obra sirviese para ayudar a los que más lo necesitan.

Mientras que otros autores guardan un férreo control sobre sus sagas (solo hay que ver a J. K. Rowling con Harry Potter; los videojuegos como Hogwarts Legacy no son canon -cosa que realmente tampoco importa tanto), dudo de que El legado maldito lo sea, no hay series, no hay cómics…), George Lucas supo desde el principio que él tenía los juguetes más chulos del patio y que quería compartirlos con otros para que contasen grandes historias que llegasen a un amplio público. Si eso no es hacer felices a los demás, no sé qué es hacerlo. Por eso, me gusta la idea de compartir esta cita, de convertirla en mi filosofía y de recordar la importancia que tiene el arte en nuestras vidas.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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