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Si la serie de Hulka (She-Hulk o como la gente de marketing quieran llamarla) hubiera sido tan original como su final, habríamos estado ante una buena serie. Por desgracia, el resultado es tan desequilibrado que se queda en el equivalente a una grapa de cómic normalucha: pasas el rato, la dejas en el montón y te olvidas de ella.

Tenemos que darnos cuenta de que el Universo Marvel Cinematográfico ha adaptado mucho de los tebeos, incluso las manías o las peores costumbres, como hacer cada vez más cómics, saturar el mercado y acabar con resultados terriblemente desiguales.

Una serie que es una grapa

Cada vez que entro en una tienda de cómics, encuentro mucha «metralla» (de Marvel, DC y cualquier otra compañía). Con ella se busca, ante todo, colapsar el mercado y mantener los derechos sobre los personajes. Poner tu título significa mantener la maquinaria caliente e impedir que un «adversario» tome tu espacio. Si por el camino se crea algún concepto, algún superhéroe o alguna cuestión que se pueda adaptar al cine (lo que da mucha pasta -a algunos-) fenomenal.

Da igual si la historia es buena o si el dibujo es malo, lo importante es cumplir con la cuota habitual y ya está. No seamos ingenuos: es una guerra de grapas que ha sido llevada también a la pequeña pantalla. Un Uróboros que hace que la crisis de los ’90 en la industria del noveno arte no parezca tan lejana.

Con series y más series televisivas, atrapadas por un calendario de fechas cada vez más ajustado, tenemos guiones a los que les hace falta una reescritura, unas interpretaciones acartonadas y unos efectos especiales dignos de finales de los ’90 (que sí, que es televisión, pero eso tampoco es una justificación para el poco deseo de dar un paso más allá).

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La serie de Hulka muestra un acabado bastante mejorable. Si bien «engaña» en sus primeros episodios, esta argucia no se mantiene en el resto de episodios y te saca constantemente de la obra.

Al menos, entretiene

De lo bueno de Hulka se puede destacar que se ha ampliado la parte de los superhéroes y supervillanos cutres del Universo Marvel y que Hulka es maja, sobre todo cuando se vuelve meta y acaba metiéndose con los habituales troles de Internet.

La serie se cree muy inteligente y, en ocasiones, lo es, pero, por desgracia, no tanto como debería. Si esa fuerza hubiera estado en todos sus episodios… el veredicto sería otro. Lo que acaba resultando frustrante.

Como adaptación, Hulka ha bebido bastante de la etapa de Dan Slott, aunque también de John Byrne. Básicamente, lo que todos esperábamos de un personaje que se ha ganado el cariño de los fans con el tiempo (aunque ahora parece que Internet esté plagado de troles que la odien).

Si #Hulka hubiese sido tan inteligente, atrevida y divertida como su final, habríamos estado ante una buena serie. Por desgracia, no es así. Reseña Clic para tuitear

Por desgracia, todo lo sucedido en Hulka parece ser solo una pieza más de otro puzle y no uno que resulte increíblemente llamativo. Es como en un videojuego de rol, un personaje te pide que hagas una cosa y otro personaje otra y así hasta que no recuerdas muy bien a lo que ibas: el Universo Marvel, aparte de hiperconectado para bien, se ha convertido en una odisea donde ver Hulka supone que tengas que ver también las aventuras de Hulk y su nuevo hijo (por ejemplo). No parece valer por sí misma. Y es una pena.

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Me hubiera encantado ser más entusiasta con She-Hulk (Hulka), pero me temo que lo irregular de la serie gana sobre su intento de audacia.

Los problemas

¿Lo malo? Que ni los secundarios tienen arcos de evolución y que la estructura ha sido, cuanto menos, dudosa. Se podrían haber cargado varios capítulos de esta «comedia de abogados» y no habría pasado. Mientras, algunas premisas llamativas (abogados en un mundo de superhéroes) quedan en nada. A su vez, los malos efectos especiales nos sacan de la obra cada dos por tres. No puede creerme lo que veo ni disfrutar como debería.

A su vez, su «discurso» sobre la mujer se tambalea en varios aspectos. Sí, sé que tiene a una creadora detrás (Jessica Gao) y sé que la serie se ríe de ese público que detesta a las superheroínas, pero ¿qué más ofrece? Adoro el personaje en los cómics, pero ¿qué me quieren contar con él?

Cuando a Hulka le tienden la trampa ante el público, ¿por qué la serie no profundiza en lo que supone para ella? ¿Por qué la profundidad de la serie es la de un tuit? ¿Por qué todo tiene que ser tan ligero? ¿Por qué en algunas cosas es tan cliché? ¿Por qué la «liberación» consiste en hacer twerking?

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Hulka rompe varias veces la cuarta pared, como en los cómics, pero no pasa de lo simpático.

¿Y el jurado?

Más allá del revuelo generado en redes y aunque una actriz como Tatiana Maslany (que ha demostrado su talento en series como Orphan Black) lo intente en todo momento, poco se puede hacer con un guion que nunca es tan valiente como quiere hacernos pensar que él.

Con varios arcos que ni siquiera existen (¿para qué está Titania salvo para hacer una broma?), queda la sensación de que el único momento en que se les encendió una bombillla a los guionistas (más allá de incluir a un Daredevil digno de un team up) fue cuando no sabían como acabar y decidieron hacer metacrítica. La pregunta es ¿por qué no se hizo antes?

Al menos, la serie es más honesta que otras producciones recientes, como la mediocre Los Anillos de Poder. Hulka sabe a lo que está jugando: una liga menor, una comedia de abogados con superhéroes, un chiste continuo que (en ocasiones) es zafio y para un público con el nivel de exigencia que le lleva a devorar hamburguesas que valen un euro…

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Imagino que Grant Morrison se habrá enfadado con el final de Hulka, que parece casi una parodia del final de su Animal Man.

Conclusiones

Si Marvel parase la maquinaria y repensase más algunos de sus proyectos (como parece que le está ocurriendo con la película de Blade), quizá podría asegurarse de un mejor resultado. Por desgracia, viendo cómo funciona el mercado y que la guerra del streaming ha convertido el arte en contenido, lo más seguro es que la compañía (igual que otras) siga con su fábrica de series, sin cesar.

Al fin y al cabo, mi problema con She-Hulk (y parece más «mío» que de ningún otro espectador) es precisamente que siento que, al final, se conforma. Hay algunas ideas interesantes que jamás son explotadas, ya sea por las prisas o por el deseo de cumplir con una fórmula. Y por muy corrosiva que intente ser con esto último en su desenlace, no despega.

¿Veredicto? Hulka se queda a medio camino de todo lo que debería ser. No creo que tenga más de un visionado y es una pena. Por suerte, el último capítulo logra hacer un buen alegato de lo positivo de la producción… aunque no lo suficiente para ganar el caso.

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Consentimiento *


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Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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