Tiempo de lectura: 22 minutos

«Quentin hizo un truco de magia, pero nadie se dio cuenta de ello».

La cita anterior es la primera frase del libro The Magicians, escrito por Lev Grossman y resume bien el espíritu desmitificador de la serie que la adaptó. En ella se encarna la idea de cómo la magia y la fantasía pueden volverse reales bajo el caos de los veinte años y lo que está por llegar.

Bajo la música del Time to pretend de MGMT de su primer capítulo, heredera espiritual del aire despendolado de Buffy, cazavampiros (esos capítulos musicales…) y de la visión deconstructiva que Alan Moore llevó a cabo con los superhéroes (pero en este caso con los libros de fantasía, como Las Crónicas de Narnia), The Magicians es una de mis series favoritas y, por desgracia, una de las más desconocidas para el público general.

El cinismo al ver series

Si alguien me hubiera dicho en esa época que iba a estar enganchado a una serie Syfy sobre una universidad de magos, me hubiera quedado un poco mosca por el tema de que fuera de esta cadena, que no es una de esas que ofrezcan series que me hayan vuelto loco… No obstante, el concepto de universidad y magos siempre me ha resultado interesante.

Se estrenó con una competencia extraña. Coincidió con la fantástica Jonathan Strange y Míster Norrell y con decepciones terribles como Shadowhunters. Tras ver algunos tráileres en su día, por suerte, recordé The Magicians y decidí verla con mi pareja, que es la que aguanta este tipo de experimentos conmigo y motivo por el que deben estar a punto de darle un Nobel (si mi madre me dice que me van a dar un Nobel a mí por mi barba, a mi novia también se lo pueden dar por soportarme, ¿vale? Vale).

Para ponernos en situación: en la mayoría de los casos, empezamos a criticar desde los primeros minutos que vamos viendo: ambientación cutre, actuaciones penosas, diálogos infumables… Pero en el caso de The Magicians, esperamos.

The Magicians Dragón
Y en la segunda temporada hay un dragón y todos sabemos que las series son mejores con un dragón.

Y esperamos…

Y estaba preparado para criticar, iba con el puñal en los dientes como un pirata, la escudriñaba con los ojos entrecerrados, como aquel hobbit, aquel Sacovilla Bolsón, que miraba mal a Gandalf en La Comunidad del Anillo. Estaba exactamente igual.

Pero los minutos del episodio piloto de The Magicians iban pasando, uno tras otro, y no encontraba nada que me disgustase, sino que al final tenía que reconocer algo terrible: estaba enganchado. [Insertar música de terror… Chan, chan, CHAN… Gracias].

Crítica de la serie The Magicians, basada en los libros de Lev Grossman. Una serie a reivindicar Clic para tuitear

Magia y algo más

¿Y esto de qué va?, os estaréis preguntando… The Magicians cuenta la historia de Quentin, un chaval que no sabe qué hacer con su vida, está enamorado de Julia (su mejor amiga y novia de su mejor amigo, James… Ups) y vive obsesionado con los libros infantiles sobre Fillory and Further, una especie de aventura para niños con un mundo tipo Las Crónicas de Narnia.

Aparte de eso, Q hace magia… Bueno, no magia sofisticada tipo Dumbledore o Constantine, solo trucos con monedas y cartas, pero son algo…

Hasta que un día, como suele ocurrir en las aventuras, termina ante la llamada del héroe y acaba en un misterioso examen (sí, yo también odio los exámenes), donde las preguntas, muy ilógicas, cambian (mejor aún), pero no está solo, entre los alumnos también está Julia.

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Alice, otro de los personajes revelación.

La prueba de la magia

Sorprendentemente, Q pasa el examen, además de una prueba de nivel y entra en Brakebills, una universidad para magos donde pueden hacer evolucionar todo tu potencial mágico, ya sea para el bien del mundo o para intentar conquistar el planeta… Y ¿por qué no? Amplitud de miras… Tiene más salida que la universidad tradicional.

Sin embargo, Julia no pasa la prueba y le van a borrar la memoria para que no recuerde nada de la escuela. No obstante, ella no está dispuesta a olvidar, pese a que al inicio del capítulo le echaba la bronca a Q por no ser maduro y creer en la magia. Suele pasar, dentro de cada cínico hay un romántico con el corazón roto.

