¿Cómo fue el paso de Han Solo por la Academia Imperial en el nuevo canon? Este cómic es la respuesta, aunque no es una respuesta a la altura. Fuente.

Solo: Una historia de Star Wars no se
merecía todo el odio o, lo que es peor, la indiferencia que sufrió en su día y,
aunque con el paso del tiempo ha sido reivindicada, pienso que tiene muchos
aspectos positivos como para no ser continuada. Una de las tramas que más eché
en falta es el pasado del protagonista como piloto del Imperio.
Si bien la
película empieza como una obra de orígenes, de pronto, pega un salto a los
últimos días de Solo en el Imperio y nos deja con una serie de preguntas sobre qué
fue lo que pasó en esa elipsis. Y como ya nos tiene acostumbrado el universo
Star Wars, las respuestas están en un cómic. En este caso, Planeta Cómic nos
trae Star Wars – Han Solo: Cadete Imperial de Robbie Thompson y Leonard Kirk
como complemento de lo visto en la película, añadiendo el one-shot de Beckett,
que firman Gerry Duggan y Edgar Salazar.

El dibujo es uno de los puntos flojos de este cómic. Fuente.

Una historia perdida

En cuanto al argumento, el volumen
arranca muy bien, contándonos un poco más de Han en Correllia y sus amoríos con
Qi’ra
, pero, por desgracia, una vez entra a servir en el Imperio, pese a
algunos toques de humor, vemos una historia más anodina donde se nos cuenta
cómo Han desea ante todo volar y cómo se da cuenta de que el Imperio no es lo
que buscaba. A su alrededor, tendremos a un par de amigos que seguirán en
futuras series; lo más interesante es ver el origen de Valance, que pasa de ser
otro cadete que le hace la vida imposible a Han a convertirse en el cazarrecompensas
mitad ciborg que hemos visto en otras historias. Es una pena que Robbie
Thompson
no haya sabido explorar más este momento tan interesante de Han Solo.
Por hablar de otro personaje encarnado por Harrison Ford, podría haber dado con
una serie de puntos que fuesen interesantes para contarnos cómo se convirtió en
lo que se convirtió, como vimos con Indiana Jones en el inicio de La última
cruzada
.

Sobre el dibujo, si ya me había sorprendido
cómo el estilo de Leonard Kirk había empeorado en Era de la Resistencia:
Villanos
, aquí todavía es más alarmante. No sé si por fechas, por precio o por
prisas, pero poco se parece este Leonard Kirk al que cumplía tan bien en el
X-Factor de Peter David. Y aunque no sea atroz, es una pena que Han no parezca el
mismo de una viñeta a otra y todo degenere en una narrativa
atropellada.

Las aventuras de este Han Solo se quedan en terreno de nadie. Fuente.

Para cerrar el volumen, tenemos el
one-shot de Beckett que se queda en una curiosidad que nos presenta una aventura
del personaje de Woody Harrelson en una galaxia muy, muy lejana. Es llamativo
cómo usan el mito de la Fuerza para desplumar a los idiotas que se reúnen en
una cantina, pero poco más. No hay nada auténticamente relevante, salvo el
dibujo de Salazar, que me parece que cumple gratamente para un relato efímero (ya podría haber sustituido a Kirk en la serie de Solo).

Como anotación, la publicación tardía en nuestro país
de Cadete Imperial en nuestro país lleva a que tengamos que reorganizar tres
títulos ya editados: Caza TIE, Cazarrecompensas y Objetivo: Vader son tres
títulos posteriores a este, aunque se editasen antes. Es más, es necesario
haber leído este tomo dedicado a Solo para conocer a algunos de los personajes
que vemos en esas historias. Así que sirva este párrafo como apunte para el
lector para no perderse en este mar de historias editadas por Marvel.

Para cerrar, Han Solo: Cadete Imperial
es un cómic interesante por cómo influye en otros personajes que veremos en otras
series cómiqueras, pero, a su vez, no explota del todo una interesante premisa de la saga.
Una lástima, porque podría haber sido un punto interesante para el nuevo canon, pero casi hace que echemos de menos el antiguo.

El número de Beckett es otra oportunidad perdida… y van unas cuantas. Fuente.
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

Deja un comentario