Cuadro
¿Puede un cuadro mostrar la degeneración de nuestra condenada alma? El retrato de Dorian Gray usa esta premisa para contarnos mucho más. Imagen libre de derechos..

«Y en cuanto a creer en las cosas, puedo creerlo todo, con tal de que resulte increíble»- Lord Henry.

¿Se imagina poseer un cuadro que envejeciera y mostrase sus pecados, mientras que usted, inmortal, vaga eternamente joven y eternamente corrupto por el mundo? Esta pregunta fue formulada por Oscar Wilde en su única novela El retrato de Dorian Gray, publicada en 1890. Cuentan los investigadores que Wilde se pasó años tocando el texto, añadiendo capítulos y buscando que fuera todo lo que deseaba que fuese, pero eso no evitó que la amargura del propio Wilde se mezclase con la tinta de sus palabras y lo encumbrase como uno de los grandes genios de la literatura universal.

«Porque el que vive más de una vida debe morir más de una muerte»- Oscar Wilde.

Pintando el alma humana

El retrato de Dorian Gray es una de esas magníficas novelas sobre la degradación humana que a uno jamás le gustaría abandonar, porque, aunque trata sobre la bondad y la maldad de cada uno de nosotros, al final es también una historia bien narrada por un gran escritor, Oscar Wilde.

El propio Wilde reconoce por boca de sus personajes que, a menudo, los diálogos y las intervenciones de personajes (como Henry) se sustentan en los epigramas, pero su prosa es rica, florida, con delicadas descripciones que nos conducen a finales del siglo XIX. Puedes ver cientos de fotos sobre el Londres de esa época, pero pocas o ninguna te transmitirán lo mismo que te transmite Oscar Wilde con sus descripciones, es decir, sentimientos. Desde el falso esplendor hasta la auténtica decadencia, recorremos cada paraje de un mundo a punto de morir, más allá de su inmortalización en el arte del autor irlandés.

A medida que pasamos las páginas de esta historia que, sin duda, escandalizaría a muchos en su época, nos encontramos con un profundo análisis del alma humana, de lo que hacemos con nuestros pecados, de cómo nos mentimos a nosotros mismos y, sobre todo, de cómo el arte puede robar una parte de nuestra alma. Puede que estos aspectos no parezcan vinculantes, pero coinciden con la historia del atormentado Dorian Gray y de su terrible caída.

Pese a que muchos consideran El retrato de Dorian Gray como una novela de misterio o terror gótico (que puede que también lo sea), también alberga una exhaustiva reflexión filosófica sobre la naturaleza humana, la sociedad y el arte. A los humanos los disecciona hasta mostrar su alma, a la sociedad la dibuja como hipócrita y machista, y el arte se expone como un poder primigenio capaz de mostrar la naturaleza de cada uno de nosotros.

A lo largo de sus capítulos, hay hermosos pasajes como esa reflexión sobre cómo Sibila Vane ha supuesto más al mundo muriendo como sus personajes, que viviendo su vida como actriz, o partes en las que nos dejan vislumbrar, aunque nunca nos muestran, los pecados de Gray.

Wilde-Oscar
Foto del famoso Oscar Wilde que retrataría parte de la vida trágica de este autor condenado a una época incapaz de comprenderle en muchos instantes de su vida. Fuente.

La verdad sobre Gray

Cuando los niños estudian qué es la descripción, a veces, a esta se la define como «pintar con palabras» y en la novela de Wilde, se pintan con palabras el alma humana. Dorian Gray es un personaje rico en matices con el que todos empatizamos y sentimos incluso lástima, porque por mucho que se transforme en un ser vil y decadente, Dorian se queda prisionero de la suerte que le acompaña por su hermosura. Nadie creerá sus pecados, ni siquiera los crímenes que haya cometido.

Al final, se produce la gran paradoja cuando Dorian Gray intenta librarse de ese mal que es su cuadro. Solo cuando se redime, el destino se pone en su contra. Mientras hacía el mal, la providencia le salvaguardaba. Ahora, que decide ser bueno, pagará por sus pecados pasados. Y ahí la gran ironía de la diosa fortuna. Acaso, ¿el mal podría haberle traído más fortuna a Dorian que el bien?

El fin de la eternidad

Wilde toca así el tema del pacto diabólico, aunque Mefistófeles jamás haga acto de aparición, y habla también sobre la corrupción del ser humano, dos de los temas fundamentales de la historia de la novela.

Puede que llevados por el influjo de la propia novela y su premisa, muchos pensemos que el propio Oscar Wilde dejó gran parte de su impronta en esta novela que bebe de los mejores autores de la literatura.  El retrato de Dorian Gray supuso una gran controversia para su época, debido a la relación de Basilio con Dorian. Irónicamente, los actos de maldad de Dorian, salvo en el caso de Sibila Vane, pocas veces son descritos en el libro, presentando un lapsus entre los capítulos en el que nuestro protagonista se sume en su propio lado oscuro, obsesionado con el lujo, las piedras preciosas y el pasado escandaloso de otros personajes a los que ha conocido a través de un libro. Puede que el lector imagine sus propios pecados en la vida (o aquellos que querría cometer) bajo los actos de Dorian y, de ahí, la controversia. Quizás la visión del mal parte de uno mismo. ¿Y quién está dispuesto a verlo, como si fuera esa pintura que contempla el propio Gray?

El retrato de Dorian Gray es una de esas novelas que uno debe leer, con cierto temor por si jamás logra escapar de las palabras de Wilde y estas se tranforman en un augurio de aquello en lo que nos convertiremos. Quizás, es una de esas novelas que más vale ser leída y vivida, que guardada en el silencio de nuestra estantería y nuestra alma.

«La tragedia de la vejez no es que uno sea viejo, sino que uno ha sido joven».

Dorian Gray Oscar Wilde
El retrato de Dorian Gray, según el cómic de Enrique Corominas basado en el clásico de Wilde. Fuente.
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

5 comentarios sobre “Crítica de «El retrato de Dorian Gray» de Oscar Wilde

  1. he leído y releído este libro. Me parece muy rico para interpretaciones.
    Lo de Sibila Vane no me parece un acto de maldad, sino una desilusión luego de haberse ilusionado. Incluso Dorian trata de deshacer el haberla abandonado. Decisión que se frustra por un factor ajeno a él.
    Se ve un pecado de presionar con algo que no se menciona, a alguien para que lo ayude a librarse de una evidencia de un crimen.
    Tal vez haya alguna referencia a la hipocresia de la sociedad, que condena a un estigma a quien se salga de sus normas.

    Gran novela.
    Saludos.

    1. Sí, como bien dices, mucha gente cataloga esta novela de obra filosófica y no me extraña. Más que el tema sobrenatural, lo que llama la atención son los dilemas de Dorian y las visiones de los otros personajes como Sibila.

      ¡Gracias por tu comentario y tu reflexión, saludos!

  2. Aunque no he podido leerlo, me idintifico demasiado con las tendencias hedonistas y autodestructivas de Dorian. Hay un encanto en esta historia que encuentro fascinante, algo que creo habita en todos los seres humanos en distintas medidas. Es por eso que decidi que este 2018 me pondria al tanto con las novelas goticas clasicas. Gracias por recordarmelo con la entrada!

    1. Entonces te encuentras en la misma fase que yo, devorando los clásicos. 🙂 Encuentro en estas obras muchas cosas buenas que apenas logro compartir con el resto de la gente que me lee, así que espero que tú también las halles. No me cabe duda de que disfrutarás este viaje. ¡Un saludo enorme y gracias por tu comentario!

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