Y rápidamente, el mundo mágico empieza a moverse en torno a una serie de misterios que advierten de que un viejo monstruo está regresando: la Bestia.

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The Magicians es una de las series de fantasía urbana que deberíamos reivindicar más todos los amantes del género.

La magia como droga

Una universidad de magia. Parece poco novedoso, pero cómo está construido el personaje a partir de la depresión y con su amor por la literatura fantástica hacen que poco a poco encontremos una serie tremendamente original. Además, le acompañan personajes tremendamente carismáticos como Eliot, Margo, Alice, Josh, Kady

Personajes que parten de un aparente cliché para evolucionar hasta alcanzar una gran profundidad… Como la propia trama y su argumento: drogas, sexo, amor, amistad, muerte, hechizos, la desmitificación de lo fantástico, búsquedas, dioses siniestros, poderes extraños… The Magicians es «la mejor serie que nadie ha visto» si tuviésemos que ponerle un título alternativo.

En cinco temporadas, The Magicians nos recuerda a lo mejor de los libros de fantasía urbana y de los cómics de líneas como Vértigo. La primera temporada fue una sorpresa, la segunda perdió un poco, pero la tercera con el hilo conductor de encontrar unas llaves para recuperar la magia y una cuarta y quinta que trataban sobre la pérdida de la amistad y la muerte me han llevado a escribir más de cinco mil palabras sobre ella. Y podría escribir muchas más. Lo prometo.

The Magicians
La desmitificación de los seres mágicos es otro punto interesante de la obra.

Más allá de lo que parece

Como comentaba al principio, The Magicians está basada en los libros del escritor Lev Grossman, que, visto lo visto entre sus lectores en Goodreads, son obras que te encantan o las odias profundamente. Es más, algunos la consideran el principal exponente de ese subgénero conocido como la “dark academia”.

Magia, secretos, monstruos, rituales, clases… The Magicians contiene ese cúmulo de temas que, como sabréis, me encantan, no solo leer o escribir, sino también ver, de modo que era inevitable que me sintiese atraído (si bien he de reconocer que, por ejemplo, ha habido películas como El aprendiz de brujo con estos temas que me han decepcionado (o me han enfadado) al ver cómo tomaban elementos muy buenos y no los sabían aprovechar).

Confieso que puede que The Magicians no sea perfecta y tenga algunos temas o una puesta en escena que no convenza a muchos que pensarán que esto es el Tower Prep de Paul Dini (que tampoco estaba del todo mal), pero vaya, hay que dar una oportunidad a todo. Yo lo he hecho y no me arrepiento.

The Magicians reseña
Los trucos de Quentin… y el poder de la magia.

Los buenos personajes

Y si bien los elementos para criticarla están ahí para el que los quiera, lo importante son también los personajes, desde el retraído Quentin Coldwater y la obsesionada Julia pasando por la sabihonda Alice, la lunática Kady, el violento Penny, la superficial Margo o el oscarwildiano (me acabo de inventar una palabra, creo), Eliot.

Todos ellos tienen una historia que contar y eso me complace, porque en el fondo son humanos que, aunque tengan poderes, tienen miedos: estar solos, abandonados, sin esperanzas, poseyendo oscuros secretos… Esa parte, la humanidad, es lo que me encanta de las historias y la hace empática para cada uno de nosotros.

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Hablamos de la serie The Magicians y aprovechamos para reivindicarla dentro de la fantasía urbana.

Julia y la dependencia de la magia

Julia siempre se merecerá un párrafo para sí misma dada su fascinante evolución a lo largo de la serie. Con ella se aborda la idea de que sea una yonqui de la magia, una idea bastante realista si este poder existiese en nuestro mundo.

Julia pasa de ser una doña perfecta que ha abandonado su amor por los libros de fantasía y le pide a Q que madure a convertirse en alguien que, cuando descubre la magia, desea poseerla tras que le digan que no, que no la merece. Desde ahí, Julia renuncia a lo que era para volverse una versión mucho más oscura. Desea la magia, está enganchada a ella y no teme hacer daño a Q o a cualquier persona por lograr ese subidón del poder, aunque tenga que hacer pactos con la siniestra bruja Marina, alumna expulsada de Brakebills, o con dioses de las mentiras, como aquel duende de Jonathan Strange y Míster Norrell.

Y ese es solo el principio de su viaje.

