Tiempo de lectura: 4 minutos
Jesse y Jane, dos personajes de Breaking Bad que demostraron
el lado más oscuro de la serie y del propio Walt; una tragedia moderna. Fuente.

Recuerdo cuando empecé a
leer cómics y estaba muy entusiasmado con el material que tenía entre mis
manos. Leí Watchmen cuando estaba en cuarto de la ESO, poco después de V de
Vendetta
, y recuerdo que iba detrás de mis compañeros más cercanos para enseñarles
una viñeta o una página que me había gustado. Por ejemplo, la historia de
Rorschach y sus monólogos en Watchmen, la carta de Valerie en V de Vendetta
Encontrar esos momentos era como encontrar una demostración de que el medio
podía contar historias interesantes, chocantes, que podían permanecer en
nosotros mismos… En definitiva, un relato digno de ser contado.

Eso me ocurrió de un modo
parecido cuando a principios de este año, tras mucho tiempo esquivándola, vi la
serie Breaking Bad, que se convirtió en una obsesión para mí, ya que su modo de
contar las aventuras y desventuras de Walter White siempre me ha parecido
fascinante por su seriedad, su ironía y su enfrentamiento contra nosotros
mismos y nuestra moral. La gran pregunta de la serie es: ¿qué harías tú si
estuvieras en el lugar de Walter?
Y es una buena cuestión que cada uno debe
responderse.

Uno de los momentos que
recuerdo que me impactaron profundamente durante el visionado de la serie puede
considerarse un spoiler así que, si queréis, salid corriendo o seguid leyendo
porque nos vamos a poner serios sobre una cuestión muy interesante: cuando nos
convertimos villanos.

¿Qué es el bien? ¿Qué es
el mal? Y todas esas preguntas que le gustan a los filósofos, la moral y demás
que autores como
Nietzsche rompieron con un mazo y que no han parado de
reformularse a lo largo de los años, en la ficción, con personajes como el
propio Walter White, capaz de imponer su propia moral.
Y a lo largo de la serie
uno puede preguntarse cuándo
Walt dejó de ser un buen tipo y cuando se
convirtió en un villano (si es que alguna vez no lo fue). Y llegado el
desenlace de la serie, uno se pregunta: ¿realmente se pueden aplicar términos
como «bien» o «mal» a un personaje como
Walt?

Sin duda, uno de los
momentos que nos sumieron en la espiral decadente de nuestro profesor favorito
tuvo lugar con el enfrentamiento entre Walt y su discípulo Jesse, un duelo
fomentado por la novia y vecina de Jesse, Jane. Ambos, Jesse y Jane, se
convirtieron en droga uno para el otro, ambos adictos se condenaron a lo largo
del pase de los minutos y el chantaje que buscan contra el propio Walt, que
acepta que si Jesse se lleva su parte del dinero, aparecerá muerto de
sobredosis.

Es interesante cómo
Jesse, un personaje con el que al final hermanamos (pese a que al principio nos
tire para detrás), echa a perder a Jesse, una exdrogadicta rehabilitada. Cuando
ambos vuelven a las drogas, también lo hacen a esa ambición por el dinero y, aunque
se mienten pensando que usarán el dinero de la venta de metanfetaminas para
viajar por el mundo (a lugares como Nueva Zelanda), al final se entregan al
vicio intravenoso y consejos como que si duermen tras el subidón, lo hagan de
lado, para vomitar y no morir ahogados en el vómito de la sobredosis.

La escena en cuestión
tiene que ver con el momento en que Walter llega a la casa de Jesse y lo
encuentra acostado con Jane, ambos en pleno sueño provocado por las drogas,
inconscientes. Y Jane empieza a vomitar. Y Walt no sabe qué hacer. O sí lo
sabe. ¿Y si permite que se ahogue? Dejarla morir y recuperar a su aprendiz, permitir que alguien muera, que
el destino siga su curso, que las drogas se lleven a la chica… Y, en ese
instante, parece que entendemos a todos los personajes, que comprendemos la
mentalidad dañada de Walter White y el destino que nos espera a lo largo de la
serie. 

Una escena dura y triste. La trama converge, los
enfrentamientos morales se agravan, las consecuencias esperan, la fotografía
cumple a la perfección, el guion está genialmente pensado, los silencios, la
interpretación del inconmensurable
Bryan Cranston, el destino de JaneEs una
escena perfecta, que choca, que nos sacude mientras la vemos y pensamos en lo
que está por pasar.

Es uno de esos instantes
de dureza que nos demuestran cómo el arte puede causar un efecto en el que lo
aprecia.
Y cada vez que lo evoco, me acuerdo de esos años en los que iba con
mis amigos del instituto y les enseñaba una viñeta de Watchmen. Ahora, os hablo
a vosotros de una escena de Breaking Bad y lo que supuso para mí como
espectador.

