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«En cada espejo hay dos personas. Está la que ves. Y luego está la otra»

Una de las claves de la inmortalidad es que conlleva un hastío vital que hace que todas las experiencias suenen a ya conocidas y todas las vidas parezcan un remake de otras; esto lo atisbamos en nuestras efímeras vidas, incluso como lectores, cuando llegamos a cierto punto en que notamos que una obra que nos está gustando mucho, bebe a su vez de otra.

La Cosa Gamma

En su día, los lectores de cómics que empezamos con La Saga de la Cosa del Pantano de Alan Moore, Stephen Bissette y John Totleben asistimos a una reinvención del terror y la ciencia ficción de manos del guionista inglés que revolucionó al género; Moore modernizaba, pero tomaba elementos de los cómics del terror más clásicos, a los que le añadía las problemáticas del momento: contaminación, machismo, marginación, destrucción del medioambiente… Moore hizo lo que Stephen King y Clive Barker, entre otros autores, ya estaban haciendo en el panorama literario. No obstante, en esa época, para nosotros, lectores con almas cándidas, todo era nuevo y sorprendente.

Ahora, que han pasado un par de décadas, nos damos cuenta de que muchos alucinan con El Inmortal Hulk como nosotros alucinamos con La Saga de la Cosa del Pantano, aunque me sorprende las escasas comparativas de ambas obras que he visto por ahí. Será que la crítica cómiquera se ha reducido a vídeos banales en YouTube sobre las peliculitas de turno y a un copia y pega basado en lo que dicen otros en las escritas.

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Desde su primera portada, Hulk se enfrentó a la dicotomía de si era un hombre, un monstruo o ambos.

¿Monstruo o superhéroe?

En su origen, Hulk fue la reinvención del lado oscuro, de lo salvaje, de la licantropía, que se le ocurrió a Stan Lee y Jack Kirby a partir de la novela El doctor Jekyll y Mr. Hyde, una historia donde Robert Louis Stevenson hablaba de nuestra mitad oscura, de nuestra parte más perversa y que, desde un análisis posmoderno, muchos han visto al propio escritor tratando su drogodependencia. Esta poderosa historia encuentra ecos en las teorías de investigadores como Carl Jung, quien realizará una exploración de la personalidad humana y de aquello que ocultamos.

¿Qué es el bien y el mal en nuestra personalidad?

¿Qué es en realidad nuestra personalidad? Pero, por supuesto, Marvel se encontraba en la época de la cuatricomía, los superhéroes, la ciencia ficción de serie B y el miedo a una guerra nuclear que traía a los viejos fantasmas de Hiroshima y Nagasaki. Al débil y atormentado Bruce Banner no lo convierte una poción, como al doctor Jekyll, sino una explosión gamma cuando intenta salvar a un amigo.

Primero en un ser gris y luego verde, Banner se transformaría en Hulk de noche y la serie tomaría extraños caminos. Los primeros cómics de Hulk no parecen cómics de superhéroes porque no lo son. Sí, están anclados en el Universo Marvel, pero recorren el terror deudor de la ciencia ficción cinematográfica, que cualquier otra cuestión.

Crítica de #ElInmortalHulk de Al Ewing, ¿cuál es el precio de ser un monstruo? Clic para tuitear

Más problemas para Hulk

Más tarde, se le convirtió en el saco de boxeo de Los Vengadores y un invitado sorpresa de multitud de series (y también daría el pistoletazo para otros personajes, como Wolverine), miembro de los Defensores y otros grupos, mientras diversos autores añadían capas, como fue el caso de Sal Buscema. Era difícil mantener al titán verde en un solo lugar.

Llegaría más tarde Peter David y decidió reinventar al personaje, dándole un complejo trasfondo que cualquiera con ciertos estudios de la psicología humana habría visto. No es insólito que David llegase a ver en Hulk mucho de sí mismo. Lástima lo que desanduvo Byrne a continuación.

