Tiempo. Fuente.

Hoy podría haberme despertado nostálgico o
cabreado, podría decir que todo es muy bonito o que todo me ha parecido una
mierda. Ponerme a criticar como un descosido o felicitar a gente que… En serio,
¿para qué?

Veamos el lado bueno de las cosas. Me gusta esta canción que nos ha dedicado uno de
nuestros profesores, ¿qué les parece?

En septiembre hará cuatro años que empecé la
carrera de periodismo. Lo hice porque me gustaba escribir y no me veía del todo
en Filosofía, Historia, Historia del Arte o Filología Hispánica (las otras
carreras en las que pensé). Al final, la nota de PAU dio de sobra y me fui a
esa facultad que tiene forma de pirámide (aunque tengo una amiga que dice que
no lo es, que su forma es completamente diferente y tiene otro nombre lo
suficientemente raro como para que no me acuerde. Lo siento). Sea como sea, aprendí a amar el periodismo.

Y prefiero quedarme con lo bueno. Lo mejor de lo
bueno es que cuando se ha empezado algo con mucha gente y se ha terminado, sabes que lo ha sido, porque pueden haber
problemas por el camino, pero si se llega a la meta todos unidos, será por
algo. Porque hemos sido desconocidos, luego amigos, incluso nos hemos enfadado,
pero al final, tras exámenes y trabajos, momentos felices y tristes, ahí
estamos.

Todo se convertirá en una vorágine de imágenes a
partir de que el tiempo comience a pasar. Recordaré la primera vez que vi a
Luis sonriente con aquella camisa de Metallica, a María con sus motos y
Estefanía con sus libros siempre unidas, a Olivia con sus “buenos días” en
Twitter, a Águeda con su sombrero de gato estilo otaku, a Laura siendo siempre
una persona que nunca he visto dejando de sonreír o hablando de ESDLA. También
Lidia, la Muerte, que no acabó este año, pero ¿cuántas veces estuvimos haciendo
trabajos de clase juntos o con nuestras chorradas?

Creo que hasta hace poco no nos habíamos dado
cuenta de lo distintos que éramos, pero que justamente por eso nos libramos de
sectarismos y chorradas. Éramos distintos y eso nos hacía mejores. Pero
¿quiénes son ellos si no los conocéis? ¿Cómo podéis entender lo maravilloso que ha sido que gente que no se parece en nada acabase unida?

María es una persona que se parece bastante a mí en
algunas cosas y en otras en nad. Creo que gracias a ella he aprendido a ser
más tolerante en mi forma de entender la vida, respetar todo, y madurar. Es una
chica a la que veo en un par de años retransmitiendo los mundiales de
motociclismo, porque le apasiona el mundo del motor y llegará tan lejos como
ella quiera. Y eso será hasta el infinito y más allá, que diría Lightyear, si hace falta. ¡Mucho
ánimo, María!

Estefanía puede llegar a ser la mejor escritora o
periodista cultural si se lo propone. El potencial está ahí, ahora solo tiene
que seguir con la batalla, cargar cada día con el lápiz como si fuera una
espada y la página un escudo. Creo que es una de esas personas a las que nadie
puede odiar y que acabará dando todo lo mejor de sí a la gente que lo merece, y
si no lo merecen, igual, porque es una gran persona. ¡Suerte, chica!

Águeda. No sé lo que va a ser esa chica que era (y es) lolita, otaku o cualquier cosa diferente y me alegro que lo haya sido (aunque
lo siento que no fuese en mi época más tolerante, la que tengo ahora).
Escritora, periodista, actriz de doblaje… Sólo sé que, haga lo que haga, está
destinada a ser muy importante, porque seguro que creará en sus sueños y eso al
fin y al cabo es lo más importante. ¡No dejes de luchar!

Olivia, que pasó de ser nuestra chica de los
apuntes, a una colega con la que contar en clase, la chica que me aguantaba a
su lado, “comentando la jugada” cuando Luis se nos mudó a la esquina en una
silla-mesa, abandonando los pupitres grupales. No sé cuantas veces nos reímos,
pero sé que fueron las suficientes como para colocarlas por aquí. ¡No permitas
que nadie te haga dejar de sonreír!

Laura, aunque no sé qué nombre prefieres para
cuando se te escribe por aquí. Bueno, es de esas personas que no conoces
demasiado, pero sabes que te acaban cayendo bien por su forma de ser. Le gusta
Charles Chaplin, El Señor de los Anillos y Star Wars. ¿Cómo iba a odiar a
alguien así? Los que me conocen sabrán que es imposible. ¡Adelante, Laura! ¡Kili
y Fili esperan!

