Los Jedi han vuelto a la gran pantalla con el Episodio VIII. Fuente

«We’re going to win this war not by fighting what we hate, but saving what we love!»


Me pasé gran parte de mi infancia robándole el cepillode barrer a mi madre y fingiendo que era mi espada láser y que aquel sol abrasador
de verano tenía un gemelo, como aquellos que se ponían en Tatooine.
Puede que esas dos imágenes de mi infancia conecten con el cierre de Los
Últimos Jedi
y eso haga que la película me haya gustado. 

«Esto no va a ir como tú crees». «Los Jedi se deben extinguir». Dos frases que nos hemos cansado de
escuchar en los tráileres de la nueva entrega de Star Wars, ambas
pronunciadas por Luke Skywalker y ambas ciertas hasta un punto en cuanto
a la propia película, no solo su argumento.
Rian Johnson afirmó en el libro El arte de Star Wars: Los Últimos Jedi de
Phil Szostak:

«Todos adoramos
Star Wars. Y por raro que suene, considerando lo que hacíamos, la
sensación nunca fue: “recreemos e idolatremos el pasado”. La sensación siempre
fue: “Todos conocemos este mundo profundamente al haber crecido en él. Pero hagamos
algo nuevo y emocionante con él”. Eso fue algo que todos compartimos, y que
todos sentimos de manera muy natural».

Después de pasarme más de dos años amargado con El despertar de la
Fuerza
, Los Últimos Jedi, la octava entrega de Star
Wars
, me ha sorprendido gratamente, resultándome no solo un film mucho
mejor que su antecesor, sino también atreviéndose a añadir nuevas capas y
elementos a una saga que nunca debería cerrarse en el autohomenaje más vacío.
Si
bien tiene elementos de El Imperio contraataca (el entrenamiento con el
maestro excéntrico, los buenos huyendo de los malos) y de El retorno del
Jedi
(Snoke pudiendo ser un Emperador y sufriendo el destino
de los lores Sith, Rey pensando que Kylo Ren puede volver
a ser Ben Solo), Los últimos Jedi agrega una capa de desmitificación
y aventuras que no está nada mal en esta película de dos horas que se pasan
volando como un ala X.

Los últimos Jedi arranca con Poe Dameron reclamando su papel de piloto bocazas e
impulsivo que nos recuerda a Han Solo. Puede que incluso a Leia se
lo recuerde. Dameron emprende en esta película el camino hacia el
liderazgo y asumir responsabilidades, lástima que esto se frustre en la
siguiente película. Toda la escena del ataque contra los superdestructores y el
intento de huida de la Resistencia es estupenda, aunque ya quede para
siempre la imagen de Hux como un personaje risible (pese a esa escena
donde duda qué hacer con Kylo tras que este liquide a Snoke o la
otra donde se enfrente a Kylo y su deseo de aplastar a Skywalker
y no a la Resistencia). De esta escena, también surge el otro gran
tema de la película: el sacrificio. «Guardad la pena para después del combate»
es el lema de Leia que cita su aprendiza, Amylin Holdo.
Será esta
estadista, precisamente, la que se acabe sacrificando en uno de los mejores
momentos de la película (los cines tuvieron que advertir de ese instante sin
sonido en el que vemos la maniobra Holdo). Con el sacrificio, nos referimos también a la muerte de
la hermana de Rose Tico, Paige, para cumplir con la Resistencia. No será el único. Además, desde el inicio, formalmente, hay
varias escenas de batallas espaciales fantásticas en esta película, como ese
ataque donde Kylo Ren duda, pero el crucero de la Resistencia es
atacado por otros soldados que lo reducen a añicos entre los que muere el
almirante Ackbar.

