Detalle de la portada de Skizz, una de las primeras obras de Alan Moore. Fuente.

“Son… crueles y feos. Sienten mucho odio y rencor… Y mucho amor. ¿Cómo son, Comandante? Se lo diré… Algunos tienen clase… Otros tienen orgullo… Y otros… Otros son estrellas”- Skizz.

La semana pasada apareció una curiosísima noticia en la prensa (gracias por pasármela, Señora Anónima Mortal): la ONU ya tenía una embajadora para tratar con extraterrestres cuando se produzca un contacto con ellos. Sí, una de esas noticias que vemos todos los días (y que no se sabe a ciencia cierta si es cierta). Ahora, se habla de que es un bulo. Me da igual, me sirve de entradilla perfecta para esta reseña…

Años ´80. Birmingham, Reino Unido. La nave espacial del intérprete Zhcchz se estrella en el planeta azul y sobrevive milagrosamente, pero otra cosa será seguir vivo en un planeta hostil, la Tierra. Afortunadamente, conocerá a la quinceañera Roxy (de Roxanne, como la canción de Police, grupo al que se hace referencia). Desgraciadamente, el Gobierno ya lo está buscando.

En esa época, Alan Moore (ya sabéis, creador de Watchmen, From Hell, V de Vendetta, Promethea…) contó esta historia, que sufriría rápidamente comparaciones con E. T. de Steven Spielberg, película que Alan Moore no había visto y que partían aún así de elementos curiosos, aunque tratados y resueltos de manera diferente. Es más, en una de las historias Alan Moore hace una referencia casi en broma a la película por parte del personaje de Loz, seguramente cuando ya la habría visto o se la habían contado.

Skizz de Alan Moore y Jim BaikieFuente.

Esta obra compuesta por historias cortas publicadas en la revista 2000 A.D. es un relato de ciencia ficción que choca con nuestro mundo, semejante a la temática alien que también trató Moore (con Alan Davis) en D.R.&Quinch aunque Moore los trata de forma muy diferente. Si D.R.&Quinch es una comedia desahogada que trata temas bastante serios a manera de sátira, Skizz  es una obra seria sobre cómo nos enfrentamos a lo diferente, donde se deja de vez en cuando algún toque de comedia. Dos enfoques diferentes para dos obras de esa época donde Moore vuelve a demostrar de lo que es capaz narrativa y argumentalmente, dejando personajes encantadores como el propio Skizz, la joven Roxy, el genial Loz y el “orgulloso” Cornelius.

Por su parte, el dibujo de Jim Baikie destaca por su hiperrealismo. Aunque es otra obra en blanco y negro (como D.R.&Quinch, que tratamos recientemente) y el principio puede resultar un poco confuso, rápidamente se le “coge el tranquillo” y disfrutamos de un dibujo que cumple sus funciones narrativas y estéticas, capaz de reflejar desde nuestro mundo más normal a las naves o los alienígeneas.

Quizás el mayor “pero” es que la obra es corta, hubiera servido para algo más. Además, hay algún que otro momento donde la historia pierde algo de fuelle. Sea como sea, Moore vuelve a demostrar a qué nivel está, tan lejos de muchos de nosotros a la hora de contar historias, aunque fuese en sus comienzos, ayudado del genial dibujo de Jim Baikie.

En definitiva, ¿a qué esperáis para ver las estrellas de nuevo y maravillaros con ellas como cuando eráis niños?

Skizz, la historia sobre un alienígena de Alan Moore y Jim Baikie. Fuente.
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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