Frankenstein es una de las novelas clásicas cuya lectura sigue siendo reconfortante en nuestra época. Una historia a descubrir eternamente. Imagen libre de derechos.

«El ángel caído se convierte en demonio de maldad. Sin embargo, incluso ese enemigo de Dios y del hombre tuvo amigos y aliados en su desolación; en cambio yo estoy solo».

Quien juega con los dioses, acaba pagando su grave precio. Prometeo fue el único titán con el que podían contar los mortales en sus primeros días, el único dispuesto a entregar el fuego a los humanos y permitirles así cambiar el mundo. Sin embargo, los dioses, contrariados por Prometeo, le castigaron de un modo atroz y el héroe quedó relegado a ser víctima de su deseo de proteger y salvar a la humanidad.

Uno de los mandamientos de cierta parte (no toda) de la ciencia ficción es que nunca juguemos a ser Dios. El humano que va contra las reglas pagará las consecuencias de sus actos. Los avances de la ciencia han sustituido las antiguas rebeldías de personajes como Prometeo, pero los horrores son tan reales como ficticios. ¿Qué supone el avance que pueda aniquilarnos a todos? ¿Cuáles son los límites?

Siempre me sorprenderá cómo hay obras clásicas que nunca perderán su efecto sobre el lector, que son inmortales y perdurarán tanto como el último aliento de la humanidad. Un ejemplo perfecto es Frankenstein de Mary Wollstonecraft Shelley, publicada en 1818, y una de esas joyas que trascienden y perduran en la literatura.

El Frankenstein de Boris Karloff, icónico, pese a los cambios de aspecto y en el propio personaje que se realizaron. Fuente.

La confesión

Mucho se ha escrito e incluso se ha filmado (GothicLa novia de Frankenstein…) sobre aquel encuentro de Lord ByronPercy ShelleyWilliam Polidori (autor de El vampiro) y Mary Shelley donde se retaron a crear una historia de terror como aquellas que leían durante aquella estancia en Suiza. El desafío y las conversaciones condujeron a una pesadilla de la que Mary Shelley sacaría la historia de Frankenstein.

A modo epistolar y de larga confesión, descubrimos todos los hechos que rodean la tragedia de Victor Frankenstein, un hombre que deseó ser Prometeo y que terminó recibiendo un cruel castigo. No teman, porque pese a que el género «epistolar» y la confesión pueda apartar a algunos de la lectura, Frankenstein continúa siendo una obra interesante, entretenida y con una gran capacidad para llevarnos a reflexionar debido a lo humana que es.

Heredando la tradición de los cuentos góticos y las obras de fantasmas, Shelley trascendería ambos y concebiría algo nuevo con esta triste historia. Conecta con nuestro subconsciente y con lo que los grandes temas como la muerte y la vida significan para todos nosotros. ¿Quién no ha pensado en traer de nuevo a un ser querido de la muerte? ¿Podríamos concebir vida a través de experimentos? ¿Cuáles son las fronteras entre el conocimiento y la monstruosidad?

Mary Shelley poseía una prosa capaz de encantar al lector de cualquier época, sumamente cuidada y no pródiga en divagaciones tediosas, como la perteneciente a otros autores. Transmite toda la tristeza y melancolía, el encanto y el horror, que la propia Shelley tendría años más tarde en su vida, tras la muerte prematura de su esposo en un accidente de navegación, del que se dice que guardaba su corazón envuelto en seda. Percy Shelley dio voz a Ozymandias y el poder efímero y Mary W. Shelley al dolor y la maravilla.

Dolor y maravilla que resumen la vida del científico. La sed de conocimientos de Victor Frankenstein traza un paralelismo con la historia del explorador. con la que se inicia el relato. Su deseo de avanzar es un reflejo de toda la humanidad. ¿Qué podría ser de nosotros si fuéramos capaces de lograr las cosas más grandes? ¿Adónde nos dirigirían nuestros pasos? ¿Qué supondrían?

Y uno no puede dejar de sentir cierta empatía por la criatura abandonada. La culpa, la venganza y el abandono que sufre el monstruo de Frankenstein le llevan al heredado anhelo de aprender, pero también a la venganza. ¿Por qué es repudiado? ¿Por qué es considerado un monstruo? Comete sus actos de maldad tras que otros sean malvados con él y así se forja su moral, digna heredera de la humanidad perversa. La criatura es producto de la humanidad y de ahí todos los errores fatales que comete.

En sus inicios, Frankenstein aceptará la inocencia de su condición como bien retrató el film original de la Universal. Fuente.

