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Tenía que hacerlo. Había conseguido a la chica de sus sueños. ¿Por qué no fardar un poco de ello?

Aquel chaval de casi quince años, David Robert Jones, siempre se había caracterizado por hechos así: no parar de hablar de cosas que le gustaban, como la música. “Y para una vez que una chica me hace caso…”, tuvo que pensar.

Era su auge.

La caída de David Robert Jones

A su lado, soportando a David, estaba su amigo George Underwood. De poco le importó a Jones que la chica que le había concedido una cita fuera también la joven que le gustaba a George. Pero David, como diría años después,estaba loco por ella y cuando estamos locos por algo, solemos hacer estupideces.

“Estaba en la escuela, jactándome junto mi compañero acerca de lo que era ser un Casanova y él se puso terriblemente molesto. De hecho, me dio un puñetazo”.

Y, efectivamente, George dio un buen puñetazo. Fue un directo… aunque con un ángulo extraño. Con el tiempo, la gente diría que fue debido a un compás, un anillo o una uña, pero lo que es cierto es que uno de ojos de David no volvió a ser nunca el mismo.

Acto seguido tras recibir el golpe, David se tropezó con una pared y acabó por los suelos. Seguramente, era mejor Casanova que luchador.

George pensaba que su amigo ahora estaba de coña, fingiendo. A David siempre le había gustado interpretar… pero no, el golpe, pese a no ser muy duro, tuvo extraños resultados.

Esa fue su caída.

Portada de Ziggy Stardust. FUENTE.

El auge de David Bowie

David tuvo que afrontar varias operaciones por aquel puñetazo. Los médicos pensaban que aquel chaval iba a perder el ojo. Sin embargo, fue salvado. El único problema es que siempre estaría dilatado y daría la apariencia de tener otro color.

Con problemas para ver la profundidad y con una pupila eternamente dilatada, David continuó con su vida, no como un gran Casanova (que también, aunque en menor medida), sino como un gran músico.

Durante su adolescencia, el tema de los aparentes dos colores le dio algo de vergüenza, pero con paso de las estaciones, cuando David se decantó por la música, empezó a darse cuenta de que podía convertirlo en su símbolo, sentirse orgulloso de su mirada alienígena. Por esa época, muchos pensaron que David tenía heterocromía (ojos de diferente color), pero la historia era más simple: dos chicos peleándose por una chica. Eso ocurre desde que el mundo es mundo.

Aquel muchacho se acabaría llamando David Bowie y guardaría durante décadas aquel secreto. Tampoco contaría hasta años después que la cita con la chica nunca llegó a producirse tras el incidente.

Cabría esperar que David Bowie y George Underwood no se hubieran vuelto a dirigir la palabra, pero no fue así. Todos nos hemos peleado con un amigo y un rato después hemos vuelto a hablarle sin más. Algo así pasó con David y George. Underwood se encargaría de dos portadas de los futuros discos de David, entre ellos The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Seguramente, Ziggy no habría existido sin parte de aquella mirada de otro mundo producida por el amor y la violencia, el orgullo y los celos, pero eso, amigos y amigas, es otra historia y la música debe continuar.

Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

Un comentario en «El auge y la caída de David Robert Jones»

  1. Conocía esa esa historia, no la causa del conflicto. Y tenía que haber una chica en el medio. Lo curioso es que el otro haya tenido trascendencia, convertido en ilustrador. Bowie no es común.
    Interesante historia.

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