Mucho se ha hablado del papel de Luke
Skywalker
en esta película, generando una gran polémica. Hablé sobre por
qué su papel en esta cinta era tan interesante aquí.
No es lo que cierto sector del
público esperaba, pero es lo que hace tan interesante a esta historia que juega
con lo inesperado. Él mismo está hundido como su ala-X, reniega de su sable o
enseñar a Rey, y huye de su pasado como Jedi. Nadie nos prepara para ver
a nuestro héroe pronunciar un: «es hora de que los Jedi se extingan», pero nos
evoca la figura del mentor retirado que ha perdido la fe, como Ged Gavilán u
otros personajes del género fantástico.
Pienso que es tremendamente hermoso el
momento en que R2-D2 vuelve a la vida y le enseña a Luke el viejo
mensaje donde Leia le pedía ayuda en Una nueva esperanza.
Sí, como dice Luke, es un golpe bajo, pero sirve de maravilla. «Eres mi única
esperanza», le dice Leia a Obi-Wan (el viejo Ben; a su hijo caído
en desgracia lo llamó igual), pero también se referirá a un perdido Luke,
un ermitaño en esa isla llena de tortugas monjas de mal carácter. Con Luke llega
a hacerse una crítica a los Jedi y su arrogancia, al auge de Palpatine,
la caída de Vader y deja a Rey contra el abismo, literal y
metafóricamente. Su entrenamiento de Rey, las revelaciones sobre su
pasado y la última lección de Yoda llevan a que Luke se reivindique de nuevo
como héroe y termine sus días como muchos imaginábamos. La conmovedora
aparición de Yoda (aquí una marioneta, como en la trilogía original,
porque es la versión de Yoda que podría guardar una relación con Luke)
nos desvela que los antiguos libros son solo libros y que Luke no
debería caer en los errores de los Jedi, que debería centrarse más en el aquí,
que en el horizonte, que no pueden perder a Rey. Como bien dice, «el
mejor profesor, el fracaso es» y los maestros son lo que sus aprendices logran
alcanzar ser. Nadie quiere ver morir a sus héroes, pero, a menudo, es su único
camino. 

 

rey-skywalker-los-últimos-jedi
Rey afronta su destino en Los últimos Jedi. Fuente: Lucasfilm.

 

En el idealismo de Rey de
Ningún Lugar vemos un reflejo del joven Luke.
Pienso que Johnson
consigue que sea un personaje realmente creíble y con varios puntos
interesantes, frente al personaje más plano de la primera entrega.
Ella confía en ayudar y
curar a Kylo como Luke confiaba en ayudar y curar a su padre.
Simbólicamente, la cueva con la respuesta (la catábasis) hacia la oscuridad del origen de Rey
y el árbol que guarda los textos Jedi nos lleva al conocimiento, pero un
conocimiento prohibido. 
Rey debe
descubrir qué es realmente la Fuerza: no es mover piedras, como un fan
artificial pensaría (aunque al final, Rian Johnson haga un chiste al
respecto). Como una heroína, Rey deberá descender a la cueva para
descubrir la verdad de su pasado y enfrentarse al Lado Oscuro: esto
guarda su rima con lo que le ocurre a Ezra Bridger en Rebels,
donde tiene que enfrentarse a la tentación del Lado Oscuro y la
posibilidad de recuperar a su familia. En la oscuridad, hace frente a visiones
infinitas de sí misma en un símbolo tan recurrente como es el espejo: puede que
no tenga el nivel de perturbación que causaba la visión de la cueva de El
Imperio contraataca
, pero eso no hace que sea peor, sino otro aspecto
interesante.

Otro aspecto que Johnson mejora
de la película previa es que convierte a Kylo Ren en un auténtico
personaje. Adam Driver es un magnífico actor y aquí lo puede demostrar sin
estar encosetado a un guion más simplista. Puede que su crítica sea demasiado
meta con frases de Snoke como «Quíteta esa cosa ridícula» o «solo eres un niño
con una máscara», pero como señaló el estudioso de Star Wars Ángel de Jorge,
de La Fosa del Rancor
, la máscara juega un importante papel en esta y en
las demás películas. Ren sigue luchando consigo mismo y es incapaz de
acabar con su madre; Leia por fin se nos revela como Jedi, aunque muchos
espectadores se quejaron del modo en el que se reveló, pese a que Carrie
Fisher
hizo un digno papel que sirvió como su despedida.

