Tiempo de lectura: 12 minutos

Otro fin de semana más y otra nueva
entrega de El Reto del Juntaletras para escribir vuestra novela en doce meses y
hablar de vuestro proceso creativo.
Olvidad los dulces comentarios
autoindulgentes, aquí venimos a llorar y aprender (a llorar), porque el dios de la
escritura nos dio un don y también un látigo para flagelarnos (o para hacer
novelas donde la gente se pega porque se quiere).

Esta semana quería hablaros de
algunas cosas que he aprendido y no se suelen contar porque vaya, ¿por qué van
a contarse si son obvias, retorcidas, vergonzantes o increíblemente
desesperanzadoras? Mi auténtica pregunta (aunque ya lo habréis pillado por el
título de la portada) es: ¿has intentado publicar una novela? Aquí van diez
cosas que no suelen decirte.

Y allá… ¡Vamos! Fuente.

1. El mercado editorial depende
de las modas

Una cosa elemental, pero que
puede que no conozcas si no habitas en el venenoso mundillo literario (afortunado que eres, maldito). Lo
comentaba recientemente: podría aparecer Cervantes con El Quijote, preparado
para ser publicado, pero las editoriales le dirían que no, que ellos ahora
andan buscando novelas de señores seductores y acaudalados a los que les va el
látigo y que, a menos que Quijote se ponga ingenioso con Sancho y sus viajes,
la novela no se publicará porque no tiene nadie que la lea. Triste, ¿eh?

Dado que ahora estamos en medio
de las modas del romance, el libro del youtuber de turno, la distopía y demás,
se hace imposible que novelas distintas a estos cánones y escritas por autores
que empiezan en el mundo de las letras se publiquen.
Me di cuenta hace poco, buscando una agencia literaria, donde decían que ellos no valoraban la calidad del escrito, sino sus oportunidades de ser rentable en el mercado editorial. Qué sincero, ¿eh?


Si entras dentro de esas modas y
consigues que te publiquen, enhorabuena. 

Si no entras, pero quieres publicar,
no sé si es aconsejable. A menudo, no contamos con la suerte que nos merecemos.
Neil Gaiman decía que siempre escribía aquello que le gustaba, porque, aunque
al final no cobrase, al menos tendría una buena historia; una de las veces que
aceptó algo solo por dinero, una biografía de Duran Duran de la que no se
sintió muy orgulloso, no solo apiló un saco muerto de palabras, sino que no
llegó a cobrar porque la editorial desapareció. 

Así que tú eliges. Luego no te me vengas quejando o te soltaré mi gatozombi para que te devore.

Gif con dos sentidos: las editoriales pasando de nosotros o nosotros pasando del mercado editorial. Podría estar viéndolo todo el día. Es más, no descarto que sea lo que haga hoy todo el día. Fuente.

2. Y cuando no depende de las
modas, depende del amigo de fiar

Pero me diréis: “hey, pero las
novelas de fantasía se siguen publicando sin que incluyan distopías de chicas
aguerridas con un arco o sin incluir a una tipa que adora que le peguen”. Y es
cierto. Fíjate en el autor. Pocos serán debutantes, algunos llevan años en la
brecha… Entiende que en ese período de trabajo (sí) han conocido editores, han ganado concursos
(de mejor o peor manera… Ya sabéis) y tienen algunos seguidores que “aseguran”
las ventas. Contra eso, no somos nadie y es cuestión de tiempo y de que caigas
bien. 

¿A qué se hace extraño pensar que Van Gogh murió en la pobreza y que Rob
Liefeld
sigue trabajando para la industria del cómic? 

Tal vez, el secreto es
ser rematadamente simpático, pero aquí no has venido a aprender eso. Aquí has
venido a deprimirte.

3. Y cuando no, depende de lo que
haya triunfado fuera

“Tío, eres un pesimista. Hay un
autor nuevo que ha publicado”. Vale. Acepto la excepción que confirma la regla.
Pero y si me dices que es un autor extranjero, te aplaudiré con las orejas (mi don) porque aquí viene el siguiente punto:

La mayoría de las editoriales
españolas publican novelas que han sido previamente éxitos fuera de nuestras
fronteras, donde ya se les ha hecho campaña publicitaria (la cual se ahorran) y
ya hay un murmullo entre los fans.
Aunque la novela sea de un autor amateur
como el escritor Christopher Paolini que escribió Eragon con quince años (tras empacharse a ver Star Wars y El Señor de los Anillos, coff, coff) o como
el autor de La leyenda del Hechicero. El aprendiez, que antes fue un triunfo en Wattpad. No entraré a valorar su calidad, porque seguro que hay joyitas, pero ya me entendéis.

