Disney Plus ha recuperado la serie en 2D de las Guerras Clon, ¿cómo le habrá sentado el paso del tiempo? Fuente.

«Like
fire, across the galaxy, the Clone Wars spread. In league with the wicked Count
Dooku, more and more planets slip. Against this threat, upon the Jedi Knights
falls the duty, to lead the army of the Republic. And, as the heat of war
grows, so too grows the prowess of one most gifted student of the Force»- Yoda.

Desde
que Obi-Wan se encontrase con Luke y escuchasen el mensaje holográfico de la princesa Leia,
la idea de aquellas enigmáticas Guerras Clon que mencionaba la joven, donde el viejo Ben y el padre de
Luke combatieron, fascinaron a generaciones de espectadores que encontraron en Star Wars un nuevo mito.

Disney+ ha recuperado la serie de Tartakovsky dentro de su sección Star Wars: Vintage. Fuente.

La mitología crece

En
2002, asistíamos al inicio de esas famosas guerras en el Episodio II: El ataque
de los clones
, una película que, con los años, es cada vez más importante dentro de la saga. Más allá de lo mencionado en el antiguo Universo Expandido, la Batalla de Geonosis dio pie a una serie de novelas y cómics
que expandieron aquel mítico conflicto que supondría el final de la República

En ese momento, George Lucas recuperó el formato de las series de animación en
2D. ¿El objetivo? Expandir el mítico conflicto de las Guerras Clon. En los ’80 habíamos tenido la serie de los Ewoks y Droids como precursoras de Star Wars en 2D,
¿y quién puede olvidar el segmento del especial de Navidad, The story of the faithful wookiee,
donde se nos presentaba al siniestro e icónico Boba Fett

Para la serie de microepisodios de las Guerras Clon, Lucasfilm contaría con Genndy Tartakovsky. Cuando se
nombra a este genio de la animación, tenemos que ponernos en pie y aplaudir. Este es el caso de Tartakovsky.
Muchos nos críamos con Samurái Jack, El Laboratorio de Dexter o Primal, pero
sería Clone Wars otra de las series donde dejó su huella en la saga, ganándose el corazón
de muchos fans.

Este
año, la plataforma Disney+ ha recuperado las dos temporadas de Clone Wars de
Tartakovsky formando dos películas de una hora, pero ¿cómo le habrá sentado el
paso del tiempo? ¿Cómo encajará tras que, en 2008, las Guerras Clon se
reinventasen con la película y la serie de animación liderada por Dave Filoni? ¿Habrá perdido su encanto? Pues el paso del tiempo le ha sentado fantásticamente a las Clone Wars 2D. Como chaval que madrugaba los
fines de semana para ver la serie de Tartakovsky (aunque fue de las primeras en
estar disponible en Internet en su momento) y que disfrutaba de aquellas historias
que, en un par de minutos, ampliaban los horizontes de una galaxia muy, muy
lejana, ahora he vuelto a disfrutarlas como la primera vez.

La batalla de Mace Windu contra el ejército separatista tiene mucho de película de samuráis. Fuente.

Épica y animación

Casi veinte años después, las
Clone Wars en 2D siguen siendo un espectáculo centrado en la acción y la fuerza de su visceral
animación. Aparte de, argumentalmente, servir de puente entre el Episodio II y
el Episodio III, Tartakovsky y su equipo engrandecen este período.
Estas pequeñas historias de guerra, que a menudo forman un arco, sirven
para expandir una época que ha sido explorada a lo largo de los años y nos
ha dado algunos de los mejores instantes de la saga.

El equipo de Tartakovsky, debido al mintuaje y la misión de la serie, suele prescindir de los diálogos para centrarse en
el conflicto, en la lucha, en la fuerza (y la Fuerza) de los eventos. Esto hace que tengamos una de esas obras que enganchan y se ganan un puesto entre las obras favoritas de los fans.