A lo largo de la película, asistimos
a tres visiones sobre lo sucedido con Kylo Ren, lo que nos demuestra la
complejidad de la realidad. En la primera versión, Ben perdió el control
y cayó en el Lado Oscuro (es la verdad desde cierto punto de vista, como diría
Obi-Wan
). En la segunda, Luke, llevado por su temor a su discípulo,
intentó matarlo mientras dormía, igual que Palpatine asesinó a su mentor
Darth Plagueis (no habría, por tanto, mucha diferencia entre Jedi y
Sith, como sostiene Kylo). En la tercera versión, la que damos
por cierta, es cuando Luke enciende su sable, se da cuenta de su error,
pero ya es demasiado tarde y lo único que queda es la mirada de temor de su
sobrino, que sabe que su mentor ha fallado. Una vez más, aparece la idea del
sueño trágico del héroe, el que intenta evitar y al intentar evitarlo, solo
acaba causándolo.

Ha habido debate sobre la relación de Kylo y Rey, en si se exagera el poder de la Fuerza… Pienso que la Fuerza es un campo
místico que conecta todas las cosas, tal y como decía Obi-Wan.
¿Por qué no podría conectar a personas? Eso ocurre con Kylo Ren y con Rey
y me parece uno de los aspectos más innovadores e interesantes. Llegados a
cierto punto, incluso pensé en si no existiría la misma conexión que había
entre los mellizos Jacen y Jaina. Como todo en la película, este
tema es arriesgado. Rey representa la luz siendo una Palpatine, Kylo
es la oscuridad siendo un Skywalker; ambos acaban deambulando más
allá de los clásicos bandos de la Fuerza, bandos que se podrían destruir.
No
obstante, no es la primera vez que vemos a personajes unidos por la Fuerza: lo
vemos con Leia y Luke, pero también con Maul y Ezra tras
la destrucción del holocrón. Personalmente, creo que ahí está la respuesta de
por qué Rey es tan fuerte. Frente a algunos que señalan su herencia como
Palpatine, Snoke dice en cierto momento que Rey se vuelve
más fuerte cuanto más fuerte se vuelve Kylo;
quizá por eso, su intuición
hace que avance tan rápido con la Fuerza. Hablando de la herencia de Rey,
yo era de los que prefería lo que nos cuenta Kylo: que fuese hija de
nadie, que aunque no tenga nada supuestamente que ver con la historia de los Skywalker,
alguien de a pie pueda marcar la diferencia. 

 

Adam-Driver-Kylo-Ren
Adam Driver encarna a un Kylo Ren que pasa de ser un personaje más a un personaje interesante en Los últimos Jedi. Fuente: Lucasfilm.

 

Todo ello se verá expuesto en una de
las mejores escenas de la película: el encuentro de Rey con Snoke,
con Kylo como testigo, recordándonos al encuentro de Luke con el Emperador,
con Vader como testigo. Johnson
juega con nuestras expectativas,
haciéndonos pensar que veremos algo ya visto y, al final, cumpliendo con lo que
dicen sus personajes: ocurrirá lo inesperado. Es curioso, porque hasta John Williams
juega con nuestras expectativas: usando la música del Emperador.
Algunos verán aquí un presagio de que Snoke es Palpatine, para mí
realmente era Williams jugando con el público e intentando que
recordásemos cómo acababa todo en El retorno del Jedi.  La lucha
contra los pretorianos es magnífica, pese a que algunos busquen los fallos de
la coreografía, cuando lo importante es el mensaje. Vemos a Rey con el
sable rojo, Snoke como un títere, Kylo encontrando su propio
camino… Además, John Williams vuelve a demostrar su gran talento como
compositor al recuperar temas como el dedicado a la Fuerza en este instante.
Muchos hubieran esperado que Kylo se hiciera bueno como Vader,
pero lo que se prefiere es que Kylo siga con su búsqueda de poder y
emprenda un camino nihilista que busca el fin de Jedi y Sith. «Es hora
de que lo viejo muera», afirma como si fuera el leitmotiv de la película.
Interesante, porque luego hablará de un nuevo orden en la galaxia junto a Rey,
como el que le dijo Vader a Luke o Padmé en su día. El símbolo de Rey
y Kylo enfrentándose por el sable y destruyéndolo nos recuerda cómo
ambos lado acaban con el equilibrio.
Lamentablemente, esta metáfora se pierde
cuando Chris Terrio, guionista del Episodio IX, reconstruye el
sable de Anakin.