En España (y me temo que en
muchos países), tenemos un mercado editorial demasiado temeroso a probar cosas
nuevas. Prefiere gastarse el dinero traduciendo, antes que publicando a nuevo
autor cuya campaña publicitaria deberían preparar y no se ven capaces.
Y
siempre está esa actitud de mirar por encima del hombro al joven autor que
publica: si te llamas Juan y has escrito una novela muy conocida en Wattpad,
pasarán de ti. Si te llamas John y has escrito una lista de la compra muy
conocida en Wattpad, te publicarán a patadas.

Ese es el ciclo de la vida y no
el que cantaban Simba, Timón y Pumba.

«Ningún problema debe hacerte sufrir… Lo más fácil es… Saber decir… Hakuna matata». Fuente.

4. Necesitas amigos que coman
tiburones

Esto se lo he robado a Keith
Richards
. El guitarrista de los Rolling Stones decía que en la vida
necesitábamos amigos, amigos que comiesen tiburones y es cierto. Al menos, creo que lo dijo él. Quizás me lo he inventado.

Lo real es que necesitamos
colegas que nos ayuden con nuestros escritos, que nos hagan de lectores de
prueba, que recomienden nuestra obra, que nos acompañen en este viaje, que
saquen los colmillos por nosotros…

Y nosotros no debemos ser unos
divos que pasamos de ellos, que vamos de entes como muchos autores consagrados
que veréis por las redes sociales y otros estercoleros de la muchedumbre.
Si
miráis a los demás desde arriba, quizás jamás veáis las termitas que van a
derribar vuestro trono. Lo siento por la metáfora, pero es así.

Esto tampoco debe ser un acto mecánico
de: “tú me ayudas, yo te ayudo, nos ayudamos un montón”. No. Esto va de ser
buena persona, de crear una red que nos ayude, como decía Amanda Palmer. El
arte es un acto de fe. Saltamos al vacío. Necesitamos que alguien nos coja y
nosotros necesitaremos coger a otros. El tiempo de ser un imbécil ha pasado. 

A
menos que seas un autor extranjero famoso, uno ya publicado o escribas novelas
sobre señores que les gustan que les dejen la espalda como el cenicero de un
bar.

«¿Publicar algo de fuera con éxito y ahorrarnos pasta?». Fuente.

5. Quien más te ayudará, puede
que no sea un autor de tu género

Esta idea es maravillosa. Cuando
empecé a publicar relatos y demás, esperaba que los autores de un género
similar me ayudasen. Pobre de mí. Escribía historias de ciencia ficción, terror, fantasía…
No me esperaba que Stephen King me ayudase (eso lo hace con sus libros), pero sí esperaba que otros autores
cercanos no intentasen hundirte o dirigiesen frases con segundas.
Aguardaba que
no fueran cretinos que se ponen a pregonar sobre lo buenos que son (y luego
nunca dicen nada de las malas críticas de su última novela en Goodreads, por
ejemplo).

Y aunque en este tiempo he
encontrado algunos escritores de temáticas similares a la mía que me han
ayudado (no todo en la vida es horror), si os puedo asegurar que la autora
publicada que más me ha ayudado no ha sido una escritora de este género
, sino
de otro, young adult y a menudo con tramas románticas. No nos parecemos en nada
y, aun así, he contado con palabras de ánimo y mucho más a través de esa
persona que a través de los célebres autores del género fantástico español. E
irónicamente, ella vende más, es más cercana y tiene lectores de verdad que
devoran sus obras y no una camarilla que busca un poco de atención, como en el
otro caso.

Vaya, me he quedado tranquilo.

Nuestro retrato. Fuente.

6. No conseguirás fama y
esplendor de la noche a la mañana

Un pensamiento bastante estúpido,
pero creo que acertado. Joe Abercrombie lo comentaba recientemente, al recordar
los diez años desde la publicación de su primera novela, La voz de las espadas.
Él esperaba convertirse en un ricachón con mansión, jet y todas esas cosas que
deben tener los escritores millonarios (en mi caso, incluiría el batmóvil). Sin
embargo, lo que le vino encima fue trabajo y más trabajo… Y eso ha significado
seguir escribiendo.

