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The Bad Batch es la nueva serie de animación de Star Wars. Fuente.

«I like you. You don’t fit in here either»-Omega.

Ha terminado la primera temporada de The Bad Batch y me reafirmo en una opinión: estoy en contra de las prisas. De los binge-watching o el maratón de tragarse una serie y olvidarla cuanto antes. De la gente que va a los museos a sacarse una foto y salir corriendo. De los que graban un concierto sin disfrutar de una canción. De los que se saltan páginas de una novela. De los que pasan de ver las escenas de los videojuegos. De los que buscan el resumen, en vez de la experiencia. De los que esgrimen un término como «relleno» cuando poco saben sobre cómo articular una buena historia.

Me salto cualquier tipo de falsa norma de los gurús de la creación artística más banales, esos que dicen que tienes que ir a por el clímax (de A a C pasando por B) y defiendo que las historias pueden ser puertas a otro mundo, puertas que no requieren que pases corriendo, sino que explores, descubras, desarrolles.

Nuestro mundo actual es un frenesí de ruido, todo tiene que ser fácil para acabar cuanto antes e ir a otra cosa y me temo que ir con prisas en el arte no sirve para nada. The Bad Batch me recuerda ese cántico hacia la aventura y el disfrute de una historia que siembra y dibuja un horizonte prometedor.

The Bad Batch sigue a un grupo de clones que fueron alterados genéticamente para desarrollar ciertas habilidades que los hacen únicos. Ellos no siguen la Orden 66. O no todos. Fuente.

Sembrar semillas

Como vemos desde la intro, con un título antiguo que es quemado por el nuevo, The Bad Batch surge como una secuela de The Clone Wars, una estupenda serie que fue creciendo temporada a temporada y que sirvió para la experimentación dentro de la saga, además de funcionar para desarrollar un período tan interesante como lo fue el vivido entre el Episodio II y III de la saga.

Esta serie nos sitúa justo cuando la guerra ha concluido y el Imperio ha tomado el poder, retomando a los personajes del Bad Batch (o la Remesa Mala) que conocimos en el último arco de Clone Wars, somos testigos de las consecuencias de la Orden 66 y el destino de Kamino y los clonadores, a la vez que conocemos a Omega, la última clon (y la primera mujer), que se convertirá en compañera del escuadrón a lo largo de un viaje por toda la galaxia donde la Remesa Mala será una especie de mercenarios con buenas intenciones, a lo Equipo A. Es una época que me resulta muy, muy interesante, como ya dije cuando hablé de Star Wars: The Fallen Order.

Durante ese periplo, descubriremos a nuevos personajes, pero también recuperaremos algunos ya vistos en Clone Wars como las hermanas Martez o a personajes de Rebels como Kanan y Hera (algunos se han quejado de los cambios en el «canon» de los cómics, como el de Kanan… como si el acto de actor historias fuese el acto de crear una mala religión donde no hay cabida a la posibilidad de reimaginar los mitos… Imaginen la posible polémica con aquellos que jugasen con las historias de Homero… Lo siento, Virgilio).

El tema del canon y el legends ha vuelto a surgir con los cambios que Bad Batch ha realizado sobre el trabajo de los cómics de Marvel. Fuente.

Disfrutar del camino

Destaco The Bad Batch por su valor para no tener que acelerar sin más, sus ganas de disfrutar todo lo que va creando y desarrollando con sus personajes, poco a poco, con calma y con buena letra, a fuego lento. Este es su principal defecto para los admiradores del «que termine cuanto antes, que tengo que spoilear». Para mí, su perfección está en sus ansias de vislumbrar nuevos mundos y concebir posibilidades.

Cuando contamos una historia, exploramos la ficción. Donde algunos dicen “relleno”, yo veo ejercicios narrativos para desarrollar personajes, el trasfondo o, simplemente, para disfrutar del acto de contar historias.

Narrar un relato no consiste en ir a toda prisa, con ganas de acabar cuanto antes para soltar spoilers y seguir con otro entretenimiento vacuo y apresurado. Narrar un relato consiste en disfrutar, maravillarse, sorprender, desarrollar. Eso es lo que hace que The Bad Batch merezca tanto la pena para mí: es disfrutar de una galaxia muy, muy lejana.

