Escribí esta reseña del cómic Fashion Beast
hace un par de años, junto al gran Pedro de Mercader. Revisando entre
los borradores del blog, la he encontrado y he decidido compartirla de nuevo,
ya que, aunque Alan Moore ha trabajado recientemente en el mundo del
cine, ya hacía un par de décadas que se había probado en el terreno de la
escritura del guion cinematográfico con esta obra que, al no filmarse, fue
adaptada años después al formato del cómic.

Fashion Beast fue el proyecto cinematográfico que Moore escribió y nunca se filmó. Fuente.

“Hay demasiada mierda en el aire. Por eso el cielo es
tan aburrido últimamente… Ya no hay luna ni estrellas. Supongo que ahora las
únicas estrellas están aquí abajo”.

Corrían los años 80. En una tienda de cómics, un
chaval buscaba su dosis de droga habitual: viñetas a todo color con historias
imposibles. Un hombre con un alocado pelo rizado y de indumentaria llamativa se
acercó a él, cansado de buscar lógica en el mundo de los cómics que no acababa
de pillar, y le preguntó a ese chico:

—¿Te van los cómics? El muchacho asintió—. Bien… ¿Y cuál de los que escribe estos cómics te parece el mejor?

—¿El mejor escritor de cómics, dice? Pues eso está
claro. ¡Alan Moore!

El hombre que había hecho la pregunta se guardó aquel
nombre antes de irse: Alan Moore. Lo que el adolescente que le contestó no
sabía era que ese tipo que acababa de largarse no era otro que Malcolm McLaren,
exmánager de la banda de punk de los Sex Pistols, todo un símbolo.
El resto de la historia se convertiría en otra historia, pero de ficción.

La nueva campaña de Moore-McLaren

Bienvenidos a un viaje a un mundo tiranizado por la
moda. Aquí todo es controlado por las empresas fabricantes de vestidos, trajes,
complementos… Las mayores aspiraciones de los habitantes del lugar son las de
trabajar en Celestine, la mayor y más prestigiosa marca. Eso es lo más chic. Sin
embargo, paradójicamente el propietario y diseñador de esa marca es un ser
deforme y vive recluido en un lugar oscuro; son muy pocos los que han tenido la
oportunidad de ver su rostro. Es así como un monstruo controla el negocio de la
belleza mientras el mundo parece aproximarse a un apocalipsis inexorable y, tal
vez, más que merecido.

En la realidad, el modisto que ha perpetrado esta
pieza posmoderna, una revisión al cuento tradicional titulado La Bella
y la Bestia
,
 no es otro que Malcolm McLaren. Cuestionado por muchos de
los fans de los Sex Pistols, catalogado de monstruo sin
sentimientos y sacacuartos, McLaren siempre había mostrado una serie de
inquietudes de que iban más allá de las meramente comerciales. También poseía
una mente creativa que hizo que se interesase por el mundo del cine. Prueba de
ello ha sido el legado que, no solo consta de su música, sino que dejó unos
cuantos guiones cinematográficos que jamás vieron la luz, probablemente por ser
demasiado provocativos o imposibles de realizar.

La leyenda había contado durante años cómo McLaren se
acercó a Alan Moore para ofrecerle un trabajo: hacer un guion de una película.
El escritor de Northampton, conocido por su trabajo en WatchmenLa
Cosa del Pantano
 y V de Vendetta, aceptó simplemente como una
forma de saber si era capaz o no de escribir para el cine. Aparte de algunas
ideas, la principal que dio McLaren fue que los protagonistas debían «ser
un chico que pareciera una chica que pareciera un chico» y «una chica
que pareciera un chico que pareciera una chica». La forma de ser de
McLaren y Moore parecía encajar.

Sin embargo, Fashion Beast, como se tituló
la película, nunca se realizó por diversos problemas y solo era una respuesta
de Moore en alguna entrevista donde se preguntaba por el proyecto. Poca gente
había leído el guion y muchos de los fanáticos del escritor se preguntaban:
¿cómo sería una película del Bardo de Northampton? Más tras saber cómo Moore ha
rehuido de las adaptaciones que han hecho de varias de sus obras, como la
mediocre From Hell a partir de un cómic que es una obra
maestra, la estúpida Liga de los Hombres Extraordinarios basada
en un entretenido tebeo de aventuras o la tergiversada V de Vendetta (adaptación cinematográfica) que
hizo que Moore exigiera retirar su nombre de los créditos de ahí en adelante.

Malcom McLaren falleció en 2010 (a causa de un derrame
cerebral provocado por un tumor) sin haber podido sacar su proyecto adelante.
Cuando la editorial Avatar supo de la existencia de Fashion Beast preguntó
a Alan Moore si podían adaptar ese libreto cinematográfico al formato de cómic.