¿Existen los éxitos en las
primeras novelas? Existen, pero ¿realmente quieres publicar algo y que todo lo
siguiente sea medido a partir de esa primera novela bestseller? Seguro que me
dices que sí, que quieres tu batmóvil.

Aun así, si publicas esa novela y
nadie la lee, puede que te sientas frustrado y amargado.
¡Era tu novela,
maldita sea! Pero como no se puede obligar a nadie a leer (o quizás sí, pero
incluye técnicas como el secuestro o la lobotomización), creo que lo oportuno
es cambiar la óptica: no escribas para ser famoso, escribe para ser feliz con
lo que creas y para estar contento cuando alguien te lea.
No hace falta que
sean millones de lectores, hace falta con que sea uno. Eso es lo más valioso.

Y el batmóvil gasta mucha
gasolina.

Seremos así. Más o menos. Fuente.

7. Hay editoriales que son
pequeñas y otras muy grandes

Este punto duele porque es algo
bastante personal. Imagina que has enviado tu novela desde junio pasado a
editoriales y que ninguna te ha respondido.

Luego, la has enviado a agencias
editoriales y más, nadie te ha respondido. 

Solo queda el silencio.

Pensarás que será que tu novela
es una mierda y que, por eso, no se vende ni te responden. 

Eso me ha pasado a mí.

Si quieres, puedo
calmarte: sí, puede que sea una mierda, pero quedan otras opciones:

  • A) La has enviado a editoriales
    equivocadas.
    ¿En serio querías que esa editorial de libros de cocina publicase
    tu dragonada sobre orcos y elfos mutantes? A menos que tengas recetas con
    ellos, como que no. (Nota mental: apuntar idea para escribir un libro de cocina
    sobre orcos y elfos mutantes con denominación de origen).
  • B) La editorial no busca obras de
    tu género.
    Puedes haber escrito El Señor de los Anillos, pero ellos ahora están
    buscando novelas de vampiros millonarios que comen pumas.
  • C) La editorial es demasiado pequeña.
    Si publica pocos libros al año, debe distribuir entre sus géneros y no pueden
    afrontar publicar a tantas nuevas voces como querrían. Un aplauso por ellos y
    por su labor y un golpe en la cabeza a nosotros mismos por tener tan mala
    suerte.
  • D) La editorial es demasiado
    grande.
    Llegan cientos de manuscrito cada mes a la editorial Marte. Tienen
    diferentes sellos. Intentan consumir todo lo llegado como si fueran habituales
    fumadores de opio y se fumasen cada canuto de papel que les cae, con bonitas
    letras, en la portada. Y aún así, no pueden. “¿Esto lo ha publicado un autor
    joven y nuevo llamado Jacinto y que no conoce nadie? ¿Es una novela magnífica,
    pero arriesgada? Uff… No me salen los números” y lo hecha a la papelera de reciclaje.
    Buen viaje, señor.

Y… Esto son algunos de los
motivos que os permitirán seguir durmiendo cada noche y seguir escribiendo. Uno
de ellos es el motivo por el que no habéis visto Las Chicas Steampunk
publicada. O todos. O no, quizás no mola.

8. La autoedición te quitará la
mayor parte de tu vida

Os voy a dejar la pregunta que me
tiene escamado desde hace unas semanas: ¿para qué sirve una editorial? Si hoy
en día ponen limitaciones y no pueden absorber el volumen de trabajo, ¿todas
sus funciones son imprescindibles?
 

  • Lectores de prueba, ¿no puedes contar con
    colegas o gente que conozcas de foros o similares que no les importe mandarte a
    Mordor de una patada en la boca? 
  • Correctores, ¿no puedes contratar uno o
    revisar hasta quedarte sin ojos? 
  • Diseñadores gráficos, ¿no puedes pagarle a uno
    o irte a la facultad de bellas artes todas las mañanas e invitarlos a bocatas
    hasta que se hagan amigos y puedas hacerle chantaje emocional para que te hagan
    tu portada? 
  • Publicidad, ¿no puedes hacer tu propia labor publicitaria a través
    de redes sociales y similares sin ser spammer
  • Publicación, ¿Amazon,
    Createspace, Bubok…? 
  • Distribución, ¿contacto con las librerías, publicación
    mano a mano o petición de tu lector por correo de la obra? 
  • Etc, etc.