El moderno Prometeo

Frankenstein o el moderno Prometeo es la novela precursora del género de la ciencia ficción y encumbró a Mary Shelley al recuerdo de los lectores de todo el mundo. Muchísimos grandes temas del género fueron tocados aquí por primera vez y podemos hallar la huella de Frankenstein en multitud de obras. Los experimentos, la creación de vida, la rebelión de las máquinas, la venganza y el horror que suelen recorrer la ciencia ficción aparecen ya en la obra de Shelley.

La creación de su inhumano (o demasiado humano monstruo) trascendería hasta la pequeña, la gran pantalla, los cómics, etc. Sin Frankenstein no tendríamos una de las primeras películas del cine mundo (el Frankenstein de Edison) y más tarde el clásico de James Whale, la interesante versión de Kenneth Branagh (heredera del Drácula de Bram Stoker de Coppola) o la revisión de Frankenweenie, hecha por Tim Burton. Aparte, por supuesto, hay diversos estudios académicos de esta novela que se centran en diferentes aspectos de su narrativa, temática, significado…

La pregunta que muchos se hacen ante un clásico es: ¿resulta complicado? ¿Es aburrido? Y, desde mi perspectiva, no lo es. Frankenstein es una obra accesible en su prosa y que logra conectar con los sentimientos del público. Como ya he dicho, no tema por la fórmula narrativa epistolar de algunas partes (que, por otro lado, jamás entenderé el pavor que produce en algunos) y goce haciéndose preguntas como las hace el propio marinero que escucha la trágica historia de Victor Frankenstein y su abominable creación. Pronto, se hallará cautivado por los distintos crímenes, ejecuciones y venganzas que circulan alrededor de sus páginas.

Frankenstein siempre nos enseñará importantes moralejas sobre los límites de la ciencia, el significado de la vida y la renuncia a nuestros pecados, pero nosotros no dejaremos de perseguir la llama de los conocimientos, que podrá abrigarnos en su calor o calcinarnos si pecamos como Prometeo o el desgraciado Frankenstein.

«Manchado de crímenes y corroído por los amargos remordimientos, ¿dónde puedo encontrar descanso sino en la muerte?».

Frankenstein siempre huirá, a la vez que nuestro terror jamás menguará. Imagen libre de derechos
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

5 comentarios sobre “Frankenstein de Mary W. Shelley, los pecados del padre y del hijo

  1. Y no olvidar que las influencias llegan incluso hasta las historietas, con Frankenstein integrando la Justice League Dark. Y Young Frankenstein como parte de Teen Titans.
    Y que decir de una temporada de Buffy la cazavampiros, con una versión del monstruo, hecho de monstruos.

    Mary Shelley es una pionera, una adelantada a la ciencia ficción. Y tal vez haya pronosticado los trasplantes y el uso de desfribiladores.

    Y además ha escrito cuentos, como El mortal inmortal.

    1. Sí, sí, hacer una lista de todas las referencias a Frankenstein bien valdría una entrada propia. Esto iba de otra cosa, pero bien.

      Si mal no recuerdo, en Buffy pillé incluso dos referencias al monstruo en dos capítulos distintos, así que genial. Siempre me encantó esa serie.

      En cuanto a Mary Shelley, digna de admiración por todo lo que inauguró y todas las joyas que han venido después de la suya. Me apunto ese relato.

      Saludos y gracias.

  2. Nunca he visto Frankenstein como una obra de ciencia-ficción, aunque entiendo porque la gente la ve así, lo veo más como un precursor del género, como tú dices; para mí es más bien un drama extraño.
    Y aunque sea una gran obra, no puede gustar a todo el mundo; tuve que empezó a leerlo, pero lo dejo por parecerle aburrido, no sabe lo que se pierde.

    1. Ver Frankenstein como ciencia ficción que conste que no es un pensamiento gratuito o una de mis "teorías". Mucha gente lo considera así por ser un precursor de las temáticas y presentar lo imposible a través de la ciencia, más allá de rituales como los que traían a la vida al golem u otros homúnculos.

      Sea como sea, y más si nos fijamos en Black Mirror, gran parte de la ciencia ficción se compone de dramas extraños, como tú comentas.

      Para mí es una obra fundamental y tremendamente adictiva, pero conlleva una serie de lecturas previas y un deseo de zambullirse en la lectura que puede que ya no sea de nuestro tiempo. No obstante, como siempre le digo a alguien que encuentra aburrido un libro: "si se te hace tedioso, déjalo y ve a por otro. Leer no debería ser sufrir".

      Muchas gracias por el comentario.

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