Otro personaje que mejora
con respecto a El despertar de la Fuerza es Finn y es una pena que un personaje que, a priori, era tan interesante, acabe convirtiéndose en
una mera marioneta que grita el nombre de Rey en El ascenso de
Skywalker
.
Aquí se recupera y decide ir tras Rey, pero es
interceptado por Rose Tico, estupendo personaje con el que emprende la
aventura de Canto Bight, ese planeta casino a lo James Bond y con
unos policías que llevan un diseño previo de los soldados de asalto. Por un
lado, es una desgracia para los artistas que tantos fans se pusieran en contra de Rose, un personaje que,
precisamente, buscaba ser un reflejo de los fans y la demostración de que
cualquiera puede ser heroico; es penoso que algunos se dedicasen a acosar a
la actriz y es triste que Disney decidiese reducir su papel en la siguiente
entrega y usase como excusa la muerte de Carrie Fisher, ya que Rose supuestamente
tenía varias escenas con Leia. Lamentable, muy lamentable. Por otro
lado, muchos dicen que la trama de Canto Bight en busca del Maestro
Descifrador
(tras el cameo de Maz Kanata) solo es una galería de
criaturas que, en vez de una cantina, aparecen en un casino, mientras que para
mí es una galería de monstruos y no porque sean seres insólitos, sino porque
todos ellos se alimentan de los pobres, viven de la venta de armas y tienen a
animales y pobres esclavizados.
La trama de los fathiers me recuerda mucho a
algunos capítulos de Rebels y, además, se aporta el contraste de los ricachones
gracias a la guerra y los niños huérfanos debido a esta, que son casi esclavos… como Anakin.
Me gusta mucho el personaje de DJ porque nunca sabemos que esperar de él (la
encarnación del espíritu de Johnson en la película), que nos recuerda al
juego de engaños de Beckett en Solo, una historia de Star Wars
y porque tiene más carisma que otros secundarios más anunciados, como Phasma (que,
al menos, aquí regresa -tras una historia narrada en su cómic- para hacer algo
interesante y dar uno de los mejores momentos, donde le dirá a Finn: «eres
escoria» y él responderá: «escoria rebelde»). Johnson se basó en el Don’t Join de la banda Elvis Costello and the Attractions y su disco Armed Forces, no solo para el aspecto, sino también para su lema. DJ muestra una verdad
posmoderna: el aristócrata lo es porque ha vendido armas a la Primera Orden
y a la Resistencia, «todo es una máquina. Ve por libre y no te unas»
es
su cínico discurso, al que se enfrentan Rose y Finn con la
esperanza. George Lucas siempre vio una subtrama política en sus
películas y aquí hay un claro alegato político. Esta trama sirve para hablarnos
de la esperanza, de hacer lo correcto, de romper cadenas.
Puede que no salga
como esperábamos, pero ¿no es la vida así, acaso? «Ahora sí ha valido la pena»,
comentan Finn y Rose cuando ayudan a la gente de a pie. Más tarde, cuando salve
a Finn, añadirá la que es la frase que mejor define estas historias: no
ganarán enfrentándose a lo que odian, sino salvando a lo que aman.

Rian Johnson muestra también su
talento como director apoyándose en una fotografía deslumbrante. Frente a los
destellos o el toque granulado de Abrams, aquí tenemos a un auténtico
director. Johnson sabe sacar partido al aspecto de la isla de Skelling Michael
en Irlanda hasta el escenario del trono de Snoke.
Una clara demostración de
todo ello está en la Batalla de Crait, donde las minas se tiñen de un rojo que
recuerda a la sangre. Todo en esa escena depende de la fe de los otros, como
tantas veces en Star Wars, como vemos en la llegada de ese pedazo de chatarra
que es el Halcón Milenario y en que Luke ya no sea un héroe, sino una leyenda,
un símbolo de esperanza, como demuestra en su batalla final. Los grandes
momentos se encadenan: la llegada de Luke, su despedida de Leia y luego de
C-3PO, su enfrentamiento con la Primera Orden (donde el plano elegido por
Johnson hace que sea tan grande como los AT-AT, su lucha contra Kylo Ren,
el descubrimiento de su auténtico plan… El carisma de Hamill hace que el final
sea el broche de oro y que guarde paralelismos con el final de Vader y
Obi-Wan en Una nueva esperanza. Kylo está tan consumido por el odio como Vader,
incapaz de darse cuenta de que ese Luke espectral usa el sable azul de su
padre, Anakin, destruido horas antes; él prefiere vengarse antes de fijarse en
ello. Además, Johnson crea un paralelismo: Kylo Ren entra en la base rebelde
escoltado por los soldados de la Primera Orden como Anakin entró en el Templo
Jedi escoltado por los clones en La venganza de los Sith.