La presentación del General Grievous se nos ha quedado a muchos grabada en la retina. Fuente.

Aquí los Jedi son espectaculares, los Sith siniestros, los cazadores como Grievous terroríficos,
las batallas espectaculares, las aventuras grandilocuentes y llevadas a la hipérbole… Estamos con un laboratorio de experimentación que
sirve de base para gran parte de los videojuegos y las series que han venido
después. La animación lo permite.

Existen muchos momentos prodigiosos, donde se demuestra el poder del 2D
para concebir instantes alucinantes en los que vemos cómo se trasciende la mera
premisa. El uso del color, el diseño de sus personajes, la fluidez de la animación… todos son aciertos. 

En la segunda temporada, se jugaba con el tema de las visiones de Anakin de un modo similar a la cueva de El Imperio contraataca. Fuente.

Para aquellos que admiran la animación, hay una gran serie aquí (guste o no Star Wars). Pocas llegan a conmover tanto por la fuerza de su trazo y por lo intenso del uso del color, los elementos, el diseño… Clone Wars no se queda en un mero complemento de la saga principal, sino en un merecido apéndice de las grandes historias de la saga.

Hay
muchos momentos míticos a lo largo de la serie y aquí podría explayarme durante horas, aunque prefiero que cada uno lo descubra por sí mismo. Merece la pena. Tanto tiempo después de verla por primera vez, todavía los recordaba. Para mí, por ejemplo, cuenta la
mejor historia que se ha contado nunca con Mace Windu (sí, hablo de su batalla
contra el ejército separatista bajo la mirada de un pequeño granjero de
humedad). También tenemos ese maravilloso homenaje al anime de la mastodóntica película Akira de
Otomo
, con el personaje siniestro de Durge y su duelo con Obi-Wan (quien usa su moto speeder como si fuese Kaneda).

Durge ha regresado recientemente al canon gracias a los cómics de la Doctora Aphra. Fuente.

¿Y qué decir
de la importancia de la lucha de Anakin contra Asajj Ventress? Además, también
tenemos preludios de lo que veremos en la serie en 3D, como el magnífico arco de Mortis,
cuando Anakin tiene una visión de su futuro ante los Nelvaan, que tanto recuerdan
ahora a los Na’vi de James Cameron y cuyo nombre es un homenaje a la empresa de animación que realizó las series de los ’80. 

Aunque si por algo es recordada esta serie
es por la introducción de un General Grievous siniestro, digno monstruo de un
slasher, y toda una muestra del buen pulso del equipo de Tartakovsky. Grievous caza a los Jedi. Pase lo que pase. Al final del día, tendrá un nuevo sable en su colección. No hay escapatoria. Es la muerte con guadaña, el esqueleto con sables láser incontables. De un modo despiadado, es el memento mori (el recuerda que morirás) que luego se
convertirá en el rata que vimos en las películas y en la serie en 3D. 

Algunos han encontrado contradictorio el Grievous de la serie de animación y el de las películas. Aparte de que el Grievous de la serie ni siquiera contaba con un actor de doblaje fijo y era un concepto en evolución, podemos entender que tras los eventos de la serie, Grievous cambie y sea el que vemos en las películas. Fuente.

Pero
también tenemos las pequeñas historias (esas que también hacen Star Wars, como dije cuando hablé de The Bad Batch) como las aventuras de Padme y los
droides. Estas aventuras van por diferentes estilos, ya sea con su épica, como ese Jedi
hombre lobo, la exploración (cómo se hace un sable láser) o con su humor, ese C-3PO
luciendo palmito en uno de los primeros capítulos o Anakin devorando gusanos. 

Ya he dicho que Clone Wars
2D
es una laboratorio de experimentación y que es interesante comparar, por ejemplo,
cómo se le dio más personalidad a cada clon durante la versión de Filoni, una
cuestión que lejos de desmerecer la obra de Tartakovsky, remarca los diferentes
enfoques que LucasFilm ha dado a su saga a lo largo del tiempo. Star Wars, como siempre digo, es un mito reinventándose continuamente… como todos los mitos. Eso les hace permanecer con vida. Quien desee que Star Wars no cambie, no comprende cómo funcionan los mitos.

