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Guía del autoestopista galáctico fue llevada a la gran pantalla en 2005. Fuente.

“Es curioso cuando crees que la vida no puede ser más dura, empeora de repente”- Marvin el androide.

Imagínate que un día te enteras de que van a derrumbar tu casa para construir una autopista, todos tus sueños y vivencias a la basura. Imagínate que antes de que lo acabes de asumir, te enteras de que una raza de alienígenas, los vogones, van a destruir la Tierra para que pase por una ella una autopista galáctica. ¿A qué no es empezar demasiado bien un día? Para Arthur Dent tampoco, aunque las cosas irán complicándose cuando se convierta en un improvisado autoestopista.

Guía del autoestopista galáctico es una obra que aparte de “muy notable” (como se dice en el propio libro), es imprescindible para cierto sector del público. Sí, ése que recuerda el 25 de mayo como el Día del Orgullo Friki porque fue el día en que se estrenó Star Wars. Episodio IV: Una Nueva Esperanza (la primera en ver la luz de la saga, en 1977) y también por ser el Día de la Toalla, una referencia a la guía creada por el ingenioso Douglas Adams.

Reseñar a estas alturas una obra tan reconocida por un amplio público es arriesgarse a ganarse muchos enemigos, pero como me ha gustado pues, por un lado, es un “hey, ¿qué tal?” a esos fans y un “lo siento” a los que no lo son. Así que voy a coger mi toalla y a deciros qué me ha parecido esta obra, que ha sido ya radionovela y después fue un serial de televisión, que en 2005 se convertiría en una película con un excelente reparto: Martin Freeman– el nuevo Bilbo Bolsón-, Sam RockwellJustin Hammer en Iron Man 2– o Alan RickmanSnape en Harry Potter-, entre otros. 

Para empezar, el estilo de Douglas hace que, en ciertos momentos, sonrías y, en muchos otros, acabes riéndote. Si lees el libro en público, por ejemplo: yendo en autobús (o guagua) a la facultad, empezarás a reírte y todos te mirarán como un loco (¿o es por el mero hecho de leer?). El escritor Douglas Adams me recuerda a la perspicacia del autor Terry Pratchett, sobre todo en su sentido del humor al tocar temas tan (supuestamente) serios: el origen de la Tierra, la existencia de Dios o por qué existimos (entre otras).

Portada de la novela de Adams en España. Fuente.

El libro gira a su vez en torno a otro, aunque bueno, no sea un libro precisamente dicho: la Guía del Autoestopista Galáctico es una “notable obra” que toda persona dispuesta a hacer autostop en la galaxia debería leerse alguna vez. La obra de Adams juega con este elemento, aunque quizás podría haber seguido jugando con él incluso más.

Ese estilo de Adams, que tiende a dispersarse para centrarse en lo más gracioso, deja una obra llena de grandes frases (Zaphod suelta ese gran: “¡Mierda! ¿Y me despiertas de mi sueño perfecto para mostrarme el de otro?”) y estupendos capítulos, donde se llega, por ejemplo, a que el sentido de todo es 42. Lo mejor es que todo ello te hace pensar en muchas cosas, es una obra para reflexionar (y critica a los filósofos en un punto bastante gracioso).

Si teméis tocar esta obra pensando que es ciencia ficción pura y dura, no temáis, porque más bien es una parodia, donde se juega con los elementos del género, pero de una manera que se puede seguir. Por ejemplo, la explicación de la Improbabilidad.

Todo esto lo consigue con unos personajes geniales, entre los ya mencionados, Zaphod: un político corrupto (valga la redundancia); Trillian: una superviviente de la Tierra que siempre ha sido una bicho raro; Ford Prefect: un redactor alienígena de la Guía que salva a su mejor amigo de la Tierra antes de que sea aniquilada, y ese no es otro que Arthur Dent, un hombre normal que se encuentra, de pronto, dentro de una historia de ciencia-ficción (como nosotros mismos). Sin duda, el mejor, aunque tiene una aparición no muy extensa, es Marvin, el Androide Paranoide: el pesimismo hecho robot que encuentra todo, absolutamente todo, realmente triste.

Este primer libro es la toma de contacto con la obra y, a falta de las siguientes partes: El restaurante del fin del mundo, La Vida, el universo y todo lo demás, Hasta luego y gracias por el pescado y Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva. Quizás al ser una primera toma de contacto, en algunas cosas de la trama, el libro no termina de arrancar, pero, sin duda, habrá que seguir con los cuatro libros restantes para terminar de encontrarle el sentido a la Vida y a Todo.

“Se la odie o se la ignore, la vida no puede gustarle a nadie”- Marvin.

Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Crítica del libro: «Guía del autoestopista galáctico» de Douglas Adams (1979)

  1. La verdad es que sí, Azufre, el libro está muy, muy bien. La película la tengo en pendiente, a ver si pronto puedo encontrarla por algún sitio, comprarmela y verla. Promete mucho.

    Gracias por el comentario =)

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