Lidia, que te nos fuiste… pero sigo tus pasos (aunque suene a acosador). Es
una persona increíble. Puede parecer rara (¿no lo parecemos nosotros? ¡Claro que sí!), pero siempre estuvo a nuestro
lado y siempre he querido pensar que nosotros al suyo. Cine, videojuegos,
cosplay… Siempre la recordaré como una persona que si se enfadaba contigo,
luego te pedía perdón y nunca nadie me ha hecho eso y me hace pensar que la
culpa la tenía yo. Sé que haga lo que haga le irá bien, ha estudiado Filosofía,
puede elegir en un combate a Descartes y dejarnos fuera de lugar. ¿Ves? Ya he
degenerado de nuevo por tu culpa.

¡Luis! Es el mejor amigo que he hecho durante la
carrera. ¡Sabe tanto de cine, música, series, literatura…! Pienso que hay gente
que ha nacido con talento y él lo tiene, ya sea como crítico cultural o poeta.
Siempre pone toda su alma en lo que escribe y eso se nota. Ha aguantado mis
neuras, nos hemos reído, hemos criticado lo que nos parecía mal, hemos
intentado vencer comiendo pizzas a las niñas con el estómago más grande que
hemos visto (¡nos ganaron ellas!)… Y creo que después de muchos años, seguiremos
hablando, porque él es un grande y me sentiré muy orgulloso cuando pueda decir:
“yo le conocí”.

Ellos han sido mis amigos y me han aguantado, nos
hemos pedido perdón y nos hemos perdonado, nos hemos divertido en los últimos
días pensando que no lo serán y puede que no lo sean. Por el camino, quedan
todas esas bromas, esas críticas, esas recomendaciones sobre películas y
libros, esos apuntes de una asignatura a otra, esas emociones contenidas, esos
viajes a ninguna parte, esos sueños que aún esperan cumplirse. ¡Habéis sido fantásticos!

También están los compañeros de atrás, la última
línea, ¿por qué no dedicarles unas palabras? No me parezco mucho a ellos, pero
¿cuántas veces acabamos hablando en los pasillos? ¿Cuántas veces nos reímos,
compartimos nuestra visión de las cosas o dijimos cosas como “¿Qué tal, señor?”,
“¿Cómo está, capitán?”…?

Hay, por suerte, mucha gente «salvable» en esa clase de
la segunda promoción de periodismo, de sesenta personas que apenas nos
conocimos. Y están en todos los lados de la clase: compañeros de prácticas,
gente que simplemente nos dábamos los buenos días… Para todos ellos, que sabrán
quiénes son, les deseo todo lo mejor si no lo he hecho ya.

¡No puedo olvidar a mis invitados a la graduación de ayer o la gente que me
ha acompañado este tiempo! Mis invitados fueron mis amigos aunque no todos,
pero que sepan que todos ellos siempre están conmigo, desde Ángel hasta Adrián
pasando por Pedro, y toda esa gente que me ha apoyado durante este tiempo, ya
fuera de aquí o de allá. ¡Sois geniales!

Patri y Patricia (tenía un chiste lo
suficientemente malo sobre la repetición de sus nombres que me reservo) siguen
en la batalla de la Biología y sé que vencerán; espero que el paso del
tiempo no las agrie, que no olviden sonreír y pensar que todo puede ir a mejor,
porque todo, absolutamente todo, merece la pena salvo lo que nos haga daño.

Borja, nuestro estudiante de Derecho, al que
siempre recordaré en aquellas clases de Griego y Latín donde nos lo pasábamos
tan bien, ese bachiller del que tantas cosas recordamos y, además, ¡le gustan
las películas de superhéroes!

Jorge, que tiene un apodo demasiado frecuente como
para ahora no citarlo… He contado demasiado tiempo con Jorge como
para saber que si lee alguna vez esto me dirá: “joder, estas chorradas las
llevas haciendo desde que tenías un espacio en MSN. ¿No te da vergüenza”
. Se
hace querer.

¡Josué! Ojalá hubiera más gente como él en este
mundo. Le he visto crecer desde alguien que le gustaba High School Musical
hasta alguien que ahora devora todo tipo de cine (aunque tire por lo indie) y
me ha regalado grandes momentos, ya fuera contando con él para bajar en la
guagua y el tranvía a las prácticas, o viendo películas o jugando a videojuegos
en su casa. Gracias a él le debo muchas cosas y haber sido un apoyo en esos
días en los que tenía que estar con los ojos rayados. ¡Mil gracias!