Julia The Magicians
Julia, la otra gran protagonista de la serie, acabará seducida por el lado oscuro de la magia.

La muerte del sueño

En ocasiones, The Magicians tocó el tema de la depresión. En el cuarto capítulo The World in the Walls hay una idea que me ha parecido tan desmitificadora y triste que necesitaba escribirla aquí para plantear el tema.

En ese episodio, el personaje de Q despierta en el psiquiátrico donde estuvo internado un par de meses antes de comenzar en la universidad de magia… Todo lo que ha ocurrido en los capítulos anteriores resulta ser solo fruto de su imaginación.

Q tenía una vida horrible, descubrió un mundo mágico donde intentar (más o menos) encajar y, de pronto, descubre que ese lugar mágico y fascinante nunca ha existido y que es fruto de su enfermedad.

Un día despertarás

Imaginad a todos esos héroes que reciben la llamada de la aventura (Luke Skywalker, Nad Owens, Neo, Frodo, Harry Potter…), se percatan de que existe un mundo mágico y fascinante donde poder vivir sus aventuras alejados de la mundanal y aburrida rutina y, de pronto, todo estalla para devolverte a ese mundo normal, a ese sitio del que querías escapar y, además, descubres que sufres una enfermedad mental.

Es como tener un sueño perfecto y maravilloso donde eres un dios para despertar y descubrir, bruscamente, que eres un mero mortal.

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¿Cuál es el precio de descubrir que quizá toda la magia que has creído real es… un sueño? Q deberá hacer frente a la idea de que quizá él no es el elegido… que en la vida real, nadie lo es.

Magia, humanidad, kriptonita

Recuerdo las palabras de un joven escritor de gran éxito sobre los personajes y cómo ese comentario me sacó directamente del vídeo donde daba consejos literarios. Lo que dijo fue que Superman era un personaje tan poderoso y perfecto, que no era interesante y que por eso era un mal personaje, porque no se le podía generar conflicto.

Imagino que se nota lo poco que ese muchacho ha tenido la suerte de leer cómics. Muy bien, imagino que los escritores, dibujantes, cineastas y demás que han trabajado durante más de setenta años con estos personajes se han equivocado, que no es interesante.

No, no lo han hecho. No han errado. Desde sus comienzos, los autores lo supieron y se fijaron ciertas debilidades. Pensaréis en la kryptonita, su talón de Aquiles, pero yo os digo algo más básico: Superman, pese a ser todopoderoso, es humano y eso establece unos límites. 

Los límites de la magia

Superman kriptonita
Son las limitaciones las que hacen que el superhéroe sea interesante… pero también cualquier otro personaje fantástico.

Cuando escribimos fantasía, siempre se habla de delimitar un elemento tan peligroso como la magia. Si en una historia, todo se arregla con magia, el lector acaba perdiendo el interés si hay demasiado deus ex machina (y, a veces, la magia es eso). Los lectores quieren problemas, que a los personajes les ocurran cosas y, en ocasiones, cuando se trata con un “destrozaargumentos” como la magia, es muy importante limitarla como al propio Superman.

De ahí que surjan cosas como los sistemas con los que Brandon Sanderson la domina en su obra. La magia hace todo posible, pero nuestra historia no suele ir sobre todo lo que es posible. Requerir demasiada energía para utilizarla, tener que recordar hechizos, usar objetos mágicos, entrenar la mente…

La magia tiene docenas de facetas y formas de coartarla, según cada cuál. La magia tiene un precio, como dirían los personajes de Los Libros de la Magia de Neil Gaiman y John Bolton, o los de Terramar de Ursula K. Le Guin.

Todo este comentario viene ocasionado porque como dicen los personajes de The Magicians, la magia nace del dolor y los personajes sufrirán mucho durante el camino.

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Eliot, un personaje que parece digno de Oscar Wilde, sufrirá una evolución desde su visión de vivalavirgen de la primera temporada hasta un antihéroe dañado que busca la redención en la última.

Los límites del mundo

A menudo, cuando leemos cómics pensamos en por qué hay seres superpoderosos que se enfrentan a los villanos de turno en vez de enfrentarse a los verdaderos villanos: políticos corruptos, señores de la guerra, causantes de epidemias… ¿Por qué los superhéroes no se enfrentan a los auténticos problemas? ¿Por qué no acaban con el hambre? ¿Por qué no acaban con las guerras?