Sabiendo el escritor que la idea de la película era imposible y que podía
servir e homenaje a McLaren, lo consintió. No era la primera vez que una obra
en prosa del escritor es adaptada al cómic (véase sus historias sobre
Lovecraft, El amnios natalSerpientes y escaleras…).

fashion-beast-alan-moore
Fashion Beast es una apuesta de Alan Moore por redefinir conceptos tomados como frívolos. Fuente.

Pase de otoño-invierno nuclear

El encargado de convertir el guion de Moore para el
cine en uno para cómic fue Antony Johnson, quien ya había adaptado en otras
ocasiones al escritor de una de las etapas más brillantes de La Cosa
del Pantano.
 Johnson había realizado adaptaciones como The
Courtyard
El Lagarto Hipotético Light of thy
Contenance 
(esta última aún, por desgracia, no se ha editado en
España, pero es igual de recomendable para el fan del lado más
«místico» del escritor). Para convertir las imágenes cinematográfica
de este cómic se optó por el dibujante argentino Facundo Percio, que buscó una
mezcla entre el realismo y la sátira en su trabajo.

Alan Moore reconoce en el prólogo de la edición que
apenas se acordaba de aquel guion que escribió hacía varias décadas y releer la
adaptación en cómic le entregó una nueva visión de este libreto que hizo en
otro tiempo. Deja de lado sus historias más personales, sus relatos
lovecraftianos y sus ligas para contar una historia bastante distinta a la
clase de relatos que nos ha contado últimamente, aunque estén presente parte de
esa lucha contra el autoritarismo, la investigación en el campo de la magia,
los juegos lingüísticos, la sinceridad de los personajes… Elementos que hacen
reconocible una obra del guionista inglés. La idea inicial no era suya al cien
por cien, sería parte de McLaren y parte del cuento clásico La Bella y
la Bestia
, pero Moore no tarda en fagocitarla y darle un tratamiento que
tan solo podría haberle dado él.

En Fashion Beast nos encontramos con
Muñeca Seguin, «una mujer que parece un hombre que parece una mujer».
Cuando va a trabajar a una discoteca, se transforma en una bailarina mientras
guarda los abrigos. Ahí es donde logra sentirse viva e importante. No obstante,
un buen día (aunque, en realidad, es una mala noche) aparecerá el «hombre
que parece una mujer que parece un hombre» llamado Jonni que, no sólo
romperá su rutina, sino que hará que su vida cambie total y absolutamente. Por
su culpa, Seguin perderá el trabajo, y por una casualidad, se descubre que el
famoso Celestine busca nuevos maniquíes (modelos) para su marca. Muñeca no
dudará en presentarse y dejará deslumbrado al misterioso diseñador. Seguin se
convierte en una bestia de la moda.

Esta obra relata el ascenso meteórico y la caída
estrepitosa del personaje de Muñeca (su nombre no es casual). A través de ella
entramos en un mundo de locos hasta que se vuelve uno de ellos.  Se
transforma en una monstruosidad ambiciosa hasta un punto que se vuelve obsesiva
y pierde la noción de la realidad a la que una vez perteneció, algo de lo que
le advirtió Jonni, sin que ella le hiciera el más mínimo caso.

Moore, McLaren, Johnston y Percio nos presentan una
distopía en la que visitamos las entrañas de un mundo en el que, lejos de
imponerse gobiernos autoritarios o empresas poderosas sin escrúpulos, la que ha
terminado controlando el mundo ha sido la moda. Algo que con los años se ha
vuelto más creíble, no solo por la tiranía de las tallas o lo extraño muchas
veces de los pases de moda, las declaraciones de diseñadores racistas o el
suicidio de alguno de ellos, sino porque lo vivimos día a día.

Un mundo que no es tan distinto del nuestro, al fin y
al cabo. ¿Cuántas veces hemos visto a gente dispuesta a pagar precios
estratosféricos por ropajes que realmente no necesitan? ¿En cuántos momentos
hemos sido testigos de personas que veneran a estrellas fugaces porque es la
moda? ¿Cuántas veces hemos contemplado a personas que compran ropa porque una
de esas estrellas estrelladas la usa? ¿Cuántas ocasiones hemos  visto cómo
la anorexia o la bulimia han imperado como llave para entrar en una talla
esquelética? ¿Son realmente racionales esos pensamientos?

Las empresas conocen y manipulan perfectamente todos
estos elementos de marketing, y logra así vender sus productos. Luego, las empresas
que manejan y conocen todo este tipo de tendencias de compra son las que tienen
mejor posición y mayores beneficios. Este mundo distópico presentado por el
guión de Moore y las ideas de McLaren tan solo es una caricatura tremendamente
sangrante de nuestro mundo consumista y superficial, incluyendo esos grupos de
manifestantes que piden menos moda y más guerra.

