Mi propia experiencia escribiendo me ha hecho reflexionar sobre el grimdark en la fantasía. Aquí expongo esa opinión.

Ser adulto siempre me ha resultado algo infantil. Quiero decir, trabajo como docente y, a menudo, veo a niños que quieren fingir ser mayores como si eso les convirtiese en algo mejor. Puede que todos lo quisiéramos ser en algún momento, pero es un «ser adulto» que resulta vacuo, falso y dañino. No consiste en tener responsabilidades, sino en usar palabrotas, caer en escarceos con las drogas, hacer cosas «prohibidas» y todas esas cuestiones que, vistas a distancia, resultan absurdas.

Canción de Hielo y Fuego se uniría más al grimdark que a la alta fantasía. Fuente.

El arte y fingir ser adultos

El arte no se escapa de este deseo bastante tonto. Hace poco hablaba sobre Soul y cómo mucha gente se quejaba de que no fuera infantil por ser animación. Me centré en defender lo infantil y en cómo por ser animación, algo no tiene que estar orientado precisamente a ese público (y hablé también de que los niños no son idiotas).

Ahora me toca ahondar en el cinismo de la falsa madurez con la que algunos hablan sobre el arte denominado adulto. No hablamos de temas, series y tramas complejas con asuntos llenos de matices, hablamos de que algunos reducen la adultez de una obra a un cúmulo se sexo, violencia y palabrotas. En su ilusión, que una película contenga estos tres aspectos ya las convierte en unas obras magníficas por «ser adultas». Una completa aberración.

En primer lugar, no creo que ciertas historias sean adultas, porque un niño diga «caca, culo, pedo, pis» no deja de ser un niño. Lo dice alguien cuya primera palabra fue el término «idiota». A Alan Moore le hartaba ver que la industria del cómic tomó solo los elementos violentos de Watchmen y se olvidó de su complejidad argumental, por ejemplo.

En segundo lugar, incluir estos temas no hace que tu obra se vuelva seria (como si lo serio fuese mejor), es más, muchas veces es tan risible como una película de acción de Cannon. Esos personajes oscuros ladrando insultos y con tramas rocambolescas se acercan a ese pulp más barato y más insustancial, donde la vida es solo un chiste para el tipo duro de turno.

En tercer lugar, el mundo es horrible, ya lo sabemos, entonces ¿para qué insistes en ello, de un modo insustancial, en tu obra? El propio George Lucas comentaba que su primera película, THX-1138, se centraba en lo terrible que sería el futuro, como si la gente no lo supiera, y decidió dejar de lado Apocalypse Now, porque pensaba que, con su proyecto de una space opera (que se convertiría en Star Wars) llegaría a más gente.

Me temo que el ego de algunos daría respuestas variopintas a por qué debemos centrarnos en lo terrible y todas estas contestaciones conllevarían que el fingido adulto mire con superioridad a aquellos que eligen hacer obras más optimistas, como si estas fueran simplistas cuando, precisamente, si el mundo es tan horrible, escribir sobre la esperanza es más difícil que centrarse en lo terrible (igual que escribir sobre fantasía o ciencia ficción puede llegar a ser más complicado que escribir sobre el día a día de un mundo “normal”). 

Una nueva esperanza fue la respuesta de Lucas a sus primeros filmes más oscuros. Fuente.

Sobre el grimdark

Toda esta opinión viene a raíz de cómo en la fantasía se glorifica el «grimdark», esa versión oscura de los elementos fantásticos con los que muchos crecimos. Es una cuestión que se ha puesto de moda en los últimos años, siendo Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin la obra que ha abierto los ojos al público generalista: ahora los elfos, enanos y humanos no se unen para enfrentarse al mal, sino que a menudo no hay razas mágicas, solo gente que se mata entre sí y ponen cara de tíos duros (como si Juego de Tronos fuese eso -quizá, un problema de la serie-… y no lo es). En The Azrian Portal, definen el término de la siguiente manera:

«Grimdark fantasy is a subgenre of fantasy that revolves around stories that are thematically both grim (in terms of setting and worldbuilding) and dark (in terms of style and characterisation). There tends to be an emphasis on realism in the grimdark genre; even when set in a fantastical world. Life in these narratives is often cruel and unforgiving, the world is harsh and unfair, and plots rarely unfold without tragedy, bloodshed or disaster».