Multitud de guionistas han tratado este tema, pero una de mis historias favoritas era aquella en la que La Cosa del Pantano de Alan Moore se propone salvar el mundo. Y descubre una importante lección: podría hacerlo, podría instaurar su dictadura bondadosa, pero comprende que los humanos no lo apreciarían, que ellos deben tomar sus propias decisiones y obrar en consecuencia (lo mismo que le pedía el Doctor de Peter Capaldi a Clara en Kill the moon). El mundo les pertenece a los humanos, ellos deben aprender, deben superarse, deben arreglar muchos de sus problemas por algo tan básico como, que, si no lo hacen, volverán a caer en el círculo vicioso, en la oscuridad, en el mal.

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Famosa viñeta en que la Cosa del Pantano de Alan Moore reflexiona sobre su futuro y su papel en el mundo.

La magia no nos salva

En The Magicians se vive una pequeña trama donde Q se propone curar a un ser querido de una enfermedad terrible, de una maldición. Cualquiera lucharía por salvar a alguien que quiere de esa enfermedad. Convocaría la magia, destruiría a quien hiciera falta e intentaría salvarlo, porque es lo único que le queda, al final del camino, más allá de cualquier condena.

Pero la magia no siempre puede arreglarlo todo, hay límites y, a veces, nos topamos con ellos, por mucho que luchemos. Q lo sabe, pero no lo ha aprendido todavía y puede que un agujero negro peor que Fillory le espere en el horizonte.

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Los destrozados personajes de The Magicians. Todos ellos evolucionan y cambian a lo largo de la serie.

No es Harry Potter

Una cosa importante: en Internet, se lee mucho que The Magicians es una especie de Harry Potter para adultos, con drogas, alcohol y todas esas cosas que supuestamente hacen a algo adulto (se ve qué amplias son las miras)… Puede que el propio George R.R. Martin tenga la culpa al haber descrito el libro de Lev Grossman como whisky en comparación con el té inglés que sería Harry Potter

Puede que la culpa sea de todos nosotros porque nos dicen escuela de magia y solo pensamos en Harry Potter cuando esta idea ya ha estado presente en ese caos cultural que es el ser humano… Puede que también sea la culpa del marketing de la serie, que no para de compartir en Internet reportajes donde se compara The Magicians con Harry Potter

Pero, bueno, creedme si os digo que, si veis la serie con la mente abierta, podéis descubrir que va mucho más allá de ser una mera copia.

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El sistema mágico de The Magicians.

Guiños y deconstrucción

Hay muchos guiños durante la serie (sobre todo a Las Crónicas de Narnia), aunque también hay homenajes a los mutantes de X-Men, sin dejar de lado esa Bestia que nos recuerda a los villanos de The Sandman, como el Corintio, o lo mejor: la smiley. Si recordáis Watchmen, la “sonrisita” es una de esas imágenes usadas como leitmotiv de la propia obra.

En The Magicians aparece varias veces y, no es por ponerme tiquismiquis, pero si luego buscas más información sobre el autor de los libros Lev Grossman (que de algo me sonaba) descubrí que había sido el periodista que incluyó Watchmen entre las mejores novelas del siglo XX con lo cual el guiño no parece tan gratuito y más de la manera escalofriante en la que aparece.

La Bestia The Magicians
La escalofriante primera aparición de la Bestia.

Love story… Book story

Los libros de magia. ¿A qué suena bien? Neil Gaiman escribió un par de cómics con esos nombres. Y si pensamos en su Timothy, nos acordamos de Harry Potter y de aquellos libros que recorrían la biblioteca de Hogwarts o que gritaban. ¿A qué molaban? Esa cara gritando… Recuerda casi a las tapas del Necronomicón de la trilogía de Evil Dead de Sam Raimi… Ah, libros y magia… Todos ellos eran casi deudores de aquellos libros voladores de Merlín el Encantador.

Con todo ello, los creadores de estas obras planteaban algo muy interesante que cualquier lector enamorado de las páginas sabe: los libros son mágicos. Nos transportan a otros mundos, nos hacen sentir a través de personajes, nos conmueven, nos hacen soñar…

The Magicians
El amor por los libros es una constante en la obra.

Y en The Magicians han tomado todos esos elementos para una subtrama que, aunque sirve solo para decidir qué ocurre entre Quentin y Julia (y sus facciones, estilo X-Men y Hermandad de los Mutantes de Magneto), a mí me ha parecido una de esas ideas tan tontorronas que me ha encantado.

