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La historia es tan antigua como el mundo mismo: un héroe enfrentándose al Destino y reclamando una libertad que, quizá, ya está escrita. Sin embargo, la ciencia ficción, la guerra de casas, la psicodelia y la documentación para un reportaje que nunca llegó a escribir sobre las dunas, llevó a Frank Herbert a escribir la famosa obra Dune. Tras varios intentos de adaptación (ahí tenemos ese clásico camp de David Lynch), Denis Villeneuve asombró a muchos con la primera parte de Dune en 2021. Ahora, en 2024 hemos sido testigos de la segunda parte, pero ¿ha merecido la pena?

La falsa seriedad de la space opera

Sin ser alta literatura, Dune es una novela que ha marcado a generaciones. Algunos fallos que se le achacan a la película de Villeneuve son los malos malísimos o el tema del elegido, cuando eso ya está en la obra y con un matiz muy pulp, muy de novela de ciencia ficción clásica. En ocasiones, su lore parece más interesante que lo que se nos cuenta. De ahí que autores como George Lucas tomasen varios elementos para su Star Wars.

Pero Lucas fue capaz de combinar esas ideas con muchas otras (el western, las películas de samuráis…), además de conservar un espíritu tan extravagante como el de la cantina de Una nueva esperanza. En las películas de Villeneuve, rehúye de las ideas más estrafalarias e incluso de personajes para tomar siempre un matiz más solemne que recuerda al Christopher Nolan y su Batman, pero quiera o no, al final, siempre vamos a tener a unos tuareg espaciales en gusanos gigantes enfrentándose a unos fachas pelirrojos paliduchos. Y luego pasan cosas más raras: no ponemos a una niña pequeña con la sabiduría de todas sus antepasadas, pero ponemos a un feto que habla. Prefería la opción uno.

Un Villeneuve que se queja de los diálogos de las películas (por la supuesta corrupción de las series), pero luego te mete el infodumping mal disimulado en diálogos como los de los secuaces de los Harkonnen o los Fremen que hablan al espectador más que con Paul.

Crítica de #Dune Parte 2. ¿Ha estado a la altura la secuela de la adaptación de la novela de Frank Herbert? Clic para tuitear

Bailes en la arena

Esta segunda parte abarca toda la parte final del primer libro y, aunque dura casi tres horas, nunca aburre gracias a su puesta en escena, la acción y un Hans Zimmer que está dispuesto a dejarte sin tímpanos de por vida (si te duermes con la apabullante banda sonora, eres mi héroe). Sorprende el cambio de ritmo en la parte final, donde todos los involucrados pasan a formar parte de una carrera para llegar al desenlace lo más rápido posible.

Tengo “peros” con algunos de los cambios realizados y pienso que la narrativa es menos fluida de lo que debería. Vamos de A a C sin pasar por B y perdemos algunas explicaciones e hilos narrativos que hubieran ayudado a entender mejor la obra. ¿Sabe el espectador por qué son tan importantes las especias? ¿Sabe el espectador quiénes son las Casas? ¿Sabe por qué no hay robots o similares? Parecen elementos baladíes, pero aportan a la historia.

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Dune Parte 2 es una película grande, pero ¿es una gran película?

El reparto testimonial

Más grave es que algunas evoluciones de los personajes no estén desarrolladas adecuadamente pese a tener un casting de lujo. Timotheé Chalamet cumple como Paul Atreides, un personaje con el que no es fácil empatizar, incluso cuando la película lo intenta con el romance con Chani, encarnada con una actriz sorprendente como Zendaya, pero que debe arriesgarse pronto con nuevos papeles (como en Euphoria) si quiere realmente desarrollar todo su potencial. La nueva incorporación es Austin Butler como Feyd-Rautha, el psicópata sobrino del Barón Harkonnen, y, sin duda, hace un gran papel, aunque dudo de que esté a la altura del Joker de Ledger (una de sus inspiraciones, según el actor). Otros actores como Javier Bardem y Rebecca Ferguson van quedando más en un segundo plano como Stilgar y lady Jessica, pero aún así aportan con sus personajes.