Las novelas de Joe Abrecrombie, quien en Twitter se llama @LordGrimdark, serían su máximo exponente. Voy a dejar una cuestión clara: si las historias de fantasía de Joe Abercrombie son estupendas no son porque sean grimdark, sino porque Abercrombie es un escritor estupendo. La voz de las espadas o Medio rey dan testigo de ello. 

Ilustración de Un poco de odio, una de las novelas recientes de Joe Abercrombie. Fuente.

¿Es la alta fantasía peor?

El problema radica en el momento en que las editoriales, los autores y el público sucumben a que el hecho de que las historias sean más oscuras, violentas, sexuales y escabrosas la novela de fantasía ya es mejor y que la denominada alta fantasía es peor. ¿Qué es la «alta fantasía»? En el oráculo de la Wikipedia hallamos esta definición:

«La alta fantasía está situada en un mundo alternativo de ficción («secundario»), no en uno «real» o «primario». El mundo secundario es internamente consistente, pero sus reglas difieren de las del mundo primario. En contraste, la baja fantasía (low fantasy) está caracterizada por estar situada en el mundo primario o «real», o un mundo racional y familiar, con la inclusión de elementos mágicos.

Las novelas de William Morris, como The Well at the World’s End, situadas en un mundo medieval imaginario, a veces son considerados como los primeros ejemplos de alta fantasía. Las obras de J. R. R. Tolkien —especialmente El Señor de los anillos— son consideradas como las obras arquetípicas de la alta fantasía. The Chronicles of Thomas Covenant de Stephen R. Donaldson es otro ejemplo de serie de alta fantasía».

No, porque algo sea grimdark no es mejor que algo que sea considerado alta fantasía. Alta fantasía y grimdark son solo otros enfoques y es legítimo que escribamos sobre uno u otro. J. R. R. Tolkien sigue siendo un excelente autor, pese a que en sus novelas no aparezca el sexo, la violencia desmedida o la sangre. Abercrombie es un buen escritor, pese a su necesidad de ser el Guy Ritchie o el Quentin Tarantino (por así decirlo) de la fantasía (y me temo que Un poco de odio me cansó por su sempiterna oscuridad o su necesidad de trasladarnos a lo más escabroso, como esa escena donde lady Sabine escupía el semen de su amante en una copa de vino… ¿Es necesario?).  

John Howe ilustra la alta fantasía de Tolkien. Fuente.

Sobre el hopepunk

Como todas las corrientes suelen tener una reacción, ha aparecido el denominado hopepunk, que, pese a tener cierta base oscura, siempre va en pos de la esperanza frente a lo lúgubre del grimdark. Puede que también todo esto sea a causa de la moda de poner nombre a todo subgénero, corriente… El «hopepunk» es un término reciente y su definición, según la web Den of Geek citando a la autora del término (la escritora Alexandra Rowland), es:

«Rowland, quoting her essay “One Atom of Justice, One Molecule of Mercy, and the Empire of Unsheathed Knives,” says: “Hopepunk is a subgenre and a philosophy that ‘says kindness and softness don’t equal weakness, and that, in this world of brutal cynicism and nihilism, being kind is a political act. An act of rebellion.’».

Por tanto, considero legítimo que haya autores, editoriales, lectores… que apuesten por el grimdark o la alta fantasía o, como es mi caso, que no se queden con ninguno, sino que disfruten de ambos por el placer de conocer nuevas historias. Cuando escucho a Patrick Rothfuss considerando que su obra es mejor por ser más seria, aunque no sea grimdark, y veo cómo relativiza el trabajo de Tolkien, me hace pensar en un niño desagradecido con sus padres.

Lo que me escama es cuando los debates derivan en esa corriente simplista de que lo oscuro es más maduro que lo brillante, porque entonces estamos convirtiéndonos en críos que quieren ir de adultos, con toda la simpleza que eso conlleva, y condena a la fantasía a tener que ser solo una cosa, cuando, por su propia definición, la fantasía debe ser un género que rompa muchísimas barreras y sirva para plantear un sinfín de perspectivas y preguntas.

El nombre del viento no es grimdark, pero Rothfuss habla de cómo sí es desmitificadora. Fuente.

Conclusiones

Si me centro en el Proyecto Imagina (como llamo por estos lares a mi historia de fantasía que llevo veinte años escribiendo), me percato de que, cuando empecé, estaba muy anclada en la alta fantasía de El Señor de los Anillos, la space opera de Star Wars y cierto aire “moderno” de la Dragonlance, y, cuando la retomé una década después, estuvo en auge Canción de hielo yfuego, La Primera Ley y similares, pensé que hacer la obra más oscura haría que fuese mejor.

