“Tres veces se luchará, una en la Tierra, otra en el Cielo y otra en el Infierno. Y del resultado tras esas tres batallas dependerá el futuro de todo lo creado”

Críticas de libros:

“Heraldos de la Oscuridad”

Portada de Heraldos de la Oscuridad. Fuente.

Autor: Heraldos de la Oscuridad.

Editorial: Hidra.

Páginas: 448.

Precio: 17 €.

Género: Aventuras, juvenil.

Año: 2011.

“Isaac, ¿todavía no te has dado cuenta de que hay en marcha una guerra sin bandos, en las que luchan todos contra todos?”

ERIK

“Segundas partes nunca fueron buenas”, suele decirse. Hay excepciones notables como “El Imperio Contraataca” en “Star Wars”. Ahora, hay una más, aunque en la literatura: “Heraldos de la Oscuridad” es mejor que su predecesora, “Heraldos de la Luz”, y muchas de las novelas fantásticas para adolescentes más famosas.

La historia continúa, más o menos, donde la dejásemos en “Heraldos de la Luz”. Sin embargo, han cambiado cosas… Los Niños Perdidos están separados: Tanya acaba en la ciudad bíblica de Sodoma, Erik habita dos años en el futuro (como un ángel guerrero, y debe proteger a un chaval decisivo (Isaac) en la guerra celestial); por último, Mauro se halla en el Cielo (con su mentora Séfora y el maestro de ella Gizeth) siendo testigo de un posible desenlace. 

Mientras los demonios se agrupan para su ataque, el Metatrón, la voz de Dios (que nos ha abandonado, como en “Predicador” de Garth Ennis y Steve Dillon), tiende su plan: liquidar a la raza humana para que pasen a ocupar filas en su ejército de ángeles. A todo eso, la aparición de nuevo del plan divino podría no ser esperanzadora…

¿A qué mola?

Conde no ha inclinado la cerviz ante lo típico del género fantástico adolescente (muy denostado por novelas de éxito que, realmente, son “copia y pega” y tonterías varias). Víctor Conde se permite hablar de la violencia, la desesperanza, la muerte… Y lo hace bien. Básicamente, porque Víctor Conde se toma muy en serio al lector. Ojalá más escritores aprendan esto. Por eso, “Heraldos de la Oscuridad” es una obra sobresaliente: porque no se queda en lo típico, en lo básico, en lo cansino, sino que intenta dar un paso más allá o, al menos, diferenciarse.

Por eso, tal vez, algunos de los más jóvenes no entienda algunos instantes de la novela al no conocer los hechos bíblicos, pese a que Conde lo explique. Considero que habrá pocos que se sorprendan al «ver», por primera vez, la ciudad de Sodoma (uno de los grandes momentos de la novela).

Otra cosa: los personajes son una de las bazas de “Heraldos de la Oscuridad”. Los “actores” de este libro son algo más que el estereotipo. Si en la primera parte Erik podía parecer un personaje un poco “artificial”, ahora es, por así llamarlo, “el alma de la fiesta”. Erik se convierte en el mejor personaje, hasta la fecha, de la trilogía: capaz de esgrimir su espada-cicatriz y de soltar un chiste (“¿Era yo quien tenía que subir todos esos niveles de guerrero?”), carismático y estupendo, seguro que os gusta.

A su vez, Tanya y Mauro, los otros Niños Perdidos, quedan un poco en segundo lugar (pese a la importancia de Tanya en la trama principal). Eso sí, ahora están menos marcados por pertenecer a una moda (en el caso de Tanya a la Lolita, en el de Mauro a los scene- o los emos-).

No obstante, otros nuevos aparecen con fuerza, como el maestro Gizeth y, sobre todo, Abaddón (esa mezcla de mujer primitiva y demonio con alas de murciélago), un monstruo terrible. Por su parte, el personaje de Isaac, que hace su debut en esta novela y cobra gran importancia, acaba teniendo algunos de los mejores instantes (y de los más oscuros). Atentos, también, en este momento, a la paradoja temporal con la Biblia como excusa, que acaba tendiendo Víctor Conde en cuanto a los ángeles protagonistas y la historia de Abraham, el patriarca bíblico (muy desmitificado aquí).

Hay que destacar que Conde se ha documentado al respecto y se nota (y si hay algún fallo, yo no lo he notado al respecto). Dos fragmentos de la visión de Conde sobre los hechos del cristianismo estaría en: “Es lo que los creyentes dicen siempre que no entienden algo. “El Señor tendrá sus motivos”. Pues yo opino que el Señor es un metepatas de cuidado” y “Tan sólo la idea de que Dios hubiese depositado su confianza en aquellos carniceros le revolvía las tripas”.

Parte del éxito de esta novela es que, como ya he dicho, Conde no es un escritor que se conforme con la frase trillada o el estilo “homologado” por el resto de novelas fantásticas para adolescentes que suelen conseguir mucha fama, pero por pocos méritos literarios.

Conde escribe bien: concibe grandes frases (he apuntado casi una hoja con ellas), su estilo (capaz de imitar bastante bien el estilo de los evangelios), buenos diálogos, desarrolla bien a los personajes y las descripciones son muy buenas (véase su visión del Cielo con su inmenso Árbol de Plata invertido, el Infierno plagado de demonios, el oscuro Pozo de los Mártires en Venecia, la moribunda Sodoma, el surgimiento del Metatrón (no, no es un Transformer), lo monstruoso de los demonios…). En parte, todo ello se debe a que Conde sabe cómo usar a los ángeles y demonios para crear una fascinante y absorbente novela.