El diseño de las Clone Wars de Tartakovsky sigue siendo fantástico. Fuente.

Aunque
hay muchos fans obsesionados con el canon (Star Wars es una religión al fin y al cabo), más allá de los extremismos, Clone Wars en 2D
sigue siendo disfrutable y no es extraño que se hayan recuperado a personajes
como Durge, el cazarrecompensas, en los cómics de la Doctora Aphra y en la nueva continuidad. Es más, creo que si se hace un esfuerzo, muchas de estas historias podrían seguir encajando. 

No obstante, es muy
importante destacar que los problemas con la continuidad ya estaban ahí, antes de que la saga fuese vendida a Disney. Me refiero, por ejemplo, a Shaak
Ti
, que tiene un final en la serie y, en las escenas eliminadas del Episodio III (si las consideramos canon),
otro. 

Más allá de eso, como siempre digo con el canon (y traslado a casi cualquier franquicia), lo bueno es disfrutar de
varias versiones de ese mito moderno que es Star Wars, sin preocuparse si
cuenta o no para la versión “oficial”. La grandeza de las historias (y no lo que está escrito en piedra) es lo que nos hace disfrutar de una buena aventura y Clone Wars 2D lo es.

¿Cómo
olvidar el mítico duelo de Anakin y Ventress en la serie en 2D de Clone
Wars, donde vimos los primeros pasos de Anakin hacia el Lado Oscuro
(más allá del ataque a los tusken del Episodio II)? Fuente.

Aunque
se perciben ciertas carencias a nivel de la banda sonora o se podrían haber pulido algunos elementos, otros apartados
técnicos son comprensibles para su época y sobre todo se aprecia la magnificencia
de la acción y el deseo de contar pequeñas grandes historias para la galaxia que nos ha hecho soñar durante décadas. La recuperación
de esta serie por parte de Disney+, dentro de su sello Vintage, nos permite
seguir redescubriendo la magia de este mito en cualquiera de sus variantes y nos hace comprender cómo la saga ha pasado por una constante evolución.

Aunque a algunos parezca molestarles, Star Wars también es locura y excentricidad (esa cantina…). En Clone Wars, tenemos al hombre lobo Jedi: Voolvif Monn. Fuente.

¿Nos hemos detenido a pensar en la grandeza de una obra monumental como Star Wars? Hablamos de una colosal historia que se alimenta de películas, series, cómics, libros, videojuegos, juegos de rol y otras obras que hacen que miles y miles de personas, a lo largo del mundo, y de diversas generaciones, conecten. Nos da respuestas a nuestras dudas existenciales, enriquece nuestro sentimiento de maravilla, nos entretiene, nos lleva a sus influencias y a las obras que ha influencia, nos hace conectar con otras personas… Star Wars es una maravilla.

Como
ya he comentado por aquí, hacer comparaciones entre la versión de Filoni y la
versión de Tartakovsky es un divertimento, aunque insustancial y algo inútil, porque se supone que debemos descartar una de
ellas. Puedo entender preferencias (aunque siempre se pueden hacer
puntualizaciones), pero, personalmente, como con casi todo de Star Wars,
prefiero disfrutar de las diversas puertas y visiones que sirven de entrada a
ese gran mito que forjó George Lucas en 1977 y que, junto a grandes creadores
como Filoni o Tartakovsky, continúa siendo esa obra que nos hace soñar, como nos
hizo soñar aquel mensaje de Leia y aquel viejo Ben que nos hablaron por primera
vez de las Guerras Clon. Ahí está la magia de las historias y Star Wars es, sin duda, una
de las mayores que existe. Y lo seguirá siendo.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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