Q de The Magicians
Q rompiendo su mundo a partir de los libros, por supuesto.

Bookworm

Hay un episodio en el que Eliot descubre que uno de los libros de su hermandad ha sido robado durante una fiesta y si los profesores lo descubren, revisarán las fiestas y eso es algo que Eliot no puede permitir. Con ayuda de Quentin, comienza la búsqueda de ese libro desaparecido, para hallarlo tienen una pista: el volumen que es la pareja del libro desaparecido, el cual vuela de un lado a otro buscando a su alma gemela y que les conducirá hasta el libro.

Cuando vi la idea en acción, pensé: “vaya, interesante”. No era novedoso ni me dejaba anonadado, pero era interesante y pensaba en cómo utilizarían esa trama.

Y al final, lo vi.

The Magicians crítica
Las bibliotecas juegan un importante papel en la serie.

El reencuentro

Ambos libros se reencuentran, uno acude al otro, la trama se va a solucionar, piensas que los libros se pondrán juntos y ya está y…

De repente, los dos volúmenes se entregan a una tórrida, breve y merecedora de un gif: relación sexual.

Sí, sí, dos libros practicando sexo.

Y Eliot lo culmina con una simple frase: «el amor gana».

Sí, sí, hemos visto libros que vuelan, gritan, maldicen…

Pero, damas y caballeros, por tonta que les pueda parecer la idea, yo nunca había visto (ni imaginado, no tengo una mente tan sucia) semejante idea.

Y aunque muchos pensarán: “qué absurdo”, por dentro yo pienso que solo porque te entreguen algo que no suelas ver y no esperes, ya merece la pena verlo.

El origen de los libros

Esto me ha llevado a pensar que, si algún día acabo alguna de mis sagas y se publican, ya sé cómo voy a responder a la gente que me pregunte cuando sale el siguiente volumen. Diré que cuando los anteriores decidan tener niños.

Tal vez eso del sexo entre libros nos explica muchos abortos literarios que llegan a nuestras estanterías, también muchas familias interminables como la Dragonlance o La Rueda del Tiempo, muchos fan fics que solo serían hijos incestuosos (aunque que un volumen uno y dos tengan sexo es algo así como un Cersei y un Jaimie, son hermanos, ¿no?)…

Diréis que todo esto es buscarle trasfondo a algo que no lo tiene, pero soy experto en eso. ¿No os he dicho ya lo mucho que me marcó el capítulo de Misfits sobre el poder de la lactoquinesis y cómo una chorrada podía ser tan importante?

Es absurdo y extravagante, pero, a menudo, la ficción necesita de esos elementos para hacernos soñar y The Magicians, por ahora, lo consigue. Y de qué manera.

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Quizás nunca debamos descubrir los mundos mágicos de nuestra infancia.

Vida y muerte en los mundos literarios

Esto viene a raíz de que el protagonista, Q, está obsesionado con los libros de Fillory, que son similares (por así decirlo) a Las Crónicas de Narnia, como ya he comentado.

Desde su infancia, cuando Q trabajaba todo lo posible para poder comprarse el primer volumen, el muchacho ha escapado de su gris realidad a través del valor de las historias. Creo que todos recordamos al protagonista de El océano al final del camino y cómo se escondía para leer Las Crónicas de Narnia (algo seguramente inspirado en la propia vida de Neil Gaiman). Seguro que todos tenemos vivencias similares.

En cierto punto, parece que el propio Quentin llega a preguntarse cómo sería vivir en ese mundo de ficción, porque Quentin es un mago y puede que ese mundo sea real, aunque, tal vez, más despiadado con respecto a cómo lo imaginaba.

The Magicians Los miserables
Y sí, también tenemos incluso un homenaje a Los Miserables. Eliot y Margo son dos de esos personajes que las pasan canutas, pero acaban convirtiéndose en nuestros favoritos.

Los mundos ficticios

Me hice esta pregunta y varias respuestas me vinieron a la cabeza. Pienso en el mundo de Harry Potter y, vaya, a todos nos encantaría visitar Hogwarts, creo.

Pienso en El Señor de los Anillos y me gustaría alguna vez ver Minas Tirith (a poder ser, que no fuera bajo el asedio de Mordor).