Hulk más allá de la viñeta

Más allá de las visiones grotescamente degeneradas de Los Ultimates o volverlo loco y mandarlo a otro parte de la galaxia para que no molestase en la Civil War con Planeta Hulk, La Masa (como se le conoció originalmente en España) siempre ha sido un personaje interesante que no ha gozado del reconocimiento que se merecía, ni siquiera en otros formatos: si bien la serie televisiva rematada con telefilms de Bill Bixby y Lou Ferrigno fue un éxito sin precedentes, la película de 2003 de Ang Lee se estrelló por su mezcla de drama y superhéroe camp y, sobre la cinta de 2008, El Increíble Hulk, pese a los intentos de Marvel Studios, se quedó en un vago recuerdo.

La evolución desde entonces de Hulk ha pasado desde cierta oscuridad hasta el colegueo de Thor Ragnarok para mutar (previa somanta de palos que le dio Thanos en Infinity War) al tipo inteligente de los cómics que vimos en Endgame.

Por el camino, se entiende que Marvel Studios no apueste por una visión más oscura del personaje, quizá sí se pudiera en una teleserie, pero no fue por ahí con la serie de She-Hulk (Hulka),  con Tatiana Maslany de Orphan Black como protagonista.

El Inmortal Hulk crítica
Bruce Banner ha vuelto… y Hulk también.

Un espejo roto

Para The Immortal Hulk, Al Ewing recoge toda la mitología del personaje, convirtiendo a su Bruce Banner en un mendigo en constante huida, que siempre acaba ayudando a quien lo necesite, como en la serie de los ’70, pero además toma bastantes elementos de todos los cómics del personaje (se comenta de la lectura que hizo de los más de setecientos números de Hulk; ya se sabe que uno de los males del cómic de superhéroes actual es que los guionistas pasan de las anteriores etapas).

Al Ewing lo que hace a continuación es crear una obra ampliamente accesible, perfecta para todos aquellos que deseen comenzar a leer al Gigante Esmeralda, pero sin sacrificar su mitología, lo que hace que los que conocemos a Hulk desde hace décadas no sintamos que estamos ante un desconocido. Lamentablemente, pese a que se esfuerza en la trama, el argumento suena a un compendio de referencias ya conocidas.

O es ambos

«Es hombre. Es monstruo. O es ambos», esa simple línea de la portada del primer número de Hulk sirve de base para la etapa que inicia Ewing. El principal cambio que ha dejado sin aliento a muchos lectores es el enfoque que hace de Hulk, centrado sobre todo en el punto de vista psicológico de Peter David, la extrañeza de los primeros números de Hulk y, por supuesto, el legado del terror con el que Alan Moore retomó a La Cosa del Pantano.

Si Alan Moore arrancaba con Una lección de anatomía, donde se revelaba el auténtico origen del personaje y reinventaba lo que se daba por asumido, Al Ewing comienza con un prólogo donde se nos confirma que Bruce Banner puede morir, pero no Hulk. Parte de la maldición gamma es la inmortalidad. Y con un Goliat Esmeralda inteligente y perverso, Banner se exilia por unos tétricos Estados Unidos donde buscará la expiación mediante su maldición; Banner ya no puede escapar del monstruo ni el monstruo de Banner, solo les queda convivir.

El Inmortal Hulk de Ewing
El Inmortal Hulk de Ewing es más terror que superhéroes.

El monstruo gamma

El poder de Hulk se convierte entonces en una fuerza de la naturaleza conectada con la nueva mitología de la Puerta Verde, una mítica entrada a fuerzas desconocidas de nuestra dimensión y que puede recordar a una versión trastornada del Mundo Verde de La Cosa del Pantano. Si el Verde era la vida, la Puerta Verde representa todo lo contrario.

La serie empieza con O es ambos, que da nombre a este primer volumen, y donde se nos dan las claves de este nuevo Hulk. En el siguiente número, El fantasma andante, estamos ante un homenaje a las cartas de Nukeface de La Cosa del Pantano: extraños asesinatos y un ser marcado por los rayos gamma se cruzará con Hulk. A continuación, una historia cuyo mayor alarde está en como se cuenta: Un punto de vista juega con el clásico cómic de superhéroes, el estilo underground, los tebeos románticos y el terror para relatar a la periodista Jackie McGee (nueva versión del personaje de la serie televisiva) la reaparición de Hulk desde el punto de vista (de ahí el título) de un policía, el encargado de una tienda, una anciana que va a misa y un sacerdote atormentado.