Omega representa para mí gran parte del espíritu de Star Wars. Fuente.
Omega parece basarse en esta versión femenina de uno de los borradores de la primera película de la saga. Fuente.

La importancia de Omega

Por otra parte, nunca he entendido cómo una saga que va sobre rebeldes que se unen para enfrentarse a un imperio fastizoide puede contar con “fans” que son dignos villanos del Imperio, los mismos que critican a personajes como Omega… porque sí o con excusas que intentan ocultar una actitud terrible: porque es un niña. Algunos dicen que es un personaje infantil.

Y lo es, es una niña; Star Wars es una saga para niños, siempre lo ha sido, el propio George Lucas lo reconocía. Otros señalan que es un incordio porque todo le sale bien. Se ve que no vislumbran lo que Filoni está sembrando con ella y que no saben que está basada en cuando Luke fue un personaje femenino en uno de los primeros borradores. Me aterroriza lo fácil que estos «quejicas» hablan de Mary Sue cuando hablan de una joven y como nunca usan el Gary Stu cuando hablan de un varón.

Tampoco me importa esta gente, dudo de que realmente les guste Star Wars, solo buscan sembrar odio y llamar la atención aprovechando la popularidad de la saga. Sea como sea, y olvidando a los haters, me quedo con cómo Omega representa la esperanza, el tema principal de esta saga que nos lleva cautivando durante décadas.

Star Wars tiene que ser una celebración de la juventud, de la esperanza, de la magia, de cómo alguien puede cambiar el mundo. Omega es un ejemplo para todos los niños y niñas, es el corazón de Star Wars. No es la primera vez que algunos “fans” critican a un personaje femenino que, años después, se convierte en un icono aunque les duela (¿alguien ha dicho Ahsoka?).

Omega va camino de convertirse en un icono, no me cabe duda. Representa cómo los jóvenes pueden cambiar el mundo, representa como una niña puede ser una heroína y hoy, que tantos fantasmas de los prejuicios reviven, la considero más que necesaria.

Siguiendo con lo anterior, doy mucha importancia también a cómo en The Bad Batch se recuperan los valores que hacen que la saga funcione tan bien después de cuarenta años. Tenemos el tema de la paternidad, tan explorado en la saga principal y The Mandalorian, con Wrecker y Hunter como los «padres» de Omega.

Tenemos el tema de la lealtad, con los clones y sobre todo con la oscuridad de Crosshair, a quien vemos acribillar a inocentes a sangre fría. Volvemos a hablar de redención. Volvemos a hablar sobre cómo los veteranos de guerra deben vivir con sus propios fantasmas cuando la guerra que daba sentido literal a sus existencias ha concluido. Hablamos también de la humanidad con Eco o Tech. Vislumbramos los extremismos con Saw Gerrera y el auge de la alianza rebelde con Rex.

Atisbamos las posibilidades de los debates éticos sobre el uso de clones con fines bélicos en los personajes de la trama de Kamino que conocimos en el Episodio II. Volvemos a esos seres sin piedad como los cazarrecompensas dignos de Leone que son Fennec Shand o Cad Bane.

Contemplamos las luchas por el poder de Tarkin y Rampart, a la vez que se explican huecos de la saga como el final de los clones y el comienzo de los soldados de asalto. Aunque algunos digan que la saga está vacía, debe ser lo mismo que diría alguien incapaz de ver.

¿Cómo consigue una obra desarrollar los valores necesarios para la historia que quiere contar? Mediante el desarrollo de personajes y, para ello, necesitamos pasar tiempo con estos héroes y villanos, para comprenderlos, para entenderlos, para empatizar. Es lo que sostiene el esqueleto de toda la obra.

La animación de The Bad Batch demuestra de nuevo un gran nivel. Fuente.

