Los temas favoritos del extraordinario director Satoshi Kon aparecen en su última película: Paprika. Fuente.

The
sun during midday will light up the dark night. Night dreams of day. Light
dreams of darkness. But the ignorant sun will chase away the darkness… and
burn the shadows, eventually burning itself! The shade of the tree with the
flowers that bloom at night is where the residents of darkness rest. The people
of daytime are not allowed!

En un futuro cercano, unos científicos crean un dispositivo que puede hacer que las personas
entren en los sueños de otras; esta máquina podría servir para ayudar a superar
los traumas de muchos individuos e inauguraría una nueva rama del conocimiento.
Sin embargo, el jefe de la compañía, Inui Sei-jiroh, intenta acabar con estos aparatos, ya que alguien ha robado uno de ellos y está utilizándolo para
destrozar los sueños (y las mentes) de sus dueños. Los protagonistas deben
recuperar ese dispositivo, con ayuda de un policía (Toshimi), y descubrir quién
está detrás de los hechos. Una aliada de este variopinto grupo será la carismática Paprika, la chica de los sueños, el
doble fantástico de nuestra protagonista, la seria Atsuko.

Paprika fue
la despedida en la gran pantalla de Satoshi Kon. Pese a que preparó Dreaming
Machine
, el diagnóstico de su enfermedad terminal le hizo dejar el proyecto,
siendo esta producción de 2006 un adiós no premeditado, pero que forma extraños
ecos cuando vemos ese camino al cine y observamos los diferentes pósteres de
las otras películas de Kon. Es como un cierre que no llega a saberse que lo es, pero se intuye en esos melancólicos paseos donde el cine de animación, el séptimo arte en general, los sueños y las aventuras se mezclan como una prueba de todo lo que fue Kon.

Paprika es un mundo rebosante de imaginación. Fuente.

Sueños y aventura

Basada en
la novela del escritor de ciencia ficción Yasutaka Tsutsui (quien, junto al
propio Kon, da voz a uno de los personajes), Paprika se antoja como el encuentro
perfecto entre un escritor y un director que comparten obsesiones, referencias
y mundos. El juego de espejos, reflejos, la protagonista femenina, el doble…
son conceptos que ya había trabajado Satoshi Kon a lo largo de su obra,
inaugurada con la excelente Perfect Blue y, continuada en ciertos temas, con
Paranoia agent.
La doble identidad, Internet, los sueños… de Perfect Blue reaparecen,
pero para ser planteados de otra manera.
Aquí el director vuelve a sus temas preferidos, pero lejos de
optar por un mensaje tremendamente oscuro, su historia busca la fantasía, lo
imposible, lo sensacional y la esperanza de redención de sus personajes.
No es el único guiño a su pasado como director: en
cierto sentido, la fluidez de la ficción y la realidad (el mensaje de la
película) es similar a las transiciones imaginativas de la fantástica Millenium
Actress
. Podemos ver Paprika cómo una película
que reúne varias de las obsesiones de su realizador y concluye una etapa de su
carrera que se convirtió, desgraciadamente, también en la última.

La historia
no solo se queda en regodearse en lo fantástico y olvidarse de los personajes. Nunca los relega.
Todos ellos deben superar aquello que ocultan en su subconsciente. Atsuko debe asimilar que Paprika no
es su sierva, sino que ambas son la misma y las dos se alimentan de los sueños;
eso hará que sea capaz de cambiar al final. Mientras, el detective Toshimi
tiene que admitir que no mató su sueño al abandonar sus deseos de ser director
de cine de un cortometraje de misterio, sino que, como dice el reflejo de su
viejo amigo, decidió vivir en la realidad la ficción que había creado.

Paprika es evocadora, ágil y llena de vida, como lo es su propia protagonista, a la que nadie le importaría cruzarse en sus sueños.

Paprika es una película que juega con los límites de la realidad y la ficción, pero también del cine de animación. Fuente.

Joya de la animación

Ver Paprika por primera vez es recordar qué es lo que hace grande al cine de dibujos. Su animación magistral que hace que busquemos qué otras películas ganaron los reconocimientos
dedicados a este tipo de cine y por qué no fue Paprika.
Recogió todas las
técnicas trabajadas desde los inicios del cine, se hermanó con la imagen real y
con la pintura surrealista, y quedó un film único donde cada imagen fluye a la siguiente
con una demostración clara de imaginación. Si alguien piensa, llevado por los prejuicios, que el cine de animación es el hermano pequeño o mediocre del cine de «carne y hueso», Paprika demuestra su error.