¿A qué da una sensación extraña
de que tú puedes hacer todo? ¿Quieres publicar tu novela sobre payasos adictos
a los rotuladores? Puedes. Y lo puedes dividir en nueve partes, con spin off
con el payaso triste y otro con la arlequín simpática adicta a los langostinos.
Puedes. Libertad para que escribas mientras te sientas feliz con los
personajes, incluso si no hay lectores.

Y diréis: ¿por qué no autopublica
todo el mundo si además te llevas más pasta que con una editorial, tu novela
jamás se agota ni similares?
El principal motivo es en realidad una serie de ellos: 

  • Lleva una inversión
    previa (corrector, maquetador…).
  • La distribución en librerías aún no es lo
    que debe ser (hasta que Amazon siga abriendo librerías propias y obligue el
    resto a cambiar).
  • Hay mucho cutrerismo en la autoedición y autopublicación (pego dos fotos de actores de moda
    en la portada, le pongo de título “el empotrador sagrado” y me pongo las pilas
    con el Paint).
  • Que conlleva muchísimo tiempo (buscar bloggeros que te reseñen,
    maquetar tu libro, buscar alguien que te lo corrija, hacer publicidad en redes
    sociales, hacer colegas escritores…). 

Y al final, tú, que quieres ser escritor,
eres esclavo de la autopublicación. Enhorabuena. Mejor acudir a una editorial, se encargarán de todo, cobrarás menos y tendrás tu ego contento al verte en la librería de tu barrio.

La hermosa autoedición. Fuente.

9. La humildad y ser el escritor
que quieres ser

Esto va ligado un poco a todo lo
anterior, pero podríamos resumirlo en: “tío, tía, no seas idiota”. En serio, no
te sienta bien. Es como si de repente llevases la cara llena de barro. No
molas. No seas capullo. Sé buena gente.

Y diréis: “eres demasiado
optimista. Los escritores de verdad van a lo suyo. No necesitan seguidores
pesados ni ayudar a nadie. Hay que se arrogante. Así es como se es perfecto”.
Enhorabuena, pero límpiate esa mierda de la cara.

Sea como sea, siempre he pensado
que es mejor ser buena persona. Vale, todos tenemos nuestros días, pero en
líneas generales… Y, a veces, piensas: «quizás todo esto me pasa por ser buena persona», pero…

Recuerdo una imagen con la que me
partí de risa por su ñoñería: “sé la princesa gótica que querías ser de niña”.
Me partí de risa. Todos hemos querido ser una princesa gótica, ¿no? Pero creo
que lo que es aplicable es “sé el escritor que querías ser o quieres ser”.
¿Quieres ser un idiota? Bueno, vale. ¿Quieres ser un escritor tan majo como ese
que te encanta? Inténtalo.

Personalmente, prefiero no ser
arrogante (no siempre) y ser humilde, porque la humildad es un arma para la
supervivencia. ¿Sabéis que los tiburones llevan siglos y siglos sin evolucionar
porque son seres casi perfectos que no han necesitado de la evolución para
mejorar? Y por perfectos que sean, se han quedado anclados. Considero que es
mejor evolucionar, aprender, porque de resto, todo es estático y aburrido. A
menos que cacéis bañistas de vez en cuando. Eso siempre es divertido.

Así de humilde también vale. Fuente.

10. Tienes que seguir escribiendo

Esto es genial, porque muchos
post sobre intentar publicar tu novela (de esos que mezclan autoayuda con unas
sanas dosis de “voy a copiar un poco de aquí y de allá” para ir de guay y luego
lo publicaré en redes sociales, pagaré la promoción y obtendré “me gusta” y el resto
de la gente se pensará que tengo razón y soy superinfluyente por tener esos “me
gusta”), casi nunca mencionan que mientras esperas, lo más sano es que escribas
otra cosa.

En serio, no es sano esperar
todos los días. Yo pasé desde junio pasado pensando en recibir un correo de la
editorial a la que envié Las Chicas Steampunk. Llegué a soñarlo. Me despertaba
de madrugada y comprobaba el correo para ver que no había recibido nada (todos
sabemos que los editores trabajan de noche como vampiros, no por chupar sangre,
que conste). Recuerdo que salía de mi trabajo de Navidades pensando “ya no
escucharás a más señores que vienen a por videojuegos para sus críos de
cuarenta años, te dirán que van a publicarte”. Y pensaba, pasase lo que pasase,
que, por triste que estuviera, obtendría alguna alegría si veía mi novela
publicada por una editorial. Pensaba que conocería a un montón de lectores.
Quizás pudiera escapar del Azkaban donde vivía y conocer a los lectores y
amigos que tengo en la Península. ¿Imagináis? Yo sí y era mi consuelo.