Y luego está Elsbeth, aunque quizás debería usar su
auténtico nombre pero me temo que se rebautizó y hay que cumplir con los
nombres artísticos (ahora puedes llamarme Mister J.). Todo este tiempo Elsbeth
ha estado ahí, incluso cuando me he comportado como una persona repugnante o he
olvidado quién demonios era (ya sabéis que le daría una paliza a aquel que fui). Sin ella no podría haber llegado tan lejos y hubiera
dejado que todo me superase, hubiera tirado por algún atajo fácil y no hubiera
contado con nadie que me ayudase cuando se han ido las cosas a la mierda. He
escrito este párrafo casi sin pensar, eso también dice algo. Además, es mi
lectora de pruebas y me aguanta más que nadie. ¿Cómo no quererla?

Gracias también por vuestros regalos: las pelis de gángsters de Elsbeth y el cómic de Alan Moore, el pequeño Silencio, la caja de Marvel y la camiseta de Los Rolling Stones de los otros… Todos son geniales.

No puedo olvidar a mi familia, de la cual espero que todo se
arregle y tendré que darles las gracias porque si no nunca habría estado aquí
ni hubiera hecho lo que he hecho.

Y mis profesores también me dieron cosas buenas, tantos los del colegio, el instituto o al universidad. Al menos, algunos de ellos.
Muchos se han convertido en amigos y me han enseñado tanto dentro de clase como
fuera. Gracias a dos de ellos he descubierto cine que nunca pensé ver. No sé si
saben lo importante que son para sus alumnos ambos, que han conseguido que en
los pasillos discutamos sobre películas estupendas o que sigamos a directores o
nuevos tipos de cine. Además, son personas geniales, ellos y los profesores a
los que aprecio. Gracias por enseñarme.

Creo que me quedo sobre todo con haber pasado de
ser un imbécil integral a que la vida me haya machacado tanto que me haya
enseñado algo de humildad y me haya apegado a esa filosofía que me inventé de “si
haces algo bueno, te pasarán cosas buenas”. Por ahora, cumplo con esa ley
karmika lo máximo posible y, si no funciona, aún intento ser mejor de lo que
puedo ser. Por tanto, me llevo eso también, no solo un título, sino haberme
convertido en una persona mejor.

Han sido cuatro años que han pasado rápido, aunque
esto es algo que me parece cada vez más normal. Los primeros años de tu vida
pasan demasiado lentos, luego cumples dieciocho y todo va cuesta abajo. Bueno,
en cuanto a cumplir años y se pase el tiempo. Aunque caigas, siempre se puede
rebotar.

Nada es sencillo. Hoy puedo decir que el panorama para el periodismo
no es fácil, pero es que nunca lo ha sido. Siempre nos ha gustado los riesgos.
Creo que se puede cambiar, se puede crear algo mejor y de ahí el proyecto que
algunos compañeros estamos preparando para septiembre, porque una parte termina
sí, pero nosotros podemos hacer que el nuevo ciclo sea magistral. Ya os
contaré, por ahora, EL PROYECTO (lo llamaré así, porque todo suena mejor véase
SHIELD) pinta muy, muy bien.

En definitiva, ayer terminaron muchas cosas, pero empezaron muchas
otras. Esperanza y fortuna, fracaso y desgracia, todos ellos están a un disparo
de distancia, pero siempre fuimos buenos con las armas del lápiz y el papel. La esperanza y la fortuna no escaparán, el fracaso y la desgracia se quedarán lejos.

Gracias a todos los que haya que dárselas.

Haga lo que haga, me he prometido una cosa: no os
decepcionaré ni me decepcionaré. Lo cumpliré.

Carry on, my old friends!

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Cuatro años después…

  1. (¡Esas niñas eran criaturas venidas de las profundidades del infierno!)

    Cuando me decían que los amigos que haces en la universidad los vas a tener toda la vida, yo pensaba para mí: 'este es otro capítulo del libro del antiguo alumno que no pienso creerme'. Pero, vaya, me he ido creyendo uno tras otro los capítulos de ese libro.

    En tu honor empiezo esta noche a ver Doctor Who. Un abrazo!

    1. (¡Esta semana desafiaremos al infierno si las encontramos de nuevo! Que los dioses quieran que no, porque no viviremos para contarlo xD).

      Me alegro de que ese libro del antiguo alumno se cumpla, ahora empieza a ser la hora de que nosotros escribamos el propio. Han sido cuatro años para el recuerdo y me alegro que hayas estado por ahí siempre. Gracias, señor.

      ¡Espero que te guste la serie! En tu honor, me veré hoy la de Confesiones de un asesino. =)

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