Neil Gaiman siempre será uno de mis autores favoritos gracias a Sandman. Os cuento el porqué aquí. Fuente.

«Las historias son, de algún modo, espejos. Las utilizamos para
explicarnos cómo funciona el mundo, o cómo no
funciona. Las historias, como los espejos, nos preparan para el día de
mañana. Nos distraen de lo que acecha en la oscuridad. La fantasía -y
toda la ficción es fantasía algún tipo- es un espejo. Un espejo
distorsionador, sin duda, y engañoso, colocado en un ángulo de cuarenta y
cinco grados con respecto a la realidad, pero al fin y al cabo un
espejo, que
podemos utilizar para contarnos cosas que de otra manera quizás nos
veríamos».

Neil Gaiman, introducción de Humo y espejos.

Cuando miramos atrás, nos damos cuenta de que parte de lo que somos está formado por aquellas historias que hemos vivido. Sí, sí, vivido. No hablo solo de experiencias vitales básicas, sino de esas historias que leemos, vemos, escribimos, soñamos… Eso también es vivir. El ser humano es imaginación y considero que un autor que ha alimentado la mía es Neil Gaiman.

Amar las historias

Nacido el 10 de noviembre de 1960 en Portchester, Gaiman rápidamente se convirtió en un ser ávido de historias, que disfrutaba más escapándose y leyendo como su protagonista de El océano al final del camino o quedándose en la biblioteca en verano como nos narraba en La vista de las últimas filas que con cualquier otra cosa. Gaiman siempre ha amado las historias y las historias forman parte de él. Me gustaría que, en el futuro, yo fuese capaz de trasladar todo el amor que siento por la ficción como él lo ha logrado a través de innumerable relatos, ensayos, discursos… Los puntos de vista de Gaiman son siempre interesantes y sus ensayos me parecen muy lúcidos. Es un autor del que nunca me salto sus prólogos y del que a menudo suelo leer las entradas de su blog o los ensayos que aparecen en algunos de sus libros o compendios de estos. Ojalá tuviésemos más autores capaces de hablar sobre arte, vida y todo lo que los rodea.

 

The Sandman es la obra por la que Gaiman ya ha ganado la inmortalidad en el cómic. Fuente.

Creó The Sandman, creó magia

En 2010 leí The Sandman por primera vez. Desde entonces, he escrito mucho de esta obra en el blog, en los apuntes de Literatura o incluso en la revista ECC Cómics, donde he hablado del Universo Sandman, las nuevas ediciones… Hasta tengo un vídeo dando siete motivos para leer esta obra magna del cómic. ¿Y qué más puedo decir? ¿Que casi no voy a un examen de la carrera por quedarme leyéndolo? ¿Que todavía sueño con claridad con muchas de sus historias? ¿Que me sigue sorprendiendo su frescuera, incluyendo temas como la diversidad cuando todavía no se hablaba de ella? ¿Que todavía me fascina su pasión por las historias? Podría decir todo esto (e indirectamente, con todas estas preguntas, lo he dicho), pero podría resumirlo en lo siguiente: The Sandman es una obra que me gustaría olvidar que he leído… para poder leerla de nuevo por primera vez y sentir el abrigo de la magia que sentí en aquel momento. ¿Lo mejor? Que parte de esa magia sigue ahí con las relecturas y nunca nos deja de lado. Ojalá pudiera escribir algo así alguna vez.

No se detiene en un solo género

Cuando Gaiman dio su salto a otros medios, algunos consideraron que se estaba equivocando, pero yo creo que fue un riesgo que hizo que se haya convertido en un todoterreno. Gaiman nunca se ha conformado con solo ser escritor de cómics. También escribe novelas, relatos, poemas, capítulos para series que adora como Doctor Who, ha creado su propia serie, se ha interesado por el mundo del cine… Pienso que los artistas no deben limitarse y, si lo desean, pueden probar en diferentes campos. Gaiman lo ha hecho y, casi siempre, con excelentes resultados. Novelas como El océano al final del camino, Neverwhere, Los hijos de Anansi o Coraline me siguen pareciendo obras conmovedoras que han cambiado mi visión del mundo. Series como American Gods o Buenos presagios se han convertido en grandes éxitos y traslaciones del punto de vista de Gaiman sobre las cosas (y del punto de vista de Pratchett también en la segunda obra que he citado). ¿Y qué decir de La novia del Doctor? Uno de mis capítulos preferidos de toda la serie. Películas como Stardust o Coraline están entre mis favoritas; de Stardust no esperaba nada cuando la cogí entre las peliculas de descuento de un centro comercial y recuerdo que fue un regalo tan cándido y mágico que todavía es una de mis películas preferidas y una digna sucesora de La princesa prometida; sobre Coraline, ha invadido toda mi casa con sus figuras. Hasta el capítulo A book job de Los Simpson donde sale me parece una joyita y me aportó una forma de ver la literatura de éxito de otra manera.

Coraline es ya un clásico de la literatura infantil y juvenil. ¿Lo habéis leído? Fuente.

 

Sabe de quien rodearse

Gaiman siempre sabe rodearse de grandes artistas. Ha colaborado con docenas de grandes dibujantes como Charles Vess o Chris Riddle. Literariamente, su colaboración con Terry Pratchett para lograr terminar Buenos presagios me parece uno de esos milagros fortuitos. Aparte de ser buen amigo de Tori Amos, ha trabajado muchísimas veces con Dave McKean, a quien tuve la oportunidad de conocer cuando visitó Tenerife en 2015. Siempre he pensado que McKean capta una visión del mundo tan única que hace que desee poder desarrollar una tan propia como la suya. Mirrormask, la película de McKean que contó con el estudio del hijo de Jim Henson y con guion de Gaiman, es otra de esas joyas que todavía resuenan en mi imaginación. El día que cambié a mi padre por dos peces de colores es otra joyita, un cuento ilustrado por McKean del que siempre hablo a mis estudiantes de Arte. El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre, junto a Skottie Young, y La joven durmiente y el huso, junto a Chris Riddell, son otras dos obras que me encantan por cómo Gaiman colabora con otros autores para crear su ficción. Desearía encontrar a colaboradores así.