Un ejemplo sería esta descripción de uno de los demonios: “Daba igual que por fuera el demonio se asemejara a una fosa común de cadáveres cubiertos de cal a la que un nigromante hubiese dotado de vida propia. No. Lo más terrorífico de él eran todas aquellas bocas abiertas que le sobresalían de la piel, congeladas en un grito único sostenido”. Estupendo.

Un punto y aparte se merece la batalla. ¡Qué batalla! Hacía mucho tiempo que no leía una guerra tan bien narrada, desde la más terrenal con el ataque a Sodoma hasta la más celestial con la batalla entre ángeles y demonios. 

Por si fuera poco, Conde crea una visión desmitificadora: aquí no hay los típicos “efectismos” del cine más famoso, sino la visión realista: sangre, muerte, caos, lágrimas… Dos ejemplos serían: “La inteligencia humana rota en pedazos por la barbarie de unos y la necesidad de sobrevivir de otros. El pan de cada día de su especie” y (cuidado con el posible SPOILER): “Ímalan se fue en un instante de locura cósmica, y sólo Séfora pareció darse cuenta”. (FIN DEL SPOILER).

Y pese a que Conde huye de los estereotipos del cine más mediocre, su vena de guionista sale a la luz a la hora de describir la acción que es bastante en esta novela (desde colosales guerras hasta duelos contra demonios).

Mucho de cinematográfico tienen algunos de los grandes momentos. Una muestra sería cuando Erik dice una gran frase que parece de una película y le preguntan cuál, a lo que responde: “¡La película de mi vida!”. Gran instante, sin duda alguna.

A todo esto se suma un ritmo trepidante, que acaba siendo adictivo: no dejan de pasar cosas, la acción se conjuga con los momentos más íntimos que son sucedidos por sorpresas o un avance estupendo hasta un desenlace que…

¡Ese desenlace! Se suceden descubrimientos y grandes capítulos repletos de significado en cada página. Conde no se amilana, no se conforma con el típico final insulso o el forzado desenlace feliz. ¡Qué va! Víctor Conde es capaz de arriesgarse y hacer un fin, auténticamente, impactante.

Sea como sea, es un desenlace perfecto para la historia, pero aún nos falta el tercer volumen. Víctor Conde deberá responder a la pregunta de Tanya y Erik: «¿Y ahora qué?» Personalmente, teniendo que escribir un final que supere a los anteriores y que sea acorde con el término del segundo, no me gustaría estar en la piel de Conde. ¿Conseguirá escribirlo? Estaremos pendientes de ello.

Además, para dar más viveza a su novela incluye varios guiños y homenajes interesantes. Desde la visión del infierno que recuerda a la de “La Cosa del Pantano” de Alan Moore (que daría lugar a la de “The Sandman” de Neil Gaiman) hasta los guiños a la obra de Milton (autor de “El Paraíso Perdido”, poema sobre la caída de Lucifer), hasta más “mundanos” como “El Señor de los Anillos”, “Batman” o “Perdidos”. En este apartado, sumar que aparece una referencia a “Los relojes de Alestes”, la novela steampunk de Víctor Conde. Personalmente, me ha encantado la alusión a La Estrella de la Muerte, de «Star Wars«.

Los puntos negativos que le encuentro son pocos. Dos son en cuanto a personajes: Séfora y Mauro pasan más desapercibidos (pese a hacer grandes cosas, quizás es que Erik y Tanya hacen otras mayores) y echamos en falta conocer más de Gizeth (el maestro de Séfora). Otros “peros” es que el ritmo al comienzo es algo irregular y que puede haber una contradicción (en el primer libro, se aseguraba que Eva y Adán no existieron; en el segundo, sí, aunque no tal y como imaginamos).

En cuanto a la edición, la portada, las páginas y demás no están tan mal. Sin embargo, hay dos problemas: erratas (es una primera edición, pero hay varias) y el prólogo (no está mal, pero se les ha colado un “?.”, algo que me pone de los nervios). Esperemos que “Hidra”, la editorial, se curre más la edición del desenlace de la trilogía.

En conclusión, “Heraldos de la Oscuridad” supera a “Heraldos de la Luz”, la primera parte, por mucho. Te entusiasma. Espero ansioso el final de la trilogía: “Heraldos del bien y del mal”, donde se decidirá el mismísimo destino de todo lo que existe.

“Todo largo viaje comienza por un simple paso”, dice Séfora. Ahora es el momento de que el viaje llegue al último, de que concluya.

“Decía un antiguo adagio del Infierno que la sombra más oscura no es la que nunca ha conocido luz, sino la que deja el ascua que se apaga”.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

4 comentarios sobre “Críticas de libros: Heraldos de la Oscuridad de Víctor Conde

  1. Me ha encantado tu critica, porque opino practicamente igual que tu. Erik se lleva la palma en esta novela, pero es una pena que Tanya y Mauro no tuvieran tanto peso en la trama.

    Aun así, ha sido todo un novelón.

    Saludos!!

  2. Hola, Kelemvor

    Me alegro de que te haya gustado la crítica, he disfrutado mucho escribiéndola. Me ha devuelto la esperanza en el género fantástico juvenil en España.

    Sobre Erik es un personaje que me encanta, aunque espero un protagonismo más compartido con los otros dos elegidos.

    Muchísimas gracias por tu comentario y, por cierto, muy buen blog el que tienes. Un saludo =D

  3. Hola, superñoño

    Espero que te animes, aunque el primero no está nada mal, esta segunda parte está muy bien.

    Gracias por tu comentario, hasta la próxima visita =D

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