El volumen culmina con Hora de la Muerte y En todos los espejos, que, a priori, son los más convencionales por incluir una lucha entre Hulk y Sasquatch de los Alpha Flight (quien reaparece con un reflejo suyo en un cristal que nos evoca a Jason Woodrue de sí, otra vez más, Una lección de anatomía) y que retoma la historia del padre de Hulk que explorase Peter David y que nos deja con una sensación de haber visto una batalla de monstruos y no de superhéroes, un giro que se agradece.

El Inmortal Hulk reseña
Nadie puede con Hulk… Ni siquiera la Muerte.

La bestia de cada uno

Es así cómo Hulk se transforma en un siniestro justiciero que se encontrará con monstruos por doquier, con criaturas terribles surgidas de la pesadilla a cada uno de sus pasos. Es en ese instante cuando la perspectiva de Ewing se salta las barreras del “para todos los públicos” para incluir muertes, asesinatos y violencia. Desgraciadamente, por ahora, Ewing no tiene el empaque en la narrativa de Moore, aunque se percibe un intento de alcanzar al maestro de Northampton, ya sea mediante la perspectiva, el uso de citas o el deseo de narrarnos algo nuevo con Hulk.

El mayor hándicap que encuentran algunos es la necesidad de leer el final del Hulk de la Segunda Guerra Civil de Marvel y, el más importante, que no es una serie típica de Marvel. ¿Y? Tenemos varias etapas donde sí. Y, seamos honestos, Hulk nunca ha sido el personaje más vendido, por mucho que veamos a los críos con los puños verdes de gomaespuma de Hulk en las fiestas de disfraces de marras. Cuando explotó la bomba gamma, las trizas alcanzaron a muchos que se han transformado en criaturas de la noche y Hulk deberá encontrarlas. Esto hace que el enfoque me resulte atractivo.

La Cosa del Pantano de Alan Moore
No olvidemos la alargada sombra de La Cosa del Pantano y los cómics clásicos de terror en El Inmortal Hulk.

¿El mejor Hulk?

Sobre el apartado gráfico, las portadas de Alex Ross se han convertido en un fetiche de todos los fans de Hulk: aportan una visión realista y, a la vez, misteriosamente fantasmagórica a estas oscuras historias del Hulk de Ewing. En cuanto al interior, Joe Bennet da un dibujo marcado por la visceralidad de la historia, donde Hulk ha tomado un aspecto que recuerda al realizado por Kirby, con una cabeza cuadrada digna de Karloff.

Es una pena que el dibujo de Lee Garbett, Joe Bennett y Martin Simonds sea solo correcto, con ciertos halos pesadillescos, aunque echo en falta que sepan retratar lo auténticamente monstruoso de un modo más cercano a los dibujantes del terror clásico al que la historia homenajea. En cambio, tenemos un Hulk más digno del Ultimate que tantos quebraderos de cabeza trajo a los fans… Bennett, el dibujante principal, no hace un mal trabajo y consigue un Hulk terrorífico, pero siento que hay un potencial en la historia que no se explora con lo convencional en muchas ocasiones del dibujo. Considero que Alex Ross, como portadista, hace un trabajo mucho más poderoso y evocador, pero claro, es que Alex Ross es mucho Alex Ross.

El Inmortal Hulk Ewing
Alex Ross nos deja portadas magníficas con Hulk como protagonista en esta etapa de Ewing.

Tras la puerta verde

«Me llamo Bruce Banner. Hace años… morí. Pero no podía dejar de gritar. Así que resucité. Algo dentro de mí se abrió aquel día. Un opuesto oscuro. Un yo-sombra. Más fuerte que yo. Más fuerte que nadie. Demasiado fuerte como para que lo reclamase la muerte. Puedo morir… durante el día. Pero la noche es su momento. Y cuando vuelve… me arrastra con él».

Si los lectores de Marvel hicieran una lista de las mejores etapas actuales, no nos cabe duda de que aparecería en repetidas ocasiones El Inmortal Hulk de Al Ewing. El guionista, lleno de fuerza, decidió volver a Hulk hacia su terror primigenio y cogió desprevenidos a los lectores.