Es muy difícil captar la ambigüedad de un sueño. Si tenemos un sueño fascinante, al contarlo nos percatamos de que ese sueño no es tan increíble como lo era mientras lo vivíamos. Autores como Lovecraft, que tomaban elementos de sus mundos oníricos, lo sabían. Los surrealistas, incluso con la escritura automática, demostraban la fiereza de los sueños. Por suerte, al igual que con Neil Gaiman en The Sandman, estamos ante Satoshi Kon, un director que no se avergonzaba del aire fantástico de la subrrealidad que nos esperar en los mundos de Morfeo.

Escenas como esta, nos dejan claro el poder de la animación. Fuente.

Cada fotograma de Paprika está
repleto de una magia, de una originalidad, que pocas películas poseen y su
misión es, precisamente, sorprendernos a cada uno de nosotros, devolviéndonos a
aquella fascinación que el cine y el arte en general debería crear en nosotros.
Si el arte busca expandir horizontes, la animación de Kon derrumba cualquier
frontera y nos entrega a nuevos e inconmensurables mundos. 

Como es habitual en
el cine de Kon y en casi cualquier obra que toque el tema de los sueños (somos
herederos de Jung y Freud, queramos o no), toda la película está abierta a
lecturas e interesantes reinterpretaciones. Paprika nunca acaba.

La dualidad, uno de los temas favoritos de Satoshi Kon, reaparece en Paprika. Fuente.

La influencia de los sueños

Si Darren
Aronofsky
compró los derechos de Perfect Blue para copiar la escena de la
bañera en Réquiem por un sueño y tomó elementos de la historia para Cisne
Negro
, en Paprika es casi imposible no ver la huella que dejó en Inception
(Origen)
de Christopher Nolan, que trata también sobre la tecnología para
implantar sueños y posee escenas muy similares, como la ruptura del espejo o el
hotel que juega con líneas no euclidianas. Sin embargo, la propuesta de Nolan
no podía ser más antagónica: donde Satoshi Kon ve los sueños como un submundo
surrealista donde todo es posible y se desboca la imaginación y a cada paso
podemos ver una nueva sorpresa, Christopher Nolan ve un mundo triste y oscuro
donde se juega con los límites de la física, pero que todo queda en un film de
acción a lo James Bond.

Lejos de
dejarnos con una obra oscura, con Paprika, Satoshi Kon realiza un homenaje al
cine y los sueños (si acaso no son lo mismo) y labró una vez más una película
sobre la realidad, la ficción, los sueños y la imaginación
que no solo cruzó
las barreras del cine de animación, sino también del séptimo arte en general.
Paprika es una obra maestra a la que damos gracias por otorgarnos tantos sueños, al igual que la carrera de Satoshi Kon.

Póster de Paprika, detective de los sueños. Fuente.
  • Título
    original
    : Papurika
  • Año:
    2006
  • Duración:
    90 min.
  • País:
    Japón
  • Dirección:
    Satoshi Kon
  • Guion:
    Satoshi Kon, Seishi Minakami (Novela: Yasutaka Tsutsui)
  • Música:
    Susumu Hirasawa
  • Fotografía:
    Animación, Michiya Katou
  • Reparto:
    Animación
  • Productora:
    Madhouse, Sony Pictures Entertainment Japan
  • Género:
    Animación. Ciencia ficción. Fantástico. Intriga | Surrealismo. Animación para
    adultos. Película de culto
  • Grupos:
    Adaptaciones de Yasutaka Tsutsui
  • Sinopsis:
    La psiquiatra Atsuko Chiba ha desarrollado un método de terapia revolucionario
    denominado «PT», un prototipo de máquina experimental gracias a la
    cual es posible introducirse en la mente de los pacientes para tratar sus
    ansiedades. Pero uno de los modelos de PT es robado del laboratorio de la Dra.
    Atsuko, y comienzan a utilizarlo para invadir las mentes de sus creadores,
    destruyendo sus personalidades mientras duermen. (FILMAFFINITY)
Calificación:
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

Deja un comentario