Pienso en La Torre Oscura y, bueno, estaría bien conocer a los pistoleros (aunque con cuidado, porque ese mundo se ha movido).

Pienso en Canción de hielo y fuego y, vale, me gustaría ver King’s Landing -o Desembarco del Rey- (pero de lejos y huir lo antes posible, no vaya a ser que me entregasen al dios de la luz).

Pienso en el Universo Marvel y me encantaría ver a Spider-Man (aunque seguramente, luego acabaría con el villano de turno).

Pienso en Batman y sería genial ver Gotham (pero huir lo antes posible, para que el Joker no nos alcanzase)…

El precio de otros mundos

Hay miles de mundos en cada obra que leemos y disfrutamos. Soñamos con esa ficción como el propio Quentin soñaba con Fillory. A todos nos gustaría perdernos en esos mundos ficticios que atraviesan las páginas.

Sea como sea, la pregunta era: ¿cómo sería vivir en un mundo de ficción que te encanta? Y creo que la respuesta puede ser un poco engañosa, porque todos los que hemos disfrutado tanto de una buena historia como para pensar en habitar ese mundo, ya lo hemos vivido, solo que lo hacíamos mientras lo leíamos. Leer es vivir mil vidas que no tenemos.

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Un émulo de Narnia creará un interesante debate meta en el mundo de The Magicians.

The writing room: los monstruos son reales

¿Hasta qué punto la ficción puede ser el germen del mal? ¿Puede el arte de escribir crear a seres oscuros? ¿De dónde viene el mal? ¿De la ficción o de la realidad? ¿Qué nos depara el largo camino de estas preguntas?

En The Magicians: The Writing Room, la serie volvió a centrarse en la trama de la Bestia, Fillory y cómo los personajes de Quentin y compañía tenían que enfrentarse ante semejante amenaza.

Y también dejaron otra de esas buenas ideas que a saber por qué no se ha utilizado ya o no se ha utilizado con mayor frecuencia. Me he acordado de Neil Gaiman cuando tuvo la idea de la asamblea de asesinos en serie para The Sandman y le pareció tan buena que dudó que no hubiese sido ya utilizada.

Volviendo a The Magicians, imaginad la típica mansión victoriana encantada. ¿Sí? Bien. Imaginad ahora que era de un escritor de literatura fantástica que cuidó de unos niños. ¿Sí? Bien, mezclad ambos conceptos. ¿Os sale?

Bueno, si queréis ver el resultado, ved el capítulo porque contiene algunas dosis siniestras que valen la pena al respecto, satirizando sobre la relación de amistad que muchos escritores han tenido con niños y centrándose en el punto más oscuro.

The Magicians
La casa fantasma… de un escritor.

Los monstruos son reales

Es interesante que pensemos en muchos casos como el propio Quentin y creamos que un ser como la Bestia no puede venir de un mundo fantástico y mágico como Fillory o que pensemos que el autor infantilizó a ese monstruo para no hacer que el lector infantil se horrorizase.

Y más interesante es pensar que quizás la Bestia no vino de la ficción, sino de nuestra realidad. Solemos cometer el error de pensar que los grandes horrores jamás pueden venir de nuestro día a día, pero seguramente, más gente sufre por un asesinato, las drogas, la malicia y otros actos mezquinos y reales que por la avaricia de un dragón, la magia oscura de una hechicera o el poder de objetos mágicos en la ficción.

El influjo de la realidad

En muchas ocasiones, cuando los adolescentes hacen cosas terribles (como matar a sus padres o sus compañeros de clase), se “justifica” afirmando que leían ciertos libros o cómics, jugaban a ciertos videojuegos o veían ciertas películas. Pienso que es la forma que tiene mucha gente de alimentar sus prejuicios y dormir más tranquila: “el problema es del arte, no de nosotros, nuestra educación y la sociedad que hemos creado donde un chaval puede considerar la vida como algo insignificante”. No, eso no funciona.

Solo por este tipo de cuestiones, ya merece la pena zambullirse en The Magicians, mientras nos queda la oscura moraleja de que quizás, los fantasmas jamás puedan salvarse de su tormento y, contra ello, no hay ninguna magia posible.

The Magicians
Fillory, el mundo ficticio que resulta no serlo.