En cuanto a guion, a partir de la
mitad de la película, la idea de que nada es como esperas se vuelve todavía más
patente y eso puede ser
desquiciante para el espectador que esperaba un copia y pega como el realizado
por Abrams. No pasará lo que esperamos con Holdo, no pasará lo
que esperamos con Leia, no pasará lo que esperamos con Snoke, no pasará lo que esperamos con DJ… Todo juega en pos de la sorpresa. Es
peligroso en un film de este nivel: muchos queramos que nos sorprendan, muchos
otros que han polemizado prefieren que no, porque nadie quiere sentirse tonto viendo una
película y menos aquellos que creen que Star Wars es una saga unineuronal (algo que nunca ha sido). Recordemos que los artistas juegan con las expectativas, por eso son
artistas, y todo arte debe ser un desafío para el espectador.
A nivel de espíritu,
además, pienso que la película es la más George Lucas. Incluso creo que
expande más el lore que El despertar de la Fuerza: me parecería interesante una
serie que incluyese el desarrollo de personajes como la hermana de Rose, el DJ
de Benicio del Toro, etc.

Mucha gente se queja del humor de
esta película. El comentario sobre la madre de Hux, Luke
ordeñando una especie de foca marina y bebiendo leche a morro, los porgs, BB-8
siendo una tragaperras y útil contra guardias de Canto Bight y
conduciendo un AT-ST y tantos otros detalles fueron argumentos sobre lo mala
que era la película. Honestamente, creo que todo Star Wars tiene momentos raros
o bromas de dudoso gusto, desde C-3PO descabezado hasta los números
musicales del Palacio de Jabba, sin olvidar a Lady Frog en la sauna de The
Mandalorian
. Star Wars es así. 

 

 

Cuando somos leyenda

«Somos la chispa que prenderá el fuego que acabará con la Primera Orden»
dicen varios personajes y este es un mensaje que merece la pena.  Los
Últimos Jedi
trata sobre la esperanza y, en palabras de Rose, la Rebelión,
la Resistencia, no vencerá destruyendo lo que odia, sino salvando lo que
ama.
Ese potente mensaje, tan extrapolable a nuestro lamentable mundo,
refulge en una película que, aunque con sus dosis de nostalgia hacia personajes
clásicos de la franquicia como Leia y Luke, se suma a una
desmitificación clara.

Me explico. Todos los seguidores de Star Wars
hemos mitificado todo: desde ese Boba Fett con las frases contadas hasta
la leche azul de la casa del tío Owen, sin olvidar a Obi-Wan Kenobi
y la Orden Jedi y toda la mitología de la Fuerza. Cuando alguien
nos hablaba del Episodio VII u VIII antes de que existieran,
pensábamos en los libros del Universo Expandido, en la Nueva Orden
Jedi
de Luke Skywalker, los gemelos Solo y todo ese
esplendor. Pensábamos en Luke como una leyenda y, ahora, nos llega la
versión oficial y vemos a nuestro propio héroe, ese espejo de cada uno de
nosotros, convertido en un personaje humano que reconoce que no es una leyenda
según él mismo: está solo, ha perdido la confianza en su poder, no quiere
unirse a ningún bando, no es la esperanza que muchos esperan, siente miedo y…
ha fracasado. 

Hubiera sido fácil convertirlo en un superguerrero,
pero no, Rian Johnson (Looper) ha preferido convertirlo en humano.
Él no es el Elegido como su padre. Él no es sabio que «nunca»
se equivoca como Yoda. Él está más cerca de la pesadumbre de Obi-Wan.
Y eso hace que para los que tengan la mente abierta, disfruten con esta
película que trata, sobre todo, de él y las consecuencias de sus actos. Luke
está más cerca del maestro Eraqus del Kingdom Hearts: Birth
by sleep
que de la leyenda del Universo Expandido.