Después de un interesante arranque, en su segundo volumen, se vuelve aparentemente más convencional, pero sus enemigos son dignos de pesadilla y van directos a la médula. Como ya comenté, el inicio de esta tanda de episodios bebía mucho de Una lección anatomía de La Cosa del Pantano, tomando las reminiscencias del cómic de superhéroes y haciéndolas derivar al puro horror. De ahí que ideas como la Puerta Verde de Hulk nos recuerden directamente al Verde de La Cosa del Pantano, solo que donde el umbral es un pórtico para lo monstruoso, el Verde de La Cosa del Pantano lo era para la vida.

El Inmortal Hulk
Hulk haciendo daño donde mejor sabe: en nuestros sentimientos.

Hulk en el infierno

En este segundo tomo (La Puerta Verde), nuestro monstruoso protagonista queda hecho pedazos (en más de un sentido) y Ewing se propone reconstruirlo tras dejar claro que el mundo teme una vez más al Goliat Esmeralda. No es extraño, ya lo hemos visto docenas de veces (y con mucho acierto, recordemos la evolución y el tormento del Hulk de Peter David), pero aprovechando la versatilidad del género y de los personajes con una trayectoria tan larga, Al Ewing busca explorar lo que supone ser una bestia y cómo corporaciones malignas buscan aprovecharse del aparente don de la criatura para no morir, un don que, en realidad, es una siniestra condena.

El inmortal hulk reseña
El monstruoso Hulk de Ewing parece el Hulk de David Cronenberg

Abominación

Lo más interesante de la serie es cómo Ewing es capaz de profundizar en la psicología tan fascinante de Hulk, convirtiéndolo en el monstruo que era originalmente, antes de irse por las lides superheroicas, donde tampoco se ha prodigado demasiado debido a sus problemas psicológicos.

Este Hulk no es un ser que escupe gruñidos y machaca sin más, este Hulk va a matar o, peor, a hacer sufrir a sus víctimas. Es retorcido, es el reflejo más oscuro de Banner y así es cómo Marvel demuestra una vez más que los personajes dependen de las historias que quieran contarse con ellos. Más allá de los destrozos que haga este Hulk maligno de Ewing están los daños psicológicos que causa a Banner, como si fuese más un Mr. Hyde.

Viva la Nueva Carne

Ingeniero-Hellraiser
El ingeniero de Hellraiser es otra de las fuentes visuales de este Inmortal Hulk.

Y hablaba de que aquí vemos algo en apariencia más superheroico porque sí, hacen acto de presencia las típicas batallas con los malos de turno y por ahí rondan Los Vengadores, pero las peleítas se antojan grotescas cuando vemos a los enemigos de Hulk como unas criaturas degeneradas y monstruosas, y somos testigos de cómo sus antiguos aliados Los Vengadores quedan retratados casi como unos hipócritas (algo que ya habíamos visto cuando, sabiendo que Hulk era un peligro, decidieron engañarlo y mandarlo fuera del planeta Tierra hace un par de años).

Al Ewing tiende con su guion a entregarnos momentos grotescos, como ese Hulk descuartizado, a la vez que reinventa al Hombre Absorbente como un monstruo digno de una pesadilla de Cronenberg y la Nueva Carne.

La mosca david Cronenberg
Recordemos el horror de La Mosca mientras leemos a Hulk.

El cómo

Mientras leemos este periplo de Ewing con Hulk, sabemos también que el escritor está realizando una etapa por la que será recordado y aborda con entusiasmo los desafíos del personaje y la libertar que Marvel le ha dado hasta cierto punto.

Solo hay que ver sus intentos de trascendencia mediante las citas (Vladimir Nabokov, Anna Kingsford, William Blake, Oscar Wilde, Marvin Moore…) o los desafíos psicológicos y físicos a los que hace frente un Hulk cada vez más bestial y perverso. Es evidente que Ewing quiere dejar su huella en el personaje.