Más testimoniales son las apariciones de otros actores como Dave Bautista, Josh Brolin, Florence Pugh, Christopher Walken, Léa Seydoux, Charlotte Rampling, Stellan Skarsgård… Es un dream team, pero tres horas no parecen suficientes… o es que la narrativa se basa en coger el mejor momento, el más adecuado (que no es siempre el más espectacular), para lograr que los personajes tengan auténtico calado en el espectador.

El gran apartado técnico

Además, queda la sensación de que tanto cambio en la adaptación de la primera parte les ha hecho hacer algunos encajes como han podido en la segunda y me pregunto qué pasará con la tercera, que debería tomar elementos de la segunda novela y donde ya empezaban los desvaríos más extravagantes de Herbert y que a saber cómo volverá más serios Villeneuve.

Podría parecer que esta reseña es negativa, pero más bien intenta templar un poco las críticas hinchadas que he visto en las últimas semanas. Muchos hablan de que esta es una obra maestra de la épica, una de las grandes películas de la Historia… Calificativos algo vacíos que me hacen preguntarme si hemos olvidado el factor del tiempo como valor para medir la importancia de una cinta. Y eso que he disfrutado de muchos momentos, como la escena del Coliseo y el toque Hellraiser de los Harkonnen, algunos diseños que parecen heredados del Giger que hizo concept art para el Dune imposible de Jodorowski, o la batalla final en la que el cine parece que va a venirse abajo. Villeneuve es un gran director, sabe lo que hace, pero ojalá fuese más despendolado y le preocupase más el proceso de adaptación.

El cine se viene abajo

Mencionaba antes a Hans Zimmer y merece un párrafo propio todo su trabajo para esta saga. Ya en la primera película hablaba del uso de instrumentos insólitos para generar la música de esta space opera, pero lo que quedaba claro es que salvando el tema de los Atreides, utilizaba casi siempre un tipo de composición que funciona para la película, pero no tanto cuando intentas escucharla en otro contexto. Si escuchas algunos de estos temas yendo en coche, lo más seguro es que pises el acelerador y acabes encontrándote con el Duque Leto y todos los demás muertos de esta película.

A la música de Zimmer se añade el diseño de sonido, al que casi nunca se le dedica unas palabras en las críticas, pero que aquí consigue un trabajo formidable para que la experiencia sea digna de ver en una gran pantalla. Pero sería injusto no tener en cuenta el trabajo de la dirección de fotografía de Greig Fraser, que ya estuvo en la fantástica Rogue One o en The Batman, y que en los últimos años se ha ido especializando (cada vez más) en el género fantástico. Hay planos maravillosos: el momento en que Paul atraviesa a los fundamentalistas, cada cabeza parece un grano de arena y es él quien, literalmente, marca el camino.

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¿Homenaje a El grito de Munch en Dune Parte 2 o a Denis Villeneuve cuando se enteró de que había una escena en blanco y negro en el esperpento de Thor: Love and Thunder?

Conclusiones

Sin duda, Dune 2 una de esas grandes películas espectáculo que justifican que paguemos 9 euros por ir al cine (pese a que algunos diseños de la tecnología me recuerdan al Superman de Snyder y eso me trae recuerdos de Vietnam…). Y echaba de menos esa sensación de estar ante un gran film que, aunque en ocasiones pierda el colorido del libro, sí dé la sensación de que no se verá horrible en tan solo un año (algo que ocurre muchas veces con las películas copia y pegas recientes de, por ejemplo, Marvel).

Al final es inevitable pensar que todos en esta película están luchando contra su destino, como el propio Paul, y que su paso al Lado Oscuro debería ser tan sobrecogedor como su propuesta, pero al final, cuando abandonamos la sala e intentamos recuperar nuestra capacidad auditiva nos preguntamos: ¿realmente esta película dejará algún poso en nosotros?

Más allá de sus aciertos y equívocos, Dune. Parte 2 es una película de space opera que truena en todo momento intentando quedarse grabada en la mente del espectador, como si fuera una buena dosis de especia, pero solo el tiempo dirá si formará parte del panteón del género.

Valoración: ★

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Consentimiento *
Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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