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Kirito y varios de los personajes de Sword Art Online, una serie que desperdicia todo su potencial. Fuente.

“In this world, a single blade can take you anywhere you want to go. And even though it’s a virtual world, I feel more alive in here than I ever did in the real world.”

Sword Art Online tiene el mérito de haberse convertido para mí en el ejemplo perfecto de cómo se puede echar a perder una premisa. Recalco el «para mí». No soy un quinceañero ni me gusta perderme excesivamente en las cursilerías propias de la edad; en cambio, al que le gusten, aunque no lo reconozca, se lo pasará fantásticamente con este anime (y me alegro).

El anime de Sword Art Online parte de la idea de un mundo online donde los jugadores acaban encerrados por culpa de un ardid de su creador, que desea que todos ellos se queden dentro de la ficción. No pueden desconectarse y, si mueren en el juego, mueren en la realidad. El protagonista es Kirito, que se propone abandonar este mundo de ficción (¿o solo pasárselo?), aunque por el camino conocerá a diversos personajes, ayudará a algunos grupos y se enfrentará a otros.

Caída libre

No considero que SAO sea una mala idea y hay un par de capítulos buenos, pero que desaprovechan todas las oportunidades de profundizar auténticamente, por ejemplo, en los clanes, en las consecuencias en el mundo real, en los jugadores que deciden suicidarse para escapar (aunque signifique morir) o los jugadores que deciden quedarse, porque ese mundo es mejor que aquel en el que han nacido. Y sé que quizás es exigir metas de la ciencia ficción de obras como Black Mirror a una serie que pretende ser simplemente aventurillas, pero no negaré que, para mí, es una oportunidad perdida.

Desde que los creadores se fijan en Asuna, el interés romántico de Kirito, aparece una «hija» de unos diez años para estos chavales de diecisiete y dieciséis años (¿?), hay bodas y demás, la serie deja claro que va por otros derroteros. Y se termina esta parte de un modo brusco, inesperado, pero que deja la sensación de «se nos acaba el presupuesto, acabemos esto rápido». Mi sensación es que hubiera preferido más tiempo en esta parte que acabar como acaba la temporada.

Las «ángeles» de KiritoFuente.

Problemas y clichés

Lo peor es cuando empieza una segunda mitad más que clara, donde cambia el opening y un montón de cosas, entre ellas la temática del juego y la idea del rescate de uno de los personajes que permanece en él… y los creadores prefieren centrarse en amoríos, incestos, la hipersexualización de la hermana de Kirito (¿?) y la idea de que el protagonista ahora es el mejor en todo, haga lo que haga y debe caerle bien a todas las chicas que existen en este mundo, pues, porque… porque sí y llegan hasta el esperpento con escenas que hacen mirar a otro lado y cruzar los dedos porque se acabe pronto. Es como si los creadores hubieran decidido añadir todos los clichés de golpe. Es más, si alguien quisiera ver la serie desde una perspectiva similar a la mía, le recomendaría visionar hasta el final de la primera mitad de la temporada; a partir de ahí, todo lo bueno se echa por los suelos de un modo atroz.

El nivel de pasteleo de la segunda mitad de la temporada llega a un nivel que recuerda a los clichés manidos de Vampire Knight con el problema de que Vampire Knight era una serie más honesta: siempre fue pasteleo y cursilería; en cambio, Sword Art Online pegó un cambio terrible en su último tercio y lo que realmente importaba de su premisa se perdió a favor de otras ideas dignas del fanservice. Y sí, que nadie pregunte cómo Kirito acaba idolatrando a un monstruo como el creador de SAO, pese a las vidas que se ha llevado por delante (que decida repetir lo que él quiso con la famosa semilla de mundos) o, algo tan elemental como, ¿por qué la madre de Kirito no le prohibió a sus hijos seguir con estas cosas? La serie no va de eso.

No obstante, no penséis que mi crítica es un clavo en un ataúd, a Sword Art Online le va bien. Como libro ligero tiene varias partes (algunas traducidas al español), diversos mangas, una segunda temporada y una película. Y seguirá. No hay nada mejor, muchas veces, que cumplir con los deseos de cierto segmento de los fans… A riesgo de echar a perder todo lo que podría haber sido y no fue.

Kirito no quiere ver la crítica. Fuente
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

3 comentarios sobre “Sword Art Online, cómo arruinar una premisa

  1. Muy cierto, hay muchas cosas que quedan en el aire y vacíos enormes. En los primeros capítulos lo disfrute mucho pero luego que se casara con Asuna esperaba una vuelta gloriosa del protagonista a la temática del anime. Sin embargo se fue por las ramas y se convirtió en un anime romántico. Luego que acabara la primera mitad de la primera temporada perdí el gusto. Me había encantado el anime, pero resulto transformarse en fanservice. Que lastima.

    1. Me alegra saber que no soy el único que siente que la premisa de SAO se pierde con el tema del fanservice y los amoríos varios. Pensamos completamente igual. ¡Muchas gracias por tu comentario!

  2. Yo tengo 14-15 y no note ni el cambio, me metí tanto en la historia q estoy nervioso con que ocurrirá, me quedé en donde encuentran a la niña, y me da hasta gusto ver como me siento tan dentro de la serie

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