Y mi condena, porque la esperanza
tiene mucho de ambas cosas: de condena y de consuelo.

Y al final, seguí escribiendo M
is for Magic y pensando en otras historias. De lo contrario, hubiera estado
demasiado triste para haber hecho todo lo que he hecho. Y ha habido días amargos
en los que no entendía porqué Las Chicas Steampunk no veía la luz.
Y en los que
no comprendía porqué ninguna de las treinta editoriales y agencias a las que
envié el manuscrito ni siquiera lo han denegado con una carta de no, sino que
no han respondido. ¿Y por qué publican novelas de ese señor que escribe en
redes sociales sus mensajes de autosuperación y lloriqueo con tantas faltas de
ortografía y no mi novela sobre una chica que viaja entre dimensiones? ¿Y por
qué…?

Pero he seguido escribiendo cosas
como esta y he encontrado algo más de consuelo que de condena. Y seguiré
escribiendo mientras haya alguien como tú que me leas. Porque la vida es algo demasiado
vacío si no se cuenta con alguien que te acompañe. Gracias.

Soy un ñoño.

Lo sé.

Mi vida. Fuente.

Si os ha gustado, comentad, compartid y haced feliz a este adolescente de veinticuatro años. Si no, también, que tengo que darle de comer odio a mis banshees. ¡Gracias!

P.D.: Una editorial acaba de
interesarse en mi novela sobre recetas de comida de elfos y orcos mutantes
acompañada de señores empotradores y payasos adictos al crack. Lo siento si no
me veis en unos días. Soy un divo.

P.D.2: Lo anterior era un chiste
para no llorar.

Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

8 comentarios sobre “Diez cosas que no te dicen de intentar publicar tu novela (y no morir en el intento)

  1. ¡Hola!:
    Has escrito una entrada muy interesante sobre el tema de publicar una novela. Creo que es un tema sobre el que cada uno puede contar su experiencia para que entre todos podamos sacar algo de provecho.

    Hace un par de días yo también escribí un tema sobre el panorama editorial, pero no sólo desde la visión como escritora, sino como la de lectora.
    Estamos en un mundo difícil, en un mercado saturado y nada amable.

    Vemos que las editoriales publican una y otra vez la misma bazofia y entonces me hago la misma pregunta que cuando veo que tanta gente se queja de Telecinco: Si a nadie le gusta, ¿cómo se mantiene entonces esa editorial/cadena?
    Tendríamos que ser responsable con lo que consumimos porque estamos fortaleciendo de esa ley de la oferta y demanda que tanto nos está perjudicando.

    ¿Tenemos que tener en cuenta las modas? Lógicamente no debemos vivir aislados del mundo, es necesario conocer las tendencias para saber sobre que tierra nos estamos moviendo, pero eso no significa que debamos acoplarnos a ellas.

    Has dicho algo con lo que estoy de acuerdo y es "no escribas para ser famoso, escribe para ser feliz con lo que creas y para estar contento cuando alguien te lea." Creo que es muy importante sentirse orgulloso de lo que uno hace y sentir que está contando algo al mundo.

    El Quijote no triunfaría hoy en día pero no por su falta de látigos y esposas, sino porque supuso una ruptura en su época. En un momento en el que las novelas de caballerías estaban tan en alza, él escribió justo lo contrario. (No fue sólo por la sátira por lo que este libro se convirtió en uno de los clásicos de la literatura universal, pero hablar sobre el resto de puntos, nos supondría un comentario kilométrico). Puedo parecer demasiado optimista, pero creo que ahí radica el tema: ruptura, aportar cosas nuevas, dar otra vuelta de tuerca a una historia, a un concepto, provocar hondas impresiones en el que nos lee.