Esa dureza, esa crueldad,
es una aspiración para mí como juntaletras.
No el mero hecho de ser malvado con mis personajes,
sino ser capaz de transmitir esas emociones a mis lectores. Es lo que busco.
Impactar y que signifique algo, que marque. Buscarlo porque sí es la mejor
forma de fallar y sé que debo centrarme antes en la historia de por sí y esos
momentos vienen, pero no está de más saber adónde te diriges cuando emprendes
el viaje de la escritura.

Es uno de los momentos de
la serie. De esos que, cada vez que hablas de Breaking Bad con alguien, acaba
saltando sin esperar. Ya sea en una conversación con tu pareja, un amigo, un
profesor, tu hermana… Es impactante y creo que fue la demostración de cómo nos
convertimos en villanos al igual que Walt
y guardamos silencio obligado ante la
terrible acción que cometió para mantener su plan bajo control y poder exclamar
ese «yo gano» que llega a pronunciar al final de la cuarta temporada.

Ese es el destino de
Walt, el hombre que nos hizo a todos un poco más villanos.


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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

6 comentarios sobre “El destino de Jane: cuando Breaking Bad nos volvió malvados

  1. No tenía pensado ver esta serie, la tengo aborrecida sin haber visto siquiera un capítulo; es lo que pasa cuando algo se vuelve demasiado omnipresente, y encontrarse comentarios como "la mejor serie de todos los tiempos" me huelen mal en lugar de llamarme la atención. Pero la escena que comentas suena muy bien, y no sé… me está picando la curiosidad.

    1. Yo soy muy de fliparme por las cosas que me gustan, pero también soy muy de "si todo el mundo habla bien de algo y se ponen en plan es lo mejor del mundo", huir un poco, porque a menudo me decepciona y, sinceramente, no soporto a la gente.

      Peeeero… Breaking Bad la vi este año. Había pasado ya tiempo y había espantado a la gente que me la recomendaba como una vaca espanta con su rabo a las moscas… Y vaya asco de metáfora acabo de hacer… Pero bueno, sea como sea, no sé si es la mejor serie de todos los tiempos, como asegura tanta gente, lo que sí sé es que me lo pasé muy bien y me gustó y ya con eso, estoy feliz.

      Vaya, que si la ves, ya me comentas. Si no, me espantas como a las moscas y ya. xD

  2. Es una serie con la que no me enganché. Pero entiendo ese mecanismo. Que creo que se ha insinuado en el policial negro, con esos detectives implacables que a veces mataban a las mujeres fatales, con cierta crueldad.
    Pero más me recuerda personajes de Shakespeare. Como la venganza de Hamlet, que va desparramando víctimas. Y más con Machbeth, que de valiente guerrero se transforma en traidor, que se convierte en sanguinario para retener el poder que usurpó.
    Claro que este personaje de serie es más por supervivencias, pero sospechó que también se despierta su ambición.
    A último momento, recuerdo personajes de Escuadrón Suicida, en que tal vez haya un proceso similar.
    Buen analisis.

    1. Dale otra oportunidad. Al principio, Breaking Bad puede parecer áspera para algunos, pero luego se disfruta y, bueno, si no, al menos mola haberse vuelto malvado con esta serie.

      Sobre la identificación con el villano, es un gran mérito, queramos o no, y creo que Breaking Bad lo cuenta muy bien, porque partimos de alguien enclenque y débil, casi como nosotros, y nos vamos transformando en ese príncipe digno de Maquiavelo.

      Sobre el Escuadrón Suicida, si te refieres a la peli, ay, todavía no la he visto y no creo que la vea ya hasta que salga en Blu-Ray. Algún día, hablaré con ella si sigo vivo de aquí allá.

      Gracias por el comentario, ¡saludos!

  3. Con los exámenes estoy totalmente desaparecida, pero no pude resistirme a entrar a curiosear. Como ya sabes todavía no me he seguido viendo la serie (sí, me he comido el spoiler), pero sarna con gusto no pica. Me parece una escena muy poderosa la que describes y espero poder llegar a verla pronto (después de las pruebas).

    Lo dicho, espero poder volver a ser una habitual pronto.

    ¡Un abrazo!

    1. Eres de las rebeldes que ve la palabra spoiler y sigue adelante. Te entiendo. Yo también lo he hecho. Pero bueeeeeeeeeno… es una gran serie y siempre vale la pena descubrirla. A mí me spoilearon muchas cosas de Juego de Tronos y al final la disfruté como un berraco porque a mí me hacen feliz con poco.

      Mucho ánimo con los exámenes y con todo, ya hablaremos. Espero que te salgan muy bien. Si no, llamamos a Walter White y que ajuste cuentas con esos profesores.

      ¡Un saludo!

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