La dirección y el guion de Rian Johnson salvan
la película al dotarla de momentos que redondean El despertar de la Fuerza.
Es más, la sensación que me queda es que si ahora volviese a ver el episodio
anterior, me gustaría más por la evolución de los personajes presentados en
aquel film de un J. J. Abrams quizás poco imaginativo por unos
productores más deseosos de un bombazo seguro que de otra cosa. De ahí que
ahora Rey (una maja Daisy Ridley) no me resulte una doña
perfecta, que Kylo Ren (un Adam Driver más a gusto con su
personaje) se haya desarrollado como ese cosplayer humillado que busca
cambiar y Poe (el siempre estupendo Óscar Isaac) tenga más
minutos sin perderse por alguna tontería argumental.

Y no, no hay nueva Estrella de la Muerte (aunque alguna mención hay, eso
sí), aunque algo nuevo deberán pensar en la Primera Orden con un Snoke
que da alguna sorpresa (Andy Serkis genial), un Domhall Gleeson
como capullo (ese Juas, digo Hux) y una Gwendoline
Christie
cuyo personaje puede que haya sido víctima de la mercadotecnia y
no disfrutemos tanto de él por esa manía de esperar más por la campaña
publicitaria que por otra cosa.

 

 

Rey durante su entrenamiento. Fuente.

La chispa de la esperanza

Hay varias tramas en las películas: el entrenamiento
de Rey, la infiltración de Rose (simpática Kelly Mary
Tran
) y Finn (un John Boyega que intentar hacer algo más con
su personaje) en Canto Bight, Poe y la Resistencia… Hay
varios toques de humor (allá cada uno con lo amargado que esté o sea), momentos
heroicos y conmovedores, como esas escenas regaladas a nuestra princesa Carrie
Fisher
que se la echa de menos, pero también a un Mark Hamill
estupendo como Luke Skywalker. Y hay nuevos personajes (el «nervioso»
DJ de Benicio del Toro, la heroica Laura Dern dando vida a
una líder estupenda, Holdo), criaturas, monstruos, planetas y algún que
otro maestro Jedi que regresa con su aspecto de las películas clásicas,
mientras que deja claro que los maestros son aquello que llegan a ser sus
aprendices.
Todo ello con una estupenda fotografía y unos efectos
especiales cumplidores que nos transportan hasta aquella galaxia muy, muy
lejana que imaginó Lucas.

Y hay giros en su final (y un par de momentos
inesperados) que sorprenden agradablemente y abren un nuevo abanico de
oportunidades, gracias a que Johnson puede que haya contado con la
libertad suficiente, la misma que no le ha hecho temblar el pulso al mostrar
los nuevos poderes de la Fuerza (recordemos que esta ha «despertado»
y que hace años que no sabemos nada de Leia y Luke, ¿por qué
extrañarnos de que la Fuerza sea mostrada de otra forma? ¿Quizás porque
cada uno se inventa su propia película de Star Wars en la cabeza?).

 

Sobre el apartado del diseño del
film, como se recoge en El arte de Star Wars: Los Últimos Jedi de
Phil Szostak, fue todo un reto llevar a cabo el proyecto casi a la vez
que se concluía El despertar de la Fuerza, pero al mismo tiempo
en el que ya se estaba trabajando en Rogue One. Pienso que este
tipo de libros ayuda a entender mejor la película, desde sus primeros
borradores hasta la versión que vemos finalmente en el film, y se aprende
muchísimo de la industria del cine, de cómo te puedes pasar meses diseñando a
un personaje que en pantalla dura un par de segundos…, pero que, si se
convierte en el favorito de algún fan, ya se ha cumplido su cometido. Sobre el
diseño, Johnson diría en dicho libro:

«De niños,
abrimos aquella figura articulada de Star Wars y pasó a formar
parte de nuestros juegos creativos. […] De cierta manera, miramos al pasado y
tratamos de capturar aquello que Lucas, McQuarrie y todos
aquellos diseñadores crearon y que nos inspiró. Por otro lado, sabemos qué nos
inspiró, porque nos inspiró cuando teníamos seis años. Al final del día, no son
los documentos en los archivos. No son los viejos dibujos. No son los viejos
tratamientos de guion. No son las viejas entrevistas. No es la investigación.
La única investigación que realmente importa es aquella en la que nos
retrotraemos a cuando teníamos seis años y pensamos: “¿cuáles eran las cosas
que hacían que Star Wars pareciera real… que me importara
personalmente?”. Y entonces, perseguir con el corazón esas cosas».

