Llevaba tiempo sin escribir sobre la Saga Devon Crawford que empecé a crear hace unos años y me gustaría recuperar esta entrada que quedó, demasiado tiempo, en los borradores.

 

No tengo hijos, con lo cual esa idea de algunos escritores de que sus personajes son como sus hijos siempre me ha quedado alejada y mi cinismo me ha llevado a pensar que más que un padre soy algo así como un dios que gobierna las vidas de esos seres de tinta, pero eso también es mentira, porque luego soy tan tonto que disfruto del hecho de que mis personajes se rebelen como Prometeo y hagan lo que les dé la gana. No obstante, esta entrada viene a cuento de que en los últimos meses me he dado cuenta de lo que supone tener a una protagonista que vaya creciendo en las novelas.

Cuando Devon Crawford y los Guardianes del Infinito comienza, Devon tiene quince años recién cumplidos. Mi idea es que la segunda parte arranque con ella con dieciséis años y que así, novela a novela, veamos a Devon crecer. Es algo que he visto en sagas como Skulduggery Pleasant y es algo que me encanta, porque yo he crecido con esos personajes a lo largo de novelas y novelas o películas y películas. Abordar diferentes momentos de una vida me parece algo fascinante y me lleva a un tema que le he comentado recientemente a mi pareja sobre todo este asunto: ¿qué debo decidir en cuanto a la vida de mi persona?

Ilustración realizada por una de las lectoras.

Ahora, que me veo desde el punto de vista del autor, se me plantean otros «dilemas» por llamarlos de alguna manera y son de una índole que quizás sí se acerca al terreno del padre preocupado por su hija. Por ejemplo, ¿qué bachillerato debe estudiar Devon si es que debe estudiar bachillerato? ¿Estará sola o contará con Gwen? ¿Tendrá buenas o malas compañías? ¿Cómo será la primera persona que le guste de verdad? ¿Tendrá Devon alguna adicción? ¿Se equivocará? ¿Qué le saldrá mal? ¿Irá a la universidad o se buscará curro? ¿Repetirá curso? ¿Qué hará mientras Gwen? 

Parecen preguntas aburridas, pero siento que, cuando responda a una, otros caminos interesantes se cierran y no deberían, lo sé. A veces, pienso si no será la propia Devon quien me responda mientras la escribo, pienso en ella, sueño o a saber… La vida es rara y da muchas vueltas. Cuando eres la custodia de una dimensión y tienes una tienda con todos los objetos mágicos del universo, ¿cómo no iba a ser rara o cambiante tu vida? Pero imaginaos que me trae más debates este tema, que una pregunta que quizás es más difícil abordar de una forma honesta, por ejemplo: ¿cómo se adaptará Devon al hecho de haber estado muerta? Yo, por ahora, no he estado muerto, así que es más complicado de imaginar.

En cuanto a las otras preguntas, tengo amigos y conocidos que han optado por otras decisiones. No me gustaría que Devon tuviera que seguir mi camino académico, aunque ella tampoco soporta las Matemáticas, prefiere Literatura, está cabreada (un poco) con el mundo y se fugó de una excursión a la playa, hechos que combinan muy bien con mi yo de aquella época. 

Debo reconocer, no obstante, que mi paso por el instituto como profesor de prácticas me ha hecho descubrir otros puntos de vista y otro tipo de estudiantes. Me muero por escribir esas otras facetas que he visto e incorporárselas a Devon, Gwen y su grupo de amigos (porque sí, por desgracia, nuestras chicas van a contar con una pandilla en el siguiente libro y deseo que sean los personajes más interesantes posibles).

La segunda novela de Devon (La Eternidad del Infinito) está llena de aventuras y hechos que considero interesantes, pero también supone una evolución de la protagonista y yo mismo me hago preguntas sobre la vida de la chica del mechón violeta mientras el multiverso parece conspirar contra ella. Lo bueno es precisamente que, al tratar de mundos paralelos, puedo abordar diferentes decisiones de Devon con personajes de otras realidades (y no quiero desvelar nada del final de la primera parte, porque podría ser un pequeño gran spoiler, así que me lo guardo por ahora 😏).

En definitiva, no sé si me estoy convirtiendo directamente en el padre de Devon, pero sí sé que empiezo a preocuparme tanto como uno en cuanto a su futuro. Al fin y al cabo, ella ha salvado el multiverso. ¿Cómo no iba a cuidar de ella? 😀

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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