    ¿Qué eso no nos asegurará un contrato millonario de inmediato? Lo sé. Pero, por experiencia digo que intentar adaptarse a la moda editorial para que te publiquen, se acaba sintiendo como una prostitución. Sí, te publicarán, ahí está tu nombre en un papel. Pero sientes que te has vendido tanto que el nombre que figura allí no es el tuyo porque lo que has contado no es lo que tu querías.
    Revisemos escritores como JK Rowling: le dijeron que nunca un niño leería un libro tan largo, la rechazaron doce editoriales sino recuerdo mal, pero continuó con su idea a pesar de que no era lo que el mercado editorial exigía. Si se hubiera adaptado al medio, quizás la hubieran publicado antes, pero seguro que no hubiese llegado tan lejos porque habría contado las mismas cosas que todos cuentan. Si no hubiese confiado y amado lo que hacía jamás hubiera sido lo que es hoy en día. Siempre digo que la seguridad en uno mismo es muy importante en el oficio de escritor. Ojo, la seguridad, que no la arrogancia.
    Hay que ser humilde, hay que escribir mucho y exigirse mucho más. No hay que ser estático. Como dice una canción de Warcry "No dudes en cambiar de dirección si el camino terminó". Si lo hecho hasta ahora no nos ha funcionado, quizás debamos cambiar de técnica.

    Quizás escribir una novela de payasos adictos al crack puede suponer una alegoría sobre la sociedad del consumismo. A veces coger un elemento y darle completamente la vuelta para expresar lo que vemos y pensamos puede ser un éxito. Mira a Stephen King y Pennywise. No nos cerremos puertas, seamos valientes y no dejemos nunca de intentarlo.

    Podría escribir páginas y páginas sobre el tema, pero mejor dejarlo aquí para no acabar escribiendo un comentario más largo que la entrada.

    ¡Nos leemos!

    Saludos

    1. Hola Chari,

      He leído tu comentario entero y también me pasé por tu blog a leer tu reflexión sobre el mercado editorial y considero que compartimos nuestra visión sobre este mundo. También lo he compartido en redes sociales y varias personas parecen haberlo disfrutado tanto como yo (mi más sincera enhorabuena).

      Creo que aún tienes el optimismo suficiente para pensar que todos podemos cambiarlo, eso sí. A mí me gustaría tenerlo. El único cambio que veo es que haya gente que despierte y, en vez de solo consumir obras de editoriales, también consuman obran autoeditadas de calidad, acorde con lo que quieren leer. Una persona no debe pasarse toda su vida leyendo la moda de turno. Si quiere leer cierta obra, debería poder acudir a Amazon, buscar algo de la temática que le guste, que tenga calidad y que luego la pueda recomendar sin que nadie le mire mal, porque sea “autoeditada”. Y yo creo que ese cambio está en marcha. Hace unas semanas hablé con adolescentes y ellos no veían nada malo en la autopublicación y eso me gustó.

      Quería compartir este post por varios motivos y tengo otro guardado, que algún día terminaré de escribir, y que trata de la odisea de querer que Las Chicas Steampunk saliese con una editorial y no autopublicada. Llevo un año con ella, esperando, y nadie me ha respondido, nadie ha querido saber de ella, nadie quiere nada y eso me hace sentir perdido. Quizás, no lo he publicado (el texto sobre su travesía), porque me duele.

      Opino como tú en cuanto a Telecirco y el mundo editorial, cada vez más acobardado de este país. Es un poco triste que una editorial tenga tiempo para compartir tu crítica de uno de sus libros, pero no tenga para responderte a un correo sobre si aceptan manuscritos, por ejemplo.

      Me temo que las modas son volubles, de ahí la propia naturaleza del término, y, aunque se puede aprovechar algo, como bien dices, por regla general no se debería estar obligando a toda una generación de escritores a dar bandazos.

      Pienso que, a estas alturas, si escribimos esperando la admiración, la riqueza o si quiera una respuesta del mundo editorial, estamos cometiendo un grave error. Ya solo nos queda escribir para nosotros mismos y, esperar que, quizás, llegue a gustarle a alguien más.

      Con el tema de El Quijote, también me refería a que, hoy, aunque siga siendo una obra maestra, las editoriales le dirían que no por no pasar por el aro, incluso por como bien señalas, suponer una ruptura con el género imperante. Es decir, ¿cuántas obras maestras se está perdiendo el panorama literario? ¿Cuántas novelas magníficas se están quedando en terreno de nadie, porque es preferible publicar una basura rentable? Y ahí es donde incide todo: las editoriales son un negocio y los negocios necesitan rentabilidad. Y, a veces, nadie quiere arriesgar su pan de cada día.