Alan Moore aquí cuenta una historia que puede recordar
a películas clásicas pasadas por el filtro de los ´80. Pese a que Moore siempre
ha afirmado que no tiene gran interés, Fashion Beast es un
experimento aunado con el talento de McLaren y resucitado por Johnston y
Percio. Persisten los elementos que son recurrentes en las historias de Moore,
recalcamos: libertad sexual con esos personajes travestidos o el esoterismo que
hace acto de presencia alrededor de la figura del diseñador monstruos, lo cual
le sirve para crear personajes extraños, posmodernos, tridimensionales y
transgresores  tal y como él sabe manejarlos con maestría. Sin embargo,
este tipo de seres tan solo son un reflejo de nosotros. Cada uno es
representativo de las personas con las que convivimos todo lo días.

En esta obra, al igual que en la moda, nada es lo que
parece. La imagen es lo más importante, pero lo que hay detrás de ello es
totalmente surrealista. Fashion Beast guarda varias sorpresas
y hay un cambio constante. Una vez te has adentrado en el mundo de Celestine,
veremos cómo funciona realmente la industria.  Ambiciones, pretensiones,
lucha de  egos por ascender en el escalafón, traiciones y, sobre todo,
caos. La visión que posee Moore sin orden de nuestro mundo, sin capitán que
lleve el timón, es patente en esta a través de la empresa de Celestine, ya que
es una corporación en la que nada parece funcionar como debería, y en la que
las luchas es algo constante. No hay organización, tan solo una atmósfera
hostil, e incluso, conspiranoica o de terror.

La adaptación del cuento La Bella y La Bestia se
convierte rápidamente en una simple excusa, Moore no lo plagia sino que pilla
las bases más elementales para contarnos el drama de unos personajes superficiales
y oscuros como la propia moda. Brillan los miedos del diseñador a su aspecto,
ocultado por una madre demasiado hermosa, brillan las mentiras de todos los
personajes siguiendo un juego cruel y brilla ese discurso sobre el uso de la
moda, sobre la representación con ella de nuestros sentimientos y esperanzas
más profundos. Es decir, brilla incluso lo más oscuro.

A todo ello ha contribuido el dibujante que ha
plasmado gráficamente el guión. El argentino trabaja por primera vez con la
obra del bardo en esta miniserie de diez números, pero ya tenía experiencia en
la editorial y había trabajado con uno de los compatriotas de Moore: el afamado
Warren Ellis, y demuestra estar en un gran estado de forma. Incluida cada una
de las portadas, hay algunas geniales.

Nos realiza una obra caracterizada por un gran
componente visual, no en vano el guión fue diseñado para llevarlo al cine, y
Percio sabe cargar con eso con soltura. Fashion Beast posee un
trazo limpio y muy detallista. Aquí no vemos ni un solo fondo que haya sido
descuidado. Baste decir que si ha sabido captar a esos personajes que parecen
de otro sexo y a la vez el propio ya es una ventaja. Por otro lado, también es
destacable la elección de los planos realizada por el dibujante y el haber
sabido crear antihéroes muy característicos y con un aspecto gráfico bastante
llamativo, imitando los juegos y recursos visuales del cine. Por no hablar de
haber sabido captar la atmósfera malsana que se respira en la factoría de
Celestine. Dentro del apartado gráfico, no podemos olvidarnos de parte de la
gracia que aporta el colorista argentino Hernán Cabrera: intenso y cambiante
como todo en Fashion Beast.

Último pase

Para Pedro de Mercader: «puede que Fashion
Beast
 no sea una de las obras por las que Moore se ha ganado su lugar
en la historia del arte. Es uno de los cómics más disfrutables y comprensibles
para los que no están habituados. Habla de nuestro mundo, y lo hace con una
visión negativa, y siempre crítica. Como sociedad, es difícil no verse
terriblemente  reflejado en este cómic, lo cual nunca deja indiferente a
nadie y abre camino a la reflexión. Uno de los cómics indispensables de este
año».

Para Carlos J. Eguren: «Fashion Beast es
el hallazgo de una curiosidad para cualquier seguidor de Moore. ¿Cómo este
escritor habría transformado su literatura para convertirlo en algo visual? No
es raro que McLaren le dijese a Moore que se olvidase de tanto detalle y dejase
algo de trabajo al director. Siempre nos quedará la duda de cómo hubiera sido
la película, pero aquí tenemos una representación de una obra cinematográfica
en formato de cómic. ¿Perfecta? No. ¿Buena? Sin duda al menos los es por su
carácter de la moda, extravagante y portentosa como reinvención de un cuento.
Eso sí, me atrevería a decir que solo apta para muy fans del Bardo».

Fashion Beast es la
historia de Malcolm McLaren, Alan Moore, los ´80, la experimentación, la locura
del futuro que se venía encima… No es una moda o un mero cómic, es un
mandato.

“Es una prisión encantadora y sus
salidas parecen tan sombrías”.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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