S.H.I.E.L.D. de Jonathan Hickman y Dustin Weaver ha sido uno de los proyectos más ambiciosos de ambos. Fuente.

«Todo
empieza con una idea
».

Casi diez
años les ha costado a Jonathan Hickman y Dustin Weaver concluir la odisea que
comenzaron en su serie sobre S.H.I.E.L.D. Durante el camino, Hickman no solo se
convirtió en arquitecto del Universo Marvel gracias a los Cuatro Fantásticos y los Vengadores, sino que fue configurando una cosmogonía que ha llegado hasta que ahora sea él quien se 
encargue de las series mutantes que parecen haber revivido por su toque
de ciencia ficción pretendidamente dura, pero que en el fondo no lo es tanto, de Hickman. Pero ¿qué papel juega la miniserie de S.H.I.E.L.D. en todo esto?

¿Leonardo da Vinci, agente de S.H.I.E.L.D.? Fuente.

 El secreto
de S.H.I.E.L.D.

¿Qué
pasaría si Isaac Newton, Leonardo da Vinci, Galileo, Nostradamus, Miguel Ángel,
Tesla
y otros grandes personajes históricos formasen parte de la Hermandad del
Escudo, que lleva protegiendo el mundo desde hace siglos? De esta atractiva
pregunta surge S.H.I.E.L.D., que, aunque tiene poco que ver con la organización
de Nick Furia y compañía, Hickman le crea su propia mitología y la ancla en el
Universo Marvel no tanto por personajes (Nathaniel Richards, el padre de Mr.
Fantástico
, y Howard Stark, el progenitor de Iron Man, juegan papeles que serán
más relevantes en el futuro), sino por la capacidad de fascinación y del todo
es posible del Universo Marvel.

S.H.I.E.L.D.
nos cuenta como Leonid, un joven con enormes poderes, es reclutado por Howard
Stark
y Nathaniel Richards en la Hermandad del Escudo dirigida por Isaac
Newton
, la cual se prepara para el fin del mundo. Sin embargo, Máquina
Nocturna
, el padre dado por muerto del muchacho, reaparece con una advertencia
y Leonardo da Vinci viaja al presente para proponer otra visión del futuro,
cuestión que escindirá a la Hermandad. Como vemos, toda una gran historia en la
que el Universo Marvel no molesta, pero sí añade una capa mitológica bastante insólita a este mundo.

Miguel Ángel jugará un importante papel en S.H.I.E.L.D. de Jonathan Hickman y Dustin Weaver. Fuente.

Colosal (y
artificial) historia

Todo en
esta miniserie de Hickman es grande, tan grande que, por desgracia, se suele
olvidar de la gente de a pie y se centra en estos científicos reconvertidos en
superhéroes de una orden secreta. Tampoco me quejo de ver a un centinela kree
gigante peleando contra el Coloso de Rodas (¡pilotado por Arquímedes!) como si
fueran mechas, pero me falta un mayor desarrollo de la humanidad: ¿qué supone
este mundo para los personajes de a pie? ¿Qué consecuencias tiene para Leonid
haber vivido engañado? ¿Por qué estos personajes se sienten tan anclados a sus
concepciones del mundo?
A menudo, se critica que las Ciencias son más frías que
las Humanidades (yo no lo creo), pero parece que Hickman sí es partidario de
esta idea (hasta cierto punto).

Por otra
parte, hay que celebrar la visión tan fresca, exagerada y divertida que propone
Hickman alrededor de los personajes históricos como Newton o da Vinci. Muchos
de los momentos son tan locos que dan ganas de compartirlos por lo extraños que
son, como debe ser todo buen cómic.

Muestra del impresionante trabajo de Dustin Weaver. Fuente.

 ¿El fin?

S.H.I.E.L.D.
ha sido una serie que se ha dilatado muchísimo en el tiempo.
Se percibe que, cuando
arranca, tiene multitud de ideas que luego intenta desarrollar de una manera más o menos apropiada, intentando aportar oscurantismo a un argumento que, en
realidad, es más simple de lo que parece, tan simple que concluye tan rápido
como se inicia y sin apenas haberle dado más fuerza a Leonid como protagonista.
Puede que una doble lectura ayude a comprender todos los matices, pero impera
la sensación de que Hickman busca recursos como narrar en varios tiempos
o jugar con la estructura de la página para ponerse a prueba como
guionista y no tanto para contarnos una historia conmovedora.

A nivel del
apartado gráfico, Dustin Weaver hace un excelente trabajo en muchas páginas y
en varios de los números (Hickman le deja lucirse utilizando los silencios),
aunque cuando suelta los mandos para algunos artistas invitados o se percibe
que se le venían las fechas de entrega encima, se nota cierto decaimiento en el
dibujo. No obstante, hay páginas que son para enmarcar, que harán las delicias
de los amantes del clockpunk y la ciencia ficción, y que presentan una
concepción de la historia de la ciencia muy distinta a lo que solemos ver,
marcada sobre todo por el delirio más pulp y superheroico.

S.H.I.E.L.D.
es una obra que ha tardado tiempo en completarse y que, como toda la cosmogonía
de Hickman, se apreciará más cuando se lea junto a Los Cuatro Fantásticos, Los
Vengadores, sus series de X-Men
… Puede que entonces atisbemos el gran plan y
decidamos si nosotros somos los motores o la fuente del cambio, como el propio
Leonid.

Nota:

Imhotep, agente de S.H.I.E.L.D. Ya sabes de dónde sale el águila del logo de S.H.I.E.L.D. Fuente.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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