Entre mundos y libros

Las alusiones a la cultura pop están vigentes en toda la serie: la TARDIS, Harry Potter («por la vagina de Voldemort» debe ser una de las mejores maldiciones soltadas… ¡Gracias, Margo!), Marvel, los propios libros en los que se basa la serie… ¡Hasta tenemos varios capítulos con segmentos musicales! Y aunque los creadores se los fueron currando poco a poco, ¿cómo olvidar ese primer momento musical, en la primera temporada, con Quentin en el manicomio, cantando horriblemente a Taylor Swift? Maravilloso.

Y por si no os convenzo, Q tiene un sueño donde es Indiana Jones y tiene que salvar a una versión de Alice que es Daenerys y a una versión de Julia que es la princesa Leia esclava de El retorno del Jedi y ambas se están enrollando. Ya solo por este culmen de la perversión freak vale la pena descubrirla.

The Magicians serie
¿Podemos descubrir alguna vez la verdad sobre los mundos mágicos?

Las fuentes del multiverso

Sin duda, una de mis partes favoritas (por cómo me ha recordado a los cómics y las novelas de los escritores que me gustan) es la historia de Penny en ese mundo lleno de fuentes que comunican entre los diferentes universos y que nos entregan a varios interesantes personajes y momentos. De por sí, me ha recordado a ese punto entre mundos que descubría el sobrino del mago en el primer libro de Las Crónicas de Narnia.

The Magicians
El reino de las hadas en The Magicians.

La cuarta dimensión

En Thirty-Nine Graves se derribó la puerta de la cuarta dimensión y vimos qué suponía un ciclo que se repetía sin fin.

Uno de mis cómics favoritos es From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell. Siguiendo las huellas del funesto Jack el Destripador, Moore y Campbell realizan una autopsia al siglo XIX y XX, además de a cualquier ser humano. Se sirven de un acto tan atroz como el asesinato para indagar en cientos y cientos de temas, a la vez que cualquier lector se percata del interés creciente de Alan Moore por temas como la magia o la cuarta dimensión.

Esa cuarta dimensión supone hablar del tiempo y autores como Moore piensan que el tiempo coexiste, que el pasado, presente y futuro siguen vigentes, interactúan entre sí, que mientras ocurre esto ahora, también ocurre algo en el pasado y futuro, a la vez. Es un concepto apasionante y os recomiendo From Hell y la obra de Moore en parte por descubrir cosas tan geniales como esta.

En una entrevista, Moore afirmaría lo siguiente:

«He llegado a pensar que el universo es un sitio de cuatro dimensiones en el que nada está cambiando y nada se mueve. Lo único que se mueve a lo largo del eje de tiempo es nuestra conciencia. El pasado está todavía allí, el futuro siempre ha estado aquí. Cada momento que ha existido o existirá jamás… Todo es parte de este gigante hipermomento del espaciotiempo».

En The Magicians vimos todo lo que esto suponía en diversas ocasiones. Por mucho que intentemos cambiar el pasado, en ocasiones, es imposible, aunque eso no quiere decir que podamos librarnos de él. Jamás podemos.

From Hell reseña
La cuarta dimensión ocupa un papel muy relevante en From Hell.

Los dioses han muerto

Como si del Predicador de Garth Ennis se tratase, en The Magicians, Dios y el resto de fuerzas divinas han abandonado a la humanidad y a las criaturas mágicas. No habrá esperanza para lograr ese hechizo con el que cambiar el pasado. No habrá futuro. No hay dios, el viejo lema aplicado y terroríficamente real dentro de su contexto. ¿Qué haremos si sabemos que estamos solos y somos responsables de nuestros propios actos? ¿Nos aplastaremos bajo el peso de nuestra propia libertad?

Uno de los temas más interesantes de The Magicians era cómo la magia puede convertirnos en dioses, pero a un alto precio, y también trató sobre cómo los dioses de un mundo imaginario como Ember podían pasar a nuestra realidad y condenarnos. Bien lo aprendió Julia, violada por el dios de las mentiras Reynard, condenada a convertirse ella misma en una diosa, o el propio Eliot, poseído por una fuerza maligna que lo condenó a convertirse en un monstruo. Puede que los dioses en The Magicians estén vivos, pero más les valdría morir.