Continuando la saga

Técnicamente, después de haber terminado The Clone Wars con uno de los arcos que supone no solo una de los mejores arcos de la serie, sino de toda la saga, la animación de The Bad Batch sigue al mismo nivel. Algunos se han quejado de la repetición de algunos modelos, mientras que otros nos quedamos con cómo retoma el arte conceptual de las precuelas, cómo añade guiños a los videojuegos, cómo se capta la luz, cómo recrea momentos de las películas, cómo da textura y color a cada uno de los
personajes y sus ambientes…

Cuando Lucasfilm fue comprada por Disney+ y The Clone Wars terminó como terminó, el estudio de animación fue remodelado hasta el punto en el que se notó todo esto en Rebels. Con el regreso de The Clone Wars, se pudo dar un salto de calidad en el apartado técnico. La animación de The Bad Batch me parece estupenda, superando algunos momentos más endebles que se vivieron con algunos capítulos de Rebels, y continuando el legado de los últimos arcos de The Clone Wars.

No me extrañaría que Fennec trabajase para el hermano de Omega. Fuente.

El camino del héroe

Los que hemos visto Clone Wars y Rebels sabemos que Dave Filoni y compañía se caracterizan por crear primeras temporadas en las que siembran ideas. Las siguientes temporadas son las que desarrollan esos conceptos y los explotan con todo su nivel (recordemos a los Purrgil).

Mi sensación es que ocurre lo mismo con The Bad Batch: hemos visto a los clonadores que buscaban a Grogu, hemos visto el final del Kamino, el inicio de los soldados de asalto, el comienzo de la Rebelión, hemos sabido que buscan a Omega ciertos cazarrecompensas, hemos descubierto quién es el “hermano” de Omega

Son puntos (o semillas) muy interesantes que se desarrollarán poco a poco, aunque algunos que se desesperan (esos que iban directamente a los trucos de los videojuegos para pasárselos cuanto antes) clamen que “se pierde el tiempo”, cuando precisamente se están construyendo unos cimientos narrativos que son capaces de que un grupo de clones tengan carisma y sus propias personalidad, que todo se sienta vivo, que esto sea Star Wars.

Un aspecto que me ha sorprendido gratamente es la música de los hermanos Kiner. Si ya en Clone Wars habían demostrado su talento hasta llegar a composiciones magistrales (tengo escalofríos al recordar la música del final de The Clone Wars), aquí vuelven a hacerlo desarrollando temas a partir de los conocidos en la saga principal (su uso del primer tema del Imperio nos deja claro quiénes son los nuevos soldados de asalto), pero también crean piezas muy especiales, como el tema dedicado al Bad Batch y, sobre todo, el creado para Omega, que me resulta una de los temas más hermosos de Star Wars, más allá de los compuestos por John Williams, y que se acercan al gran nivel de los compuestos por Ludwig Göransson para The Mandalorian.

Conclusiones

La primera temporada The Bad Batch ha supuesto para mí reencontrarme con la galaxia muy, muy lejana de George Lucas cada semana. Ya he hablado en más de una ocasión de cómo Star Wars me devolvió la fe en 2020. También he hablado de cómo me ayudó Fallen Order cuando más lo necesitaba. O cómo Star Wars se ha convertido en mi refugio en estos tiempos. También debo decir que he conocido a mucha gente espléndida que ama esta saga y significa mucho para ellos. La grandeza de Star Wars está en la esperanza, en la maravilla, en conectar con otras personas… y para eso, no hacen falta prisas.

Y como toda experiencia que merece la pena, no hay que ir a toda velocidad, en busca de escenas poscréditos o querer pasarse el juego cuanto antes. La narrativa de The Bad Batch va poco a poco, jugando con los personajes, presentándonos situaciones, sembrando semillas que formarán grandes posibilidades. Y ya solo por eso, en estos tiempos oscuros como los que mencionaba Obi-Wan en la maravillosa historia que le contaba a Luke en Una nueva esperanza (la misma que lleva haciéndonos soñar desde 1977), The Bad Batch merece tanto la pena.

La Remesa Mala (The Bad Batch) es una demostración más de que Star Wars es una saga que sigue viva. Fuente.

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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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