      En cuanto a la ruptura y la genialidad, estoy de acuerdo contigo también. Creo que necesitamos arriesgar y hacer cosas diferentes. Sé que, si Las Chicas Steampunk no se ha vendido, es porque tiene conceptos que las editoriales no aceptan en obras nacionales (una ardilla con metralleta, un mundo mágico propio, una protagonista que no es idiota…). En cambio, sé que, si viniese de fuera, se habría publicado. Es como la “industria del cómic nacional”, que no saca las obras de españoles hasta que triunfan antes en otro país. Un poco triste, pero España siempre ha tratado así a sus autores (y a cualquiera).

      A veces, la literatura es una lucha por recordar esa confianza que tuvieron autores para terminar su obra. En ocasiones, te dices: “¿y por qué quiero acabar esta novela si no va a venderse?”. Y tienes que decirte que es porque la disfrutas, te gusta y la adoras… Y no hay más sentido posible.

      Muchísimas gracias por tu comentario y por todo lo que señalas. Me alegro de que alguien se pase por el blog y comente cosas tan acertadas. Es genial poder responder comentarios así. Te lo agradezco mucho.

      Nos seguimos leyendo.

  2. Tal vez si tales metodos se hubieran usado en ese entonces, El Quijote habría sido un suceso editorial. Ya que trata de lo que estaba de moda entonces, las novelas de caballería. Aunque tal vez le hubieran tratado de cambiar el final, haciendo que triunfe el personaje, tal vez que formara pareja con Altisidora (Una falsa enamorada). O habrían contratado a autores, que escribieran parecido, con menos genio pero de acuerdo al marketing. Tal vez hubieran incluido una relación a latigazos entre la duquesa y Altisidora.

    Cervantes tuvo grandes problemas economicos. Y eso que publicaba.

    No creo que la humildad sirva, salvo para contrarrestar la arrogancia. Tal vez se necesite confianza, no desanimarse. Claro que la perfección de los tiburón puede terminar al enfrentarse con un grupo de delfines. Y según video, a los delfines parecen gustarles las humanas.

    El Doctor podría dar alguna opinión, conociendo escritores de éxito, como Shakespeare, Agatha Cristhie, cuyas obras se seguiran vendiendo. Y habiendo visitado la biblioteca que ocupa todo un planeta.

    Por acá, está Dundken, una editorial que tiene concursos de cuentos.
    En cuanto a la autoedición, alguna historieta mía ha llegado a algún facsimil.
    Saludos

    1. En cuanto al Quijote (que parece que no se ha entendido a lo que me refería)… Quería decir que si vas hoy con una obra maestra que no se adapte a lo que busca la editorial, presa de una moda, no se publicará ni soñando. A menos que tires de autopublicación.

      La humildad es necesaria para aprender y para no ser un capullo. La confianza para no quedarse en un rincón lloriqueando. La arrogancia para ser un idiota. Creo que la arrogancia sobra.

      Pienso que el Doctor nos llevaría de viaje a ver todas las vidas de esos autores desgraciados que fueron despreciados en vida y acabaron muriendo en la miseria para, siglos después, ser reverenciados. Es triste. Sería algo así como el capítulo de Vincent y el Doctor.

      Me alegro de que existan editoriales de cuentos como las que citas. En España, hay muchas editoriales, pero muchos se dejan llevar por las modas, como comentaba.

      Sobre la autoedición, siempre he pensado que si alguien de ese facsímil te dio el visto bueno y lo publicó, no es tanto autoedición, a menos que tú hayas puesto el dinero y demás para que saliese. De todos modos, me alegro de esas publicaciones.

      Saludos.

  3. Sí, ya sabía todas esas cosas, pero aún así has conseguido deprimirme, ¡enhorabuena por eso!

    Soy de las que está pensando seriamente en autopublicarse, sin embargo, me temo que a excepción de la portada, poco más sé hacer por mí misma. El InDesign me parece un monstruo, lo que sé de maquetación son pequeñas cosas que he ido aprendiendo por allí y por allá, y aunque mi ortografía no es un horror, jamás pondría a la venta un libro que solo ha sido corregido por mí.

