El pestazo era insufrible, cualquiera que lo hubiese olido, el vómito hubiese brotado inesperadamente. La atmósfera interior era de un calor terrible, ilimitado, pero ¿quién podía sufrirlo? 

No puedes saber lo que le pasó. Hace mucho que no puede saberse. Se había hinchado, para deshacerse. Los gases de un ser pútrido, emanados por éste, creaban una atmósfera repulsiva. Él o ella, quien fuese, se había quedado midiendo en algo más de 1,90 y se había fragmentado en pedazos cuyo peso mayor era un kilo y el menor, dos gramos. El pelo de todo su cuerpo era reducido, a la vez que el de su cabeza estaba cubriendo el suelo y la tierra. Su rostro se convirtió en una mueca aplastada y huesuda, cuya piel se había ido despellejando tras volverse verdosa, secando y cayendo; dejando un ojo hundido en las profundidades y otro desaparecido, por debajo de cejas y pestañas ausentes. Mientras, su nariz cayó a un lado y su boca torcida se había consumido hacia su interior, con los dientes caídos y tragados, y la lengua reducida a pedazos. La saliva se había convertido en sangre y pus reseca. Su cuello estaba consumido, al igual que el resto de su cuerpo del cual sus huesos empezaron la fuga, rompiendo la piel pútrida. Sus piernas eran una ilusión y su brazo derecho era ahora tres pedazos de grasa negruzca. La barriga era un montón de pellejo. Toda la piel se volvió azul, luego blanquecina y después empezó el amarillo y el rojizo, amarronado, de la muerte.

Finalmente, con un crujido, cada vez más y más fuerte, estalló en docenas de gusanos, cucarachas y otros insectos ávidos de seguir comiendo el resto del cuerpo asqueado. El horror de la muerte sepultado por un simulacro de vida.

Era un cadáver en putrefacción, pero realmente… ¿Quién era?

Tú… cuando hayas muerto.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Relato: Lo que está por llegar

  1. Heyyy!!!

    Espero que esté bien!!

    Me ha gustado su relato! Sinceramente la forma en la que lo escribiste realmente me gusto!

    Opino que si eso es lo que esta por llegar no quiero que llegue! Seria horrible ver como tu cadaver queda asi…

    Las momias no terminan tan mal, por ejemplo, entonces prefiero ser una momia a terminar asi…

    Pues bueno, espero siga bien! Cuidese mucho y suerte!

    Kisses!

    Elsbeth Silsby.

  2. Hola!

    Me alegro de que te haya gustado el relato y la forma en la que lo escribí.

    No lo vas a ver, vas a estar muertas… Cosas que pasan, creo que se llama naturaleza.

    No, terminan expuestas en museos aguantando a niños y demás.

    En fin, ¿incineración? ¿Inmortalidad?

    No se descarta.

    Muchísimas gracias por su comentario y cuídate tú también.

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