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Dave McKean y Neil Gaiman recrearon a un personaje clásico de DC llamado Orquídea Negra. Este intento de relanzamiento influiría en lo que sería poco después The Sandman.

Orquídea negra era una de las primeras obras de Neil Gaiman y la tenía pendiente desde hace años y, por fin, he saldado esa deuda. Siempre citando la bibliografía y los trabajos de Gaiman, mencionando Orquídea negra, que si una cosa, que si otra, que si su trabajo con Dave McKean… y no la había leído hasta ahora. Tema solucionado.

Este cómic surgió de la idea de Gaiman de resucitar a un personaje clásico bajo la visión oscura, decadente y posmoderna que Alan Moore puso de moda con la Cosa del Pantano. Moore demostró que un personaje en horas bajas podía convertirse en todo un símbolo si encontraba a un buen escritor. Y Gaiman replica, más o menos, este ejercicio de deconstrucción en esta miniserie que servirá de base para lo que más tarde hará en The Sandman. Como ya se sabe, los primeros trabajos del escritor de «Coraline» en el cómic estaban marcados por la influencia de Moore y su saga de la Cosa del Pantano. Aquí también, haciendo cameos Batman y la propia Cosa, aparte de Luthor; pero, donde la historia brilla, es en las descripciones en primera persona y su reflexión sobre quiénes somos.

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La Cosa del Pantano fue una de las grandes influencias de Neil Gaiman para el relanzamiento del personaje de Orquídea Negra. Fuente.

La premisa es básica, quizá demasiado: el asesinato de Orquídea Negra como gancho (esa idea de «los cómics son adultos, ya no son un juego») y el nacimiento de una sucesora nos conduce a repensar el concepto de origen. Todo ello narrado con un carácter experimental influido por la literatura fantástica y de ciencia ficción a la que es aficionado el autor de Portchester. Además, Gaiman se marca uno de sus finales anticlimáticos, al estilo lo que hará más tarde en Stardust. La sensación que le queda al lector es que tiene cierto interés histórico dentro de la obra de Gaiman, pero… poco más. Es uno de esos cómics que lees para entender cómo sus autores desarrollaron luego su carrera, pero no es una de sus obras más deslumbrantes. Es más, dudo de que McKean o Gaiman lo piensen: fue un primer trabajo, les abrió nuevos horizontes y, a partir de aquí, desarrollaron todo lo que vino después.

Sin embargo, el trabajo que brilla para mí en esta serie es el de Dave McKean, que, sin duda, es uno de los artistas más grandes de su generación. A menudo vilipendiado por gente que solo quiere ver a tipos hipertrofiados en pijama (oye, cada uno tiene los fetiches que quiera, pero no intentes imponerlos a los demás), McKean se eleva sobre todo eso y, aunque no tiene el estilo característico que lo convertirá en una leyenda (o lo disimula por ser uno de sus primeros grandes trabajos), destaca en cada una de las páginas, haciendo que cada parte de una historia brille donde el guion lo hace menos. Decía Neil Gaiman que lo mejor de trabajar con Dave McKean era su perfeccionismo y que lo peor era… precisamente su perfeccionismo. Imagino que todos los dolores de cabeza de McKean y Gaiman se vieron compensados con el resultado final de Orquídea Negra, que les abrió las puertas al cómic estadounidense.

En conclusión, Orquídea negra es un cómic entretenido, sobre todo para los completistas y aficionados a Neil Gaiman, y todos aquellos que quieran gozar del arte de Dave McKean. Si no te encuentras en estos clubes, mejor huye.

 


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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Orquídea Negra: Neil Gaiman y Dave McKean antes de The Sandman

  1. Buenas, llevaba bastante sin pasarme por aquí y esta mañana he visto lo de la censura en Facebook, cuánto lo siento.

    Todavía no he leído "Orquídea negra" y, a pesar de lo que comentas, sí que me apetece ver ese primer germen de lo que podría llegar a ser luego "Sandman" y otras grandes obras. Las imágenes que compartes de McKean son pura maravilla.

    Ah, espero que al final lleven a cabo esa adaptación de Sandman a la pantalla. Me encantaría ver a Morfeo y compañía.

    Abrazos

    1. ¡Hola, Ana! Espero que todo te esté yendo bien. Se te ha echado de menos por estos lares.

      Sobre la censura de Facebook e Instagram, tampoco me preocupa mucho, aunque nunca me había parado a pensar que tendría algo en común con el primer presidente naranja de los Estados Unidos. Espero no acabar con peluquín ni con aliados que van vestidos ridículamente.

      Por su valor histórico y el estilo Gaiman, es una obra muy disfrutable, al igual que el dibujo de McKean. En tu caso, creo que te gustaría. En el caso de otras personas que no hayan leído a Gaiman ni disfrutado de McKean quizá les "cueste más".

      Sobre la adaptación a Netflix, resulta que por ahora se rumorea que Tom Sturridge será Morfeo y que se ha visto a Gwendoline Christie, pero de su papel no se sabe nada. Vamos a ver si Gaiman consigue una buena adaptación como con buenos presagios.

      En fin, muchísimas gracias por pasarte por aquí, como decía antes se te echaba de menos por estos lares. Espero que todo te esté yendo bien. ¡Cuídate mucho!

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