Finalmente, Los Últimos Jedi también es una
película que trata sobre el legado y ser una chispa que encienda una nueva
llama de la esperanza y eso es lo que significan los nuevos personajes. Nos
guste o no. Leia así lo deja claro cuando dice que es Poe el
que da las órdenes. Poe, Finn, Rey, Rose, BB8… Por mucho que amemos
las películas clásicas (y estas nunca desaparecerán, por cierto), esta nueva
trilogía es para una nueva generación representada con estos personajes;
tenemos a Chewbacca, R2, C3PO, Luke, Leia…, pero ellos ya son el
legado. No se preocupen. La fanfarria de John Williams (cuya banda
sonora está muy bien) sigue siendo la misma, el opening crawl continúa
emocionando tanto a la generación que ya tenemos una edad como a los más
jóvenes y, si uno lo desea, puede volver a ser aquel crío que robaba la escoba
a su madre y pensaba que era un sable láser mientras veía el sol ponerse. Star
Wars
seguirá viva, por mucho que los Jedi, los Sith o lo que
sea, se acaben. Al fin y al cabo, nosotros somos Star Wars, para bien y
para mal.

 

«The greatest teacher, failure is»

Kylo Ren consigue brillar en la película como lo que es: un niño que ha fracasado a la hora de usar la Fuerza. Fuente.
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

9 comentarios sobre “Crítica de «Star Wars. Episodio VIII: Los Últimos Jedi», la chispa de la esperanza

  1. Ya te comenté que vi la película, que me ha gustado mucho. Incluso encuentro que justifica El despertar de la fuerza, que la justifica.
    Los nuevos personajes tienen su motivación. Ya se explica la relación de Rey con la Fuerza, que ha permitido vencer a Kylo Ren. Personaje que muestra que tiene una motivación, que ya se insinuaba. Es más que un cosplayer de Darth Vader, incluyo llega más lejos. Snoke comete el error de subestimarlo. Y no lo contaré, pero eso se ha dado en las historias de los siths.
    Es magistral la conexión entre Rey y Kylo.

    También se destacan personajes como Rose, su ingenuidad inicial con Finn. Y luego se convierte en toda una heroina, con la secuencia del casino.
    Y también se muestra que las hazañas necesitan de sacrificios de vidas. Lo que Leia reprocha a Poe.
    Y la vicelamirante es un hallazgo.

    Lo de Benicio del Toro es un interesante aporte, es el personaje que ese actor puede hacer en esta historia. Y creo que es un ejemplo de giro argumental.

    A pesar de lo que desmitifica a la historia, lo que es un aporte al mito, hay esperanzas.

    Gran pelicula

    1. Yep, es los dos comentarios te he dicho que me alegro de que te haya gustado.

      Cuidado con los spoilers, que quizás haya alguien que todavía no la ha visto 😉 Creo que han mejorado a los personajes de Rey y Kylo, que en la anterior no me convencían para nada.

      A ver qué tal la siguiente película y si mantienen lo bueno que han descubierto en esta. Crucemos los dedos, como digo más abajo.

      ¡Saludos! ¡Gracias por el comentario!

  2. Maldita sea Carlos, ahora me estpy planteando ver la anterior y ver la nueva en el cine, y no sé yo, le he dado muchas vueltas a ver esta trilogía y no me gustaría nada pasar un mal rato.

    1. Que conste que, últimamente, no han sido buenos tiempos y el cine me despejó un poco. Quizás, hasta si me hubieran puesto "The Room", lo hubiese pasado bien. Sea como sea, "Los Últimos Jedi" me ha gustado.