Sin embargo, aunque he intentado ser benevolente con este cómic como lo que es (un producto de una gran editorial que forma parte del conglomerado de Disney), no he podido evitar pensar en el aire presuntuoso de Ewing.

Hombre Absorbente Inmortal Hulk
Un Hombre Absorbente digno de Cronenberg.

Destructor de Mundos

La etapa de Al Ewing concluye tras veintinco números y haber conocido el reconocimiento de una crítica y un público que se ha conformado con un refrito más que con una obra original. Aquellos que hemos naufragado en Moore, la Nueva Carne o los cómics de terror, poca sorpresa nos llevamos con un tebeo que bebe de las rentas y se conforma con premisas bastante corrientes.

Lo peor es la falta de consecuencias. Sabiéndose un cómic que, en el fondo, no deja de ser una maquinaria para mantener los derechos de un personaje y explotar una marca, queda la sensación de que no hay consecuencias.

Alex Ross El Inmortal Hulk
Las portadas de Alex Ross para esta etapa son de lo mejor de, precisamente, este periplo de Al Ewing con el Goliat Esmeralda.

Incluso cuando Fortean acaba con el grupo de Samson y compañía en busca del impacto sobre un lector… un impacto que dura solo un número, porque, para el siguiente, ya están todos de vuelta y la serie concluye con bofetadas, lucha y personajes que, si alguna vez prometieron algo, en el fondo no ofrecieron nada.

Hasta cuando concluye el cómic, imitando las últimas historias de la etapa de Moore en La Cosa (cuando acababa en el espacio, entre mundos verdes y azules), siento que no hay nada auténticamente único, solo palabras rimbombantes y referencias elevadas. Pero ¿qué aporta en realidad? ¿Alguien utilizará alguna vez esta obra para sentirse inspirado?

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Conclusión

Sobre la publicación, Panini editó estos números en grapa, pero ha comenzado a reeditarlos en pequeños tomos que ayudan a hacer más fluida su lectura (debido a su ritmo, seguirla mensualmente corría el riesgo de no disfrutar de la historia en su conjunto). En contra tiene que solo hay algunas portadas alternativas como extra… y nada más.

De todas formas, muchos ya han dado un paso al frente y dicen que El Immortal Hulk es el mejor cómic de superhéroes que se está publicando. No. No es un cómic de superhéroes. Tampoco creo que sea el mejor cómic a secas (sí uno de los mejores). Es, eso sí,  posiblemente el mejor cómic que se ha publicado de Hulk en décadas y todo un homenaje a esas historias oscuras que reinventaron a muchos personajes clásicos que se habían perdido.

Hace años, hubiera alucinado sabiendo que un guionista decidía homenajear a Alan Moore con un personaje tan interesante como Hulk. Pero el tiempo pasa, y uno ve las costuras de ciertos monstruos y se da cuenta de que este cumplido es solo una oportunidad perdida. Una que si ha triunfado es más bien por lo olvidadizo o ignorante del fan que no recuerda o conoce a la Cosa del Pantano que por méritos propios. Y, mientras, el monstruo aguarda su retorno.

El Inmortal Hulk Book Cover El Inmortal Hulk
Marvel Premiere
Al Ewing, Joe Bennett
Superhéroes, terror.
Panini.
2020-2022
Tapa blanda.
25 números
https://www.panini.es/shp_esp_es/marvel-premiere-el-inmortal-hulk-1-sprem002-es01.html

Nunca te fijarías en él. No quiere que lo hagas. Es calmado, tranquilo y nunca se queja. Si alguien le dispara en la cabeza, morirá. Hasta que caiga la noche. Entonces vuelve a vivir. Su nombre es Bruce Banner. El terror es El Inmortal Hulk. Mientras la reportera Jackie McGee trata de averiguar la verdad, Banner continúa con su deambular de ciudad en ciudad, encontrando muerte, misterio y tragedia allá por donde pasa.El guionista anglosajón Al Ewing, autor de las celebradas Loki: Agente de Asgard y Utimates, entre otras, y el artista brasileño Joe Bennett (El Asombroso Spiderman), arrancan la etapa del Monstruo Gamma que se ha convertido en un fenómeno mundial y ha relanzado al personaje como nunca antes había ocurrido.
Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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