La historia de un parque y de una pareja que no quiere verse ni muerta

Tras dos
semanas sin rodar, conseguimos la cámara, los micrófonos y demás casi de
casualidad. Era lunes 30 de abril y ese tiempo había servido para tomar
conciencia de nuevas cosas. Por ejemplo, vi “Los Juegos del Hambre” y me
pareció que estaba rodada muy mal. ¿Dónde estaba lo de respetar el aire?
¿Buscar el plano ideal para transmitir algo? No lo sé. Cosas que te mosquean
cuando tú tienes que repetir diez veces la misma escena para no cortar una
cabeza ni cosas así.

Considero que este corto me ha servido para juzgar mejor lo que veo.
Hasta “Persiguiendo a Amy” me parece mal dirigida, aunque no tan mal escrita.
Lo siento Kevin Smith (aunque tú mismo lo has reconocido). Ahora, pese a que no
soy un director ni un cámara cualificado, sí juzgo de otra manera las pelis o
series que veo.

En definitiva, que el lunes volvimos a rodar. Las escenas eran todas con
nuestros protagonistas: Daniel y Elena. Pensé que todo estaba controlado, que
seríamos puntuales, que nos iría genial…

Y, de repente, nos damos cuenta de que no tenemos a la maquilladora. Yo
tampoco lo había pensado. Lydia no podía venir. Menos mal que estaba Els para
ayudar con el maquillaje y el rodaje. Una vez más, muchas gracias.

Cualquier parecido con alguna saga ñoña… No es casualidad.

Foto realizada por Els.

-Parques, jardines y prados ñoños

El Campus
Guajara fue una buena localización. Teníamos su largo paseo. Lo único malo era
el viento, la luz cambiante y toda la gente que pasaba y se quedaba mirando. En
serio, esto en las superproducciones no pasa.

Tras todos esos planos fuimos a parar a una plazoleta dentro del campus,
aunque no lo parezca tanto… Rodamos otra escena donde a mí me pareció costar
encontrar los planos. Los diálogos salieron bien, hice algún plano artístico
(ya me conocéis).

Luego, llegó la escena del prado… Bueno, prado que realmente era un jardín.
Creo que saqué los suficientes planos y conseguimos entre todo el dinamismo de
una gente que se odia. Lo malo era tener la música machacona de una de esas
sagas cursis en la cabeza. Ay…

Los personajes metiéndose en su papel.

Foto realizada por Els.

Pasamos después a una escena de uno de los protagonistas corriendo.
Cuando alguien corre y no tienes medios, tienes que pedirle que corra despacio
si quieres que la cámara lo alcance lo suficientemente rápido. Cosas mías.

Terminamos, tras ir a cargar la cámara y vaciar la tarjeta, en la plaza
de la Facultad de Historia (que se mezcla con la de Psicología y Filología). Me
gusta el monumento metalizado pese a sus formas extrañas. Ya os imaginaréis qué
hice: muchos planos artísticos.

Tras esa última conversación, habíamos concluido el cuarto día de
rodaje, sin graves incidentes ni problemas, todo más controlado y puntual.

Buff, quedaba menos.

Sólo dos días.

Pero temía esos dos días.

Eran los peores.

Eran los más complicados.

Pero todo llega a su fin.

Menos mal que el martes era fiesta y podíamos descansar un poco.

Daniel, que es cámara, hablando de la zona

que era mejor para rodar.

Elena y yo escuchando.

Foto realizada por Els.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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