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La diosa Thor afronta su gran guerra. Fuente.

«Guerra en Alfheim. Guerra civil en Asgard. Cuando ni los elfos ni los inmortales pueden mantener el orden en sus casas… ¿Qué clase de esperanza tenemos los demás? Claro que, cuando eres una mujer de cuarenta y tres kilos muriéndote de cáncer, sienta muy bien darle un puñetazo en la cara a dios».

La diosa Thor es nuestra gran esperanza, tal y como vimos en La diosa del trueno. Llegamos al cuarto tomo de la etapa de Jason Aaron en la cabecera de Thor y lo hacemos con uno de los mejores momentos de la historia: El trueno en las venas, que enfrentará a la diosa Thor contra Malekith el Maldito y su conquista, Dario Agger y su capitalismo desbocado, Odín y su machismo, y una serie de enemigos que empezarán a formar parte de las canciones que se cantarán sobre la diosa cuando acabe su viaje. Amantes del trueno, ¿estáis preparados para el Valhalla? ¡Allá vamos!

La diosa Thor desvela su auténtica identidad. Fuente.

Monstruos y dioses

Como en todos los cómics de Marvel, Jason Aaron sabe que la humanidad de sus personajes es donde radica la fuerza de su historia, de ahí que comencemos con Jane Foster acudiendo a quimioterapia y seamos testigos de cómo su cuerpo se deteriora cada vez más, pero no se detiene con tal de ayudar a los otros bajo la forma de la diosa Thor.

Con el antiguo Thor desaparecido, Malekith y Dario están destruyendo los reinos, el elfo oscuro lo hace por venganza y para controlar los reinos (con ayuda de aliadas como la Encantadora), mientras que Dario explota sus recursos en pos de gobernar el mundo bajo el imperio del dinero.

A todas estas, asistiremos al regreso de Loki (y varias de sus versiones alternativas, como lady Loki) que se enfrentarán a la diosa Thor, mientras Freya, la madre de todos, es juzgada por Odín acusada de haber apoyado a la nueva Thor. Esto nos conducirá a que todas las líneas se crucen cuando la nueva Thor se enfrenta a Odín y al control de Dario, traicionado por la hija de Midas y otros villanos millonarios que buscan el poder.

Finalmente, como en todas las buenas historias, Jason Aaron le añade una nueva capa de mitología al pasado de Mjölnir (al estilo del capítulo de Neil Gaiman: La mujer del Doctor de Doctor Who), un relato que dará pie a los siguientes números de la etapa y que, mediante retrocontinuidad, nos revela cómo nos quedan piezas por descubrir sobre el pasado de Thor.

Si bien no considero que Dario sea un enemigo temible (solo hay que ver cómo es neutralizado por unos tipejos con pasta) y creo que Malekith ya ha quedado muy reservado a la subtrama de los reinos, pienso que las nuevas dinámicas que aporta la diosa Thor son lo suficientemente interesantes, sobre todo cuando la vemos interactuar con los dioses anclados en el pasado, un mundo humano lleno de prejuicios y un Loki que no sabemos por dónde saldrá, tras varios años en los que ha intentado ser malvado mediante la sinceridad o ser bueno mediante el retorcimiento de la propia verdad.

A todo esto, aunque prescinde de los saltos temporales, los toques de Robert E. Howard y otros trucos utilizados en los tomos previos, Jason Aaron suma algunos giros inesperados, como la aparente conclusión de una de nuestras diosas, y magistrales, como esas grandilocuentes batallas donde nos creemos la magia de cada uno de los reinos que cruza Thor en sus aventuras.

Como bien sabe el lector, la etapa de Thor de Jason Aaron tiene todo lo que hace bueno a un cómic de Marvel y no es de extrañar que el director Taika Waititi y Marvel Studios se haya fijado en ella para la siguiente película del dios del trueno (Thor: Love and Thunder) -ya se habla de la incorporación del Carnicero de dioses-, esperemos que tenga más fortuna que la traslación de Malekith a la gran pantalla que vimos en Thor: El mundo oscuro.

Jane Foster se enfrenta al cáncer y el futuro como diosa del trueno. Fuente.

Luchar por los reinos

Uno de mis aspectos favoritos de esta etapa, aparte del argumento, es el dibujo. El trabajo de Russell Dauterman me resulta deslumbrante. Tiene un estilo propio, más cercano al cómic de superhéroes, pero sin olvidar el halo fantástico, lo que hace que cada página, ya sea por el diseño de personajes, la narrativa o el dinamismo de sus páginas, sea un absoluto disfrute.

Para algunos segmentos en particular, se cuenta con Rafa Garrés (a medio camino entre Simon Bisley y Richard Corben) para relatarnos el pasado, en la época vikinga, donde los dioses nórdicos dieron pie a un poderoso enemigo, surgido a partir de un falso creyente. Por su parte, el color de Matthew Wilson es otro de los puntos fuertes de la etapa, dando viveza a cada una de las imágenes.

Como siempre, Panini edita este nuevo volumen en un tomo de tapa dura perteneciente
a la colección Marvel Now! Deluxe, aunque se echan en falta más contenidos
extras, aparte de las portadas y algunos bocetos.

Por último, se leen muchas críticas hacia esta etapa al tener a una diosa Thor como protagonista. Muchas de estas críticas ni siquiera tienen argumentos, sino que nacen del prejuicio.

Aparte de que siempre me parecerá insólito que la gente que lea cómics de superhéroes (seres que buscan lo mejor para este mundo) tengan ideas dañinas dignas de los supervillanos (o peor que las de los supervillanos) -quizá solo leen cómics por los mamporros-, creo que se olvidan de la eterna ilusión de cambio de la que hablaba Stan Lee (todo cambia para, en el fondo, permanecer igual) y el viejo truco de Dan Slott: el guionista es la persona mayor que le “roba” la nariz a un niño, hace que este se enfade y, al final, la nariz continúa en su cara.

Más allá de lo pasajero, creo que la diosa Thor aparece en el momento oportuno para hablarnos sobre cómo una mujer, pese a una terrible enfermedad, se alza para ayudar a los demás, siendo capaz de aplastar a capullos como Minotauro, elfos oscuros como Malekith o dioses como el mismísimo Odín.

Ese mensaje es más que importante en la actualidad y, créeme, es mejor aceptar mensajes tan positivos que, dentro de un par de años, darte cuenta de que te comportaste como un retrógrado incapaz de aceptar una nueva y necesaria historia.

El trueno en las venas es un tomo rebosante de ideas. Todas las promesas que nos había realizado Jason Aaron a lo largo de su etapa empiezan a cumplirse y lo hacen de un modo espectacular.

Algunos se atreven a afirmar que la etapa de Thor de Jason Aaron es una de las mejores junto a la etapa legendaria de Walter Simonson; por ahora, solo podemos asegurar que es una de los mejores, una que nos demostró que una mujer puede portar la tormenta, la justicia y el poder de Mjölnir y, en estos tiempos, es más que necesario.

Tomo de Thor: El trueno en las venas. Fuente.

«Hay diez reinos en el árbol del mundo. Diez reinos muy diferentes. Cada uno de ellos, con sus propias maravillas y terrores. Pero solo una guardiana que se eleva sobre todos ellos. Se llama Thor. Y, guste o no, no va a ir a ninguna parte».


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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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