    ¿Sabes? No solo quiero autopublicar mi novela, sino que también un conjunto de relatos poéticos con sus respectivas ilustraciones. Hasta donde sé Amazon no ofrece esa opción (la de cómics no me sirve), así que solo tiemblo al pensar en enviar mi trabajo a las editoriales pensando en la cantidad de artistas a los que no le dan ni bola a menos que seas un Luis Royo, Victoria Francés…o tal vez esa tal Ortega.

    Lo comparto. Creo que los demás pueden aprender a partir de tu experiencia (y para que los que ya lo sabían, como yo, también se depriman; no nos engañemos).

    1. ¡Hola, Pandora!

      Yo es que, si no deprimo a la gente, no soy persona (menos persona de lo habitual) y, bueno, todo esto es un conjunto de reflexiones recientes que sabía que me iba a gustar compartir con vosotros por aquí.

      En cuanto a la maquetación… Si piensas en hacerlo por Amazon o Createspace, no es necesario el demonio del inDesign (cómo te entiendo). Se puede hacer siguiendo las guías y los formatos que ellos te dan. Hay tutoriales y yo puedo echarte una mano si quieres.

      Con respecto a la ortografía, ¿has pensado en tener algunos lectores de prueba que te pillen erratas y demás? Aparte, se puede contratar a un corrector que te eche una mano. Es una inversión, peeero…

      En cuanto a los poemas, Amazon permite añadir imágenes a sus e-books (es complicado, pero hay tutoriales). No obstante, si quieres hacerlo en versión física, aunque también es algo infernal, Createspace te lo permite. Yo pude poner así el mapa de Hollow Hallows, aunque me costó, lo reconozco.

      Muchísimas gracias por tu comentario, por compartir el texto y por deprimirte conmigo, así somos todos más seres deprimidos en el mundo y eso siempre ayuda contra tanta sonrisa falsa. XD ¡Gracias!

  4. Me sigue pareciendo una idea fabulosa la red que propone Amanda Palmer, te sientes comprendido y además disfrutas con algo que les gusta a todos los integrantes de dicha red.

    El tema de las modas por desgracia creo que es algo que existe desde el amanecer de la humanidad. Si no es en la literatura será con la ropa, la música, las cejas gruesas… no sé. El clásico culo veo culo quiero, pero llevado al extremo y olvidando el resto.

    Y sí, entiendo muy bien lo dura que la espera por la respuesta de una editorial, por eso cada vez que una me dice que no a una novela me siento algo mejor. Siempre será mejor que el vacío. He llegado a la conclusión de que la publicación es una consecuencia de lo que hacemos, lo importante es que tenemos esta necesidad y (como dice Alan Moore y tanto nos gusta recordar) al final esto de escribir es casi como adorar a una entidad… o alimentarla, que es casi peor.

    De todas formas creo que en unos años Amazon lo cambiará todo.

    Lo que me da esperanza es que de vez en cuando ves una joyita o alguien nuevo que alcanza su sueño únicamente por medio del esfuerzo.

    1. Ana, sin duda, la idea de la red de Amanda Palmer es una de las cosas que saqué del libro El arte de pedir y también de leerte a ti y tus reflexiones sobre estos temas. Considero que es un buen modo de no caer y ayudar y ser ayudado.

      Las modas sí, son inevitables, como las enfermedades. Son tan insoportables que no las aguantamos más de un par de meses, pero creo que acaban haciendo daño cuando se convierten en un canon estricto. ¿Cuánto lleva ya la novela romántica en su apogeo? ¿No hay otra cosa?

      En cuanto a las editoriales, al menos a ti te dicen que no, jeje. A mí no me dicen nada y, después de un año, casi que lo mejor es buscar otras vías e intentar que mi obra llegue a los lectores, que es lo que me interesa.

      Ver mi libro con mi nombre en una librería no me importa tanto si descubro que hay gente que la disfruta.

      Como bien dices, no hay que obsesionarse tanto con el tema de la publicación y Alan Moore, como siempre, acierta de lleno, porque ya conoce bastante de este mundo. Es curioso leer que hace un tiempo animaba a todos los autores a la autopublicación. Interesante.

      Como tú, yo también pienso que modelos como el de Amazon y similares van a cambiar mucho el panorama actual. La autopublicación ya no es una locura.

      Sobre esas esperanzas, sí, las hay, por suerte, y eso me anima. Yo creo que me animará incluso más cuando vea que empiezan a surgir lejos del sector editorial tradicional.

      Muchísimas gracias por tu comentario, es un placer poder leerte como siempre y hablar de estos temas.

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