En realidad, ahora me he dado cuenta de que me cuesta más hacerla esperanzadora. No soy un adulto fingiendo ser un niño, soy una persona que intenta transmitir que queda esperanza y eso puede ser más arduo que decir «todo es una mierda».

Lo que me queda claro es que ir por estos mundos con la bandera de que el grimdark es mejor que la alta fantasía es como un niño que finge ser adulto y, si algo me han demostrado los críos que quieren crecer demasiado rápido, es que siempre acaban lamentándolo.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

4 comentarios sobre “El grimdark en la fantasía no es mejor (ni peor) o porqué no debemos ser niños fingiendo ser adultos

  1. ¡Hey!

    Me ha gustado mucho esta entrada y creo que alguna vez hemos hablado de este tema. La fantasía no tiene que ser mejor o peor por ser más oscura, no tienes por qué disfrutar de una novela que la siempre aparezca sexo o un lenguaje más o menos adecuado, yo creo que la fantasía debe llegar más allá, que disfrutes leyéndola.

    Yo he vuelto a descubrir la fantasía que me gustaba leyéndome Terramar, me está encantando y no es oscura ni perversa, a veces se necesitan historias así, aunque también tengan sus partes más oscuras.

    Como dices es más fácil dejarse llevar y escribir cosas oscura, que mantener la esperanza y en momentos como estos, yo creo que lo que la gente necesita es esperanza y leer historias que le alejen de la realidad y puedan ser disfrutadas.

    Creo que tienes toda la razón, muchísimo ánimo con el proyecto de la novela, escribe lo que creas que debes escribir, no lo que hacen otros, las novelas que te gustaría leer.

    Muchas gracias por hablarnos de este tema. ¡Hasta la próxima!

    1. ¡Muchas gracias por tu comentario (por compartir tu interesante opinión y reflexión sobre el tema) y por los ánimos!

      Personalmente, después de un año tan oscuro como 2020, creo que lo que menos necesita la gente es un montón de novelas pesimistas sobre lo mal que está el mundo. Entiendo que el lector ya se habrá dado cuenta de ello.

      Creo que es más fácil tirar por el pesimismo, lo soez, lo violento y pensar que se está creando una gran obra. Es más, a veces pienso que ciertos autores de grimdark en realidad son escritores vagos de novela histórica. Pasan de documentarse y deciden inventarse otra cosa tirando de diálogos de tíos duros que, en realidad, suelen ser risibles.

      Como tú, prefiero Terramar. Tiene un gran mensaje y cierta oscuridad, pero no es una obra donde se necesite de sexo, violencia y malicia en cada página para reivindicarse como una joya. Pienso que vivimos en tiempos muy oscuros como para que nos machaquen con ello.

      ¡Muchas gracias por tu opinión!

  2. Yo desconfío de la minuciosa clasificación, que casi que funciona como un spoiler de lo leído.

    Los cuentos de hadas, en sus versiones orales, eran retorcidos, nada infantiles. Lo que está claro en Hansel y Gretel, uno de los cuentos con menos alteraciones.
    Con el mensaje presente de las brujas son malas, hay que matarlas con toda crueldad.

    La ausencia o presencia de algún elemento no garantiza su calidad o falta de ella.

    The Boys es algo que de tan cínico me aburría. Hacía falta un personaje que decidiera ser realmente heroico, aun en ese ámbito tan siniestro. Por eso, me resulta mejor su adaptación, en sus dos primera temporadas, que cuenta con eso.

    Recuerdo una idea de Stephen King, en Corazones en la Atlántida, en que las actividades adultas, en realidad, son juegos infantiles disimulados.

    Saludos.

    1. Sobre The Boys, el cómic, fue otra obra que por su cinismo, me cansó. Creo que, aunque los cuentos tradicionales tuviesen su oscuridad, hacer que toda obra de fantasía sea más que retorcida, chabacana, se vuelve todavía más cansino. Ver tipos duros que hablan como tipejos de la calle en un paraje fantástico y realizan actos crueles por "molar" no es lo que busco en este momento. Creo que el optimismo no tiene que ser "el país de la piruleta", pero sí que puede guardar un mensaje que haga que no quieras cortarte las venas. ¡Gracias por el comentario!

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