      Ahora bien, para el Episodio IX vuelve J. J. Abrams y no sé si tendrá más libertad que con "El despertar de la Fuerza", que creo que es bastante irregular, pese a que esta secuela haya mejorado varias cosas que no me gustaron.

      Bueno, más allá de mi acto de maldad recomendándote la peli, te queda la posibilidad de ver las tres cuando estén en Blu-Ray y así no arriesgas demasiado, o probar e ir al cine con la nueva. T

      Crucemos dedos.

      ¡Saludos! ¡Y que la Fuerza te acompañe!

    2. Me has hecho caer en el lado oscuro y he visto El despertar de la Fuerza y vaya una mie***. Huele demasiado a Episodio IV, también aporta algunas cosas nuevas como ese Finn que decide dejar la Primera Orden y mira eso me gusta, pero se desaprovechan tantas cosas, como Phasma; y me cago en la puta con el plagio de la estrella de la muerte, que por ser más grande no mola más leches, las de la trilogía original infundían más temor. Y bueno, he llegado a la conclusión de que a J.J.Abrams le viene grande el universo Star Wars y que es un director sobrevalorado, esta peli no sabe hacerla emocionante, se supone que es una peli de aventuras, pero resulta aburrida, lo único que me parece que destaca son las peleas de sable láser y los bichos tentaculares; con Super 8 le pasó algo así que aunque estaba bien no era gran cosa. Sobre vestuario, decorados, criaturas, todo muy bien, pero miedo me da que el mismo tío vaya a dirigir la IX.

      Esta semana iré a ver Los últimos Jedi, a ver que pasa.

      Por cierto, recuerdo que en tu crítica de El despertar comentabas que Kylo decía que Luke mentía sobre Vader o algo y no he visto nada de eso en la película.

    3. Se me olvidaba decir que me alegro de no haberla visto en el cine ni haber pagado por verla, me parece una mala película de Star Wars; y de Rian Johnson me fío más por haber dirigido Los hermanos Bloom, que es una de mis pelis favoritas, pero no sé si es el más indicado para Star Wars.

    4. Mi plan maligno sigue adelante pues…

      Lo siento. Que conste que te advertí de esperar a ver las tres seguidas. Sobre "El despertar de la Fuerza" fue un meh importante para mí. El problema que tuve con Finn fue que no quiere matar y en cuanto se pasa a los rebeldes, no duda en tomar un rifle y matar colegas. Quizás el tema del destornillador sónico me ha marcado demasiado.

      Phasma es una campaña de marketing. ¿Para qué crean a un personaje? ¿Para vender figuritas? En el nuevo universo expandido hablan de que es una especie de guerrera de una tribu, blablablá… En las pelis tiene una armadura chula. Y ya. Creo que Boba Fett funcionaba mejor por otras cuestiones, aunque sean acercamientos similares.

      Abrams… Durante tiempo pensé que era bastante limitado. Luego, he leído que en esta película tuvo a los productores y guionistas detrás de él todo el rato para apostar sobre seguro. No le justifica. Lo sé… Pero no sé como 22-11-63 le salió tan bien y aquí le salió esto. Y vuelve para el IX. Ñeee.

      Volviendo al tema de la mentira de Kylo… Ya no me acuerdo muy bien, pero puede que me refiriera a que es inconsistente que Kylo Ren adore a su abuelo si este se pasó al final al Lado Luminoso. Es un traidor. A menos que él se haya inventado que su abuelo no se pasó al Lado Luminoso y que Luke se inventó la redención de Vader. ¿Puede ser eso a lo que me refería?

      Sea como sea, la de Johnson me ha gustado. Que conste que vengo de donde vengo, que hace poco todo ha estado bastante mal y que ir al cine ha sido una vía de escape en ese instante de mi vida… Así que no me odies mucho.

      Y mírate The End of the Fucking World, que creo que te va a gustar. ¡Un saludo enorme!

    5. Acabo de ver Los Últimos Jedi y así sí, esta me ha gustado mucho. Una pena que la anterior fuese decepcionante. Miedo me da la siguiente.

    6. ¡Hey! Pues veo que pensamos igual y que tenemos los mismos miedos hacia la siguiente. Solo espero que la trilogía que haga Johnson mole como se merece. ¡Gracias por el comentario!

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