Nuestro eterno David Tennant encarnando al demonio de Buenos presagios, serie con la que Gaiman adaptó la serie que coescribió con Terry Pratchett. Fuente.

Reiventarse

Neil Gaiman es capaz de reinventarse y de reinventar. Entre mis cuentos cortos favoritos está aquel donde convertía a Blancanieves en una vampira. O aquel sobre un puente de un troll que, realmente, trataba sobre nuestra propia oscuridad. ¿Y qué decir de Odd y los Gigantes de Escarcha o sus Mitos nórdicos, donde Neil Gaiman reinventa la mitología con todo el poder de su magia? Me gustaría algún día probar a hacer retellings y jugar con mitologías que me fascinan y no son demasiado conocidas.

 

Relatos únicos

Sus relatos también me inspiran, Objetos frágiles me parece una de sus antologías más sorprendentes. Me marcó profundamente en aquel 2015, cuando lo leí gracias a un regalo, tras haberlo visto en la librería y que me hubiera hecho ojitos. Recuerdo que lo compagine con la lectura de El arte de pedir de Amanda Palmer, la pareja por aquel entonces de Gaiman. Fue como si ambos me adoptasen durante aquel verano de tantos cambios. Aprendí mucho de esos cuentos de Gaiman, de su sutilidad, de su uso de la fantasía oscura, de su pasión por la literatura… He leído varias colecciones más de Gaiman como Material sensible y siempre vuelvo a sentir esa magia, pero Objetos frágiles siempre ocupará un lugar en mi corazón. Ojalá hubiera leído varios de ellos antes para lograr que mis primeros cuentos fueran mejores. Al menos, creo que los últimos que he escrito sí tienen algo de Gaiman.

Fuente.

Tu voz es única

Un punto importante de la carrera de Neil Gaiman es que siempre ha expresado su deseo de proponer una perspectiva propia. Cada uno de nosotros posee una voz única e inigualable, que no volverá a repetirse, y ya por eso deberíamos crear. Para mí el discurso que dio a una promoción de jóvenes artistas que acababan la universidad es un vídeo estupendo, más que recomendable y que acuñó la frase Make good art, que ha hecho de Gaiman todo un defensor del arte. Años después, su colaborador habitual Chris Riddell lo ilustraría. Y aparte de tener una copia en casa, no me he cansado de regalarlo a las personas que quiero y que creo que les puede ayudar.
 

Neil Gaiman en clase

En mis clases, Neil Gaiman suele aparecer. No solo porque cito algunos de sus ensayos o leo alguno de sus libros como El libro del cementerio (del que mis estudiantes de primer curso hicieron unas maquetas fenomenales), sino porque siempre intento trasladar su pasión por las historias. ¿Sabéis que Gaiman permite la lectura de sus obras, de modo muchas veces gratuito, a los estudiantes? Este tema se volvió viral durante la pandemia, cuando muchos profesores le pidieron permiso. Un motivo más apreciar a Gaiman. Por ello, he dejado muchas de mis obras libres, para que la gente las pueda leer. Sé que Gaiman tiene una base de lectores, yo ni siquiera tengo lectores, pero lo hice por otro motivo. Mi trabajo principal es ser profesor, así que no me importa compartir mi literatura. También por él, que comentaba que YouTube e Internet llegaba a más sitios que cualquier televisión, abrí mi canal y siempre he intentado probar otras fórmulas. Ser un pionero, que podría decirse. 

Vida y obra de un soñador

Considero que otro aspecto fundamental de Neil Gaiman es que es buena persona. O, al menos, eso parece por cómo se expresa en entrevistas, redes sociales… Aparte de hacer campaña para ayudar a las bibliotecas, los refugiados u otras causas, siempre se muestra como una persona tolerante, soñadora y capaz de contarnos su vida con una cercanía que nos conmueve. Muchos de sus lectores hemos acompañado a Gaiman alrededor de su vida. Es fundamental que leáis El arte de Neil Gaiman de Hayley Campbell. No solo ayuda a comprender su vida y obra, sino también resulta inspirador, porque entonces, nosotros decimos: ¿puedo hacer yo lo mismo?

El arte de Neil Gaiman es un fantástico libro que nunca dejaré de recomendar. Fuente.

El día en que me respondió

Durante un año, perseguí a Gaiman para tener la posibilidad de entrevistarlo. Nunca se cumplió, pero siempre obtuve amables respuestas de sus agentes. Sobre la bondad de Gaiman, la anécdota que siempre cuento, a riesgo de ser pesado, es que le pedí permiso a Neil Gaiman para usar una cita de Neverwhere en mi novela Devon Crawford y los Guardianes del Infinito y me contestó con un «of course» que ha hecho que, casi cinco años después, siga emocionado. Neil Gaiman podría haber pasado de mí, no contestar a mi correo, obviar a un pequeño juntaletras de una isla perdida en medio del Atlántico, pero me respondió y eso significa mucho para mí. Por eso, y salvo algún error de mi carácter a menudo nervioso, intento responder, tratar bien a la gente que se interesa por mi obra, firmarles, hacerles un cutredibujo y venderles una parte de mi alma si hace falta.

La mujer del Doctor es uno de mis capítulos favoritos de Doctor Who. Fuente
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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