Imagina…

Imagina que estás obsesionado con unos libros infantiles de fantasía. Imagina que, de pronto, descubres que la ficción es real. Imagina que, de repente, te percatas de que tienes poderes mágicos. Imagina que vas a una universidad mágica. Imagina que conoces a compañeros con poderes extraordinarios sobre los hechizos, capaces de lo mejor y lo peor. Imagina que un hechizo va mal y le abres la puerta a un monstruo, el gran villano de tus libros de fantasía favoritos. Imagina que esa saga literaria no es fantasía. ES REAL.

Imagina que, tras enfrentarte a monstruos de toda clase (como tú mismo y tu depresión), acabas viajando al mundo fantástico de tu novela. Imagina que acabas muerto, pero el poder de lo que queda de un dios te salva. Imagina que otros quieren matar a otro dios. Imagina que el gran villano es alguien que fue víctima de un auténtico monstruo. Imagina que la Bestia tiene como afición ver a niños jugar. Imagina que debes arrancar cada fibra de tu miedo para superar tu dolor. Imagina que debes coronar a tus amigos como reyes y tú ser otro más. Imagina que tienes que comprender un mundo que piensas que debe ser irreal. Imagina que, al final, la magia podría morir y todo es por tu culpa.

Imagina que todo este tiempo has creído que eres el elegido de esta historia y resulta que no eres más que un secundario. No hace falta que imagines más.

The Magicians
Todas las historias acaban como siempre… con el fin.

Conclusión

Un mundo que se queda sin magia, personajes que olvidan quienes son, canciones de Bowie y Queen que sirven como forma de no hundirse, la difícil cacería de un dios, la magia que no arregla nada, personajes que pierden su sombra, libros que desvelan el final de tu vida, el deseo de recuperar a nuestros seres queridos, las trampas que no aceptan más trampas, fantasmas que son tu fan número uno, dragones que viven en el subsuelo de la ciudad, seres consumidos por la magia, la literatura como vía de escape, despedidas eternas, llaves que se pierden, seres mágicos desmitificados como las hadas… Durante unos años, The Magicians fue eso y mucho más. Merece la pena recordarla y recordar cuando la magia fue real, pero no tan maravillosa como en la ficción.

Allá por 2016, busqué como loco el libro de Lev Grossman a la vez que la voz sensata de mi mente, que tiene un poco la voz del doblador español de Robert De Niro, me decía: “Carlos, chico, no compres más libros de los que puedas leer… Tienes una inmensa pila que aún tienes que devorar esperando en el estudio… ¿Entendido, muchacho?”. Luego una voz estilo Florence Welch me añadía suavemente: “¿Has probado a mirar si está en la biblioteca?”. Y un servidor supiró mientras las voces de mi cabeza discutían sobre si arruinarme o no.

En fin, la pregunta era: ¿aún podré hacer el examen para ir a esta universidad de magos? ¿O ya habré ido y ni me acuerdo? Ay…

«Toda mi vida, desde la primera vez que leí «Fillory y más allá», he esperado que un ente poderoso baje y me diga: «Quentin Coldwater, eres el elegido». Cada libro, cada película… son sobre una persona especial, la elegida. En la vida real, por cada uno hay un billón que no lo es. Casi ninguno de nosotros es el elegido».

P.D.: Si queréis hacer el examen para entrar en la escuela mágica, os animo a pinchar este enlace de su currada web: http://www.brakebillsu.com/

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Consentimiento *


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Carlos J. Eguren
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2 comentarios sobre “The Magicians, la mejor serie de fantasía que no has visto

  1. Hace tiempo que no aparecía Amanda Palmer en tu blog.

    Es una idea interesante la de la serie.
    Le encuentro sentido a que Julia falle en el examen. Sospecho que es por su madurez. Porque creo que ser maduro no es una virtud, sino un defecto. Una caída en el sentido común. Y para practicar la magia, en el sentido literal, en el ilusionismo, o el metafórico, de crear ficciones, se necesita de inmadurez.

    No me parece que Superman sean aburrido. Ni que sea por ser poderoso. Quien lo dijo, no sabía del personaje.
    Que al principio no eran tan poderoso. Lo de volar fue inventado para facilitar la animación.

    La adición a la magia es algo que se han planteado en Buffy la cazavampiros, llevando a Willow a una maldad extrema, estando al borde de destruir el mundo.

    Es interesante lo de limitar el poder de los personajes, para que haya una historia. Y también es planteado en la serie de Buffy, donde la magia no sirve para curar a su madre.

    Interesante entrada.

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